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Historia 180614 — capítulo 1

NO SE SALTEEN ESTO.

El punto de este fic es algo nuevo, como notaran al leer el capitulo, una palabra (la del titulo) esta en negrita. Cuando comenten, quiero que además de su comentario, comenten una palabra que quieran que yo incluya y use de titulo en el próximo capitulo. Yo voy a elegir una y hacer el cap, después comentan mas palabras y hago otros capítulos y así. ¡Participen ustedes también!

Abrazos y disfruten este pequeño oneshot para empezar este fic.

-Mero. Dormir tranquilamente era algo que no todos saben apreciar.

Después de tantas noches repletas de pesadillas con Voldemort y sueños donde Ron lo perseguía con un bate por salir con su hermana, dormir tranquilamente era bienvenido. Y duro poco.

¿Era normal que su hombro se moviera por su cuenta? No. Él no lo movía, era una pequeña mano.

-¿Que dem...?- otra pequeña mano cubriendo su boca. Entre la oscuridad y la falta de gafas no podía ver prácticamente nada, hasta que enfoco un color rojizo.

-Hola cariño- El ensueño dio paso a la confusión. Había tenido sueños en los que Ginny lo visitaba a mitad de la noche para hacer cosas poco fraternales, pero los sonoros ronquidos de Ron y los balbuceos de Neville seguían presentes. Si no era sueño, ¿qué hacía Ginevra Weasley a Merlín sabrá que horas de la noche en su cuarto?- ¿Hablaras despacio?- Asintió con la cabeza y Ginny retiró la mano.

-¿Qué haces aquí?- tomó las gafas y por fin pudo mirarla como se debe.

-Visitarte, con los exámenes y Hermione obligándome a estudiar no te prestado mucha atención. ¡Hazme lugar!- ordenó con una risita.

Harry deseó con todas sus fuerzas que Ron no se despertara y lo viera con su hermana, una hermana no demasiado vestida, en una cama, con él no demasiado vestido.

-¿Me estoy desquiciando?- preguntó para si mismo.

-No lo sé.

-¿Gin, que haces en mi cama a las...-miró el reloj de la mesita de noche- tres de la mañana?

-Lamento haber venido a molestarte- respondió herida. -Ya te dejo tranquilo.

-No te enfurezcas pelirroja- la jaló del brazo, para que quedara a su lado- Vienes a la madrugada, me despiertas, tan bonita como estas y pretendes que lo asimile rápido, lo siento mi cerebro no da para tanto- con la varita cerró las cortinas y conjuró un muffliato.

Bendito sea el libro de pociones y el principe mestizo por el hechizo.

-¿Crees que soy bonita?- Harry observó asombrado, a pesar de la oscuridad, como Ginny enrojecía.

-Tú nunca te sonrojas Ginny.

-Y tú nunca me dices esas cosas- Harry se sintió algo culpable, seguramente Michael o Dean (o cualquier maldito chico del colegio, porque a su pesar todos morían por la pequeña Weasley) le dirían cada segundo del día lo perfecta que era.

-No se me dan muy bien las palabras- se disculpó avergonzado- No soy muy buen novio, en realidad- admitió con pesadumbre.

-A mi me gustas así, además estamos juntos por instinto- murmuró- no necesitas pensar en mi ni yo en ti, lo hacemos por naturaleza, como ahora- explicó. Harry la miró desconcertado, hasta que comprendió la simpleza de todo. Él la había abrazado sin siquiera notarlo, solo porque no podía tenerla tan cerca sin rozarla, una necesidad básica. -Somos como un rompecabezas, encajamos perfecto- las manos de Harry descansaban en la curva de su cintura, mientras se besaban.

Harry siempre se había sentido algo cohibido ante el contacto físico, no es que le molestara estar con chicas (¡Era un adolescente después de todo!) pero cuando implicaba vínculo se sentía incomodo. Pero la incomodidad, en caso de haber existido alguna vez, había sido barrida al completo por los besos húmedos y las manos traviesas de Ginny.

-¿Por qué no te gusta tocarme?- preguntó la pelirroja- nunca lo haces.

-Te estoy tocando ahora.

-Me refiero a tocar... tocar.

-Oh...yo... no quiero que pienses que te utilizo o que te sientas obligada a hacer cosas- explicó atropelladamente.

-Es que cuando he salido con alguien, siempre termino insultándolo por querer pasarse conmigo- Harry apretó la mandíbula- nadie me ha tocado, no deje que nadie lo hiciera- aclaró- Se que está mal que te cuente esto a ti, pero una de las cosas porque discutíamos con Dean es porque decía que si yo lo amaba tenía que darle...pruebas de amor ¿entiendes? - Harry contó mentalmente hasta diez para no levantarse y apuñalar a Dean en el ojo con la varita. -El caso es que no me molestaría darte pruebas de amor a ti- comentó con picardía.

Harry tragó saliva.

-¿Por qué quieres conmigo y no con él? Seguramente Dean era mejor novio que yo- no pudo esconder la amargura en su voz.

-No seas tonto, se llaman pruebas de amor por algo, yo te amo y tu a mí ¿no?- agregó lo ultimo algo insegura.

Yo te amo.

Yo te amo.

Yo te amo.

Yo te amo.

Era la primera vez en sus dieciséis años de vida que alguien le dirigía esas tres palabras. Normalmente, él daba por sentado que personas como Ron y Hermione lo querían pero nunca había muestras de afecto de ningún tipo.  La voz de Ginny llegaba con eco a sus oídos.

-Está bien si no sientes lo mismo...-susurró. Harry salió de sus pensamientos para darse cuenta de lo vulnerable que estaba su pelirroja.

-Yo...- ¿Porque sentía que las palabras se le trababan en la garganta?- Yo...ya sabes, yo también.

-Idiota, me preocupaste. Creí que yo era una ilusa con su amor de la infancia, ¡no te tomes pausas para hablar en cosas tan importantes!- regañó, haciéndolo reír.

-¿Me llamaste idiota? Pequeña irrespetuosa- se puso sobre ella en un movimiento y la beso en el cuello, haciéndole cosquillas.

-Shh, menos besos hasta que digas lo que quiero oír, no me conformo con un yo también- Ginny se veía más pequeña y delicada de lo que realmente era cuando estaba bajo él.

Estaba malditamente enamorado.

-Bien- inhaló para juntar el valor de pronunciar esas palabras por primera vez, se acercó a su oído, aspiró un poco del perfume floral que lo enloquecía y susurró: -Te amo, Gin.

Besos. Humedad. Calor. Perfume de flores.

Una avalancha de amor y pasión que solo Ginevra Weasley, su pequeña leona personal, podía darle.

-¿Acabas de tocarme el trasero?- preguntó sorprendido y divertido.

-Ahora tendrás que devolvérmela o quedaré como pervertida- insinuó. Harry llevó sus manos por la baja espalda hasta el trasero de la pelirroja.

-Ginny, no importa cuánto te manosee- la palabra los hizo reír- siempre pensaré que eres una pervertida.

-¡no soy pervertida! No te he amarrado a la cama ni nada de eso... aunque me has dado ideas para la noche de bodas- Harry se dio cuenta de que lo dijo sin pensar y que se estaba arrepintiendo de haber hablado de una hipotética futura boda.  El ojiverde sabía que podría morir antes de siquiera poder soñar con un futuro con ella, pero por una vez en su vida se olvidaría de Voldemort y sería solo un poco egoísta.

-Creo que podrías ser tú la que termine amarrada la noche de bodas- Ginny se mordió el labio.

-Ya veremos, Potter. Ya veremos.