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Historia 180614 — capítulo 4
Sabía que lo que hacían era una rareza por estos tiempos, pero toda su relación había sido bastante rara.
Después de todo, Ginny había terminado el colegio hace tan solo menos de un mes y hoy sería su noche de boda.
Pero con tanta guerra, con tanto hermano Weasley y con tantos exámenes (y Hermione obligandolos a estudiar) nunca habían podido concretar... hasta esta noche.
Era algo casi rozando lo imposible e irreal que él fuese a ser su primer amor, su primer hombre y su marido. Las cosas no funcionan así, pero había cosas que pateaban a las estadísticas en su hipotética entrepierna, ellos por ejemplo.
Harry había cumplido el pedido de Ginny, la primera vez no la tendrían en ningún hotel, sino en su propia cama en la casa que él había comprado para ambos. Y por la mañana se marcharían hacía su luna de miel.
Se sentó en la cama mientras Ginny se había encerrado en el baño a quitarse el vestido. Estaba ansioso, no es que su vida sexual antes de Ginny fuese a la mar de activa, pero casi dos años sin tener sexo no eran una fiesta y realmente deseaba estar con la pelirroja de esa forma. No porque esperarla fuese un calvario, pero había momentos en que le costaba horrores separar la cabeza del cuerpo y obtener esa liberación sería algo único.
Y algo que llevaría tiempo. Quince minutos seguidos sin noticias de ella. Se levantó y tocó la puerta del baño.
-¿Gin? ¿Estas bien?- Nadie respondió- ¿Ginny?- abrió la puerta y su corazón se estrujo.
La pelirroja estaba sentada en el borde de la bañera, abrazándose a sí misma. Procuro ignorar la hermosa lencería que traía y se acercó, hasta ver que por sus mejillas pecosas caían pequeñas lagrimas.
-No llores- la rodeó con sus brazos- si no quieres que pase, nada pasara.
-No es eso- murmuró, escondiendo su rostro contra el pecho de Harry.
-Gin, si tu no eres virgen...no importa, yo te amaría igual- La idea de otro hombre tocando ese cuerpo pecoso le hacía arder la sangre, pero eso no iba a sacarle ni una gota del amor que sentía por ella.
-Es todo lo contrario ¡Harry soy una idiota! Mírame aquí, vestida así como si realmente supiera como complacerte- un pequeño sollozo, pero el ojiverde sonrió.
-¿Es ese todo el problema?
-¿Te parece poco?- el ceño fruncido le demostró que la tristeza de Ginny se mezclaba con el enojo.
-Es una tontería de hecho.
-¿Tontería? ¡Nunca he visto un hombre desnudo! No tengo ni idea de que hacer, la lencería me sienta pésimo, seguramente me dolerá muchísimo, te arrepentirás de casarte conmigo, me meterás los cuernos con una rubia caderona de metro ochenta, te divorciaras y te burlaras de mi con tus futuros amigos por haber ensuciado tus sabanas bonitas de sangre virgen.
-Vaya- suspiró con ternura para no reírse- ¿todo eso lo planeaste en quince minutos?
-Cinco, tarde diez en quitarme el maldito vestido de novia- murmuró.
-Lo único de todo eso que no puedo solucionar es lo de las sábanas, pero créeme que es lo que menos me importa.
Ginny lo miró con expresión lastimera y un puchero.
-Yo tampoco sé demasiado que hacer contigo pelirroja, estas aquí, vestida así y yo estoy intentando mantener la cordura. Yo solo quiero estar contigo y darte la mejor primera vez que me sea posible...Y no me gustan las rubias de metro ochenta, prefiero a mi pelirroja bajita- le besó la frente.
-No soy bajita.
-Gin, te saco una cabeza y no es que yo sea jugador de basquet- la pelirroja lo miro confundida.
-¿Jugador de qué?
-De nada que importe, ¿Quieres hacerlo esta noche?- le pregunto, rogando internamente que la respuesta fuera si.
-Bueno...La lencería fue cara, sería una pena desperdiciarla- Harry buscó su boca y la besó- pero solo por la lencería- aclaró, rodeándolo con los brazos.
-Como si fuera a durarte mucho tiempo puesta- susurró Harry contra sus labios.
-Quien diría que el Elegido sería tan atrevido- se burló. El ojiverde rió y la cargó, como buenos recién casados, hasta la cama.
La hizo mujer y le hizo el amor, las dos cosas al mismo tiempo y con la misma necesidad y ternura.
Ginny se acurrucó en su pecho y bostezó.
-¿Harry?
-¿Mm?
-Creo que esto me gusto, tendremos que hacerlo a diario.
Harry asintió, acariciando su espalda desnuda. Dos años de celibato habían valido la pena...además, Ginny se los devolvería con creces.
Siempre cada vez que describo a Ginny en los Lemmons en toda una leona pelirroja arrasadora, y me gusto que solo por esta, su primera vez, tuviera inseguridades y fuera Harry el que llevara el asunto.
Mas adelante va a haber lemmons.
Dedicado a TJC por sugerir la palabra, espero te haya gustado.