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This is not an easy love — capítulo 6
Por último, después de un tiempo también desaparecieron los postres, y el profesor Dumbledore se puso nuevamente de pie. Todo el salón permaneció en silencio. —Ejem... sólo unas pocas palabras más, ahora que todos hemos comido y bebido. Tengo unos pocos anuncios que haceros para el comienzo del año. »Los de primer año debéis tener en cuenta que los bosques del área del castillo están prohibidos para todos los alumnos. Y unos pocos de nuestros antiguos alumnos también deberán recordarlo.Estoy mas que segura que los ojos relucientes de Dumbledore apuntaron en dirección a los gemelos . —El señor Filch, el celador, me ha pedido que os recuerde que no debéis hacer magia en los recreos ni en los pasillos. »Las pruebas de quidditch tendrán lugar en la segunda semana del curso. Los que estén interesados en jugar para los equipos de sus casas, deben ponerse en contacto con la señora Hooch. »Y por último, quiero deciros que este año el pasillo del tercer piso, del lado derecho, está fuera de los límites permitidos para todos los que no deseen una muerte muy dolorosa.Algunos alumnos rieron . —¿Lo decía en serio? —murmuró a un joven que tiene una insignia. —Eso creo —dice, mirando ceñudo a Dumbledore—. Es raro, porque habitualmente nos dice el motivo por el que no podemos ir a algún lugar. Por ejemplo, el bosque está lleno de animales peligrosos, todos lo saben. Creo que, al menos, debió avisarnos a nosotros, los prefectos. —Katherine cuidado si te juntas mucho con Percy te volverás odiosa como el — me dice uno de los gemelos no se muy bien cual. —No es gracioso Fred— dice "Percy" algo enojado —¡Y ahora, antes de que vayamos a acostarnos, cantemos la canción del colegio! —exclamó Dumbledore. Note que las sonrisas de los otros profesores se habían vuelto algo forzadas. Dumbledore agitó su varita, como si tratara de atrapar una mosca, y una larga tira dorada apareció, se elevó sobre las mesas, se agitó como una serpiente y se transformó en palabras. —¡Que cada uno elija su melodía favorita! —dijo Dumbledor—. ¡Y allá vamos!Y todo el colegio vociferó: Hogwarts, Hogwarts, Hogwarts,enséñanos algo, por favor.Aun que seamos viejos y calvos o jóvenes con rodillas sucias, nuestras mentes pueden ser llenadas con algunas materias interesantes. Porque ahora están vacías y llenas de aire, pulgas muertas y un poco de pelusa. Así que enséñanos cosas que valga la pena saber, haz que recordemos lo que olvidamos, hazlo lo mejor que puedas, nosotros haremos el resto, y aprenderemos hasta que nuestros cerebros se consuman. Cada uno terminó la canción en tiempos diferentes. Al final, sólo losgemelos seguían cantando, con la melodía de una lenta marchafúnebre. Dumbledore los dirigió hasta las últimas palabras, con su varita y,cuando terminaron, fue uno de los que aplaudió con más entusiasmo. —¡Ah, la música! —dijo, enjugándose los ojos—. ¡Una magia más allá de todo lo que hacemos aquí! Y ahora, es hora de ir a la cama. ¡Salid al trote! Los de primer año de Gryffindor siguiemos a Percy a través de grupos bulliciosos, salimos del Gran Comedor y subimos por la escalera de mármol. Estaba tan dormida y cansada que ni me di cuenta que la gente de los retratos, a lo largo de los pasillos, susurraba y nos señalaba al pasar, para mi no era tan raro ya que en casa tenemos muchos como esos retratos pero los que nunca habían visto retratos vivientes se asombraron y algunos hasta espantaron; tampoco me di cuenta cuando Percy en dos oportunidades nos hizo pasar por puertas ocultas detrás de paneles corredizos y tapices que colgaban de las paredes. Subimos más escaleras, bostezando y arrastrando los pies hasta que choque con el chico que iva frente a mi por que el se había detenido súbitamente. Unos bastones flotaban en el aire, por encima de nosotros, y cuando Percy se acercó comenzaron a caer contra él. —Peeves —susurró —. Es un duende, lo que en las películas llaman poltergeist. —Levantó la voz—: Peeves, aparece. La respuesta fue un ruido fuerte y grosero, como si se desinflara un globo. —¿Quieres que vaya a buscar al Barón Sanguinario? Se produjo un chasquido y un hombrecito, con ojos oscuros y perversos y una boca ancha, apareció, flotando en el aire con las piernas cruzadas y empuñando los bastones. —¡Oooooh! —dijo, con un maligno cacareo—. ¡Los horribles novatos! ¡Qué divertido!De pronto se abalanzó sobre nosotros. Todos nos agachamos. —Vete, Peeves, o el Barón se enterará de esto. ¡Lo digo en serio! —gritó enfadado Percy Peeves hizo sonar su lengua y desapareció, dejando caer los bastones sobre la cabeza de Neville. Solo lo escuchamos alejarse con un zumbido, haciendo resonar las armaduras al pasar. —Tenéis que tener cuidado con Peeves —dijo Percy, mientras seguían avanzando—. El Barón Sanguinario es el único que puede controlarlo, hemos llegado Al final del pasillo colgaba un retrato de una mujer muy gorda, con un vestido de seda rosa. —¿Santo y seña? —preguntó. —Caput draconis —dijo Percy, y el retrato se balanceó hacia delante y dejó ver un agujero redondo en la pared. Todos se amontonaron para pasar (Neville necesitó ayuda) y se encontraron en la sala común de Gryffindor