← El amor imposible de Draco Malfoy. · de
El amor imposible de Draco Malfoy. — capítulo 6
Esa misma noche Gryffindor y Slytherin tendrían que compartir astronomía, la clase sería como de costumbre a medianoche, lo cual no le agradaba a muchos.
23:50 -Hermione se alistaba para su clase de astronomía, cargaba su telescopio cuidadosamente y repasaba en nombre de algunas constelaciones que de seguro verían esa noche.
-Así que Ginny no estará con nosotros en astronomía -dijo Harry un poco triste.
-No, trasnochar la vuelve loca, amigo, no te pongas así, mira que es por tu propio bien, a no ser de que al día siguiente la quieras oír gritar como una banshee -bromeó Ron, acto seguido Harry rió y negó.
-Guárdale un espacio a Hermione.
Hermione llegó y se sentó junto a sus amigos, el trabajo que les había dejado la profesora Sinistra consistía en buscar en unas coordenadas y anotar lo que se percibía, parecía sencillo pero Hermione se sentía agotada, le faltaban dos constelaciones, la firma de la maestra y finalmente se iría a su cama, algo sin embargo la distrajo de su telescopio, el misterioso y perturbador diario de Vicent Crabbe sobresalía de su mochila, Hermione se removió incómoda en su asiento, el sueño que tenía se le desvaneció, intrigada y con las ganas de saber más se le acercó a Harry y murmuró- Harry, necesito que me hagas un favor -este apartó la vista de su telescopio.
-Claro, dime.
-Quiero que distraigas a Draco Malfoy.
Ron alcanzó a oír y enarcó una ceja.
-¿Quieres distraer a Malfoy, Mione? -susurró, la Gryffindor asintió, vio como Ron sacaba una botellita que contenía polvo peruano de oscuridad instantánea- Es de noche y con esto, créeme, no se va a ver nada.
Hermione se debatió en la idea, eso va en contra de las reglas y como premio anual no podía quebrantar ninguna… aunque su historial no es que esté del todo limpio… pero eso fue por defender una causa justa. Esta también podía ser una causa justa. Ya era muy tarde, Draco se levantaba para mostrarle sus notas a la maestra, pero solo llevaba el pergamino, dejo la pluma, el telescopio y la mochila justo ahí. Hermione se mordió el labio ¡demonios, maldita moral!
-Ron, ahora -susurró.
Ron lanzó la botella y el aire se inundó en pura oscuridad.
-Accio diario -susurró Hermione y el diario llegó a sus manos.
-¡Todos salgan ahora! -gritó la profesora
Entre tropezones y caídas, todos alcanzaron a llegar a la salida Hermione se ocultó el diario entre la túnica y su falda, pudo divisar a la profesora Sinistra furiosa.
-Veo que alguno está de gracioso ¿no? Perfecto, para la siguiente clase todos me entregarán un reporte de un pergamino de cincuenta centímetros sobre las constelaciones de piscis y capricornio -Ron se mordió la mejilla interna y miró de mala gana Hermione esta se encogió entre hombros, lo miró con pena y moviendo la boca pero sin decir nada le dio a entender que más tarde le explicaría. La profesora entró un momento a la sala y volvió a salir -Pueden tomar sus cosas e irse -acto seguido la profesora se fue, muchos comenzaron a murmurar, tomaron sus cosas y salieron a sus dormitorios, Draco dobló su telescopio se colgó su mochila y se fue. Hermione se sentó y miró a sus amigos pasó sus dedos por su enredado cabello y suspiró.
-Queremos todo, Hermione -dijo Harry sereno.
-Mmm…
-¿Qué fue todo eso?
-Creo que Malfoy tiene algo entre manos
-¿Y nos vas a contar qué es?
-Aún no, si averiguo algo, se los diré -mintió con rapidez.
-Okay… -Ron no quedó tan seguro- Vamos, te acompañamos a tu torre
-No, no se preocupen, mañana tengo el primer periodo libre, voy a adelantar lo de las constelaciones, y les doy una mano, después de todo esto fue mi culpa -se encogió y se dio la vuelta para mirar en su telescopio. Cuando se percató de estar sola, sacó el diario de su falda y lo ojeó, estaba en blanco, completamente, hizo de su boca una delgada línea, sus fosas nasales se ensancharon, nunca se había sentido tan frustrada, tiró el diario al piso y trató de controlarse, jamás se había dejado guiar tanto por sus emociones.
-¿Andamos de curiosos otra vez, Granger? -la sarcástica y cínica voz de Malfoy retumbó en los oídos de Hermione.
-¿Qué…? -tragó en seco- ¿de qué me hablas?
-Hermione, no te hagas la desentendida -se acercaba más y más- Dámelo -se plantó en frente de ella y le susurró- Dame ese diario.
Hermione se dio cuenta de dos cosas.
1). El aroma de Draco Malfoy había sido el mismo que percibió en la poción meros amores
2). Draco Malfoy la ponía endemoniadamente nerviosa y no sabía por qué.
Draco se agachó y tomó el diario.
-¡Qué lástima que no hayas leído lo último que escribí sobre ti! -susurró demasiado lento en el oído de Hermione.
Salió, se perdió entre las sombras y Hermione se quedó estática, no sabía cómo reaccionar, después de todo el perturbador diario ya no era tan perturbador, una parte de ella le encantó la idea de que Draco pensara así de ella. Aunque seguía sin moverse…