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Endulzando a Rose — capítulo 19
Lamento haber demorado tanto, en verdad quería subirlo un poco más temprano pero no pude, lo siento mucho...
para las creían que el capítulo anterior había sido el final, pues no, todavía no acaba :D
Ojalá les guste!!!
-Rose- fue lo único que atinó decir al verla. Al parecer no le había bastado con periódicos, verla en las fotografías en las que salía al lado de algún jefe de gobierno o cuando escogían de las más bellas políticas a nivel internacional y salía su pelirroja como ganadora. Porque para él, ella siempre sería su pelirroja.
-no sabía que sería usted quien vendría a recogerme- dijo ella simplemente al salir del coche mágico que el ministerio de Magia de Inglaterra había preparado para la llegada de la viceministra de magia de Bulgaria.
Ella había querido que todo se diese por lo bajo, pero su primo había insistido en que toda protección para con su prima era muy poca.
-Albus me pidió que viniese por usted- dijo el rubio volviendo a ser el mismo hombre parco al que ninguna mujer podía acceder más allá de una noche en su cama. Con excepción de las mujeres pertenecientes a la familia Weasley.
-sí, mi primo y su obsesión por mantenerme protegida, a pesar que podría superar a cualquiera de los aurores que tiene este país- dijo ella subiendo al carro que la llevaría hacia la casa de sus abuelos. Scorpius subió a su lado y cerró la puerta, dándole una seña para que el chofer emprendiera la marcha.
-dudo mucho que pueda enfrentarnos a mí o a su primo, señorita viceministra- dijo Scorpius con respeto al notar que en ningún momento Rose había abandonado su nivel de jerarquía para con él.
-busque su varita, señor Malfoy- dijo Rose con una leve sonrisa mirando por la ventana y recordando lo bien que se sentía cada vez que visitaba Londres, a pesar que nadie más allá del ministro de Bulgaria lo supiese.
Scorpius buscó por todo lado su varita, para luego darse cuenta que Rose lo tenía en su posesión.
-supongo que el ser considerado buenos en un país, no implica que lo sean en otro- dijo ella con sarcasmo, sin abandonar el respeto-ahí tiene- le tendió su varita, dejándola flotar en dirección a su dueño, que la tomó con enojo.
No hablaron más en todo el camino.
Rose estaba increíblemente nerviosa, no por la expectativa de ver a su familia tras cinco años de no haberse visto o de haber negado la visita, sino por la presencia que tenía a su lado. A pesar de haber pasado tanto tiempo, Scorpius seguía siendo su punto débil y al parecer lo sería de por vida.
Por instinto, comenzó a jugar con el anillo que llevaba en el dedo. Una sortija de diamantes, con bordes de plata francesa.
Scorpius lo notó y la poca esperanza que podía haber mantenido en su corazón se esfumó.
Rose contuvo la respiración al sentir el coche detenerse. Era la hora de enfrentarse a su familia. Scorpius abrió la puerta y la dejó salir. Lo primero que pudo ver era que no estaban en el campo, sino al lado de un hermoso edificio que ella ya conocía como uno de los más lujosos hoteles que podía existir en el mundo mágico de Inglaterra.
-¿qué es lo que hacemos aquí?- preguntó molesta, no quería retrasar el encuentro con su familia, mientras más demoraban, más sentía las ansias de la inseguridad de saber cómo la recibirían.
-primero debe acomodarse en su departamento, señorita Weasley- dijo Scorpius. Rose pudo notar el cambio completo de Scorpius; su voz, su porte, todo había cambiado. Había llegado a pensar, mientras estaban en el carro, que Scorpius intentaba acercársele tratando de ser lo más cordial posible.
Ella asintió con la cabeza y siguió a Scorpius para ingresar al hotel.
Eran las nueve de la mañana y Scorpius le había comunicado que saldrían a las tres de la tarde a encontrarse con su familia. Inmediatamente Rose se había metido a su habitación y había echado más de mil conjuros para evitar de mil formas que alguien fuera de su habitación escuchase sonido alguno. Lo había comprobado gritando intensamente desde adentro, pero cuando había salido, pudo notar que Scorpius se mantenía realizando revisiones de rutina en su departamento.
-entonces… ¿sigues enamorada de él?- preguntó Natas por octava vez en lo que iba la conversación.
-así parece- dijo Rose desde el otro lado de la chimenea. Ni bien había terminado de conjurar todo, Rose se había puesto a contarle todo lo que había sentido al reencontrarse con Scorpius a su mejor amiga.
-pues qué esperas- dijo Natas- ve y conquístalo-
Rose se removió incómoda.
-no puedo hacerlo- dijo ella- y si ya tiene novia, y si no me encuentra atractiva y si…-
-Rose Weasley- dijo Natas muy seria- si alguna vez dejaras de decir "y si" a cada que intentas hacer algo lograrías más-
-soy la viceministra de magia, ¿qué más quieres que sea?-
-no me refiero a eso, querida, y lo sabes…hace mucho tiempo que deseabas regresar a tu país, y nunca lo hiciste, no quisiste porque pensabas que nadie te querría por allá, luego te llegó la carta de tu primo, informándote de su matrimonio y continuaste con los "y si" a pesar que fue él mismo quien te los llevó…deja ya tus dudas y comienza a vivir y lucha por lo que quieres-
-no es tan fácil- dijo la pelirroja.
-Rose de mi corazón, hermana de mi vida- comenzó Natas- a veces creo que hay una razón por la cual no somos hermanas de verdad y es porque te falta la iniciativa que yo tengo…si hubiese sido por Berni, quizá estaríamos casados dentro de treinta años y no desde hace uno como ya lo estamos, si quieres conquistar a Scorpius, usa todas las artimañas que usas para lograr esos acuerdos tan beneficiosos que recibe Bulgaria-
-yo nunca he hecho algo como…-
-no lo tomes a mal- dijo inmediatamente su amiga comprendiendo por dónde iba Rose- pero eso no quiere decir que tu físico no influya de alguna manera-
Rose se rio sabiendo que no podía negarle eso a su amiga.
-y a qué esperas entonces, ve y conquista al rubio ese nuevamente-
Rose asintió con la cabeza y se levantó pero inmediatamente se sentó.
-no sabes qué hacer, ¿cierto?- preguntó la morena desde el otro lado de la chimenea.
-así es- dijo con pesadez la joven.
-tranquila…yo te ayudo-
Scorpius revisaba uno a uno los cuadros que había pedido la pelirroja fueran colocados en las paredes. No se fijaba en mucho detalle en lo que había en cada cuadro hasta que uno le llamó la atención.
Era la imagen de ella tomada de la mano de Malcolm con una sonrisa radiante. No había gran cosa en esa imagen, salvo que a medida se iba moviendo, pudo notar algo que ambos llevaban y que le llevó el alma al suelo.
La sortija que llevaba Rose, también llevaba una Krum; salvo que la de él era en una versión más masculina en comparación a la de la pelirroja.
-esa día fue nuestra proclamación como ministro y viceministra- dijo Rose a su lado. Scorpius se estremeció al escucharla, no la había sentido en ningún momento acercarse, la pelirroja rio sueltamente- voy a comenzar a creer que aquí en Inglaterra no tienen buenos aurores, si es que se supone que tú eres el mejor como para encargarte de la protección de la viceministra de Bulgaria-
Scorpius sonrió de lado al escucharla tratarlo de tú.
-entonces supongo que tu compromiso fue antes-
Rose que estaba tomando un vaso de agua se atragantó.
-¿compromiso?- preguntó sin comprender.
Scorpius se giró a mirarla pero se quedó estático sin poder decir palabra al verla usando solamente la bata de baño. La mirada que le dirigió Scorpius fue una de deseo total, ella conocía aquellas miradas, en más de una ocasión la habían visto de esa forma los líderes políticos de distintas naciones.
-Scorpius- dijo ella sacándolo de toda ensoñación que la incluían a ellos dos en una cama bajo una sábana de seda blanca- ¿de qué compromiso hablas?-
El rubio volvió en sí.
-el compromiso entre tú y Krum-
Rose negó con la cabeza, seria.
-no estoy comprometida con Malcolm, Scorpius-
-¿y los anillos?- preguntó el rubio señalándole el dedo en el que portaba la pelirroja su sortija.
Rose miró con cariño aquella sortija y se puso a jugar con ella.
-tanto el ministro como el viceministro tienen un compromiso con la nación de Bulgaria, y esta sortija- dijo señalando la que ella portaba- es el símbolo de ese compromiso con el gobierno-
Scorpius sintió que todas las esperanzas que había perdido durante el viaje en carro regresaban a su corazón.
-entonces, ¿todavía no te has comprometido con nadie?- preguntó él sin saber de dónde salió aquella pregunta, quería hacerla, de eso estaba seguro; pero no sabía de dónde había sacado el valor de hacerla.
-no, todavía no- dijo ella con una sonrisa mientras se sentaba y cruzaba sus piernas, dejando ver gran parte de su muslo derecho- ¿y tú, ya estás comprometido?- preguntó ella anhelando saber la respuesta.
Scorpius solo negó con la cabeza. No podía emitir palabra. Rose se le estaba insinuando, de eso estaba seguro; conocía las maneras que tenía una chica de insinuársele, pues habían sido miles las que lo intentaron.
El silencio embargó el departamento por completo, no había ningún sonido en todo el edificio. Y Rose se encontraba totalmente perdida en los ojos grises de los que alguna vez se había enamorado. Scorpius estaba igual o más perdido que Rose, no sabía cómo era que su autocontrol podía haberse ido a la basura con tan solo estar en la presencia de la mujer de la cual se enamoró cuando aún eran niños.
Rose estaba sentada en un banco de madera, tamborileó los dedos en la mesa sin saber qué decir, miró cómo el golpeteo que hacía causaba ondas en el vaso de agua que había en la mesa hasta que sintió unos brazos apretarla desde la cintura. El olor de Scorpius inundó sus fosas nasales causándole dificultad de respirar, no porque no le gustase, sino todo lo contrario.
-te extrañé- le dijo él posando un beso en la base de su cuello. Estaba tenso, no sabía si funcionaría, no sabía si ella le correspondería o lo mandaría volando pero debía intentarlo.
Rose suspiró al sentir los labios del rubio sobre su piel, lo había extrañado ella también; por supuesto que sí, cada día de su vida lo había extrañado.
-igual yo- dijo ella colocándose frente a él y apretándolo contra sí.
Se mantuvieron allí hasta que sus rostros no pudieron esperar más por juntar sus labios y se dedicaron a saborearse mutuamente. Continuaron besándose hasta que Rose comenzó a sentir las manos de Scorpius subir por sus muslos, ella rápidamente hizo desaparecer la camiseta que llevaba puesta Scorpius y dejó que él le desanudara la bata de baño. Scorpius besó la base del cuello de Rose y se separó unos momentos, llevándose a la memoria el cuerpo de la pelirroja.
Dirigió su mano hacia uno de los senos de la joven y los rozó con delicadeza, como si fuese lo más delicado del mundo. El dulce tacto de Scorpius llenaba de sensaciones el cuerpo de Rose y se dejaba embargar por todas las emociones conocidas pero nuevas que causaba Scorpius en ella.
Él la cargó cual bebé y la colocó en la cama de la viceministra. Ella se dejó hacer en todo momento, el rubio se colocó encima de ella pero apoyando todo su peso en los brazos.
-Rose, antes de…- se detuvo un poco avergonzado pero decidió continuar al notar la dulzura con la que lo miraba ella- bueno, tú entiendes, tienes que saber que si lo hacemos tú y yo, hoy día, es probable o mejor dicho, es un hecho que no te dejaré nunca más en mi vida-
La pelirroja solo asintió con una sonrisa ante lo que decía el hombre.
-tú tienes tu vida hecha allá en Bulgaria y yo la tengo acá en Inglaterra, tú tienes un compromiso con esa nación y yo con la mía, y ninguno puede dejar sus responsabilidades… ¿cómo crees que vaya a funcionar lo nuestro?-
Rose se puso seria.
-¿sabes algo? Es raro que mientras hayamos estado en todo el proceso de besarnos y que tú me hayas traído hasta acá, hayas podido pensar en todos los contras que pueda tener nuestra relación, pero en ningún pro que podría existir-
Scorpius comprendió por qué camino iba Rose pero no quiso interrumpirla.
-mientras lo único que yo pensaba era en cómo disfrutaba tus besos, tus caricias y en cómo anhelaba que me trajeses aquí para poder besarte con total y plena libertad-
-Rose, yo no-
-no Scorpius- dijo Rose saliendo de debajo de él y colocándose una bata que había al lado de su cama- fue igual aquella vez, no hiciste nada porque no me fuera, simplemente dejaste que me vaya; la primera vez fue cuando decidí irme al colegio Durmstrang, pudiste haberme dicho no te vayas y no lo hiciste; la segunda vez fue cuando te dije que no podía evitar perseguir a tu abuelo ni a todos los mortífagos que atacaron mi escuela, y me dejaste ir sola, terminó ahí nuestra relación por completo; y ahora, cinco años después, vuelves a hacer lo mismo…no soy yo la del problema Scorpius, eres tú-
La joven soltó todo lo que había llevado guardado durante muchísimo tiempo. Lo soltó como si dejase caer una gran carga.
-tienes razón-Rose lo miró sorprendida, Scorpius nunca admitía algo que no fuese que él sea el mejor- no me mires así, Rose, sabes que soy racional, así que no me veas como si estuviese loco- dijo él con un deje de risa- no soy Gryffindor, siempre fui una serpiente, tu primo siempre me lo hacía recordar…él me dijo que era un idiota al no seguirte, al no buscarte cada día desde que te fuiste a Bulgaria, al no decidirme ir por ti y hacer mi vida a tu lado porque por más de no tener a mi familia allá en Bulgaria, si te hubiese tenido a ti a mi lado, me habría bastado-
Se sentó en la cama y con una mano extendida, invitó a Rose a acercársele. Ella accedió, dejándose envolver en la cama por el cuerpo de Scorpius y sentir los besos de él sobre su piel.
-siempre me dijo que fui un cobarde por no pelear por ti, por no haber ido contigo a buscar a mi abuelo y por no haberte protegido cuando pudiste haber muerto en algún ataque de algún mortífago, incluso puso en duda mi capacidad de ser auror ya que debía de dar la vida por defender a la comunidad mágica…y tiene razón, si te soy sincero, creo que de lo único que podría ser capaz de hacer, sería de dar la vida por ti-
La besó intensamente, sabiendo que ella le contestaría con la misma intensidad.
-tienes razón, solo busco contras en lo que podríamos tener miles de pros, tú no puedes abandonar tu puesto, y yo tampoco puedo abandonar mi trabajo- Rose se removió incómoda intentando zafarse del abrazo de Scorpius pero él no la dejó- deja que termine…voy a pedir mi traslado- Rose se quedó estática- hace ya un tiempo que tu padrino me dice para que sea miembro de la seguridad personal de algún canciller o ministro cuyo país sea miembro de la Cooperación Mágica Internacional y como sabes, Bulgaria está entre los miembros…ahora que lo pienso, creo que tu tío estaba intentando darme un empujoncito para que me decidiera a escogerte- rio el rubio- pero supongo que las veces que él me lo decía, nunca le tomé importancia, pero creo que es hora de que acepte-
Rose lo miró esperanzada.
-mi amor- dijo Scorpius acariciando la mejilla pecosa de Rose- sé que va a ser la comidilla de la prensa que tu guardaespaldas también sea tu novio, pero no puedo ver a nadie más protegiéndote que no sea yo… ¿si pido mi cambio de puesto, de auror en ciudad a seguridad especial, aceptarías volver conmigo e intentarlo una vez más?-
Rose no demoró más de medio micro segundo en decir que sí y lanzarse a los brazos de Scorpius. Lo anhelaba, lo deseaba y lo necesitaba y lo que más necesitaba era saber que él la amaría por siempre.
Cuando comenzaron a besarse, Rose sintió que su bata era nuevamente retirada de su cuerpo por las manos de Scorpius que desataron rápidamente la prenda y la tiró, perdiéndose entre los rincones de la habitación. Él comenzó a besarla por todo su cuerpo, sintiendo los gemidos que la pelirroja hacía bajo él. No aguantó más y la penetró con lentitud, disfrutando el ingresar en ella. Rose estaba extasiada, tener a su lado a Scorpius y sentirlo dentro de ella era algo que había soñado desde hacía mucho.
Scorpius comenzó a moverse con lentitud, quería disfrutar cada movimiento, cada golpeteo, cada suspiro de la joven que lo acompañaba. Ambos continuaron moviéndose hasta que llegaron al máximo punto de placer que podían sentir.
-mi vida- dijo él besándola, saliendo de ella y acomodándola sobre su pecho.
-¿sí mi cielo?- preguntó ella con las mejillas sonrosadas y con un brillo especial en los ojos.
Scorpius la volvió a besar con mucho ánimo tras la palabra de cariño que ella le dedicó.
-ya es hora que vayamos con tu familia-
Ella se removió con incomodidad.
-yo- empezó Rose con timidez, algo raro en ella desde que había salido de Hogwarts y estudiado en Durmstrang- preferiría quedarme aquí contigo-
Scorpius la besó con intensidad nuevamente, se le iba a hacer un vicio besarla de esa forma.
-mi vida- empezó él- ellos te han extrañado casi tanto como yo a ti, no los hagas esperar-
-pero-
-Rose- dijo interrumpiéndola- nosotros tenemos toda la vida por delante juntos, el tiempo perdido lo recuperaremos en tan solo una semana, créeme, porque no pienso separarme de ti nunca más-
La pelirroja se sonrojó ante la idea de recuperar los cincos años separados en tan solo una semana.
-¿estás seguro de lo que haces?- preguntó la morena una vez más, conteniendo sus lágrimas.
-Thalia, lo intentamos, no funcionó- dijo él acercándose a abrazar a su mejor amiga, pero ella retrocedió un paso.
Una vez más, Rose Weasley volvía a interponerse en su vida. Ella había pensado que su relación con Scorpius, que había pasado de ser solo amigos a otro nivel, subiría después de la boda de Albus para ser novios formalmente. Pero no, nuevamente había tenido que aparecer la pelirroja y entrometerse en lo que ella amaba.
-realmente la odio- dijo ella en un susurro lo suficientemente audible para Scorpius, quien solo frunció el ceño.
-ella no tiene la culpa que no haya podido enamorarme de ti- le explicó el rubio- nunca la olvidé, Thalia, te lo dije cuando empezamos, te dije que no podría olvidarla-
-¡PERO CREÍ QUE LO INTENTARÍAS!- gritó la joven dejándose embargar por el llanto- ¡NUNCA LO INTENTASTE!- dio un suspiro y solo habló en voz baja- siempre supiste que regresaría, ¿no?- le dijo mirándolo, sus ojos totalmente empañados de lágrimas- siempre supiste que ella vendría y tú…tú intentarías volver a conquistarla, y era obvio que ella nunca te olvidaría, o al menos esperabas eso-
-Thalia- suplicó Scorpius- lo siento en verdad, perdóname-
-¿qué sientes, Scorpius?- preguntó ella- ¿haberme mentido, diciendo que empezabas a enamorarte de mí; haberme usado todo el tiempo, mientras yo creía que hacíamos el amor y para ti solo era sexo ocasional hasta que llegara ella? ¿Sientes eso? ¿Me pides perdón por ello?-
Ella negó con la cabeza.
-no, Scorpius, no puedo perdonarte por ello…yo sabía que no estabas enamorado de mí, lo sabía; pero no esperaba que ni bien ella pisase suelo londinense, tú te le tiraras encima, olvidando todo lo que hemos pasado, olvidando todas las palabras que me decías, olvidando toda nuestra amistad de años, olvidando cómo tuve que ayudarte a recoger uno a uno los pedazos que quedaron destrozados después que ella se fuera-
Scorpius no podía mirar a los ojos a su mejor amiga. Sabía que tenía razón, él había sido quien le había dicho para empezar algo y que intentaría olvidar a Rose y que nunca más pensaría en ella. Y lo primero que había hecho, había sido volver con la pelirroja.
Pero qué podía hacer.
Él no amaba a su amiga, la quería como a una hermana mas no como mujer. Nunca había podido sacarse de la cabeza los rizos rojos, o los ojos azules o la piel pecosa de Rose, nunca había podido sacarla de su mente ni mucho menos de su corazón.
-está bien- escuchó Scorpius proviniendo de Thalia- es tu vida, yo intenté sacártela de la cabeza, pero no pude…me voy, no puedo quedarme más en este lugar-
Scorpius solo asintió con la cabeza. Sintió la puerta de su departamento ser abierta pero la voz de Thalia se escuchó en vez del golpe.
-avísale a Albus que no pienso asistir a su boda-
El rubio se giró para verla y detener que tomara esa decisión, pero la mano alzada de la morena lo detuvo.
-Alice nunca quiso que fuese yo, ella solo aceptó porque sabía que entre nosotros pasaba algo…estoy más que segura que adorará la idea de cambiarme por Rose-
Y diciendo eso, cerró la puerta definitivamente.
Scorpius se sentó en su sillón, había aprovechado el tiempo que Rose iba a pasar en el reencuentro con su familia para hablar con Thalia y dejar todas las cosas en claro. Ahora debía hablar con Alice y decirle que su dama de honor la acababa de abandonar a tan solo una semana de la boda.
Lo iba a matar.
Rose había pasado buen rato conversando con sus padres y sus tíos y en ese momento su tema principal de conversación era el matrimonio de los futuros Potter-Longbottom quienes mantenían sus manos unidas en todo momento con una enorme sonrisa al ver a una de las personas que más estimaban.
El sonido típico de aparición proveniente del jardín alertó a todos, pero Rose seguía inmóvil en el sillón, disfrutando de su té. Ella ya sabía quién era.
-¡tío Scorpius!- dijo la hija de Lily, quien se había casado con Theodore Nott desde hacía tres años, Rose había sido quien (aunque no lo supiese Lily) había orquestado todo para que él se animase a enamorar a la pequeña Potter.
El rubio cargó a la pequeña que le estiraba los brazos y le besó la frente causando una enorme sonrisa en todos los presentes. El joven siempre había sido bien recibido, como parte de la familia a pesar de no haber salido con ninguna de las chicas Weasley después de Rose. Cargó a la pequeña y empezó a saludar a todos con respeto y afecto.
Todas las miradas se quedaron fijas en el momento en que Scorpius se dirigía a saludar a la pelirroja recién llegada.
-me permites, ¿princesa?- le dijo a Daina, la pequeña de Lily, quien a regañadientes se bajó de los brazos de su "príncipe" como lo llamaba- debo saludar a mi reina- terminó diciendo Scorpius, mientras besaba suavemente los labios de Rose cogiéndola de la barbilla, dejando a todos en la madriguera, desde al abuelo Arthur y Nana Molly hasta la pequeña Daina con la boca abierta.
-qué exhibicionista que eres- le dijo Rose con una sonrisa al terminar su beso.
Scorpius rio como en mucho tiempo no lo habían escuchado.
-preciosa, eres mi novia, tengo que lucirte como tal, ¿no?-
Ella negó con la cabeza divertida, mientras dejaba que Scorpius se acomodara a su lado y colocase su brazo por su hombro posesivamente.
Pasaron unos minutos hasta que la primera que se atrevió a romper el silencio fue Alice.
-eso que acabamos de ver… ¿quiere decir que están juntos?-
Tanto Scorpius y Rose se miraron sonrientes.
-sí- dijo ella- supongo que sí- terminó y miró a Scorpius quien la observaba con los ojos entrecerrados, divertido.
-¿cómo que supongo?- dijo el con una sonrisa- estamos juntos y punto…nada de supongo- terminó él haciéndole cosquillas a la pelirroja.
Todos sonrieron, incluyendo a los padres de Rose quienes eran los que estaban más felices ya que no habían visto sonreír a su hija de esa forma desde hacía mucho.
Solo Albus y Alice enviaban miradas extrañas a Scorpius, ellos eran los únicos que sabían de la relación que supuestamente mantenía con Thalia.
-antes que me olvide- dijo Scorpius, mirando a los futuros señores Potter- Thalia me envió una lechuza, me dijo que te avisara que ya no sería dama de honor-
Todos en la casa miraron fijamente a Alice. Ella era la más estresada con la boda y que la madrina cancelase a una semana de la boda sería un nivel de estrés aún mayor.
Albus empezó a preocuparse por su novia, ya que no había emitido ningún sonido desde que Scorpius había comentado el mensaje de Thalia, y de eso hacía dos minutos.
-¿Alice? ¿Amor?- preguntó Albus muy preocupado.
Una sonrisa empezó a emerger de la cara de Alice hasta convertirse en una risa sin parar.
-jajajajajajajaja- empezó a reírse descontroladamente la joven. Ya estaba roja de tanto reír y todos en la casa estaban preocupados, Rose se paró y llegó hasta su ex mejor amiga y tocándole el hombro, detuvo la risa de inmediato.
-gracias- dijo Alice después de tomar un largo trago de agua y recuperar el aliento.
-Alice, ¿estás bien?- preguntó Ginny preocupada. Ella había visto a su nuera bastante estresada con todo lo de la boda ya que la estaba ayudando y no comprendía qué había pasado hacía solo unos instantes.
-¿bien?- preguntó la joven- estoy más que bien, estoy feliz, estoy rebosante de alegría…yo nunca quise que ella fuese mi dama, pero dado que ella y Scorpius tenían una relación, iba a ser incómod…- y se calló, dándose cuenta de su error.
Todos en la madriguera se giraron de inmediato a mirar a Scorpius, quien se encontraba totalmente nervioso. No le importaba lo que pensaran los demás presentes en esa sala, con excepción de la chica que estaba a su lado.
-yo…- empezó Scorpius mirando a la pelirroja quien continuaba tomando su té como si no hubiese escuchado nada- yo…-
-Scorpius- dijo Rose, dejando su vaso en la mesa y mirándolo a los ojos- no tienes que explicarme nada, yo he tenido varias relaciones mientras estaba en el colegio y cuando he salido también…era obvio que en estos cinco años tú tendrías relaciones con otras mujeres también, es lo más natural y no tengo ningún problema porque hayas salido con ella o con cualquier otra chica; sería inmaduro de mi parte molestarme por ello-
Los demás en la madriguera se sorprendieron por la normalidad con que tomó la noticia Rose.
Scorpius tomó de la mano a la pelirroja y ella lo aceptó gustosa. Él había perdonado todas y cada una de las cosas que ella le había hecho estando en el colegio, hubiese sido ilógico de parte de Rose el haberse enojado con él por ello.
-entonces- dijo Alice- Rose, ¿aceptas ser mi dama de honor principal? No podría pedir a nadie mejor que tú para serlo-
La pelirroja no lo pensó dos veces y asintió con la cabeza con una gran sonrisa. Esa sería la segunda vez que la eligieran como dama de honor.
-eso quiere decir que te vas- dijo Astoria con lágrimas en los ojos.
-madre- dijo Scorpius, mientras corría a abrazar a la mujer que le dio la vida- lo siento tanto, pero-
-comprendo, hijo- dijo ella- solo espero que valga la pena todo este esfuerzo que haces- lo susurró muy bajo para que solo su hijo escuchara y Rose no.
-lo valdrá, madre- le aseguró, mirando a su novia.
Ambos habían aprovechado un rato libre para ir a cenar con los padres de Scorpius e informarles la decisión de él de ir a trabajar como guardia personal de la Viceministra de Bulgaria.
-¿no tendrán problemas?- preguntó Draco, mirando con atención a la pelirroja, que si bien había vuelto a sonreír como cuando niña, ahora tenía la total elegancia de una dama de alcurnia, algo que alegraba enormemente a Draco, pues aunque ya no tuviese sus ideas segregacionistas, siempre querría a una buena mujer para su hijo- me refiero a que mi hijo será tu seguridad y tú eres la viceministra, no será un tanto "vergonzoso"- usando comillas en la palabra- que ambos estén juntos, por la diferencia de posiciones y esas cosas-
Rose se limpió con una servilleta de manera más elegante que lo habría hecho Astoria.
-en Bulgaria no tenemos problemas de ese tipo, nuestro gobierno y en principal nuestra prensa se preocupa más en establecer una sociedad libre de prejuicios y de diferenciaciones sociales o de algún tipo similar…hemos tenido ministros que se han casado con las señoras de limpieza y eso nunca ha causado un revuelo ni nada por el estilo- afirmó Rose con tranquilidad, aceptando gustosa la mano de Scorpius y acariciándola con dulzura- lo único que se pide es que haya amor en la pareja y fidelidad, siempre se ha tenido en cuenta que la unión de dos personas es algo mágico y como tal, no se puede tomar a juego-
-¿cuándo te vas?- preguntó la mujer a su hijo.
-una semana después de la boda de Albus, ya hablé con el señor Potter, me dijo que mi cambio ya estaba listo solo faltaba que yo me enterase-
Rose y los padres de Scorpius asintieron ante ello, nunca habrían imaginado que Harry podría haber hecho todo eso con tal de juntar a su sobrina con Scorpius.
-mi padrino es lo máximo- dijo Rose con una sonrisa.
-hoy es el día- dijo Scorpius mientras Rose seguía dormida entre sus brazos.
La boda de Albus había pasado sin ningún altibajo, todo había salido espectacular, el vestido de la novia había sido hermosamente diseñado, aunque Rose le había dado unos toques mágicos para que se luciera aún mejor; el buffet había encantado a todos en la boda y la prensa no había logrado ingresar gracias a los hechizos de protección que había creado Rose para todo el local.
Scorpius recordó cómo había estado vestida Rose y la imaginó enfundada en un vestido de similar color al que llevaba Alice.
-aún es muy pronto- escuchó la vocecita de recién despierta de su novia oficializada el día de la boda-todavía no pensemos en eso-
Scorpius se sorprendió.
-ya te enseñaré a hacerlo- le dijo ella, dándole un beso en la mejilla a modo de saludo- es lo que usábamos entre los miembros de élite de Durmstrang para comunicarnos…una manera de leer los pensamientos del otro-
-pero yo domino muy bien la oclumancia- se quejó Scorpius.
-eso no te sirve de nada para lo que nosotros hacemos- dijo ella con una sonrisa que se le borró casi de inmediato.
-¿sucede algo?- preguntó preocupado el rubio.
-Malcolm- susurró ella. Scorpius se tensó, no es que tuviese miedo de perder a Rose, porque ella ya le había demostrado en más de una manera que estaba totalmente enamorada de él, pero aún se incomodaba al oír el nombre de aquel chico, así como se incomodaba cada que captaba a su primo observando a Rose a pesar de estar casado con la prima de esta- me está llamando-
-¿a qué te refieres con llamando?- preguntó su novio.
Rose miró preocupada a Scorpius. Sabía que ni la prensa ni el pueblo tendrían problemas con Scorpius, aunque sí lamentarían que no estuviese con el ministro, pero sabía de tres personas a quienes no les agradaría la idea.
Tanto Malcolm, como Berni e Irijan odiarían el ver a Scorpius allí con ella. Ellos vieron cómo sufría Rose mientras iban en busca de los mortífagos que atacaron la escuela, cómo ella buscaba entre las sombras por si Scorpius se aparecía por allí a intentar recuperarla. Ellos sabían bien cómo se sentía Rose cuando regresaron a Durmstrang a retomar con sus estudios, ellos la habían visto buscando entre cada alumno por si Scorpius se había decidido a anotarse en el colegio. A ellos no les agradaría la idea que Scorpius regresase a su vida.
-mi amor- dijo Rose con cariño- mis amigos no van a estar muy contentos que regreses conmigo, y de hecho van a ponerte a prueba como mi seguridad ya que no van a aceptar con facilidad que cualquiera me proteja y menos si es alguien que no ha recibido la educación de Durmstrang-
Scorpius lo comprendía. Rose sola podía defenderse y era obvio que si ella necesitaba a alguien que la proteja, debía ser alguien que superase sus habilidades, no que la desconcentrase. Él mismo había pensado eso y fue por esa razón que había enviado una carta pidiendo permiso para ser entrenado en la escuela de aurores de Bulgaria.
-ya me encargué de eso- dijo el rubio.
-no- susurró Rose- ¿¡qué hiciste!?-
Ella ya sabía lo que había hecho, lo acababa de ver en su mente.
-por Merlín, Scorpius, Irijan es el director de la escuela de aurores…él no te aceptará-
-de hecho- dijo su novio, abriendo un cajón del velador a su lado- ya me aceptó-
Roe cogió el sobre de inmediato pero captó algo que no se había percatado Scorpius. Los miembros élite de Durmstrang sabían comunicarse de manera secreta, escribiendo literalmente entre líneas y evitando que estas puedan ser vistas por nadie que no intentase ver más allá de lo que espera leer.
"Querida Rose,
Tu novio; porque supongo según lo que me ha contado Natas, han empezado a salir, no es lo que yo esperaría para un guardián para ti. Es más, por mi parte yo ni siquiera lo habría aceptado en la escuela por su deficiente nivel que he podido recibir según sus calificaciones que a pesar de ser impecables en su "Academia de aurores" aquí en Bulgaria no sería gran cosa, incluso pienso que un alumno de nuestro primer año podría vencerlo con facilidad.
Pero también sé que si no lo acepto, moverías cielo, tierra y estrellas con tal que lo acepte, así que ya que eres mi amiga y te estimo como tal; he decidido aceptarlo y brindarle la educación que necesita para que, por lo menos, no sea un estorbo para ti en algún enfrentamiento que tengas que soportar.
Solo espero que sea lo suficientemente hombre para ti.
Sigo pensando que con Malcolm harían una mejor pareja. Pero es tu vida, y te quiero demasiado como para criticar tus elecciones.
Saludos y ya te extrañamos, vuelve pronto. Malcolm va a destruir el Ministerio sin ti a su lado.
Irijan Poliakov.
Director de la Academia de Aurores de Bulgaria. Ex miembro Élite de Capa."
Rose solo rio cuando terminó de leer toda la carta. Sabía que debía haber algún motivo más allá del que Scorpius haya presentado su solicitud de admisión a la academia para que Irijan lo hubiese aceptado. Pero no se lo diría, el rubio era demasiado orgulloso como para aceptar continuar con algo que no habría logrado ingresar de no haber sido por la pelirroja.
-igual tengo que ir a hablar con Malcolm hoy mismo-aseguró la ojiazul- estoy segura que va a querer que le demuestres que eres lo suficientemente capaz de protegerme-
Scorpius se incomodó por ello.
-¿no crees que sea capaz?-
-creo que podrías dar la vida por mí si fuese necesario- dijo Rose colocándose encima de él y besándolo con delicadeza- pero eso es lo que le preocupa a Malcolm, si algo te pasara a ti, yo no podría continuar con mis labores de Viceministra y para los dos, el Ministerio de Magia de Bulgaria siempre debe ser nuestra prioridad-
-entiendo- dijo Scorpius abrazando a su novia- tranquila, vas a ver que voy a ser mejor de lo que soy-
-no basta ser mejor de lo que eres- aseguró Rose- tienes que ser mejor que Malcolm para que le demuestres que puedes ser mi protección, solo él está a la altura de ser mi protección-
El joven solo asintió con la cabeza, no le gustaba la forma en que los ojos de Rose brillaban cada que hablaba de su ex pareja, pero sabía que no podía ponerse celoso. Ella lo amaba a él, aun así, odiaba ser menos o sentirse menos que el búlgaro.
-seré mejor que él…y así seré mejor que cualquiera en Bulgaria-
Rose rio con diversión.
-hay alguien mejor que Malcolm-
-¿quién?- preguntó Scorpius asombrado, no esperaba esa afirmación.
-ya lo sabrás- rio ella y terminó besándolo- debo irme ya…me están esperando en Bulgaria, cuando tengas todo listo y te hayas despedido de los demás, envíame un patronus, vendré a por ti-
Bueno, queda inconcluso porque es la primera parte, aún queda la siguiente parte. lamento si no a todas les gustó este capítulo ya que estoy segura por lo menos que a una no le ha gustado la idea de que Rose y Scorpis estén juntos, la idea ya estaba hecha desde un inicio y sí, lo siento porque sé que no te ha gustado el capítulo pero era un Scorose desde un inicio :D igual gracias por siempre haber leído.
Ojalá les haya gustado, esperaré sus comentarios. No respondí sus comentarios en el anterior capítulo porque preferí esperar a subir este capítulo.
Muchas gracias por todo, el siguiente sí ya es el final de todo <3 los quiero muchooo!!!
Besos
SombraPosion