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Endulzando a Rose — capítulo 6

Capítulo 6

Bueno, les dije que publicaría lo más pronto posible :D este capítulo es un tanto fuerte, si no les gusta el lemon, pues pueden llegar hasta donde deseen.

Ojalá y les guste este capítulo.

-es un gusto volver a recibirlos a todos un año más, antes de comenzar con el banquete, voy a dar unos anuncios- comenzó la directora McGonagall luego de que pasara la selección de casas de los alumnos de primer año- este año recibimos de regreso a nuestra primera estudiante de intercambio, la señorita Rose Weasley a quien pido aplausos por favor- extendió su mano e inmediatamente se abrieron las puertas del Gran Comedor.

Rose era de las más populares en el colegio, o mejor dicho, era de las más aceptadas. Era hija de héroes de guerra pero a pesar de eso, no era una chica engreída y mimada como sí era Lily, que se creía superior a los demás; además,  Rose siempre obtenía las mejores notas y no por preferencia de los profesores, sino por su propio esfuerzo.

Ninguno aplaudió al verla ingresar, pero no porque no quisieran hacerlo, sino todo lo contrario; estaban tan sorprendidos por el look que tenía la pelirroja que entraba que nadie podía reaccionar.

Rose ingresaba con su andar lento y sofisticado como le había enseñado Natas. Llevaba el uniforme del colegio con una gran serie de modificaciones, la falda iba por sobre las rodillas, la capa tenía aplicaciones de plata, la blusa la llevaba ceñida al cuerpo y la corbata la tenía mucho más corta de lo estrictamente correcto.

Se sentó con la mayor gracia y elegancia que tenía.

No fue hasta que la profesora volvió a hablar, que los alumnos salieron de su ensimismamiento.

-la segunda noticia, es que al parecer este año solo contaremos con la existencia de un solo Premio Anual, pues la otra persona a la que se le había otorgado el puesto, lo ha rechazado-

-¡¿Qué?!-gritó Scorpius desde su mesa- profesora, no puede estar hablando en serio- se quejó el rubio- son muchas responsabilidades para una sola persona-

Rose rio y su corta pero sarcástica risa hizo que todos los presentes en el Comedor se giraran a mirarla.

-sabía que eras inútil, Malfoy- dijo con la mayor burla posible- pero no sabía que tanto…no acepté el puesto de Premio Anual porque no quería perder mi tiempo al lado de inútiles como tú; así que, tendrás que apañártelas solo-

Scorpius se quedó estático al oír a Rose, al igual que toda su familia. Él y todos los que la conocían realmente, sabían que era su sueño, desde que entró al colegio, ser premio anual y, que ahora que la habían escogido para el cargo, ella lo rechazase.

Era un hecho, no conocían a esta nueva Rose.

-le pido, señor Malfoy, que tome asiento inmediatamente, y señorita Weasley…no me gusta que haga comentarios sarcásticos contra sus compañeros- habló con seriedad la directora- por ahora deberá cumplir usted solo las obligaciones, señor Malfoy, ya que el comité se reunirá de aquí a unas semanas para ver lo de la selección de un nuevo Premio Anual- tras el asentimiento de Scorpius, la directora continuó- queremos también anunciarles, ya que el año pasado Hogwarts envió un estudiante de intercambio y el programa fue un éxito de integración completa, este año hemos recibido a cinco nuevos alumnos de dos colegios distintos…quiero que reciban con fuertes aplausos a sus nuevos compañeros-

La profesora volvió a extender la mano y la puerta se abrió dejando pasar a una joven de ojos miel y con piel morena. Llevaba el uniforme de Beauxbatons todavía puesto. Caminó con algo de torpeza hacia el atrio, miró al único punto conocido en toda la sala y le sonrió con cariño.

Rose miró atentamente a la chica, la conocía de algún sitio pero no estaba segura de dónde, la vio sonreír a un punto del salón y dirigió su mirada al mismo lugar que la morena observaba, allí pudo ver la sonrisa enorme de Scorpius Malfoy quien no despegaba sus ojos de aquella joven y que esbozaba pequeños "hola" y "buena suerte" de vez en cuando.

Sintió la sangre hervir, pero no demostró sentirse afectada, eso derrumbaría toda su actuación y no había trabajado tanto para nada. Continuó vigilando a la morena y cuando cambió su mirada al rubio, lo notó tenso, con los dientes apretados y a su primo Albus (que estaba a su lado) tratando de calmarlo y a la vez, calmarse.

Miró a la entrada y notó a un joven de cabello negro, alto, fuerte, hermoso. Él estaba parado en la puerta, el chico que había sido su novio durante su estadía en Durmstrang. Decir que su mandíbula cayó sería mentir, porque ella no demostraba nunca ninguna emoción.

Malcolm caminaba con toda la tranquilidad y fuerza que tenía en su andar. Dio con el rostro de Rose y le sonrió, recibiendo de parte de la pelirroja una inmensa sonrisa y unos ojos interrogantes.

Se colocó al lado de la morena que no le quitaba los ojos de encima y que tenía la boca abierta de par en par, sorprendida.

Malcolm miró a Rose y con un dedo le mandó una señal de que mirara a la puerta, ella le hizo caso y pudo ver a su mejor amigo parado como si no pasase nada en realidad. Berni miró a Rose y le dio la sonrisa más cariñosa que podía brindarle, caminó hasta el altillo donde la directora se encontraba sabiéndose observado por casi toda la población femenina de Hogwarts.

Ambos amigos sonrieron a Rose y le señalaron a la puerta, Rose giró su cabeza y pudo ver a su mejor amiga Natas parada con la habitual elegancia que era conocida en ella. Ambas se sonrieron con alegría. Rose ahora estaba mejor que nunca, sus mejores amigos estaban con ella en el colegio y podrían apoyarla con todo lo que le sucediese hasta que terminase el año. Con Malcolm no habría problemas, pues ambos sabían que habían estado juntos no por cariño, sino por ayudarse mutuamente, además que se comprendían muy bien y que los besos entre los dos, por más que no sintieran amor entre ellos, eran completamente excitantes.

Los tres chicos se sonreían entre ellos y la miraban a ella con cara de complicidad, habían hecho creer a Rose que no la acompañarían ni que la verían ese año, pero solo habían arreglado algunos papeles y hablado con el padre de Malcolm para que los dejase ir con la joven Weasley, con la promesa de regresar al siguiente año para concluir correctamente sus estudios. Al inicio Viktor no quiso aceptarlo, ya había perdido a la joven y talentosa Rose, y ahora perdía a otros de sus tres mejores estudiantes, pero lograron convencerlo.

De un momento a otro, Malcolm se tensó por completo mirando la puerta, Berni se encontraba en la misma posición, la morena que no tenía idea de cómo se llamaba pero que había estado mirando a Scorpius con cara amistosa y que ahora Rose odiaba, también miraba aterrada a la puerta de ingreso. La única tranquila aunque algo sorprendida era Natas, que con unos movimientos de ojos incitó a Rose a que mirase la puerta de ingreso. Así que la pelirroja hizo lo que su mejor amiga le decía.

Parado en la puerta, estaba el chico que había prometido ir a verla a la estación, un chico que conoció hacía mucho en uno de los viajes escolares y con el que tuvo una fugaz relación; Malcolm sabía de aquella extraña atracción que los envolvió aquella vez a Rose y al londinense. Fue con él, con quien Rose tuvo su primera vez.

Entonces lo recordó, recordó de donde conocía a aquella morena que ahora parecía tan blanca como un papel.

-¡nos vamos a París!- rugió Natas mientras disfrutaba de una tarde calurosa. Eran muy pocas las veces que en Durmstrang hacía un tiempo tan bonito y cuando ocurría eso, lo aprovechaban al máximo.

-no sé qué tanto alboroto- se quejó Berni- ni que las muchachas allá fueran tan bonitas-

Recibió un golpe de parte de Natas. Ambos eran novios pero de esos que no les importaba si el otro tenía algún desliz con otra persona. Ambos se amaban pero no estaban listos para relaciones exclusivas, y mucho menos teniendo a amigos tan liberales como Malcolm y como Rose, con quienes a veces, cosa que solo sabían entre ellos, cambiaban parejas.

-yo digo que para cuando estemos allá, olvidemos que tenemos parejas y nos divirtamos por nuestra cuenta- habló Malcolm mientras besaba en el cuello a Rose. La pelirroja rio ante el comentario de su "novio" y se colocó a horcajadas sobre él.

Malcolm la miraba con los ojos brillantes, Rose era la mujer más sensual que había conocido, pero no sentía más que deseo hacia ella, no sentían que había una conexión entre ellos, pero aun así disfrutaban su tiempo juntos.

-es mi imaginación, o… ¿has dicho lo que creo que has dicho?- le preguntó Rose rozando sus partes íntimas que solo estaban cubiertas por un corto bikini contra Malcolm. El joven búlgaro sintió su cuerpo reaccionar ante las caricias de Rose y la presionó más contra sí.

-¿o es que acaso quieres que los de Beauxbatons se queden con las ganas de conocer a Rose Weasley?- preguntó Malcolm mientras toqueteaba las musculosas piernas de Rose. Tanto ejercicio continuo estaba dando buenos resultados en la figura de la joven.

-no lo creo- dijo ella besándolo.

-mejor por mí- le dijo él devolviéndole el beso.

-¡sí!- gritó Natas- entonces estaré de cacería en Francia con mi mejor amiga-

Los cuatro rieron mientras descansaban a la luz del sol.

A los días, viajaron con otro grupo de compañeros a la escuela de magia de Francia, un edificio moderno, con lunas de cristal completamente limpios y sin ninguna mancha en toda la construcción, les dio la bienvenida.

-buenas tardes- los saludó un joven que era claramente extranjero- es un placer verlos a todos ustedes en nuestra amada institución, mi nombre es Theodore Nott y mi compañera delegada que los espera en la otra sala es Thalia Zabinni, si me permiten, quisiera que los dos delegados de su colegio se presentaran ante mí-

Malcolm y Rose caminaron hacia adelante, el joven de cabellos negros miró con altivez a Malcolm, pero cuando posó sus ojos en Rose, se la quedó comiendo con la mirada.

Ella estaba vestida toda de negro, con un pantalón apretado que asentaba sus piernas largas y musculosas, su trasero recientemente más formado y su cintura de avispa. Llevaba una camiseta ceñida donde se realzaban sus pechos. Toda ella estaba hermosa.

-ho…hola- la saludó Theodore dejando de lado toda su altivez y su seguridad.

Rose lo miró y se quedó petrificada por el enorme parecido que tenía este chico con el que quería olvidar, los ojos grises, los labios finos, el acento inglés, el cabello lacio, el porte elegante, su gran tamaño, todo él le parecía al otro.

-hola- lo saludó ella, evitando de alguna manera fijarse en sus ojos.

Una mano morena apareció en el hombro de aquel sujeto que Rose ni su nombre había escuchado.

-hola, soy Thalia Zabinni, es mi turno guiarlos por las instalaciones, esperamos que su corto tiempo en el colegio sea de su máximo agrado-

Todos asintieron sin darse cuenta de lo fijo que se miraban las dos jóvenes, Rose veía con cara de pocos amigos a Thalia y ella hacía lo mismo hacia la pelirroja.

-mi amor- le dijo besándolo en la mejilla Thalia a Theodore- madame Máxime te mandó a llamar, ella desea hablar contigo y con los delegados del colegio visitante-

Theodore asintió mirando sin disimulo a Rose, que ahora se veía confusa al oír la forma en que llamó Thalia al chico.

-debes quedarte con uno de los delegados, creo que sería mejor que uno de ellos controlara a su grupo-

-está bien- asintió la joven- que venga la pelirroja conmigo, lleva al joven con la directora-

-no creo que eso sea correcto- habló Malcolm mirando con deseo a la muchacha- a Rose no le hacen tanto caso como a mí, así que yo voy contigo y Rose habla con tu directora-

-pero…- se quejó la joven morena mas no sirvió de nada porque Theodore jalaba a Rose hacia las afueras del salón.

Caminaron los primeros pasos sin decir una sola palabra, pero la tensión estaba presente, Rose sentía que moría en la presencia de aquel joven.

La conversación con la directora no fue de gran importancia, solo les informó que visitarían las zonas arqueológicas de París en la primera semana con guía de los alumnos, la segunda semana serían las clases de integración y las dos últimas, se haría la feria que se acostumbraba donde ambos colegios demostrarían lo que hacen en sus clases.

Rose asentía ante todo lo que decía la directora sin darle gran importancia, solo sentía la penetrante mirada del joven en su espalda.

-espero que el señor Nott sea un buen guía durante este mes, y si necesita cualquier cosa, puede pedírsela directamente a él-

Rose asintió pensando que lo que le pediría hacer al chico no sería de agrado de la novia de este.

-lo que dijo la directora es cierto- le dijo con la voz gruesa, masculina y seductora una vez salieron del salón de la enorme señora- puedes pedirme lo que sea y te lo daré-

Rose enarcó las cejas y le dio una sonrisa coqueta.

-y si te digo que vine a París buscando la mejor experiencia de mi vida, ¿me la darías?-

-dependiendo a qué denomines "mejor experiencia de tu vida"- jugó un poco Theodore.

-no lo sé…en Londres definimos nuestras experiencias diferente a los franceses- dijo dando un paso adelante manteniendo la sonrisa ladeada.

-entonces es bueno que yo no sea de Francia sino de Londres- dijo caminando hacia Rose y acorralándola en la pared más cercana- claro que puede que tu novio se moleste-

-yo no tengo novio- dijo Rose- no en París, al menos…a diferencia de ti-

Theodore rio y pegó su cuerpo por completo al de Rose.

-este mes, yo no tengo novia- y sin esperar más, él la besó con gran intensidad. Rose solo deseaba probar esos labios que se parecían tanto a los que el chico que amó durante seis años tenía.

Theodore pegó su cadera a la de ella, moviéndose muy pegado a sus partes íntimas para excitarla más rápido, Rose dejó que el joven hiciese eso y que la abrazase como si el mundo fuera a caerse debajo de él. La empujó nuevamente contra la pared y la cargó con gran facilidad. Rose envolvió sus piernas alrededor de las caderas de él y comenzó a moverse más rápido.

-nos van a ver- dijo Rose en un momento de cordura mientras sentía la lengua del joven entrar por su escote lamiendo su piel expuesta.

El chico separó su cabeza del delicioso pecho de Rose y la besó con intensidad.

-si deseas privacidad, eso tendrás- le dijo con voz ronca, no dejaron de besarse en el camino, Theodore abrió la puerta de un pequeño baño que estaba libre y que solo era usado en caso de emergencias pues lo único que había era un inodoro y un lavabo.

Rose se bajó de los brazos de Theodore y con un movimiento de su mano cerró con seguro la puerta del baño, con otro movimiento hizo desaparecer la puerta, asombrando al joven que veía con los ojos bien abiertos hacer magia sin varita.

Ella se pegó al joven y bajó la tapa del inodoro, lo obligó a sentarse y se colocó a horcajadas sobre él.

-así será más discreto- rio ella. Se sentía extasiada, había estado en muchas situaciones con Malcolm y con Berni, pero nunca con un desconocido y mucho menos en un baño.

Él la apretó más contra sí y rápidamente le quitó la camiseta, se deleitó con los senos simplemente cubiertos por un sujetador muy fino que dejaba ver los pezones de la pelirroja. Con sus manos cogió uno de los pecho de Rose y comenzó a masajearlo mientras que el otro era apresado en su boca. Rose movía con suavidad sus caderas chocando contra las de él. Theodore cogió su varita y convirtió el pantalón en una falda y con dedos expertos separó las bragas de ella.

Theodore la miró esperando a que ella le diera el permiso necesario, él la deseaba desde que la vio esa misma mañana pero no haría nada que fuese contra la voluntad de la joven, y menos si era virgen. Porque sí, Nott había notado desde los besos intensos pero no muy entregados que la pelirroja no había tenido su primera vez todavía.

Rose solo asintió dejándose embargar por los besos embriagantes del joven. Theodore la penetró muy lentamente, notando la prueba que Rose era virgen, con sumo cuidado entró en ella haciendo que Rose gimiera de dolor. Una vez estuvo por completo dentro de ella esperó unos segundos a que la joven se aclimatara, pero no tuvo que esperar demasiado, pues la misma Rose había comenzado a moverse contra él.

Sus caderas sonaban en la pequeña habitación con gran agitación, el joven tenía un seno apresado en su boca, una mano en el trasero de Rose obligando a la pelirroja a tenerlo más adentro y con la otra se sujetaba del asiento donde estaba.

Rose tenía ambos brazos cruzados en su cuello mientras su cabeza reposaba en el hombro del joven y con sus dientes y labios jugueteaban con la oreja de él.

Sus jadeos eran infinitos pero ninguno daba rienda suelta a su orgasmo, sentían que querían seguir en esa misma posición todo el día si es que eso era posible.

Theodore la levantó de un movimiento y la colocó sentada sobre él. Y la penetró por detrás. Rose soltó un pequeño gemido, pero no tan fuerte como el que había soltado anteriormente, con Malcolm nunca habían tenido una primera vez de manera natural, pero sí lo habían hecho de esa forma incontables veces.

Rose meneó su trasero en armonía con el de Theodore mientras que él tenía una mano en su cintura y la otra en su sexo, jugando con su clítoris. Él mordía el hombro de Rose y daba lengüetazos en su cuello y oreja.

Rose se separó de él y lo obligó a penetrarla frente a frente, Theodore se paró del asiento y Rose cruzó sus piernas alrededor de la cadera de él. Con un movimiento de su varita, Rose hizo que apareciese una tina de baño llena de agua. Como ambos se encontraban desnudos, él la llevó allí y entraron ambos. Theodore seguía dentro de ella y ambos no dejaban de moverse uno contra el otro.

Él se sentó en la tina mientras que Rose estaba de rodillas moviéndose contra él.

-sigue Rose- gimió por primera vez el joven, no había hablado hasta ese momento, pero ambos sentían que no era necesario- más rápido-

Rose acató la orden de su acompañante y ambos se enfrascaron en una apasionante danza que consiguió acabarse ante el explosivo orgasmo de ambos.

Así continuaron durante unas dos horas más, bañándose mutuamente, disfrutando del tacto del uno sobre el otro.

-creo que ya debemos irnos- dijo Rose sintiendo el peso de sus ojos cansados.

Theodore besó su espalda desnuda y pecosa y se pegó a ella abrazándola y dejando sus manos reposar sobre los senos de la pelirroja.

-lo que tú desees-

Rose se paró y desnuda fuera de la tina estiró la mano hacia Theodore para ayudarlo a salir.

-¿me ayudas a vestirme?- preguntó ella sintiendo por primera vez el deseo sexual por otro hombre que no fuese Malcolm, ni disfrutando de encuentros íntimos con Berni se sentía tan libre.

Theodore le colocó las bragas besando las piernas de Rose en su camino, antes de colocarlas por completo, se arrodilló en el suelo y colocando sus manos en el trasero de la joven, comenzó a besar su zona íntima, dando masajes en su clítoris con su lengua.

Rose se cogió del cabello de Theodore y tiró de él, se separó del joven y lo obligó a echarse en el suelo, mientras ella se agachaba e iba directamente hacia su erección y se la metía en la boca y comenzaba a moverlo dentro suyo.

Theodore estaba extasiado con los suaves pero voraces movimientos de Rose y rápidamente llegó a un orgasmo, Rose se embebió toda de él y con una sonrisa terminó de cambiarse y salir por completo del baño, dejando a un pelinegro deseoso de más.

Bueno, ojalá y les haya gustado el capítulo, no soy tan buena escribiendo escenas lemon, así que espero les guste.

Besos

SombraPosion