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Like Romeo & Juliet — capítulo 5

|Una semana después|

Scorpius y Rose solían verse más a menudo. En los pasillos, en las clases, en las rondas que daban los prefectos, en todo. Todo Hogwarts pensaba que los habían hechizado, pues de la noche a la mañana, dos enemigos, una Weasley y un Malfoy, se hablaban como si fueran mejores amigos. Aunque claro, las peleas aún seguían en medio de esos dos.

  • Iré a la biblioteca. - dijo tomando unos pergaminos y mirando a sus amigas. - tengo que hacer un ensayo sobre el colacuerno húngaro.

  • Adiós hermosura. - le dijo Bae, Rose les saco la lengua y se dispuso a caminar a la biblioteca.

En el camino se puso a pensar en Scorpius. Últimamente pensaba mucho en él. Pero no era la única. Scorpius pensaba todo el tiempo en Rose y eso lo estaba volviendo loco, pues se enamoraba más y más de la chica Weasley.

Cuando Rose llego, se fue a sentar en la mesa más alejada y la que estaba sola, del otro lado de la biblioteca. Ella fue por el libro de dragones y regreso a su lugar. Dos mesas delante de ella, un chico de cabello plateado la miraba mientras hacia su trabajo de cuidado de criaturas mágicas. El chico mandaba miradas discretas y sonreía al ver como llevaba su cabello para atrás.

Scorpius en ese momento se dio cuenta de algo: estaba enamorado de Rose Weasley.

Para Scorpius, Rose era la chica más perfectamente imperfecta. Inteligente, linda, carismática, valiente, enojona y muy independiente que haya conocido nunca más. La amaba. Amaba ver su sonrisa. Amaba ver su cabello volar por el aire. Amaba verla caminar por los pasillos con sus converse color tinto y su mochila de dragón. Amaba ver lo madura e inmadura que puede ser. La amaba simplemente a ella.

Scorpius despertó de su trance por un golpe en el brazo.

  • Hola bebe. - Jane estaba ahí.

  • ¿Qué quieres, Crabbe? - pregunto Scorpius mirando su libro de nuevo.

  • Huy, tranquilo, te veo estresado ¿necesitas ayuda? - susurro poniendo una mano en su pierna.

  • No, gracias, ahora puedes irte a otro lugar, hay mucho espacio libre. - dijo mirando las mesas vacías. Entonces se dio cuenta de que Rose lo veía. Él le sonrió y Rose también, pero ella bajo la cabeza algo triste.

  • ¿Le acabas de sonreír a la mestiza esa? - pregunto asombrada Jane. - los rumores son ciertos.

  • Esfúmate. - cuando Scorpius quería, era totalmente un chico grosero.

  • No seas así conmigo, Scorpi.

  • Una, no me llames Scorpi; Dos, si me da la gana ser así lo seré, ahora lárgate. Te había dejado muy claro desde un principio que yo no quería nada contigo. Tú eres la loca ilusionada. Esto no es un cuento de hadas ¿entendido? - Jane se paró echa humo y se fue de ahí moviendo sus caderas exageradamente, Scorpius suspiro y rodeo sus ojos.

Su mirada se cruzó con la de Rose y vio a la chica que tenía una sonrisa y negaba lentamente.

Scorpius tomo sus cosas y se encamino a la mesa de Rose, para sentarse del otro lado de la mesa.

Ambos se miraron. Rose hizo viscos y Scorpius y una cara graciosa.

Pasados los minutos, se volvieron a mirar, Rose le saco la lengua y Scorpius hizo un puchero a lo que la chica sonrió.

Nadie en la biblioteca se percataba de sus miradas a decir verdad. Ellos se miraban se hacían muecas, se sonreían, hacían los enojados, mostraban un sinfín de emociones cuando un chico, llamado Robert Payne, de séptimo grado, Gryffindor, llego y acerco hacia Rose. Scorpius miro al chico con odio.

  • Rose, hola ¿está ocupado? - pregunto. 

  • ¿Ah qué? Mmm… nop. - dijo ella mirando la silla.

  • Bueno, me preguntaba si, tú… si tú quieres ir conmigo mañana a la inauguración de la repostería de mañana en Hogsmeade, ya sabes, nos darán permiso de ir.

  • Ah… - susurro ella, era una oferta tentadora y más para Rose pues se trataba de comida. - Yo, Robert, es lindo de tu parte, pero…

  • No puede. - Scorpius se sentó del otro lado de Rose. - ella había quedado de ir conmigo.

  • Oh, claro, lo entiendo. - dijo sonriendo. - bueno, hasta luego. - el chico se paró y se fue de ahí.

  • Gracias. - suspiro Rose mirando a Scor. - me has salvado.

  • Soy todo un héroe ¿Qué esperabas?

  • Eres un tonto. - dijo ella riendo.

  • ¡Oh, soy un tonto afortunado! - Rose levanto la cabeza y señalo a Scor su pluma y una cara de sorpresa.

  • Esa frase… ¿romeo y Julieta? Acto III…

  • El mismo. - dijo sonriendo. - me gusta Romeo y Julieta… Shh, es nuestro secreto, nadie lo sabe. - Rose soltó una risita y asintió.

  • Entendido, nadie lo sabrá. - dijo ella sonriendo.

  • Hombre, déjame ayudarte con Rose. - se ofrecía Taylor, ambos estaban hablando, claro, primero esperaron a que sus compañeros se dormían, pues Scorpius confiaba plenamente en Taylor y viceversa.

  • No y no, pero gracias Taylor.

  • Aburrido. - le abucheo el chico. - bueno, Halloween es en cuatro semanas y tenemos que convencer a Minnie, y ustedes dos estarán más tiempo juntos, cositas, bellas, preciosas, chulas…

  • Ya entendí, Taylor, ya entendí.

  • Uf, cuidado con que Malia se entera que la mata y la hace tacos de Rose.

  • Ya lo sé, por eso no quiero que me ayudes.

  • ¿Por qué?

  • Amigo, tú y la discreción no se conocen. - le dijo Scorpius riendo.

  • Dale, gracias por el dato. - ambos rieron. - ya duérmete Romeo que mañana veras a tu Julieta. - entonces Scorpius lo miro serio. - sí, sé que te gusta Romeo y Julieta, encontré el libro en tu mochila, maricón de mierda.

  • Pendejo. - dijo Scorpius riendo.

A la mañana siguiente, Rose y Albus caminaban por los pasillos de Hogwarts, que eran iluminados por los primeros rayos del sol.

  • Mas te vale que se importante Albus, son las 8:25 y aun podría estar durmiendo. - dijo malhumorada Rose.

  • Lo es prima, me vuelvo loco.

  • Eso ya lo sabía. - ambos llegaron a la sala de estudio y se sentaron en unos sillones. - ¿y bien?

  • Juras no decírselo a nadie.

  • Albus, soy tu prima, tu mejor amiga, tu confidente, por supuesto. - dijo ella sonriendo y soltó un bostezo.

  • Dale, bueno… todo comenzó el primer viernes, cuando tú y Malfoy dieron su vuelta de premios anuales o lo que sea. Como siempre salí a fumar con los chicos de Ravenclaw y Gryffindor. Pero ahora había algo diferente. Malia se encontraba ahí. - entonces Rose levanto una ceja. - ella nunca había ido con nosotros. Siempre estaba con su pandilla de pendejetes.

  • ¿Y…?

  • Bueno, ella y yo comenzamos a hablar… Rose, somos idénticos… ¡idénticos! Solo que ella es mujer y yo hombre pero… joder, ama el color negro y yo también. Ama Led Zeppelin ¡también yo lo amo! Fuma, mi tuu. - Rose soltó una risita, mientras Albus seguí enumerando todo lo que tenían en común Malia y ella.

  • Y es por eso que estamos aquí ¿Por qué te gusta Malia?

  • ¡SI! - entonces reacciono. - ¡digo no!

  • No hay vuelta atrás primo, ya dijiste que sí.

  • Ese es el problema… ella, no me puede gustar… es una Malfoy. - entonces Rose comprendió a Albus.

  • Descuida… yo… te apoyare. - Albus levanto la cabeza y miro a Rose que sonreía con ternura.

 - ¿Enserio? - susurro.

  • Claro Albus, ya era hora de que te enamoraras de nuevo. La última vez fue con la estúpida asiática, Keira…

  • Kira. - la corrigió riendo.

  • Es lo mismo. - dijo ella con una sonrisa.  

  • Oye y ¿Cómo es eso de que tú y Malfoy son amigos? - entonces Rose levanto la cabeza. - no me mires así Rosebud Fleur Weasley Granger.

  • Vuélveme a llamar Rosebud Fleur Weasley Granger y te pateo el trasero.

  • Pues así te llamas ¿Qué no?

  • Albus…

  • Esta bien, está bien, ahora ¿Qué pasión entre ustedes? Espero y nada o te pego con un trapeador.

  • Oye, tranquilo, primo, todo es normal. Es una amienemistad.

  • Me perdí en ami.

  • Somos amienemigos.

  • Ah claro, si… tu siempre tan normal. - Rose sonrió mostrando los dientes y Albus rió. - andando, hay que desayunar que muero de hambre.

  • Uf, creí que era la única.

  • Tú siempre tienes hambre.

  • No es cierto…

  • Que si…

  • Que no…

Los dos chicos se fueron alegando y de una estantería dos más aparecieron. Una chica de cabello negro y ojos grises y un chico de cabello platinado, al igual que la chica sus ojos eran grises.

  • Si me dices algo te pateo el trasero. - le amenazo su hermana algo sonrojada.

  • Andando hermanita, muero de hambre. - dijo sonriendo a Malia y abrazándola. 

En el gran comedor, Rose se sentó en la mesa de los tejones, junto con Albus. 

  • Come. - le dijo Rose a Albus.

  • Se me quito el apetito. - susurro.

  • Bueno. - la chica le quito el tocino y Albus la miro. - ¿Qué?

  • Aun tienes tocino.

  • Pero pronto se me va a acabar, duh. - entonces Albus comenzó a reír. De la puerta los mellizos Malfoy entraron, nerviosamente, Albus despeino su cabello y Rose le tomo la mano. - tranquilo champiñón.

Para su mala o buena suerte, la mesa de las serpientes estaba al lado de la de los tejones.

  • No me llames champiñón. - dijo enojado Albus.

  • Champiñoncito.

  • ¡Rose! - dijo enojado, pues los Malfoy escuchaban todo.

  • Aw, mi champiñoncito.

  • Te odio estúpida cabeza de zanahoria.

  • ¿Me llamaste cabeza de zanahoria?

  • Si, lo hice.

  • Pues al menos no moriré de cáncer de pulmón.

  • No moriré de cáncer de pulmón.

  • Morirás de estupiditis humanitis. - dijo ella riendo.

  • Ja-ja.

  • Je-je

  • Basta Rosebud.

  • Vuélveme a llamar Rosebud…

  • Rose-Bud. - plaf, una bofetada con un pedazo de tocino. - ¿me acabas de pegar con una tocino? - pregunto perplejo. 

  • Sí. - ella mordió el tocino. 

  • ¡Guau! ¡De nuevo! - pero esta vez le pego con la cuchara. - oye, esa me dolió.

  • Idiota. - algunas risas se escucharon por parte de los que desayunaban, era típico ver a los primos pelear, era lo divertido del día.

  • Buenos días chicos. - Neville iba pasando por ahí.

  • ¡Padrino! Rose me pego con un tocino. - Neville paro en seco y miro a Rose que sonrió tiernamente.

  • Rosie, ¿Cuántas veces te he dicho que no golpees a tus primos con tocino o cualquier otro tipo de comida?

  • 234 veces. - susurro la chica.

  • Exacto. Ahora no se golpeen. - dijo Neville. - ¿entendido Rosie?

  • Si, tío Neville. - dijo la chica que sonrió tiernamente. Y Neville se fue.

Entonces Malfoy pensó, ¿más adorable podía ser? Por supuesto que no.

  • Estás ido hermano. - susurro Malia mirando a Scorpius.

  • Shh… cállate.

  • Alguien está enamorado. - canturreo, Scorpius la golpeo en el brazo.

  • Ou, a una dama no se le pega.

  • No estoy seguro de que lo seas.

  • Pendejo.

  • Imbecila.

  • Idiota.

  • Pedazo de aborto.

  • Adoptada.

  • Retráctate cabrón. - dijo ella amenazándolo con un tenedor.

  • Baja ese tenedor Hydra.

  • Vuélveme a decir Hydra y te castro con unas tijeras. - Scorpius se empezó a reír.

  • Eso dolería. Sabes que te quiero boba.

  • Pff, te odio. - dijo ella suspira.

Rose y Albus se miraron con una sonrisa, cuando un chico llego. Hunter Jackson.

  • Hey Weasley, ¿sales conmigo hoy o qué?

  • ¿O qué? - contesto con una sonrisa, Albus comenzó a reír y el chico suspiro.

  • Vamos Weasley, no te hagas del rogar. McGonagall nos dio permiso de salir para la inauguración, prometo comprarte algo. - Rose se paró y recargo sus manos en la mesa para inclinarse a verlo con enojo…

¡¡HOLAAAAA!!

Problemas a la vista...

Bueno, gracias por leer, los amo mucho, de aquí a Hogwarts y de regreso 10 mil veces.

Ciara x