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Historia 183040 — capítulo 2
Bien yo leere el primer capitulo -Dijo Albus(director) cogiendo el libro y leyó
-Harry Potter y la piedra filosofal -Dijo , Harry suspiro al igual con Ron y Hermione
-¿Qué tiene que ver esto con mi hijo?-Dijo James con curiosidad
-Si dejas leer por lo menos te enteraras -Dijo con tono burlón Tonks y hico señales para que pudieran continuar con la lectura
-El primer capitulo se llama El niño que vivió , señor Potter me encantaría por lo menos acabar un parágrafo -Dijo y James se callo pero Hary se movió incomodo pero una mano apretó la suya para apoyo , miro de quien era la mano y era de Ginny que le sonreía
-El señor y la señora Dursley, que vivían en el número 4 de Privet Drive, estaban orgullosos de decir que eran muy normales, afortunadamente-Leyó Albus
- Oh no…-Gimió Lily tapándose su rostro con las manos
-¿Qué pasa amor?-Dijo James acariciando su espalda
-Señor Dursley es el novio de mi hermana seguramente ¿ se han casado no?-Dijo Lily mirando a Harry y él asintió
Eran las últimas personas que se esperaría encontrar relacionadas con algo extraño o misterioso, porque no estaban para tales tonterías.
El señor Dursley era el director de una empresa llamada Grunnings, que****fabricaba taladros.
-¿Que son talafros?-Dijeron los sangre puras
-¿Es un aparato que hace agujeros a la pared -Respondió Lily
Era un hombre corpulento y rollizo, casi sin cuello, aunque
con un bigote inmenso
-Por dios.. me voy a casar con él -Dijo Alice con sarcasmo y todos se pusieron a reír , tardó mas de 5 minutos para que todos se pudieron calmar y continuar con la lectura
-La señora Dursley era delgada, rubia y tenía un cuello casi el doble de largo de lo habitual, lo que le resultaba muy útil, ya que pasaba
la mayor parte del tiempo estirándolo por encima de la valla de los jardines
para espiar a sus vecinos.
-¿Oye Lily tu hermana es una girafa?-Dijo con risas Sirius haciendo volver las carcajadas
-¿No tiene nada mas que hacer que espirar a todo el mundo?-Dijo Tonks y todos se encogieron de hombros
- Los Dursley tenían un hijo pequeño llamado Dudley,y para ellos no había un niño mejor que él
-¿Dudley, esto es un nombre?-Pregunto Tonks y las carcajadas no se hicieron esperar
-Seguro que mi hijo es mejor que ese dursley -DijoJames apratando los dientes
Los Dursley tenían todo lo que querían, pero también tenían un secreto, y
su mayor temor era que lo descubriesen: no habrían soportado que se supiera
lo de los Potter.
-¡Oye!-Grito James con fastidió , Sirius , Remu , Harry y Lily apretaron los puños
-La señora Potter era hermana de la señora Dursley, pero no se veían
desde hacía años; tanto era así que la señora Dursley fingía que no tenía
hermana
-¿porque petúnia?-Dijo Lily llorando y James la abrazó
-porque su hermana y su marido, un completo inútil, eran lo más opuesto a los Dursley que se pudiera imaginar
-Oye -Dijeron los merodeadores y las chicas
-james puede ser idiota -Dijo Marlenne
-Pero no inútil -Dijeron las chicas
-Oye ... y mejor ser lo más opuesto a vosotros -Dijo James indignado y con cara de matar a los Dursley's hasta que se lo ocurrió una idea
-¡Sirius , Remus venid!-Grito James y los dos se sentaron a su lado , charlaron en susurros hasta que asintieron y hicieron aparecer un pergamino y tinta
-¿Que hacéis chicos?-Pregunto Harry
-Oh nada solo apuntaremos unes de las mejores bromes para despues probarlas con los Dursley's -Dijo Sirius con una sonrisa traviesa y malvada
-Los Dursley se estremecían al pensar qué dirían los vecinos si los Potter apareciesen por la acera.
-Sera vuestra peor pesadilla -Dijo James con una sonrisa malvada
-Sabían que los Potter también tenían un hijo pequeño, pero nunca lo habían visto. El niño era otra buena razón para mantener alejados a los Potter: no querían que
Dudley se juntara con un niño como aquél.
-¡Ni te atreves hablar de mi hijo!-Grito Lily abrazando a Harry y el Chico sonrió
-¡¿Un niño como él?!-Dijeron los Weasley's
-Tranquilo cerdo , Harry no se juntara con vosotros -Dijo Ginny entre dientes haciendo reir a los demás
Nuestra historia comienza cuando el señor y la señora Dursley se despertaron un martes, con un cielo cubierto de nubes grises que amenazaban tormenta. Pero nada había en aquel nublado cielo que sugiriera los acontecimientos extraños y misteriosos que poco después tendrían lugar en toda la región. El señor Dursley canturreaba mientras se ponía su corbata más sosa para ir al trabajo, y la señora Dursley parloteaba alegremente mientras instalaba al ruidoso Dudley en la silla alta.
-Mejor que no cante por favor -Dijo suplicando Fred y todos rieron
A las ocho y media, el señor Dursley cogió su maletín, besó a la señora****Dursley
Casi todos con la cara hicieron cara de asco
en la mejilla y trató de despedirse de Dudley con un beso, aunque no
pudo, ya que el niño tenía un berrinche y estaba arrojando los cereales contra
las paredes
-Que niño -Gruño la señora Weasley
.«Tunante», dijo entre dientes el señor Dursley mientras salía de la
casa. Se metió en su coche y se alejó del número 4
Al llegar a la esquina percibió el primer indicio de que sucedía algo raro: un
gato estaba mirando un plano de la ciudad.
-¿Te suena el gato?-Dijo Sirius al oïdo de Remus
-Creo que si -Dijo Remus
Durante un segundo, el señor Dursley no se dio cuenta de lo que había visto, pero luego volvió la cabeza para mirar otra vez. Sí había un gato atigrado en la esquina de Privet Drive, pero no vio ningún plano. ¿En qué había estado pensando? Debía de haver sido una ilusión óptica.
-¿Profesora es usted?-Dijo Sirius
-Deja de interrumpir y deja leer ya se sabra mas tarde señor Black -Dijo la prfeosra
-Estoy seguro que es ella -Dijo Sirius al odio de James
El señor Dursley parpadeó y contempló al gato. Éste le
devolvió la mirada. Mientras el señor Dursley daba la vuelta a la esquina y
subía por la calle, observó al gato por el espejo retrovisor: en aquel momento el
felino estaba leyendo el rótulo que decía «Privet Drive» (no podía ser, los gatos
no saben leer los rótulos ni los planos).
-Pero no es un gato cualquiera -Dijo James
-¡Señor Potter ¿podemos acabar el capitulo por favor?-Dijo la profesora y James asintió
El señor Dursley meneó la cabeza y alejó al gato de sus pensamientos. Mientras iba a la ciudad en coche no pensó más que en los pedidos de taladros que esperaba conseguir aquel día. Pero en las afueras ocurrió algo que apartó los taladros de su mente.
-¿Que es?-Dijo Tonks
-Mientras esperaba en el habitual embotellamiento matutino, no pudo dejar de
advertir una gran cantidad de gente vestida de forma extraña. Individuos con
capa. El señor Dursley no soportaba a la gente que llevaba ropa ridícula.
-¡Ropa ridícula!-Gritaron los sangre pura enfadados con ese cerdo
¡Ah,los conjuntos que llevaban los jóvenes! Supuso que debía de ser una moda****nueva. Tamborileó con los dedos sobre el volante y su mirada se posó en unos
extraños que estaban cerca de él. Cuchicheaban entre sí, muy excitados. El
señor Dursley se enfureció al darse cuenta de que dos de los desconocidos no
eran jóvenes. Vamos, uno era incluso mayor que él, ¡y vestía una capa verde
esmeralda! ¡Qué valor! Pero entonces se le ocurrió que debía de ser alguna
tontería publicitaria; era evidente que aquella gente hacía una colecta para
algo. Sí, tenía que ser eso. El tráfico avanzó y, unos minutos más tarde, el
señor Dursley llegó al aparcamiento de Grunnings, pensando nuevamente en
los taladros.
El señor Dursley siempre se sentaba de espaldas a la ventana, en su
oficina del noveno piso. Si no lo hubiera hecho así, aquella mañana le habría
costado concentrarse en los taladros.
-¡Que aburrido!-Grito Sirius y todos asintieron
No vio las lechuzas que volaban en pleno
día, aunque en la calle sí que las veían y las señalaban con la boca abierta,
mientras las aves desfilaban una tras otra. La mayoría de aquellas personas no
había visto una lechuza ni siquiera de noche. Sin embargo, el señor Dursley
tuvo una mañana perfectamente normal, sin lechuzas. Gritó a cinco personas.
Hizo llamadas telefónicas importantes y volvió a gritar. Estuvo de muy buen
humor hasta la hora de la comida, cuando decidió estirar las piernas y dirigirse
a la panadería que estaba en la acera de enfrente.
Había olvidado a la gente con capa hasta que pasó cerca de un grupo que
estaba al lado de la panadería. Al pasar los miró enfadado. No sabía por qué,
pero le ponían nervioso. Aquel grupo también susurraba con agitación y no
llevaba ni una hucha. Cuando regresaba con un donut gigante en una bolsa de
papel, alcanzó a oír unas pocas palabras de su conversación.
—Los Potter, eso es, eso es lo que he oído...
—Sí, su hijo, Harry...
-¡Que pasa con mi hijo!-Grito asustada Lily y James
Se apresuró a cruzar la calle y echó a correr hasta su oficina. Dijo a gritos
a su secretaria que no quería que le molestaran, cogió el teléfono y, cuando
casi había terminado de marcar los números de su casa, cambió de idea. Dejó
el aparato y se atusó los bigotes mientras pensaba...
-La foca puede pensar , esto es el fin del mundo -Dijo con drama Tonk y todos rieron
No, se estaba comportando como un estúpido. Potter no era un apellido tan especial. Estaba seguro de que había muchísimas personas que se llamaban Potter y que tenían un hijo llamado Harry. Y pensándolo mejor, ni siquiera estaba seguro de que su sobrino se llamara Harry. Nunca había visto al niño. Podría llamarse Harvey. O Harold
En el gran comedor se lleno de risas por los nombres de Harry
-¡Oye no hace gracia -Dijo Harry enfadado
-Lo siento Harvey -Dijeron los gemelos Weasley y no agauntaron las risas
-No te enfades con nosotros Harlod -Dijeron los gemelos Prewett , las chicas no paraban de reír al igual que los chicos
-No te enfades Harry -Dijo Ginny acariciando su brazo pero aun con una pequeña risa .Tardo bastante a que todos se calmaron y continuaron la lectura
. No tenía sentido preocupar a la señora Dursley, siempre se trastornaba mucho ante cualquier mención de su hermana. Y no podia reprochárselo. ¡Si él hubiera tenido una hermana así...! Pero de todos modos, aquella gente de la capa...
Aquella tarde le costó concentrarse en los taladros, y cuando dejó el edificio, a las cinco en punto, estaba todavía tan preocupado que, sin darse
cuenta, chocó con un hombre que estaba en la puerta.
—Perdón-Gruño
-Oh por dios la morsa sabe disculparse -Dijo James con un gesto dramático haciendo reir
No se disculpe, mi querido señor, porque hoy nada puede molestarme!
¡Hay que alegrarse, porque Quien-usted-sabe finalmente se ha ido! ¡Hasta los
muggles como usted deberían celebrar este feliz día!
Y el anciano abrazó al señor Dursley y se alejó
-¿Ja no existe?-Dijeron los del pasado asombrados pero no festejaron por las cares de sus hijos y mas la de Harry
El señor Dursley se quedó completamente helado. Lo había abrazado un
desconocido. Y por si fuera poco le había llamado muggle , no importaba lo que
eso fuera. Estaba desconcertado. Se apresuró a subir a su coche y a dirigirse
hacia su casa, deseando que todo fueran imaginaciones suyas (algo que nunca
había deseado antes, porque no aprobaba la imaginación).
Cuando entró en el camino del número 4, lo primero que vio (y eso no
mejoró su humor) fue el gato atigrado que se había encontrado por la mañana.
En aquel momento estaba sentado en la pared de su jardín. Estaba seguro de
que era el mismo, pues tenía unas líneas idénticas alrededor de los ojos.
—¡Fuera! —dijo el señor Dursley en voz alta.
-No se movera -Dijeron los merodeadores
El gato no se movió. Sólo le dirigió una mirada severa. El señor Dursley se
preguntó si aquélla era una conducta normal en un gato. Trató de calmarse y
entró en la casa. Todavía seguía decidido a no decirle nada a su esposa
-¡Lo sabiamos!-Gritaron los merodeadores
-Potter , Black , Lupin¿podemos terminar?-Dijo la profesora ya cansada de interrumpir
-La señora Dursley había tenido un día bueno y normal. Mientras comían, le
informó de los problemas de la señora Puerta Contigua con su hija, y le contó
que Dudley había aprendido una nueva frase («¡no lo haré!»). El señor Dursley
trató de comportarse con normalidad. Una vez que acostaron a Dudley, fue al
salón a tiempo para ver el informativo de la noche
-Que majo el Chico -Dijo Ginny con sarcasmo y Harry se rió
La señora Dursley entró en el comedor con dos tazas de té. Aquello no iba
bien. Tenía que decirle algo a su esposa. Se aclaró la garganta con
nerviosismo.
—Eh... Petunia, querida, ¿has sabido últimamente algo sobre tu hermana?
Como había esperado, la señora Dursley pareció molesta y enfadada.
Después de todo, normalmente ellos fingían que ella no tenía hermana.
—No —respondió en tono cortante—. ¿Por qué?
—Hay cosas muy extrañas en las noticias —masculló el señor Dursley—.
Lechuzas... estrellas fugaces... y hoy había en la ciudad una cantidad de gente
con aspecto raro...
—¿Y qué? —interrumpió bruscamente la señora Dursley
—Bueno, pensé... quizá... que podría tener algo que ver con... ya sabes...su grupo
-¡Grupo!¿que grupo!-Pregunto James
-Se refiere a los magos señor Potter -Dijo Hermione
-No me llames señor Hermione, dime solo James -Y la chica asintió
La señora Dursley bebió su té con los labios fruncidos. El señor Dursley se
preguntó si se atrevería a decirle que había oído el apellido «Potter». No, no se
atrevería. En lugar de eso, dijo, tratando de parecer despreocupado:
—El hijo de ellos... debe de tener la edad de Dudley, ¿no?
—Eso creo —respondió la señora Dursley con rigidez.
—¿Y cómo se llamaba? Howard, ¿no?
-¡Jamás se llamara a así!-Grito Lily
—Harry. Un nombre vulgar y horrible, si quieres mi opinión.
—Oh, sí—dijo el señor Dursley, con una espantosa sensación de
abatimiento—. Sí, estoy de acuerdo.
-Como si Dudley fuese un nombre bonito -Dijo Tonks rodando los ojos y todos etuvieron de acuerdo
En Privet Drive nunca se había visto un hombre así. Era alto, delgado y
muy anciano, a juzgar por su pelo y barba plateados, tan largos que podría
sujetarlos con el cinturón. Llevaba una túnica larga, una capa color púrpura que
barría el suelo y botas con tacón alto y hebillas. Sus ojos azules eran claros,
brillantes y centelleaban detrás de unas gafas de cristales de media luna. Tenía
una nariz muy larga y torcida, como si se la hubiera fracturado alguna vez. El
nombre de aquel hombre era Albus Dumbledore.
-¿Que hace usted ahí professor?-Dijo sin entender Lily pero Albus solo la miro y contiuno con la lectura
Encontró en su bolsillo interior lo que estaba buscando. Parecía un
encendedor de plata. Lo abrió, lo sostuvo alto en el aire y lo encendió. La luz
más cercana de la calle se apagó con un leve estallido. Lo encendió otra vez y
la siguiente lámpara quedó a oscuras. Doce veces hizo funcionar el Apagador,
hasta que las únicas luces que quedaron en toda la calle fueron dos alfileres
lejanos
-¿Donde lo aconsiguió?-Dijo interesado Fred
-¡¿Lily me lo compres!?-Dijo james como niño pequeño haciendo reir
-No james...-Dijo Lily riendo
Dumbledore volvió a guardar el Apagador dentro de su capa y fue hacia el
número 4 de la calle, donde se sentó en la pared, cerca del gato. No lo miró,
pero después de un momento le dirigió la palabra.
—Me alegro de verla aquí, profesora McGonagall
-¡Lo sabiamos!-Gritaron los merodeadores
-¡Callad de una vez quiero terminar el capitulo!-Grito la profesora
Relato la conversación de Albus con la profesora
—Sería extraordinario que el mismo día en que Quien-usted-sabe parece
haber desaparecido al fin, los muggles lo descubran todo sobre nosotros.
Porque realmente se ha ido, ¿no, Dumbledore?
—Es lo que parece —dijo Dumbledore—. Tenemos mucho que agradecer.
¿Le gustaría tomar un caramelo de limón?
-¿Un que?-preguntaron los sangre pura
—¿Un qué?
Todos rieron por la conincidencia
—Un caramelo de limón. Es una clase de dulces de los muggles que me
gusta mucho.
—No, muchas gracias —respondió con frialdad la profesora McGonagall,
como si considerara que aquél no era un momento apropiado para
caramelos—. Como le decía, aunque Quien-usted-sabe se haya ido...
-Todos los del pasado sonrieron y muchos del futuro también pero algunos no
—Lo que están diciendo —insistió— es que la pasada noche Voldemort
apareció en el valle de Godric. Iba a buscar a los Potter. El rumor es que Lily y
James Potter están... están... bueno, que están muertos.
Dumbledore inclinó la cabeza. La profesora McGonagall se quedo bocabierta
-¿Estamos mue...meurtos?-Dijo James mirando a Sirius y ellos asintieron
-No pude ser-Dijo Lily y con lágrimes se levantó para ir con su hijo .Harry se quedo alejado por un momento , conteniendo las lágrimes mientras era abrazado por Ginny
Lily y James fueron abrazar a su hijo , Harry lloro , lloro como si no hubiera fin , lloro por el dolor que tenia desde hace mucho
Las chicas que estaban ya llorando eran consoladas por los chicos que intentaban no llorar y ser fuertes para ellas
—Lily y James... no puedo creerlo... No quiero creerlo... Oh, Albus...
-Sabia que me querias -Dijo James con una sonrisa pequeña
Dumbledore se acercó y le dio una palmada en la espalda.
—Lo sé... lo sé... —dijo con tristeza.
La voz de la profesora McGonagall temblaba cuando continuó.
—Eso no es todo. Dicen que quiso matar al hijo de los Potter, a Harry
-¡Como!-Dijo Lily levantandose y mirar con furia ese libro
-Mama estoy vivo , tranquila-Dijo Harry cogiendo la mano de su madre para notar que no se fue y que estaba aquí con ella
—¿Es... es verdad? —tartamudeó la profesora McGonagall—. Después de
todo lo que hizo... de toda la gente que mató... ¿no pudo matar a un niño? Es
asombroso... entre todas las cosas que podrían detenerlo... Pero ¿cómo
sobrevivió Harry en nombre del cielo?
-¿Sobre...sobreviviste a un hechizo inquebrentable?-Dijeron asombrados James y ily y el solo pudo asintir lentamente con su cabeza
Dumbledore resopló mientras sacaba un reloj de oro del bolsillo y lo examinaba. Era un reloj muy raro. Tenía doce manecillas y ningún número; pequeños planetas se movían por el perímetro del círculo. Pero para Dumbledore debía de tener sentido, porque lo guardó y dijo:
—Hagrid se retrasa. Imagino que fue él quien le dijo que yo estaría aquí,
¿no?
—Sí —dijo la profesora McGonagall—. Y yo me imagino que usted no me
va a decir por qué, entre tantos lugares, tenía que venir precisamente aquí.
-Lo mismo me pregunto hace tiempo -Dijo Harry mirando a su profesor
—He venido a entregar a Harry a su tía y su tío. Son la única familia que le
queda ahora.
-No...no por favor todo menos con ellos , mi hermana me odia -Dijo Lily llorando
-Mama mirame -Dijo Harry levantando la cabeza de su madre y mirar los ojos iguales que los suyos
-Estoy bien... no te preocupes estoy aquí -Dijo abrazando a su madre y acariciandole la espalda y Lily se tranquilizo
—¿Quiere decir...? ¡No puede referirse a la gente que vive aquí! —gritó la
profesora, poniéndose de pie de un salto y señalando al número 4—.
Dumbledore... no puede. Los he estado observando todo el día. No podría
encontrar a gente más distinta de nosotros. Y ese hijo que tienen... Lo vi dando
patadas a su madre mientras subían por la escalera, pidiendo caramelos a
gritos. ¡Harry Potter no puede vivir ahí!
-Muchas gracias profesora por preocuparte por mi hijo -Dijo Lily caminando hacia ella y dandolé una abrazo
-No hay de que querida -Dijo Mcgonagall devolviendo el abrazo y luego Lily volvia el lado de su hijo
—Es el mejor lugar para él —dijo Dumbledore con firmeza—. Sus tíos podrán explicárselo todo cuando sea mayor. Les escribí una carta.
-¿Una carta? -fue Remus quien saltó de su sitio sorprendiendo a todos.
Con todo el respeto que usted me merece profesor… ¿Piensa que podrá explicarlo todo en una carta?.
—¿Una carta? —repitió la profesora McGonnagall, volviendo a sentarse—. Dumbledore, ¿de verdad cree que puede explicarlo todo en una carta? ¡Esa gente jamás comprenderá a Harry! ¡Será famoso... una leyenda... no me sorprendería que el día de hoy fuera conocido en el futuro como el día de Harry Potter! Escribirán libros sobre Harry... todos los niños del mundo conocerán su nombre.
-Exactamente -Dijeron todos
—Exactamente —dijo Dumbledore, con mirada muy seria por encima de sus gafas—. Sería suficiente para marear a cualquier niño. ¡Famoso antes de saber hablar y andar! ¡Famoso por algo que ni siquiera recuerda! ¿No se da cuenta de que será mucho mejor que crezca lejos de todo, hasta que esté preparado para asimilarlo?
La profesora asintió
los dos miraban hacia el cielo, y entonces una pesada moto cayó del aire y aterrizó en el camino, frente a ellos. La moto era inmensa, pero si se la comparaba con el hombre que la conducía parecía un juguete. Era dos veces más alto que un hombre normal y al menos cinco veces más ancho
-¿Ese es Hagrid?-Dijo Frank
.Se podía decir que era demasiado grande para que lo aceptaran y además, tan desaliñado... Cabello negro, largo y revuelto, y una barba que le cubría casi toda la cara. Sus manos tenían el mismo tamaño que las tapas del cubo de la basura y sus pies, calzados con botas de cuero, parecían crías de delfín. En sus enormes brazos musculosos
-Si ese es Hagrid seguro -Dijeron los gemelos prewett , los merodeadores y las chicas del pasado
sostenía un bulto envuelto en mantas.
-Eres tu Harry -Dijo Ginny con una sonrisa
-Lo se -Dijo Harry con una sonrisa
—Hagrid —dijo aliviado Dumbledore—. Por fin. ¿Y dónde conseguiste esa
moto?
—Me la han prestado; profesor Dumbledore —contestó el gigante, bajando
con cuidado del vehículo mientras hablaba—. El joven Sirius Black me la dejó.
Lo he traído, señor.
-Mi moto -Dijo Sirius en un susurro
—¿No ha habido problemas por allí?
—No, señor. La casa estaba casi destruida, pero lo saqué antes de que los
muggles comenzaran a aparecer. Se quedó dormido mientras volábamos sobre
Bristol. Dumbledore y la profesora McGonagall se inclinaron sobre las mantas.
Entre ellas se veía un niño pequeño, profundamente dormido. Bajo una mata
de pelo negro azabache, sobre la frente, pudieron ver una cicatriz con una
forma curiosa, como un relámpago.
-Awww-Se escucharon de parte las chicas imaginandose a un bebe muy mono durmiendo y Harry se sonrojo
-Cicatriz?-Dijo James mirando a Harry , el Chico aparto su flequillo y James abrió mucho los ojos
—¿Fue allí...? —susurró la profesora McGonagall.
—Sí —respondió Dumbledore—. Tendrá esa cicatriz para siempre.
—¿No puede hacer nada, Dumbledore?
—Aunque pudiera, no lo haría. Las cicatrices pueden ser útiles. Yo tengo
una en la rodilla izquierda que es un diagrama perfecto del metro de Londres.
Bueno, déjalo aquí, Hagrid, es mejor que terminemos con esto.
Algunos hicieron unes cares de fastigo y otras inclinaron la cabeza intentando imaginarselo
Dumbledore se volvió hacia la casa de los Dursley
—¿Puedo... puedo despedirme de él, señor? —preguntó Hagrid.
Inclinó la gran cabeza desgreñada sobre Harry y le dio un beso,
raspándolo con la barba. Entonces, súbitamente, Hagrid dejó escapar un
aullido, como si fuera un perro herido.
—¡Shhh! —dijo la profesora McGonagall—. ¡Vas a despertar a los
muggles !
—Lo... siento —lloriqueó Hagrid, y se limpió la cara con un gran pañuelo—.
Pero no puedo soportarlo... Lily y James muertos... y el pobrecito Harry tendrá
que vivir con muggles ...
—Sí, sí, es todo muy triste, pero domínate, Hagrid, o van a descubrirnos —
susurró la profesora McGonagall, dando una palmada en un brazo de Hagrid,
mientras Dumbledore pasaba sobre la verja del jardín e iba hasta la puerta que
había enfrente. Dejó suavemente a Harry en el umbral, sacó la carta de su
capa, la escondió entre las mantas del niño y luego volvió con los otros dos.
Durante un largo minuto los tres contemplaron el pequeño bulto. Los hombros
de Hagrid se estremecieron. La profesora McGonagall parpadeó furiosamente.
La luz titilante que los ojos de Dumbledore irradiaban habitualmente parecía
haberlos abandonado.
—Bueno —dijo finalmente Dumbledore—, ya está. No tenemos nada que
hacer aquí. Será mejor que nos vayamos y nos unamos a las celebraciones.
—Ajá —respondió Hagrid con voz ronca—. Voy a devolver la moto a Sirius.
Buenas noches, profesora McGonagall, profesor Dumbledore.
-¡Nosotros muertos y hacéis una celebración!-Gritaron indignados James y Lily
Pero todos rapidamente bajaron la cabeza como si pidieron disculpes
Hagrid se secó las lágrimas con la manga de la chaqueta, se subió a la
moto y le dio una patada a la palanca para poner el motor en marcha. Con un
estrépito se elevó en el aire y desapareció en la noche.
—Nos veremos pronto, espero, profesora McGonagall —dijo Dumbledore,
saludándola con una inclinación de cabeza. La profesora McGonagall se sonó
la nariz por toda respuesta.
Dumbledore se volvió y se marchó calle abajo. Se detuvo en la esquina y
levantó el Apagador de plata. Lo hizo funcionar una vez y todas las luces de la
calle se encendieron, de manera que Privet Drive se iluminó con un resplandor
anaranjado, y pudo ver a un gato atigrado que se escabullía por una esquina,
en el otro extremo de la calle. También pudo ver el bulto de mantas de las
escaleras de la casa número 4.
—Buena suerte, Harry —murmuró. Dio media vuelta y, con un movimiento
de su capa, desapareció.
-Gracias la necesitare-Dijo Harry , James y Lily lo miraron con preocupación
Una brisa agitó los pulcros setos de Privet Drive. La calle permanecía
silenciosa bajo un cielo de color tinta. Aquél era el último lugar donde uno
esperaría que ocurrieran cosas asombrosas. Harry Potter se dio la vuelta entre
las mantas, sin despertarse. Una mano pequeña se cerró sobre la carta y
siguió durmiendo, sin saber que era famoso, sin saber que en unas pocas
horas le haría despertar el grito de la señora Dursley, cuando abriera la puerta
principal para sacar las botellas de leche. Ni que iba a pasar las próximas
semanas pinchado y pellizcado por su primo Dudley.. No podía saber tampoco
que, en aquel mismo momento, las personas que se reunían en secreto por
todo el país estaban levantando sus copas y diciendo, con voces quedas: «¡Por
Harry Potter... el niño que vivió!».
-Aqui termina el capitulo¿Quien quiere leer?-Dijo Albus
-Yo-Dijo Hermione y Albus le dío el libro
Hola , solo quiero decir que no esta todo lo que seria la descripción porque seria muy largo , sepero que os haya gustado y seguramente esta noche volvere actualitzar si no hay ningun problema
Preguntes
-¿Harry Potter y la piedra filosofal o Harry Potter y el prisionero de Azkaban?