← Historia 183214 · de
Historia 183214 — capítulo 10
-¿Qué clase tienen ustedes chicos?- pregunto Cass a el trio a la segunda hora. -Pociones- contesto Hermione- ¿y tú? -Transformaciones. El trio se despidió de ella cada quien se dirigió a su clase. Charlotte pasó casi corriendo, tirándole los libros a Cass pero para su suerte, un chico la ayudo, por su túnica Cass supo que era Slytherin. -Gracias- pronuncio Ella, cuando por fin lo miro los ojos, le sonrió- ¿Cómo te llamas? -Sebastian. Él era un chico de cabello muy negro y ojos cafés oscuros, su piel era pálida.Cass siguió caminando. -¡Espera!- grito el chico, ella se voltio y el chico le dio un libro que se le había olvidado.- te ayudo con la mitad -Gracias, ¿a qué clase vas? -Transformaciones- contesto el chico. -Bien… ¿Te quieres sentar con migo? El acepto. La profesora McGonagall empezó a explicar un hechizo para que los animales se transformaran en copas de cristal, pero en la sala, los alumnos estaban más concentrados en el Slytherin y la Gryffindor que estaban sentados juntos, eran bastante raro que estas casas fueran amigas incluso los profesores se sorprendían. -Señorita Malfoy ¿Podría intentar el hechizo?- ordeno la profesora. -1...2...3... ¡Vera Verto!- dijo Cass y su lechuza se convirtió en una copa de cristal.Después de la clase de Transformación seguía Pociones. -¿Aun quieres sentarte conmigo?- pregunto Cass -Si quieres- contesto Sebastian. Sebastian era de esos chicos que son serios, tenía cierto aire de misterio y no era especialmente un chico que se veía con una sonrisa. Durante la clase de pociones, paso igual que en las otras clases, aun nadie podía creer que un Slytherin y una Gryffindor fueran amigos, Snape recordó su relación con Lily, solo esperaba que no se repitiera su historia. -Venga, te ayudo- dijo Sebastian a Cass cuando vio que se le dificultaba un poco la poción- le falta un poco más de cocción. -Señor Prince, hágame el favor de dejar a los alumnos que hagan sus pociones- le regaño Severus. -No volverá a pasar profesor- contesto él. -Perdón- susurro ella. El día avanzo, Cass quedo con su nuevo amigo en verse en el Lago después de la comida, por otra parte, había varios chicos herido por las Mandrágoras, más bien, inconsciente y tenían que volver a la normalidad para sus clases. Severus Snape llevaba unas reservas de pociones que curaban ese estado, todas las había hecho él y se enfocó en llevárselas a Madame Pomfrey. Alessandra se encontraba checando a los alumnos de pies a cabeza. Cuando Severus llego todos se dedicaron a darles las pociones pero no hacían ningún efecto, Dumbledore estaba ahí, inspeccionaba también a los estudiantes por si alguno se ponía muy grave. -Parece que las pociones no funcionan- dijo Alessandra. -Yo mismo las hice, obviamente van a funcionar- contesto Snape molesto. -Pues parece que alguien no es tan bueno en las pociones-alego la medimaga, Snape gruño. Alessandra cruzo los brazos -Pues entonces prepárela usted- ordeno Snape. El profesor Dumbledore veía divertido la escena, por suerte sabia de una solución. -¿Qué tal si ambos hacen la poción? Así si uno se equivoca, el otro lo corrige- propuso Dumbledore. Ambos se dirigieron a las mazmorras sin dirigirse la palabra ni la mirada. Empezaron a trabajar cada quien por su lado, hasta que sus manos se encontraron cuando intentaron agarrar un ingrediente, ella lo miro y el también, pero Snape aparto rápidamente la mirada, esa mujer le caía mal. Al final, ella le ayudo a ver su error, sin embargo él no lo aceptaba, los chicos volvieron a la normalidad menos algo volvió a la normalidad, lo que ambos sintieron con ese simple toque de manos.