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Historia 183214 — capítulo 20

Cass iba caminando por los pasillos, la mayoría de la gente la saludaba con una sonrisa, le sonreían porque iba con el famoso Viktor Krum, quien por supuesto estaba listo para participar en el torneo de los tres magos. Con cada paso se acercaban cada vez más al cáliz de fuego, la llama del cáliz era grande y todos los veían, Krum volteo a ver a Hermione que estaba observándolo con un libro en sus manos y le dedico una sonrisa cálida, Cass sonrió por este gesto.

Ella se fue caminando para otro lado, esperando poder platicar con alguien, pero todos estaban entretenidos con lo que Fred y George habían hecho, hasta que unas personas inesperadas se les acercaron.

-Hola, rojita- la voz se le hacía conocida, ella volteo de golpe y se encontró con Laurent quien había cambiado mucho, al igual que Michelle que estaba más bonita que nunca.

-¿Estoy soñando? ¿Qué hacen aquí?- dijo alegremente la pelirroja, Michelle la pellizco el brazo suavemente.

-¡Claro que no estas soñando, tontita!- se abrazaron, por todo el tiempo que había pasado.

-¡Cuéntenme todo! ¿Cómo es que cambiaron de colegio?

-Bueno, Beauxbatons tenía un programa de intercambio, yo le comente a mis papas que extrañaba a mi hermano y a Lurent le dijeron que sería un buen cambio de aires- explico Michelle.

-y ¿En qué casa quedaron?

-Michelle quedo en Hufflepuff y yo en Gryffindor- contesto Laurent.

-¿Hufflepuff?, ¿tus papas no te mataron por eso?- pregunto ella, preocupada.

-Creen que estoy en Slytherin- contesto de nuevo Michelle.

-Bueno chicos estoy muy emocionada porque están aquí, enserio, es el mejor año de todos, creo que tengo clase, nos vemos en el descanso.

Ahora tocaba clase de transformaciones, con Sebastian.

McGonagall explicaba la clase mientras que ellos platicaban.

-Y ¿Te llevas bien con Lauren y Michelle?- pregunto Cass

-No he hablado con ellos, pero en verdad Laurent es un chico muy alborotador, no creo que me lleve muy bien con el- contesto Sebastian.

-Deberías intentarlo, caen muy bien, además, yo creo que si se harían muy buenos amigos.

McGonagall les llamo la atención por estar hablando y ellos prosiguieron con su trabajo, por otro lado, Laurent estaba planeando algo muy importante para declarar su amor a Cass ya que había vuelto, después de todo por eso acepto el intercambio.

En otra parte del castillo, Dumbledore y Snape tenían una junta, sobre el torneo de los tres magos.

-Ha vuelto- empezó Dumbledore.

-Cada vez se parece más a ellos, no creo que podamos ocultarlo por mucho tiempo- continuo Snape con preocupación, ¿Cree que Potter lo sepa?

-Claro que no, pero tenemos que mantenerla a salvo

-Hay algo que no le he dicho Albus- Snape se descubrió el brazo, demostrando su marca.

-¿Se ha movido?- pregunto Albus con un total cambio de tono en su voz.

-Duele- Albus estaba aún más preocupado.

Dumbledore salió de la habitación para pensar un poco.

Paso aproximadamente una semana o dos, donde los alumnos estaban intrigados por quienes serían los tres magos que concursarían en el torneo, El banquete de Halloween se les hizo eterno a todos, casi nadie disfruto la comida por los nervios  y afortunadamente para todos los que esperaban esto, la ceremonia llego, Cass se sentó a un lado de Hermione, Ron y Sebastian, mientras que Laurent a un lado de Michelle que estaban también a un lado de Sebastian.

—Bien, el cáliz está casi preparado para tomar una decisión —anunció

Dumbledore-. Según parece, falta tan sólo un minuto. Cuando pronuncie el nombre de un campeón, le ruego que venga a esta parte del Gran Comedor, pase por la mesa de los profesores y entre en la sala de al lado —indicó la puerta que había detrás de su mesa—, donde recibirá las primeras instrucciones.

Sacó la varita y con ella un amplio movimiento en el aire. De inmediato se apagaron todas las velas salvo las que estaban dentro de las calabazas con forma de cara, y el comedor quedó casi a oscuras. No había nada en el Gran Comedor que brillara tanto como el cáliz de fuego, y el de las chispas y las azuladas llamas casi hacía daño a los ojos.  Algunos miraban los relojes con emoción, otros con nerviosismo ya que no sabían lo que les iba a esperar.

De pronto, las llamas del cáliz se volvieron rojas, y empezaron a salir chispas. A continuación, arrojó un trozo carbonizado de pergamino.  Dumbledore agarro el trozo de pergamino y lo alejó tanto como le daba el brazo para poder leerlo a la luz de las llamas, que habían vuelto a tener un color azulado.

-El campeón de Durmstrang -leyó con voz alta y clara- será Viktor

Krum.

Cass grito de la emoción y sus compañeros de Hogwarts la miraron extrañados por su comportamiento.

-¿Qué? Yo me llevo bien con el- aclaro.

-¡Bravo, Campeón!-grito Karkarov, tan fuerte que todo el mundo lo oyó incluso por encima de los aplausos—. ¡Sabía que serías tú!

Se detuvieron los aplausos y los comentarios. La atención de todo el mundo volvía a recaer sobre el cáliz, cuyo fuego tardó unos pocos segundos en volverse nuevamente rojo. Las llamas arrojaron un segundo trozo de pergamino.

-La campeona de Beauxbatons -dijo Dumbledore-es ¡Fleur Delacour!

Michelle y Louis cruzaron miradas, Harry les pregunto porque al igual que Cass.

-Madame Maxime, no le tiene mucha fe, además no sé si lo recuerdas Cass, pero era un poco débil en lo que es el duelo- contesto Michelle.

Cuando Fleur Delacour hubo desaparecido también por la puerta, volvió a hacerse el silencio, pero esta vez era un silencio tan tenso y lleno de emoción, que casi se palpaba. El siguiente sería el campeón de Hogwarts.

Y el cáliz de fuego volvió a tornarse rojo; saltaron chispas, y de las llamas Dumbledore retiró un nuevo pedazo de pergamino.

-El campeón de Hogwarts -anunció-es ¡Cedric Diggory!

Cass miro fijamente a Diggory y este le respondió con una sonrisa, ella se sonrojo levemente e intento no mostrar su cara, este desapareció al igual que Fleur lo hizo.

Dumbledore empezó su discurso otra vez, anunciando lo emocionado que estaba por los concursantes elegidos.

Pero Dumbledore se calló de repente, y fue evidente para todo el mundo por qué se había interrumpido. El fuego del cáliz había vuelto a ponerse de color rojo. Otra vez lanzaba chispas. Una larga llama se elevó de repente en el aire y arrojó otro trozo de pergamino.

Dumbledore alargó la mano y lo cogió. Lo extendió y miró el nombre que había escrito en él. Hubo una larga pausa, durante la cual Dumbledore contempló el trozo de pergamino que tenía en las manos, mientras el resto de la sala lo observaba. Finalmente, Dumbledore se aclaró la garganta y leyó en voz alta:

-Harry Potter.- Su voz no era agradable y Cass quien estaba sorprendida y asustada le dio un golpe en las costillas para que se levantara, pero el no reaccionaba, entonces le susurró al oído que se levantara ya que todos lo estaban viendo.