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Historia 183214 — capítulo 22

La clase de Encantamientos había terminado, Laurent quien estaba por acercarse se veía normal.

-No puedo creer que estés tan tranquilo, después de lo que le hiciste a Sebastian- le reprochó.

  • Vamos, es un Slytherin, tu misma les hiciste una broma.

-Esa broma no lastimo a nadie, además, él es mi amigo

-No, yo soy tu amigo, lo he sido más tiempo que el- la agarro del hombro.

-Chicos, más vale que se apuren, McGonagall nos citó hoy y según cuentan, no anda de muy buen humor- anuncio Ginny, quien calmo las cosas.

-Si tu fueras mi amigo, me hubieras enviado cartas en los últimos años, solo Michelle lo hizo- finalizó.

Cuando entro a la sala, McGonagall estaba regañando a Harry y a Ron.

-Ahora que Potter y Weasley tendrán la amabilidad de comportarse de acuerdo con su edad-dijo la profesora McGonagall dirigiéndoles a los dos una mirada de-Bien, se acerca el baile de Navidad: constituye una parte tradicional del Torneo de los tres magos y es al mismo tiempo una buena oportunidad para relacionarnos con nuestros invitados extranjeros. Al baile sólo irán los alumnos de cuarto en adelante, aunque si lo deseáis podéis invitar a un estudiante más joven...

Lavender Brown dejó escapar una risita irritante. Parvati Patil le dio un codazo en las costillas, haciendo un duro esfuerzo por no reírse también, y las dos miraron a Harry y a Ron. La profesora McGonagall no les hizo caso.

-Será obligatoria la túnica de gala -prosiguió la profesora McGonagall-El baile tendrá lugar en el Gran Comedor, comenzará a las ocho en punto del día de Navidad y terminará a medianoche. Ahora bien... -La profesora McGonagall recorrió la clase muy despacio con la mirada.

Sonó la campana, y se formó el habitual revuelo mientras recogían las cosas y se echaban las mochilas al hombro.

-¿Estas emocionada por el baile?- pregunto Michelle, ya cuando estaban en el gran comedor.

-En verdad, yo, nunca he ido a un baile- dijo Cass.

-Claro que sí, los bailes que hace tu familia- continuo Michelle.

-Bailes juveniles- aclaro ella, quien con la mirada buscaba a Sebastian.

-¿A quién buscas?- pregunto Michelle.

-A Sebastian, no lo he visto en todo el día.

-Oh si, oí lo que paso entre él y Laurent- Laurent se encontraba distante, Michelle lo volteo a ver. -y… ¿en realidad lo besaste?- pregunto Michelle

-Sí, pero, fue el quien me beso, todo fue muy rápido- contesto ella, mirando el plato de comida.

-¿te gusta?- esta pregunta incomodo a Cass de todas las formas posibles, sobretodo porque ahora sus sentimientos no eran claros- perdón, sé que te incómodo.

-Está bien, es solo que ahora no estoy pensando en eso, me preocupa Seb, es mi mejor amigo y no quiero que se enoje conmigo- aclaro ella una vez más.

Las clases transcurrieron tan lento, que a Cass se le hizo que ese día nunca iba a acabar, le urgía hablar con Sebastian, aclarar todo, sabía que él era muy frágil, por todo lo que había pasado en su vida.

Sebastian, estaba acostado en la camilla de la enfermería, estaba profundamente dormido, su ojo se había recuperado casi completamente, ella entro silenciosamente por la puerta de la enfermería y lo observo.

-¿Por qué lo hiciste?- pregunto Sebastian aun con los ojos cerrados.

-Yo… no lo sé- contesto ella, su voz se había roto. -¿Por qué estás tan enojado conmigo?, sé que fue mi culpa lo del golpe pero…- respiro- perdóname Seb.

El abrió los ojos y observo algunas lágrimas caer por las mejillas de la pelirroja.

-Me tengo que ir- dijo tranquilamente.

-Te acompaño a tu sala común- dijo ella levantándose de su asiento.

-No, Cass, me voy de Hogwarts.

Cass volvió a sentarse, no podía creer lo que acababa de escuchar.

-No puedes irte, tu tutor está aquí, no tienes a donde ir- Sebastian se ponía los zapatos.

-No importa, él lo entenderá-

-No puedo dejar que te vayas, eres un egoísta, no sabes todo lo que tienes, ¿Por qué no piensas en los que te quieren?-

-Tú no sabes nada Cass, tu amorcito me hizo la vida imposible cuando tu no estabas- grito, despertando a Alessandra.

-¿Qué hacen aquí?, Sebastian, cariño tienes que descansar-dijo dulcemente, pero este salió corriendo por la puerta.

-Dijo que se iba a ir de Hogwarts- contesto llorando Cass, Alessandra la estaba consolando.

-Eso no va a pasar, no puede salir de aquí, algún maestro lo va a detener.

Sebastian corría por los pasillos, tenía lágrimas en los ojos para detenerse en la orilla del lago, se recargo en un árbol y empezó a llorar, extrañaba a su familia, que habían muerto por culpa de unos mortifagos, su tío Severus Snape se había encargado de él, pero no era lo mismo, él ni siquiera le había mostrado una mínima muestra de afecto desde que se fue a vivir a su casa.

Severus Snape estaba recibiendo noticias de Alessandra que le había dado una poción calmante a Cass.

-¿tienes alguna idea de donde pueda estar?- pregunto Snape

-Algunos chicos lo vieron correr hacia el lago- Snape salió de la enfermería- Espera, trata de no gritarle, eso no solucionara nada.

Severus trataba de hallar las palabras correctas, pero se le hacía muy difícil ya que esa no era su actitud precisamente.

-Sebastian- gruño, el chico se levantó.- Sé que te gusta mucho esa chica.

-No me gusta- titubeo, Severus rodo los ojos.

-No cometas el mismo error que yo hice- pronuncio Snape, recordando a Lily y prosiguió a contarle su historia, aunque le doliera.