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Historia 183214 — capítulo 3

Cass había atravesado las plataformas con una sonrisa junto a sus padres, pero ahora no solo eran ellos, había unos pocos estudiantes junto a sus familias esperando a que el tren llegara, todos ellos eran ingleses ya que la Academia mandaba un tren exclusivo para sus estudiantes de Gran Bretaña, los Malfoy fueron a saludar a una familia, Cass pudo reconocerlos gracias a las fiestas que organizaban sus padres, eran los Zabini, Cass conocía a Blaise que era hijo de ellos ya que era amigo de Draco, pero no a su hermana.

Louis ayudo con las maletas y le deseo suerte a Cass.

Cuando llego el tren, se sintió más nerviosa, nunca había estado tan lejos de casa.

Todos los vagones estaban casi vacíos, algunos tenían maletas pero no estudiantes, Cass no quería sentarse sola ya que planeaba hacer amigos el primer día.

Había una chica en un vagón, era la hija de los Zabini, ella aprovecho la oportunidad y abrió la puerta.

-¿Puedo sentarme aquí? - pregunto ella, la chica sonrió.

- ¡Claro!, eres hija de los Malfoy ¿no?- la niña se veía amigable tenía ojos traviesos y un hermoso cabello negro chino.

- Sí, me llamo Cassiopeia pero me puedes llamar Cass

- Genial, yo me llamo Michelle ¿no es genial?- dijo

- ¡Si!- grito Cass

-¿A qué año vas? Parece que tienes once así que supongo que vas a primero

Se quedaron platicando casi todo el camino, pero durmieron por unas horas o al menos Michelle lo hizo, Cass se quedó leyendo un libro.

Michelle hablaba mucho y bromeaba bastante sobre algunos maestros ya que había asistido a los cursos.

Cass no se había dado cuenta de que habían llegado hasta que Michelle la despertó de su profundo sueño, había soñado la misma cosa que muchas veces: una señora pelirroja casi idéntica a ella, solo que esa mujer tenía los rasgos más finos que ella, ella los tenía toscos.

Los de primer año se encontraron con la alta directora y ella los condujo al comedor.

El comedor tenía mesas circulares con arreglos de flores, cinco sillas en cada una de ella y al fondo una mesa larga para los maestros a la misma altura que los demás, todo parecía de cristal, aun mas por aquellas estatuas de hielo- o al menos parecían de eso- grandes ventanas que daban una vista agradable a las lunas y estrellas.

Los de primer año se sentaron en las primeras mesas y la directora empezó a hablar.

-Bienvenidos, Bienvenidos, Bienvenidos, veo que muchos de nuevo ingreso son de nuestro país amigo, Inglaterra, ¡Bienvenidos a su nuevo hogar Francia!, ahora algunas reglas, anuncios y advertencias, La hora de dormir es a las nueve, después de la hora indicada no se puede salir del dormitorio a menos de alguna emergencia, les daremos casilleros donde pondrás sus útiles para hacer la carga menos pesada, cada quien tendrá su nuevo dormitorio, tendremos los famosos juegos de invierno para los que quieran participar, gracias- con un movimiento de manos varios hombres empezaron a traer la comida.

Todo aquello parecía de un restaurante, era elegante, Cass pensaba que todo esto era un gran privilegio.

Unos papelitos se encontraban en cada lugar, tenían un número que sería el número de su casillero, el numero cincuenta era el de ella.

La noche llego y dormitorio estaba listo, eran las nueve y era hora de dormir.

Michelle toco desesperadamente la puerta de Cass, eran las seis de la mañana con diez minutos.

-¡Cass! ¡Cass! Se nos hará tarde a clases.

- ¡SEIS DE LA MAÑANA!- grito Cass, nunca en su vida se había levantado tan temprano, se bañó rápido y se puso el uniforme azul, casi eran la siete, la hora en que empezaban las clases.

La primera clase fue Historia de la Magia y pociones.

Historia de la magia tenía a una vieja maestra que se veía más cansada que nada, se veía que era muy severa.

-¡Ese cabello!- grito la profesora- una señorita no puede tener el cabello así.

Paseaba con una tipo vara en sus manos y en amenaza la agitaba contra sus manos para causar miedo.

- Hoy veremos la Historia de nuestra institución- Cass miro las caras de aburrimiento de algunas niñas.

En el comedor Michelle y Cass hicieron una amiga llamada Florence, ella era muy tímida y casi no hablaba, desafortunadamente, la profesora le ordeno contestar la pregunta.

-¡Habla fuerte niña! ¡Siéntate derecha!- grito de nuevo la profesora acercando su vara a la espalada de Flo.

A Cass le dio mucho coraje que la profesora tratara así a su amiga pero no pudo hacer nada.

Más tarde decidió escribirle una carta a Louis.

Bonjour Louis.

Bueno mi estadía en Bauxbatons ha sido buena, tengo ya tres amigas, la academia es genial, excepto por la maestra de Historia que me da miedo, en fin, ya te extraño pero aun así cuento con que también me escribirás.

Besos, Cass.

Deje que una de las lechuzas de la escuela llevara la carta.

Las clases terminaban a las tres de la tarde luego tenían dos horas obligatorias para hacer la tarea así que en total eran once horas de estudio, once horas aburridas.

Aunque las demás clases eran un poco entretenidas odiaba Historia y que se levantara a las seis de la mañana.

Durante la cena sintió que alguien la miraba, era un chico, uno de los pocos ella le sonrió y el aparto la vista.

Durante el siguiente día durante el cambio de clases alguien choco con ella haciendo que todo se callera de sus manos.

- Lo siento- dijo él.

-No te preocupes, está bien- hubo un largo silencio- y ¿a qué clase vas?

- Pociones y ¿tu?-

- Igual ¿te quieres sentar con migo?- sonrió.

- Claro- él también sonrió.

Se ayudaron en las clases y platicaron sobre muchas cosas, era un hecho, era el comienzo de una gran amistad.