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24 años después... — capítulo 12

Alice no podía parar de mirarlo y sonreír. Llevaba unos minutos despierta pero no era capaz de despertarlo a él, se le veía tan a gusto. Cuando dormía no parecía el chulo James que se paseaba por los pasillos de Hogwarts lanzando bromas y sonrisas deliciosas, era más bien un bebe acurrucado en el pecho de su madre.

No lo pensó más y se levantó mirando el reloj de pulsera que llevaba James en su muñeca derecha. Eran las 5.35 de la madrugada y debían estar antes de las 6 en el castillo si no querían que los pillaran.

Llego al baño y se miró al espejo. Se tapó la cara y no pudo evitar reírse por lo bajo. Intentaba averiguar que había cambiado en ella aunque se veía igual que hace unas horas con Mel. Suspiro y cerró los ojos recordando todo lo que había vivido esa noche.

El pub estaba muy lleno y la música era la mejor, había bailado muchísimo con Mel mientras James y Fred hacían de las suyas hablando con el camarero. Pero siempre sentía como James la miraba. Siempre estaba pendiente de ella, sobre todo desde la noche donde se pasó bebiendo y James tuvo que sacarla del baño en brazos. Todavía recordaba el castigo de su padre que por supuesto se enteró porque alguien le había ido con la historia.

Era el momento pensó cuando Mel le guiño un ojo y le mostro su reloj, las 00.30. Le tembló la mano y parte de su copa se derramo. Pero se armó de valor y fue hacia James.

-Te tengo una sorpresa—le susurró al oído cuando llego a él—vamos fuera.

La cara de James fue un poema, pero le dio la mano y haciéndose paso entre toda la marea de personas llegaron a la calle. Alice no paraba de pasarse la mano por el pelo, estaba tremendamente nerviosa y James miraba hacia todos lados intentado saber hacia dónde iban.

-Alice ¿dónde vamos?—le pregunto riéndose—no he cogido la chaqueta y tengo frio

-Espera, ya llegamos—Alice era incapaz de mirarlo a los ojos.

Llegaron a un pequeño edificio de unas de las calles paralelas a la calle principal de Hogmeade y Alice con un movimiento de varita abrió la puerta principal, tiro de James y subió hacia el segundo piso donde en una puerta azul oscuro volvió a sacar la varita y la puerta se abrió.

Se giró y vio a James parado en el relleno.

-Familia Longbottom—susurro señalando el letrero de la puerta—no pienso entrar en casa de un profesor—y bajando la voz añadió—se va a despertar Alice, vámonos.

Alice puso los ojos en blanco y tiro de James cerrando la puerta tras de él.

-Los que se van a enterar sus los vecinos, la señora Fitter es una cotilla—le informo—y mi padre duerme en el castillo, solo duerme aquí cuando mi madre esta.

-¿Dónde está tu madre?—se notaba que estaba nervioso esperando que alguien saliera de cualquiera de las puertas que rodeaba el salón con la cocina americana.

-Misión de la orden, me lo conto por carta el lunes—carraspeo y añadió—estamos solos.

El corazón de James empezó a acelerarse más, pensar que estaba en casa de un profesor le tenía nervioso pero si además estaba sola y su novia era al hija de dicho profesor los nervios aumentaban.

-¿Está era la sorpresa?—le pregunto acercándose a ella.

Alice reflexionó y asintió levemente avergonzada y bajando la cabeza, sabía que no iba a salir bien, lo sabía.

Pero cuando estaba a punto de decirle que era mejor volver a pub, sintió como James se acercaba a ella y le levantaba la cara.

-Me encanta—y la beso.

Ahora era el corazón de Alice el que se aceleraba, el beso era cada vez más apasionado de eso que le hacían temblar las piernas. La besaba por el cuello mientras le bajaba una tiranta del vestido. Sabía que tenía que hacer algo y empezó por desabrocharle la camisa aunque sus dedos no iban muy bien.

James le aparto la mano con delicadeza y termino él los últimos botones—¿cuál es tu habitación?

Alice le sonrió y le agarro la mano—es aquella le dijo señalando una puerta de color rojo, en aquella casa todo era muy estrambótico—pero vamos a la de mis padres—y sonrojándose añadió—la cama es más grande.

James la paró antes y ambos se quedaron mirándose—¿estas segura?

-Nunca he estado más segura en mi vida.

James la volvió a besar y ambos entraron en la habitación.

Alice volvió a la tierra al escuchar como la voz dormida de James tocaba la puerta del baño.

-Alice, ¿estás ahí?

-Sisi, ya salgo, me estoy vistiendo.

Por Merlín, había sido la mejor noche de su vida, cada caricia, cada beso, cada risa, cada descarga eléctrica,… hacer el amor con James era la sensación más maravillosa del mundo.

Siguió ensimisma en todos los recuerdos de aquella noche mientras seguía vistiéndose.

Fuera James se revolvía el pelo sonriendo como un tonto mientras se abrochaba la camisa y se ponía los zapatos. Se olio y volvió a sonreír, olía a ella. "No pienso ducharme jamás" pensó para sí mismo "quiero oler a ella siempre".

Alice hecho un último vistazo global al pequeño piso y se dio por satisfecha al ver que estaba todo en su sitio. Bajaron las escaleras en silencio y cuando estuvieron afuera empezaron a correr. Él con la camiseta un poco abierta, ella con los zapatos en la mano. Definitivamente el plan había salido genial.

El sol empezaba a brillar con fuerza colándose en cada ventana y entre ellas la de la habitación de las leonas. Mary gruño al sentirlo y se cambió de posición, sentía la boca seca y la cabeza  le iba a estallar.

-¿Cómo estas fiestera?—Martha ya estaba vestida y la miraba sonriendo.

-Fatal—cogió de inmediato el vaso de agua que le paso Rose

-Normal, te pasaste con los chupitos esos—le riño levemente Rose.

-Fue culpa de John, no paraba de traer más.

-¿John?—Vanessa arrugo el entrecejo—desde cuando llamas a Zabini por su nombre.

-Fue él quien la trajo hasta el retrato en brazos—les confeso Rose entre risas.

-Cállate

-¿Enserio?—Martha reía

-Por cierto ¿qué paso cuando salisteis fuera los dos solos?—le pico Rose.

-Nada—la cara de Mary estaba totalmente roja—vomité y punto

Todas rieron y continuaron picándola pero no consiguieron sacarle absolutamente nada.

Las cuatro se habían perdido el desayuno pero bajaron hambrientas al almuerzo donde Rose se encontró a Mike en la entrada del comedor, la estaba esperando.

-Hola—susurro Rose.

-Supuse que no vendrías a desayunar pero sí a almorzar—la miraba fríamente y ni siquiera le dio un beso.

-Estaba cansada.

-Normal, recogerte cuando amanece suele traer consecuencias—Mike la miraba fijamente intentado descubrir que había detrás de todo—¿desde cuando eres amiga de Malfoy?

-Éramos amigos antes de que se fuera, nunca deje de ser su amiga

-Erais novios, no amigos

-Es lo mismo Mike

-¿Lo mismo? Entonces también sois novios, pensaba que yo era tu novio

-No, no somos novio—Mike abrió sorprendido los ojos—a ver, me refiero a Scorp y yo, somos amigos pero me refería que antes de ser novios éramos amigos y ahora seguimos siendo amigos ¿entiendes?

-Sí

-¿Qué?—seguía mirándola

-No me gusta que seas su amiga, es una mala influencia para ti—carraspeó y se puso recto—a partir de ahora iré contigo a esas salidas.

-Gracias por tu opinión y no necesito a nadie que me acompañe a nada—Rose cada vez estaba más enfadada—además me gusta decidir quién son mis amigos al igual que quien es mi novio—cogió aire—y no me hagas dudar de lo último.

No le dejo responder, siguió andando hacia sus amigas y se sentó con ellas.

Scorp entro riéndose al comedor junto con John, Al y Joe, estaba feliz y deseaba volverla a ver. Fue fácil distinguir su pelo caoba, todavía con los rizos de anoche, le quedaban muy bien esos rizos.

-Mira John a TU Mary—bromeo Scorp

-Qué le disteis, tiene una cara horrible—se apeno Albus al verla intentar comer un poco de puré de calabaza.

-Unos cuantos chupitos—John se encogió de hombros—y que quede claro que no es  MI Mary.

-Por favor, nunca te he visto tan entregado por un tía que se emborracha.

-Me dio pena, vale—John intentaba evadir el tema constantemente

-¿Pena? A ti nadie te da pena John—se rio Joe

-Cállate.

No pararon de bromear en todo el almuerzo y Mary por su parte no paraba de mirar hacia la mesa de las serpientes con disimulo, tenía lagunas leves pero sabía lo que había pasado con John. No sabía si debía hablarlo con él u obviarlo. Suficiente vergüenza estaba pasando ya. Pero de repente la mirada de Mary se cruzó con la de John quien también llevaba un tiempo queriendo encontrar el momento para hacerlo.

Le sonrió levemente y volvió al tema de conversación con los demás. La cara de Mary perdió todo el color, ¿por qué le había sonreído? Los nervios se apoderaron de ella y decidió terminar el almuerzo pronto y dejar a sus amigas. A lo mejor más horas de sueños le aclararían todo.

Los chicos se fueron juntos de nuevo a la sala común, excepto Joe que se escabullo con otro para pillar todo lo que Scorp no le quería devolver.  Al entrar en la sala, Albus fue atrapado por Bella por lo que finalmente se quedaron solos en la habitación John y Scorp.

-He escuchado que Rose y Vernte se han peleado—Scorp había roto el silencio mientras ambos veían una revista de quiddicht.

-Peleado de discutir o peleado de romper—pregunto distraídamente John.

-No sé solo escuche que decían que habían hablado antes de entrar al comedor y que Rose parecía enfada—Scorp no había parado de darle vueltas al tema—eso es que se han pelado ¿no?

-O que han discutido—John dejo de lado la revista—mira eso se lo tienes que preguntar a ella.

-No voy a ir a preguntarle si está peleada con su novio es muy directo.

-El beso que te dio anoche era directo y lo hizo—le recordó John—por qué tú ahora no puedes ser directo.

-Porque se verían mis intenciones muy claramente.

-Ya se veían antes—le contesto distraídamente volviendo a la revista.

Scorp se dio cuenta que llevaba mucho tiempo en la misma página y entonces se dio cuenta que no estaba interesado en esa revista que estaba disimulando.

-Y a ti, ¿qué te pasa?—le pregunto de repente.

-Nada—contesto encogiéndose de hombros.

-¿Es por una chica?

-Por favor, Scorp, me he acostado con muchas chicas, soy inmune a ellas—le contesto con chulería he intentado dibujar una sonrisa delatadora.

-Es Mary ¿no?—no necesito respuesta para seguir hablando—lo sabía, sabía que te iba a gustar.

-No me gusta

-Sí y mucho—Scorp lo mirada divertido—nunca te quedas así, te conozco, ¿qué paso anoche?

-Le aguante el pelo mientras potaba—seguía con su disimulo pero se olvidaba de nuevo de pasar la hoja, seguía enfrascado en la misma.

Scorp le quito la revista de las manos—cuéntamelo ya

John suspiró—vale, lo confieso fue un fracaso.

-¿Un fracaso?

-Sí, estábamos liándonos y de repente paro y empezó a potar—John volvió a suspirar—te juro que nunca me había pasado.

Scorp no pudo aguantarse la risa y John comenzó a pegarle con la revista.

-Para, para, prometo no reírme más—juro entre lágrimas Scorp—entonces te gusta.

-No—John dudo—yo que sé Scorp, no tenía intención de liarme con ella—empezó a dar vueltas por la habitación—estoy rayado—suspiro—hoy la he mirado, yo, John Zabini buscando a una chica con la mirada, yo el que siempre las recibe—se sentó en su cama—no sé qué me pasa, enserio—miro a su amigo a los ojos—y estoy dejando de lado el hecho de que sea de Gryffindor y sobre todo que sea hija de muggles porque mira si fuese mestiza, pero no.

Scorp le paso un brazo por encima—tío no pasa nada, tienes que hablarlo con ella.

-¿Hablarlo? Scorp crees sinceramente que se acordará de algo—John empezó a hacer memoria—todavía tengo lagunas de mi primera borrachera, además olvida todo esto, no quiero nada con una hija de muggles—Scorp le quito los brazo y lo miro serio—no me mires así, pero que quieres que me maten mis padres.

Definitivamente no sabía qué hacer y ni Scorp sabía que decirle, sabía que aquel tema era muy delicado que incluso había oído hablar a tía Dafne y a su madre sobre los muggles. Volvió a pasarle los brazos y ambos se quedaron mirando por la ventana como el sol caía.

Un crack se escuchó cerca de las Tres Escobas. Luna sonrió al ver su calle favorita. Estaba llena de tierra, algo típico en ella pero saludo alegremente a Paul, el camarero nuevo del bar y a Frida su vecina mayor. Pero al llegar a su puerta azul su sonrisa de borro.

Agarro fuertemente su varita y entro en su casa. Siempre cerraba pero dejaba detectores en la entrada y estos habían volado señalizando que alguien había entrado.

-Neville, ¿estás aquí?—grito desde la entrada sin obtener respuesta.

Fue cuando no lo pensó más, tiro su mochila al suelo y salió corriendo hacia la calle. El sol se escondía por el oeste pero siguió el protocolo. Saco su moneda de oro y la toco susurrando el mensaje clave peligro en mi casa.

No pasaron ni 5 minutos cuando Neville apareció corriendo y al llegar a ella la abrazo.

-¿Qué pasa?

-No lo sé, deje detectores de movimiento y están todos saltados de su posición—Luna respiro tranquila, estar con Neville la calmaba mucho.

Escucharon varios Crack y sus amigos aparecieron. Harry llevaba su túnica de auror, Ron la de Sortilegios, Hermione y Seamus la del misterio, Ginny un delantal de su casa que se quitó rápidamente y Dean corría por el mismo camino por el que había venido Neville.

Luna volvió a relatar lo mismo y todos miraron hacia las ventanas del segundo piso.

-Pero quien entro sabia la contraseña, la alarma no sonó—puntualizo Ginny—siempre estoy pendiente de las alarmas de todos.

-Quien conoce vuestra contraseña—pregunto Harry.

-Mi abuela, Luna, Dean, el padre de Luna y yo—anunció Neville pensativo.

-Y Alice—añadió Luna

-¿Por qué la sabe tu hija? Dijimos que los niños era mejor dejarlos fuera—se quejó Seamus

-Es mayor de edad y en vacaciones entraba y salía con Adams—Luna bajo la mirada—pensábamos que era lo más cómodo.

Ginny se acercó a ella—no pasa nada Luna—miro al resto—será mejor que entremos y miremos si hay alguna pista.

-O si hay alguien—puntualizó Dean.

Registraron cada rincón de la casa, pero no encontraron nada fuera de lugar. Solo Hermione se dio cuenta que habían abierto el grifo del lavabo del baño.

Mientras los demás discutían que hacer, Ginny se acercó al dormitorio, en la primera pasada olio algo y cuando volvió allí lo confirmo oliendo de cerca la cama. Arrugo la nariz y se pudo tensa.

Al levantar la cabeza vio a Luna, ambas se miraron a los ojos y se dijeron todo con la mirada. Luna había sido la única que había notado que el peine de su hija había sido usado y Ginny fue la única que se había percatado de que le perfume de su hijo mayor estaba impregnado en las sabanas de la cama.

Se acercaron y hablaron en susurros.

-Te prometo Luna que hablaré con James—bajo más el tono—y le contaré todo a Harry en casa.

-Ginny no pasa nada, son jóvenes—Luna le sonrió—somos nosotros donde vemos siempre el peligro, aunque Alice debió contármelo antes, no me hubiese preocupado tanto.

-Luna, son unos críos—Ginny estaba tan sorprendida de la reacción de su amiga que no se la creía—y si se queda embarazada.

-No te preocupes, Alice es muy responsable y yo ya hable con ella de este tema en verano—Luna le guiño el ojo—sabe todo lo que nos hubiera gustado saber a nosotras con su edad.

Ginny no pudo evitar sonrojarse y reírse—James no sabe nada, bueno que yo sepa, pero estoy segura que Harry no le ha dicho nada.

-Háblale tú, yo sabía que Neville nunca lo haría—Luna no paraba de mirar a la cama y reírse con disimulo—ahora veo hasta los Narcars que se pasean por la cama—se puso pensativa—como no los puede ver antes.

Ginny volvió a aguantarse la carcajada y ambas salieron al salón disimulando todo lo que pudieron.

Hola!! Ya estoy aquí como prometí. Os dejo este nuevo capítulo que espero que os guste, dejarme vuestra opinion, critica, idea,... lo que querais :)

Ya somos 50 favoritos y eso me hace muy feliz - muchisimas gracias

Un beso enorme ^^

PD: actualizare entre Martes/Miércoles.