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24 años después... — capítulo 24
Odiaba el vaho que se formaba cuando el agua de la ducha era excesivamente caliente pero en invierno solo le apetecía esa temperatura. Era gratificante sentir cada gota recorriendo todo su cuerpo, le relajaba. Llevaba nervioso desde que ella le había dicho que sí y sin creerlo ese día había llegado.
Cerro el grifo de golpe, no quería llegar tarde. Cojeo su toalla verde esmeralda y se la enrollo por la cintura. Sin pensarlo paso rápidamente la mano por el espejo. De nuevo se acordó de su odio al vaho. Mientras se lavaba los dientes, Joe entro sin mirarlo y sin dirigir ningún saludo se metió en la ducha.
Llevaba desde la fiesta demasiado raro, y sí reconocía que había sido muy duro con él cuando se enteró de todo pero habían intentado acogerlo y ayudarlo pero Joe en cuento podía se escabullía de los ojos de sus amigos.
Salió a la habitación y sin darle más vueltas a lo de Joe continúo arreglándose. John no pudo evitar la risa cuando vio a su amigo atándose con sumo cuidado sus botas de nieve. Scorp levanto la mirada y enarco una ceja esperando una explicación.
-Has salido con ella mil veces—John mantenía su sonrisa, no entendía como se podía poner nervioso.
-Sí, pero era su novio—Scorp se dirigió al espejo con un peine—ahora somos "amigos"
-Nadie se cree eso—Albus aparto el libro que sostenía
-Excepto Scorp—rio John mientras se ponía al lado de Albus y ambos miraba pícaramente a Scorp—cómele la boca hoy
-Joder que bruto John—Albus le dio un pequeño empujón y Scorp lo miro con odio.
-¿Bruto? Besar es eso, es chupar la boca de otra persona
-Para—le pido Albus cuando empezó a sacar la lengua y moverla de forma extraña hacia él
-Encima que te enseño para que satisfagas a mi prima
-JOHN—Scorp le grito desde su baúl donde saco el perfume
-Joder aquí no se puede hablar de nada
Ninguno pudo reprimir la risa pero un rato después esa risa se había convertido en unos nervios que invadían cada fibra del cuerpo de Scorpius. La esperaba en la salida al camino de Hogmeade y no entendía porque no podía mantener su pierna derecha quieta.
Rose se enfundo en su gorro blanco de lana que su madre había hecho hace dos años, se ajustó su bufanda y se cruzó su bolso para poder meter la manos en su túnica de invierno. Estaba nerviosa pero llevaba una semana mentalizándose que simplemente era una salida con un amigo.
Nada más pensar eso, negó con la cabeza, "deja de engañarte". Si era una salida con un amigo que también podría llamar exnovio, un chico súper guapo. "Aii porque tenía que pensar en eso ahora".
Estuvo a punto de dejar de andar cuando lo vio en la entrada del camino a Hogmeade. Apoyado en el muro de piedra. En su muro de piedra. Rose cerro los ojos un segundo recordando la de veces que la había esperado allí, incluso ella suspiro durante un año al pasar por allí con sus amigas y con Mike.
Pudo llegar ignorando todos los bichos que se apoderaban de su estómago y cuando ambos estuvieron enfrente ninguno fue capaz de decir nada.
Simplemente se abrazaron a la vez. Scorp sonrió al oler el perfume de ella, siempre se echaba el mismo y ella al oler el de él. A ambos esos olores le traían lo mejores recuerdos del mundo.
Caminaron de la mano sintiendo la nieve en su botas, era algo ya suyo, cogerse de la mano. Pero el silencio termino al llegar al pueblo.
-¿A dónde quieres ir?—Scorp sintió como ella lo miraba.
-Pues no sé, mmm—Rose se mordió el labio
-¿Dónde siempre?—Scorp no pudo evitar dibujar una sonrisa, ese café solo podía ir con ella.
-Sí—los bichos se habían descontrolado con aquel comentario.
Llegaron al diminuto café, y sin pensarlo se sentaron en la mesa del ventanal, su mesa. Ambos se quitaron todas las capas de abrigo y se sentaron uno en frente del otro.
-Me encanta este sitio—comento Rose con una sonrisa
-Yo también lo echaba de menos—Scorp le rozo la mano que la chica había dejado en la mesa—¿te has maquillado?
Los colores de Rose se subieron rápidamente e sus mejillas, sabía que se había pasado con el delineador y el colorete.
-Un poco—contesto con una risilla
-Te sienta bien pero tú ya eres guapa sin nada—Scorp se fijaba en cada detalle.
Tenía más pecas de la última vez que vinieron, y estaba seguro que más pecho, pero no quiso detenerse mucho ahí, se daría cuenta enseguida. La cara también la tenía más alargada pero aun así seguía siendo su Rose.
-¿Qué les apetece?—una camarera de pelo muy corto les sonreía con una libreta
-Chocolate con canela—dijeron a la vez.
La camarera se rio, era lo único que había cambiando, no era la misma chica que hace dos años la que atendía las mesas.
Empezaron a hablar de temas triviales, quiddicht, clases,… y empezaron a disfrutar como niños chicos de aquel chocolate.
-Amo el chocolate—soltó Scorp terminando el último sorbo
-Pues sabes, leí este verano en una revista muggle de mi abuela, que el chocolate es el sustituto del sexo—ambos rieron a la vez
-Ahora entiendo todo, se lo diré a John—sabia lo mal que lo estaba pasando su amigo con ese tema
-No me lo puedo creer, ¿te lo ha contado?—Rose aparto su taza y puso los codos en la mesa acercándose más a él.
-¿El qué?—Scorp la miro pícaramente—lo que tú también sabes porque te lo ha contado ella
Rose no pudo rebatirle, bajo la cabeza y se rio. Sabia como era Mary con ese tema, y en alguna ocasión le había conseguido sacar algo.
-John tiene mucha experiencia ¿no?—Rose lo miraba con una sonrisa curiosa
-Pregúntale a él—Scorp ladeo la cabeza—no pienso contestarle las preguntas a tu amiga
-Eso piensas—Rose se cruzó e brazos haciéndose la ofendida—no pensaba contarle nada a Mary
-Claro—Scorp se echó hacia tras en su silla—sabes—se inclinó hacia ella tras estirarse—te quedarías en shock si suspiras todo lo que se de mi primo
Rose se mordió el labio y meno la cabeza, sabia lo curiosa que ella era y odiaba que la picaran de esa manera.
Decidieron ir a dar un último paseo antes de regresar al castillo. Rose dejo que Scorpius pagara con la condición de venir en la próxima salida y pagar ella, fue como confirmación de la segunda cita y Scorpius pago feliz aquellas dos tazas de chocolate.
Todo estaba cubierto de nieve y a ello se le había unido una ventisca que levantaba un polvillo blanco húmedo. Scorp atrajo hacia él a Rose y la abrazo mientras luchaban por llegar al castillo pero en mitad del trayecto empezaron a caer copos de nieves enormes. Salieron corriendo cogidos de la mano y solo consiguieron tomar aire cuando llegaron a la entrada del castillo.
La respiración de ambos era entrecortada pero a la vez no pudieron evitar reírse de ellos mismo cubiertos de nieve.
-Deberíamos quitarnos esta ropa si no queremos refríanos y tocar esa horrible poción—Rose puso cara de asco pero en seguida la cambio cuando sintió que Scorp la rodeaba con su brazos y la arrinconaba entre los muros del castillo
-También podemos darnos calor corporal—Rose no supo si lo escuchó o si lo leyó de los mismo labios del chico, labios que estaban demasiado cerca de los suyos y ambos cubiertos por escarcha de nieve que se derretía.
Hubo un silencio que a Rose le pareció eterno hasta que Scorp volvió a abrir la boca.
-¿Puedo?—enserio, él, Scorpius Hiperion Malfoy estaba pidiéndole a una chica permiso
Rose solo pudo asentir levemente, sentía como sus piernas flaqueaban y como los bichos se apoderaban de ella.
Los labios de Scorp se acercaron más a los de ellas, hasta que rozaron los de ella desatando el deseo que llevaban dos años ocultando. Sabia a nieve, era lo que ambos pensaron a la vez, pero a pesar de ello se entregaron con todas las ganas que llevaban guardando.
Scorp separo sus labios de los de ella, para tomar aire, dibujando una sonrisa, no podía sentirse más feliz. Se separó un poco de ella para mirarla a los ojos pero sin esperarlo Rose le rodeo el cuello con los brazo y con "que ganas tenia de esto" lo beso con fuerza.
Rose no se dio cuenta de cómo llego al aula donde dio encantamientos en su tercer año, ni como ya no tenía su túnica mojada encima. Sentía los besos de él por su cuello, besos que le hacía temblar, volar… la mano fría de Scorp se adentró debajo de su chaleco de lana y subió por la espalda de la chica. Estaba fría pero aun así le encantaba sus caricias.
Rose sabía que debía hacer algo, pero no podía pensar con claridad. Había hablado mucho del tema con sus amigas e incluso con Alice pero era como si todo se hubiese evaporado de su cabeza. Se retorció cuando sintió el mordisco de él en el cuello.
Scorp sin darse cuenta había llegado al cierre de su sujetador, metió la segunda mano pero cuando fue a desabrocharlo Rose se apartó de golpe.
Ambos se miraron a los ojos con la respiración entre cortada.
-Lo siento—dijo rápidamente Scorp—se me fue la cabeza
-Nono—Rose bajo la cabeza y se pasó un mechón por detrás de la oreja—no es tu culpa, me puse nerviosa.
Rose le cogió la mano, lo acerco a ella y lo beso. No sabía como iba arreglar aquello.
Scorp sintió como Rose le cogía la mano y se la depositaba de nuevo en su cadera, temblaba y fue entonces cuando paro de besarla.
-Rose—la miro a los ojos—no tenemos que hacer lo que estás pensando
Rose no pudo evitar bajar la cabeza—yo quiero
-No quieres, estas nerviosa—Scorp le levanto la cabeza—no seas tonta, te conozco
Scorp le sonreía y sabiendo lo que necesitaba la rodeo con sus brazos y la abrazo. Rose respiro tranquila, se sentía tan cómoda entre sus brazos, y fue en esos minutos cuando se dio cuenta de todo lo que había pasado. Salió de su habitación reafirmando entre sus amigas que iba con un amigo y ahora estaba abrazada a él…
Ninguno aclaro el tema, y se pasaron la penúltima semana de enero, dándose un beso rápido de bueno dios y uno largo cada noche. Pero ninguno se ponía etiqueta. Al final de aquella semana todo Hogwarts sabia de aquella extraña relación pero ese domingo nadie comentada nada, todo el mundo estaba atento al correo y a la radio, era 20 de enero y todos estaban expectante sobre las elecciones.
Todos los alumnos de séptimo votaron y solo unos poco de sexto los acompañaron. Los alumnos de Gryffindor se había reunido en la Sala Común alrededor de una pequeña radio que iba comentando los resultados.
-Finalmente los resultados son los siguiente, el 39% se lo llevo el partido de Kingsley, 35% el parido Promagia y el 26% el partido Muggle, definitivamente estos resultados avecinan grandes problemas, ninguno tiene la mayoría absoluta por lo que en los próximos días sabremos quién nos gobernará. Buenas noches amigos.
James dio un golpe en la mesa y rápidamente sintió las manos de Alice en sus hombros.
-Tranquilo, encontraran una solución—Alice lo beso levemente
-Duerme hoy conmigo—James se volvió hacia ella—te prometo que solo es dormir, te necesito
Alice rodo lo ojos ante el puchero de su novio, y accedió a su deseo con una sonrisa.
-Pero adviértele a Fred que no quiero ni una de sus bromitas—le pido Alice—y me iré temprano no quiero que mi casi Premio Anual se arruine, destrozaría a mi padre.
James asintió y sin importarle las personas que quedaban la cogió en brazos e ignorando sus protestas la subió por las escaleras.
-Qué bonito lo de James y Alice—Mary los miraba con una sonrisa tonta en los labios.
-Sí, la verdad es que sí—Rose se unió a mirarlos embobada
-Tú estás igual con Scorp—Mary la miró de reojo, esperando la reacción de su amiga
-No es lo mismo—Rose se sonrojo y se rio por lo bajo
-Antes te he visto con él—Mary seguía mirándola de reojo y se le unió Martha
-Verdad, como os besabais—Martha la miro directamente a los ojos con una sonrisa traviesa—y él siempre te está mirando
-¿Pera ya habéis vuelto o qué?—Vanessa dejo su redacción y se unió a la conversación
-Nooo, pesadas—Rose se frotaba las manos nerviosa—bueno no sé, tampoco hemos hablado de eso
-Uuiui ya no tienen ni tiempo para hablar—Martha se acercó a ella—espero que no nos estes ocultado nada, juramos contar nuestra primera vez—Martha puso los ojos en blanco—y solo Vanessa tiene experiencia en el tema
-Shhh, como Marc se entere de que os lo conté—Vanessa miro a todos lados y se tranquilizó de que su novio ya no estuviera en la sala común.
-Ya os he dicho que no ha pasado nada—Rose intento esquivar las miradas de sus amigas pero Mary se lo impidió y le hizo sentir mal—pudo pasar pero me dijo que estaba muy nerviosa y la verdad es que lo estaba
-Por Merlín—Martha se levantó de golpe—y no pensabas contar nada—Martha meneo la cabeza y al final añadió con cara picara—¿qué mono, no?
Todas empezaron a reírse, era imposible hablar nada enserio sobre el tema sin que acabaran riéndose. Esa noche Rose se fue a la cama pensativa, cerró los ojos y recordó las caricias de ese momento y el cuerpo se le estremeció todavía tenía alguna marca de color en su cuello. Sabía que ese momento llegaría cuando tuviera que llegar y estaba segura que sería perfecto.
Holaa, he vuelto, siento el retraso pero como y avise tenia un examen y después de el vino una contractura que no me deja sentarme en el portátil. :S
Espero que os guste y que me dejéis vuestra opinión ^^ ¿que os ha parecido la reconciliación? jij
Muchos besitos y espero actualizar muy pronto ;)