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24 años después... — capítulo 30
Sabía dónde encontrarla, siempre se refugiaba en el mismo sitio cuando se sentía triste o necesitaba llorar. Rose había visto como su amiga salía con paso ligero del comedor y había escuchado lo que John le había dicho. No entendía porque el chico había cambiado tan rápido de opinión, Scorpius siempre le había dicho que John quería mucho a Mary… todo era tan raro.
Subió corriendo las escaleras que llevaban a las habitaciones femeninas, recorrió el pasillo de las chicas de sexto y maldijo porque siempre les tocará la última habitación. Entro de golpe en ella y busco a su amiga pero no estaba allí. Cuando iba a cerrar la puerta para seguir con su búsqueda por el castillo escucho un leve sollozo. El baño.
Rose llamo levemente a la puerta y espero. Volvió a llamar y siguió sin recibir respuesta.
-Mary, sé que estás ahí, ábreme y hablamos—susurro Rose pegada a la puerta.
No esperaba que de repente la puerta se abriera y apareciera su amiga con los ojos hinchados y la cara roja.
-Ha estado jugando conmigo—sollozo abrazando a Rose.
-Shh no digas eso Mary, yo creo que todo debe tener una explicación
-Ni se te ocurra defenderlo enn—Mary se separó de golpe y se sentó en su cama—encima me da esta mierda—Mary abrió la mano dejando ver el guardapelo y con fuerza lo tiro hacia el suelo—que no he visto en mi vida
El guardapelo choco con el suelo con fuerza haciendo que se abriera y dejara ver en su interior un pequeño trozo de pergamino. Ambas amigas se miraron asombradas y pareciendo que se leían la mente se lanzaron hacia el trozo de pergamino. Mary llego antes pero dejo que Rose lo leyera con ella.
Problemas. Nos vemos a las 9 en el aula 3.6. Te explicaré todo. Te quiero. J.B.Z
-Lo ves, te lo dije había una explicación—Rose se cruzó de brazos y le sonrió con satisfacción.
-No voy a ir—Mary tiro la nota al suelo y se tumbó en cama—no quiero escuchar ni excusas ni mentiras.
-¡Mary!
Rose se tiro encima de ella y empezó a hacerle cosquillas. Empezaron una batalla de risas que acabo con los pelos de las dos chicas alborotados y el uniforme arrugado.
-Tienes que ir porque sino no te lo perdonaras en la vida—le aviso Rose mientras se incorporaba e intentaba arreglarse el cabello.
Mary no dijo nada simplemente asintió y se echó de nuevo sobre la cama. Estaba cansada de todo el misterio, pero no podía pensar en perderlo, estaban tan bien hasta la dichosa fiesta… le daría una última oportunidad.
Hermione movía el cuello de un lado a otro, siempre llegaba exhausta del trabajo. Entre eso y las preocupaciones que tenía no había un día que no acabara con un dolor horrible cuello. Ginny la miraba mientras escribía el último artículo deportivo de esa semana.
-Vaya día, menudo frio hace—Ron entro frotándose las manos—George te envía mañana los resultados de los análisis de la nueva goma
Hermione asintió sin más seguía con los ojos cerrados moviendo el cuello.
-Trabajas demasiado—Ron se acercó a ella y empezó a masajearle el cuello.
A Hermione le encantaba cuando hacia eso, pocas veces era detallista, pero cuando lo era, era el mejor. Ginny los miraba de reojo evitando reírse. Hermione no puedo evitar dejar caer las manos y con ellas el libro que había estado leyendo y releyendo mil veces.
-No estarás otra vez con los Cuentos de Beedle el Bardo, ¿no?— Ron se agacho al coger el libro sin dejar que su mujer lo hiciera—¿Los 28 Sagrados?
La pareja se quedó mirándose a los ojos, ella no sabía que decirle, no quería que se enterara de nada todavía y él estaba confundido pero de repente se le encendió una idea.
-Creíste lo que dijo Andrómeda ¿no?—Ron le sonrió con guasa y le devolvió el libro—a saber de dónde lo has sacado.
-Recuerdo que el abuelo tenía el suyo, ¿te acuerdas Ginny?—Ron se sentó en la mesa y se sirvió su té.
-No, no recuerdo eso—Ginny lo miraba extrañada.
-Ahh, es verdad, eras un bebe rodeado siempre de mamá—Ron le saco la lengua y se rio—tenía el suyo y no sé porque nunca nos lo dejo, solo a papá, le decía que debía conservarlo siempre, pero ya sabes cómo es papá, estará entre sus montañas de cosas.
-Entonces, Arthur lo tiene que tener—pregunto Hermione olvidando su dolor de cuello.
-Supongo—respondió Ron encogiéndose de hombros—¿Por qué?
-En este, está arrancado la Familia Weasley igual que la Longbottom
-Malditos—refunfuño Ron.
-Iré a hablar con Arthur seguro que recuerda donde lo dejo—determino Hermione levantándose de la mesa.
-¿Para qué?—Ron la miraba con el ceño fruncido, pasaba algo que él no sabía.
-Pues porque me gustaría saber la historia—Hermione siempre mentía muy mal.
-¿Por qué?—Ron la miraba a los ojos sabía que estaba ocultando algo—dame el libro
-No, busca el de tu familia—Hermione se giró y salió rápidamente de la habitación dirigiéndose a la chimenea e impidiendo que Ron siguiera el interrogatorio.
-¿Tú sabes lo que pasa no?—le pregunto Ron a Ginny.
Ginny negó levemente con la cabeza, no era ella la que tenía que decírselo, y aunque estaba de acuerdo con que debía saberlo, ya no tenía más recursos para convencer a Hermione.
Eran las 9.05 y John miraba nervioso la puerta. Iba a venir, sabía que iba a venir. Respiro profundamente por tercera vez y siguió con la vista fija en la puerta. El corazón se le paro cuando la vio entrar. Había llorado, todavía podía notar sus ojos hinchados y eso le rompía por dentro.
-Mary—salto de la mesa y fue hacia ella pero la chica rechazo su abrazo.
-¿Qué tienes que explicarme? No quiero llevarme un castigo por estar fuera a estas horas—no podía mirarlo a la cara.
-Lo siento, siento no haberte contado lo de la fiesta y los interrogatorios pero lo hice por ti—John intentaba buscarla con la mirada pero la chica le rehuía—no quería que te involucrasen y encima que ellos supieran que existías.
-¿Ellos? Te dije que dejaras ese "club"—se atrevió a levantar la cabeza y mirarlo.
-No puedo, mi padre me obliga, es una forma de poder incluir nuestro apellido en uno de los grandes del mundo mágico—John meneo la cabeza—odio ir, odio tener que hacer lo que me dicen, pero no tengo alternativa.
Esta vez fue Mary quien lo abrazo y él se dejo abrazar, sintiéndola, le había echado tanto de menos. Pero entonces se acordó de Umbrige y se separó rápidamente de ella.
-Mary, a partir de ahora solo nos podemos ver así, públicamente, tú me odiaras y yo te odiare, ellos no pueden saber que estamos juntos, irían a por ti y luego a por mí—John la miraba muy serio y Mary empezó a sentir miedo.
-¿Ellos están en el castillo?—un escalofrió recorrió sus cuerpo cuando vio el asentimiento de John.
No supo porque, pero se lanzó a sus labios, sintiendo la necesidad de sentirlos, no sabía cuándo podría volver a besarlo. Cuando podrían ser una pareja normal. Ambos disfrutaron de cada movimiento, de cada caricia. John la atrajo más hacia él, no quería que nada estuviera entre ellos dos. Pero sintieron la necesidad de tomar aire.
-Te quiero—John apoyaba su nariz en la ella—te prometo que cuando salgamos de aquí, nos iremos juntos, lejos de aquí, de mis padres y de ellos.
Mary le respondió con un beso, una lagrima empezó a caer por su mejilla, al igual que otra por la mejilla de él. Se amaban, y a pesar de que la humanidad estuviera en contra, seguirían amándose.
Arthur seguía liado con un cacharro muggle, había convertido el cobertizo en su rincón, le quedaba poco para la jubilación y ya estaba empezado a disfrutar de sus horas y días de descansos.
-Hermione, querida, es un libro antiguo y recuerdo perfectamente el día que mi padre me lo dio—Arthur rio mientras seguía limpiando el cacharro—"guárdalo Arthur y continua la tradición con tu hijo mayor", se lo daré a Bill dentro de unos años cuando me vea más endeble y le diré lo mismo—rio Arthur.
-Y no podrías dejármelo unos días, prometo no estropearlo, sabes que soy muy cuidadosa—Hermione le sonría intentando disimular el nerviosismo.
-Eso lo sé querida, pero…--Arthur se quedó callado y dubitativo—¿para qué lo quieres?
-Curiosidad
Ambos se quedaron mirándose a los ojos, y dibujando una sonrisa falsa que ambos sabían que lo era.
-Hermione, qué quieres saber—Arthur dejo en la mesa el cacharro y se quedó mirándola quitando la sonrisa.
-La historia de la familia Weasley, sabes que soy así, me he leído todas pero esa no está y quiero saberla—Hermione miraba con cautela a su suegro pero estaba sintiendo como la descubría.
-¿También la de la familia Malfoy?—Hermione asintió intentando aparentar normalidad—es Rose ¿no?
Lo sabía, sabía todo. Hermione recordó, como Arthur se había tomado tan bien hace dos años aquel noviazgo pero ahora recordaba la mirada del hombre. Una mirada nerviosa, pensativa y atenta.
-Lo sabes—susurro Hermione
-Son leyendas Hermione—Arthur se acercó a ella y le cogió las manos—y debemos dejar que sigan siéndolas.
-Sabes lo de la profecía Arthur, y ella es una niña y no puede…
-Shh, me lo está diciendo la chica que hechizo a sus padres para salvar el mundo con sus amigos—Arthur le sonreía levemente
Soltó las manos de Hermione y dando un toque de varita en su bolsillo un libro apreció el libro.
-Aquí tienes la versión Weasley—Arthur le ofreció el libro y Hermione lo cogió con manos temblorosas.
…la guerrera familia Weasley, más conocido por su cabello pelirrojo, se dice que es el fuego el que corre por sus venas, la fuerza y la valentía que nunca les hace rendirse. De ellos viene la creencia muggle de que los pelirrojos dan mala suerte y es que por cada pueblo que pasaban dejaban un rastro que a veces era bueno y otras veces malo.
Apasionados, alegres y vivarachos, tres rasgos que le definen tanto como el ansia de poder, la ambivalencia y la insensibilidad. Formaron parte de la mesa del rey Arturo, pero en los tiempos oscuros de la dinastía se apartaron de la lucha, abandonaron su fortuna y decidieron vivir al margen de la magia negra. La muerte de la única hija Weasley fue el precio que pagaron por la traición.
Ese y la pérdida de la famosa y grandiosa amistad con la familia Malfoy. Dos amantes que fueron separados, el frio y el fuego desprendidos, haciendo que cada uno viviera solo. La llamaron la destrucción del amor verdadero, el amor puro.
Desde entonces la familia Weasley fue condenada a no ser bendecidos con hijas y a vagar sin el amparo de las grandes familias mágicas. Una gran familia que un día resurgirá de sus cenizas como fuego que son.
-Mi padre pensó que Ginny era la elegida para ello, viví con el mismo miedo que tu hasta el día que se casó con Harry—Arthur miraba con una sonrisa simple a Hermione.
-Ahora piensas que es Rose
-Nunca se sabe, son leyendas escritas por antepasados, es verdad que el caballero Willian Weasley decidió separarse de los caballeros del rey Arturo cuando la magia negra entro en la corte, pero lo de la muerte de la una niña…--Arthur se rio meneando la cabeza—es demasiado tétrico.
-¿Y la amistad con los Malfoy?
-Mmm, mira—Arthur saco una especie de moneda de su bolsillo y se l mostro—me la dejo mi padre, según él dos W entrelazadas, aunque si te das cuenta una podría ser una M.
Hermione miro minuciosamente la moneda, parecía una especie de insignia antigua, muy antigua y era verdad que una W parecía más una M.
-¿Qué hago Arthur?
-Esperar a que la naturaleza haga lo que tenga que hacer
-Y sí es ella la elegida
-Estar a su lado y ayudarla
-¿Y Ron?—Arthur le entrego el libro
-Explícaselo y recuérdale que el libro es para Bill—termino diciendo con una sonrisa enorme.
Holaa aquí estoy un poco más tarde de lo normal y es que los trabajos finales me tienen demasiado ocupada :S
¿Qué os aparecido la versión Weasley? ¿Qué hará Hermione? ¿John y Mary?
Un beso enorme y mil gracias por seguir leyendo mi fic, espero vuestras opiniones y hasta la próxima semana ;)