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24 años después... — capítulo 7

Miedo, mucho miedo, eso sentía en todo su ser, un miedo que frenaba para que nadie se diera cuenta.

La estancia era grande, un gran salón de mármol, con una mesa enorme en el centro. Respiró sabía que ese era su momento. Se miró en el reflejo del mármol, estaba bellísima como siempre, aquel vestido verde siempre era el adecuado. Sentía las ondas de su pelo rozar con sus espalda mientras bajaba la escalera y avanzaba entre los hombres que había allí.

Iba a ser la primera y la única, ninguna mujer era lo suficientemente fuerte ni lo suficientemente buena para formar parte de su círculo y sabía que llegaría el día que sería su mano derecha, el día que por fin podría librarse de su marido.

Deseaba ser suya para siempre, lo amaba con ansias, era una obsesión un deseo ferviente que nacía de todo su ser.

Todos se iban apartando cuando ella pasaba, hasta llegar al centro del salón donde él la esperaba.

-Veo que te has preparado elegantemente para tu unión—le dijo el hombre antes de voltearse y clavar su ojos rasgados en los de ella.

Volvió el miedo, pero lo volvió a frenar, era una Black, una Black autentica y las Black no tienen miedo a nada.

-Extiende tu brazo izquierdo querida—le dijo Lord Voldermort.

-Sí señor—respondió con una voz clara y segura.

Su estúpido marido apareció a su lado, le sonría. ¿Ahora me sonríes, asqueroso? Después de haberme estado forzando toda la noche pensó para sus adentros y aguantando la ganas de empujarle de su lado.

-Bellatrix, esto puede que sea doloroso pero es el precio a pagar por ser parte de nosotros—le anunció su señor.

Levantó su varita y sin pronunciar palabra un rayo verde se dirigió al antebrazo de la mujer y tras tocarla un dolor insoportable se instaló en todos los huesos de su cuerpo hasta llegar a su cabeza, un dolor que casi la hace chillar pero no lo consiguió nadie vería a Bellatrix Black débil.

-NOOOOOOOOO—la respiración de Bella era entrecortada, los ojos los mantenía cerrados y su cuerpo se retorcía de dolor.

Alessa se despertó de golpe hacía mucho que no veía a Bella así pero sabía perfectamente lo que tenía que hacer. Fue directamente a una caja que la chica tenía debajo de la cama.

Todas la chicas de la habitación miraban asombradas y nerviosas como Bella seguía gritando y retorciéndose entre las sábanas.

Scorp entró de golpe en la habitación de las chicas, se notaba que acaba de despertarse pero al ver a su hermana, se arrodilló ante ella y empezó a pedirle frascos a Alessa.

-¿Cuánto tiempo lleva así?—le pregunto mientras abría la boca de su hermana y le ponía dos gotas de una sustancia dorada.

-Poco—le respondió rápidamente—me desperté al primer grito.

Harry, Ron, Hermione y Ginny llagaron con los ojos arrugados pero con sus varitas a la habitación.

-¿Qué ocurre?—preguntó Harry pero tras ello Bella volvió a gritar.

-ME ARDE EL CUERPO, HAZCED QUE PARE QUE PARE—grito desesperadamente—ÉL ME ESTA MIRANDO, NO QUIERO QUE ME MIRE, HAZCED QUE PARE.

Los ojos de Bella se abrieron de golpe dejando ver unas esferas blancas, seguía dormida.

-Pásame las gotas de los ojos, las azules—le dijo rápidamente Scorp.

Harry miraba inquisitivamente a su mujer y amigos y ninguno sabía que hacer pero tras esas ultimas gotas, Bella dejó de gritar y de retorcerse.

Parpadeo y sus ojos normales volvieron aparecer pero instintivamente se llevó su mano a su antebrazo izquierdo.

-Tenía la marca, estaba en mi piel—empezó a decirle a su hermano mientras se incorporaba—es como la de papa—su respiración aumentaba con cada palabra—era  ella y y—no podía ni hablar.

-Era un sueño Bella—Scorp le acariciaba el pelo—mira—le dijo señalándole el brazo—no tienes nada.

Bella respiró profundamente y se refugió en los brazos de su hermano quien la cogió y la saco en brazos de la habitación.

Los cuatro adultos lo acompañaron y Scorp al verlos los miro intensamente.

-Os lo dije Bella tiene que dormir conmigo—les recordó con reproche.

-¿Qué ha sido eso?—pregunto seriamente Ron.

-Está cansada, debe descansar—respondió Scorp arropando a su hermana y echándose a su lado sin apartar la vista de ella.

Ron iba a replicarle pero Harry lo detuvo y le indico que debían salir. Fueron hacia la habitación de las chicas y se acercaron a Alessa que estaba guardando todo en la cajita.

Hermione se agacho a su lado y empezó a ayudarla.

-¿Le pasa muy a menudo?—le pregunto amablemente.

-En Drumstrang, le pasaba varias veces a la semana—Alessa resopló viéndola este mes tan bien pensaba que se había recuperado—allí era peor tras las clases de Artes Oscuras se volvía agresiva y esquiva solo Scorp sabía traerla de nuevo al mundo real.

-Sabes lo que le pasa—le preguntó Harry.

-Ve a través de los ojos de su tía toda su vida—Alessa miraba al suelo—esta vez estoy segura que sería el momento en que se une a ellos.

-Por eso le ardía el brazo—susurro Ron

Nadie dijo nada más, Ginny le dio un beso a su hija y a sus sobrinas y volvió a pagar la luz mientras corría hacía el segundo descansillo donde el trio hablaba.

-Está loca como su tía—manifestaba Ron.

-Por favor Ron puedes ser un poco más comprensivo—le reprochó su hermana

Hermione estaba pensativa al igual que Harry pero se miraron a la vez arrugando sus ojos y sabían perfectamente que pensaba cada uno.

-Imposible Hermione—le reprocho Harry negando con la cabeza—ella ve el pasado.

-Es normal porque ella no está viva—le recordó Hermione—te acuerdas la veces que soñaste con el momento de la muerte de tu madre, era un recuerdo de él que dejo en ti.

Ron empezó a comprender todo y sin cortarse lo soltó.

-Estais diciendo que esa niña tiene un Horrocrux, ósea que es un horrocrux de Bellatrix Lestrange.

Ginny ahogo un grito y se tapó la boca de la sorpresa.

-Es una posibilidad le pasa lo mismo que le pasaba a Harry—le recordó su esposa.

-Pero a Harry no le dábamos ningunas gotas ni ponía los ojos así—realmente Ron era imprescindible en el trio ya que dejo a Hermione desarmada.

-Buen razonamiento—Hermione le sonrió.

-Siempre ese tono de sorpresa—rio Ron.

-Lo mejor será hablar con sus padres—sentenció Ginny—y dejemos que pase la noche tranquila.

Ginny bajo temprano a la cocina buscando un minuto de tranquilidad pero rápidamente su marido y sus dos amigos la siguieron.

-¿Bajará a desayunar?—pensó en voz alta Ron mientras engullía un bollo.

-Puedes hablar con la boca cerrada—Ginny lo miraba menando la cabeza—siempre igual

Hermione esperaba ansiosa sentada con su té que la chica bajará al igual que Harry. Ambos habían estado pensando en la posibilidad que la mano derecha de Voldemort también temiera la muerte o quizas no, quizás temiera que la muerta la separara de su señor. Pero no entendían como Bella podría ser ese horrocrux, ella nació mucho después de la muerte de Bellatrix, por lo que todo era muy confuso. Harry deseo que Dumbledore estuviera, él sabría qué hacer y sobre todo que estaba pasando.

Los chicos fueron bajando poco a poco y se sorprendieron de que sus padres estuvieran allí, siempre se iban temprano.

Albus jugaba con su zumo de calabaza, había pasado la noche despierto pensando en Bella en como estaría y esta mañana cuando la chica se levantó ni lo miro, agachó la cabeza y se dirigió al baño.

Todos estaban sentado en la larga mesa de la cocina, James y Fred lanzaban aviones de papel que se mantenían volando todo el tiempo a la vez que le tiraban cereales a Roxana y Lily.

Pero los aviones se cayeron al verla entrar al igual que los cereales dejaron de ser tirados. Todos se quedaron mirándola, esperando que volviera a chillar o que un monstruo saliera por su boca.

Scorp la agarraba del hombro y la dirigió hacia una silla donde tomo asiento sin levantar la cabeza.

-Lisa hazle una taza de chocolate—le pido Scorp mientras él tomaba una tostada ya hecha.

La mayoría la miraba de reojo e incluso alguno directamente, la chica se hecho el flequillo hacia detrás de la oreja contemplando la taza de chocolate.

Hermione se sentó en frente de ella y Harry la acompaño de pie junto con Ron.

-¿Cómo te encuentras?—Hermione le sonreía quería ser simpática e intentar reconfortarla pero consiguió todo lo contrario.

-Bien—Bella no los miraba y su tono era frito y directo.

-Hemos avisado a tus padres—le anuncio amablemente Hermione—tú madre vendrá esta tarde.

Nunca pensó que la chica se tomara tan mal la noticia, se levantó de golpe y de un manotazo tiro la taza de chocolate.

-¿PARA QUE LOs AVISAIS?—estaba muy enfada, colérica.

-Bella—Scorp le hablaba suavemente mientras cogía su mano—siéntate conmigo.

Consiguió que la chica se echara en su hombro relajándose con las caricias en el pelo que le hacia su hermano. Aun así se notaba que estaba nerviosa, su pecho subía y baja rápidamente.

Rose se enterneció al ver la escena, Scorp sentía devoción por su hermana, la cuidaba con un amor grandísimo. Vio cómo consiguió que bebiera un poco de chocolate y con la mirada le dijo a Hermione que sería mejor que no le hablaran.

Así estuvo toda la tarde, ni su madre la saco del trance en el que estaba. Se pasó el día encogida en un sillón con la mirada perdida y dejando que solo su hermano la tocará. Scorp estuvo todo el día pendiente, le daba sus gotas de poción y se sentaba a acariciarla pues sabía que eso la tranquilizaba.

Al final de la tarde una mujer mayor con un pequeño bebé en brazos salió de las llamas verdes de la chimenea.

Andrómeda sujetaba a su bisnieto con ganas, el pequeño Remus fue robado de sus brazos rápidamente. James empezó a hacerle carantoñas y a jugar con él, era su ahijado y poder disfrutar de él era todo un lujo.

Su madre, Victoria, no lo dejaba nunca solo, había pedido un permiso especial para criarlo en su primer año y tenía la casa más protegida que el propio cuartel. James pensaba que era un exagerada aunque escuchó decir a su abuela Molly que era normal para lo joven que era y siendo su primer hijo.

Ted, en cambio, le encantaba sacar al niño, llevarlo al parque, incluso al departamento de aurores donde todos se lo pasaban de mano en mano con la mirada asustada de Vic.

Solo una vez a la semana se lo dejaban a la bisabuela, según Ted, Victoria tenía que descansar y Andrómeda tenía derecho a tenerlo un rato.

-Sabía que te encantaría verlo—le dijo a James quitándose su sombrero—es tonto que no lo veas tiene que acostumbrarse a ti, eres su padrino.

James le sonrió a modo de agradecimiento y luego miro orgullo al resto.

Andrómeda miro directamente al sillón donde Bella se acurrucaba y encontró la mirada de la chica, algo en ella le resultaba muy familiar y le atraía en sobremanera. Sonrió, Harry le había contado lo acontecido y fue directamente hacia la chica.

-Bella—le tendió la mano en modo de saludo y para asombro del resto Bella saco tímidamente su mano y la estrecharon.

-Te pareces tanto a ella—dijo en un susurro y sin apartar la vista.

-Somos hermanas y Cissy siempre fue demasiado Roseir—le contestó con una sonrisa—igual que tú eres mucho más Black que Malfoy o Greengrass.

Bella trago saliva, esa mujer le fascinaba, era anciana pero sus rasgos guardan la belleza que tuvo en su juventud.

-Aunque debo decirte que una señorita Black nunca estaría en público sin arreglarse—le dijo muy formalmente mientras se acercaba a ella y le recogía el pelo en una coleta—el mismo pelo que la familia Malfoy—decía mientras la peina—demasiado fino y sin gracia, una pena.

Ese comentario hizo reír a muchos e incluso dibujar una sonrisa en Bella. Scorp estaba sorprendido normalmente su hermana seguía en ese estado todo un día y parecía que gracia a esa mujer se recuperaba con rapidez.

-¿Tienes un vestido verde?—la chica asintió tenía muchísimos vestidos—bueno creo que este que traigo te gustará más—Andrómeda saco un vestido precioso de una bolsa que traía—es mío, me lo regaló mi padre cuando tenía tu edad, verde como la casa más grandiosa de Hogwarts.

Bella toco el vestido parecía la tela más delicada y preciosa del mundo, el verde seguía manteniendo su intensidad, le encantaba.

-Tú abuela debe tener una igual—le dijo riendo—a nuestro padre le gustaba presentarnos en sociedad a las tres vestidas iguales—suspiró—las hermanas Black.

-¿Y ella?—titubeo Bella—Ella también tenía un vestido como este.

-¿Bellatrix?, por supuesto—le respondió mientras se sentaba en una silla cercana al sillón de Bella—ella era el ojo derecho de nuestro padre—Andrómeda arrugo el entrecejo pensando—bueno la obsesión de mi padre.

-¿Obsesión?—preguntó Bella.

-Sí, ser un Black sin ningún hijo varón hizo enloquecer a mi padre—Andrómeda la miraba directamente sentía la mirada de la chica intensa y fija en ella—y Bellatrix era la mayor.

-No era mala a que no—le preguntó Bella agarrándola fuerte del brazo.

Andrómeda consiguió que la soltara y que la cogiera de la mano—no nació mala, incluso fue una niña encantadora, el abuelo la amaba con locura, fue una hermana genial, nos protegía tanto a Cissy y a mí…--Andrómeda volvió a suspirar y se dio cuenta que recordar aquello le hacía daño—pero la llegada de ese hombre al poder… de esas reuniones por las noches con ellos y sobre todo la presión de mi padre por ser la mejor la hundieron, y por supuesto casarse con ese canalla.

-He visto su boda—le dijo de repente Bella—no estaba feliz y te buscaba y tú no estabas.

-Nunca me invitó—le explico con una sonrisa Andrómeda—tres meses antes me escape con Ted, lo amaba y mi padre pretendía comprometerme con ese Malfoy que nunca aguante, además sabía que Cissy estaba enamorada de él—Andrómeda sonría al recordar todas las citas que le había pedido Lucuis en Hogwarts—y  mi familia me repudió como con Sirius, él tampoco fue.

-También pensaba en él—se acordó de repente Bella llevándose las manos a la cabeza.

-Fueron grandes amigos hasta que Sirius entró en Gryffindor y papá le prohibió hablarle—Andrómeda se acordaba perfectamente de aquel día, ella nunca le hizo caso a su padre, pero Bella siempre quería contentarlo.

-No quería casarse—le confesó Bella.

-Lo sé—le respondió Andrómeda acariciando su mano—pero lo hizo por

-Su padre—terminó diciendo Bella.

-Veo que sabes mucho de ella—le sonrió.

-La tengo aquí—le respondió señalándose su cabeza.

Pero Andrómeda negó con la cabeza—no simplemente te ha dejado recuerdos, poco a poco se irán.

Aquellas horas con Andrómeda hicieron que Bella volviera de nuevo a ser ella, acabo riéndose y comiendo galletas después de haber pasado todo el día sin probar nada. Pero finalmente Remus debía volver a los brazos de su madre, así que Andrómeda lo robo de los brazos de James y desapareció entre las llamas verdes.

Bella suspiró, por fin se encontraba mejor, podía pensar con claridad y ya no veía todo negro y negativo. Corrió escaleras arriba siguiendo a Alessa que le había robado un pañuelo.

Pero Albus salió y se interpuso en el camino que recorría la chica.

Le sonrió—veo que estas mejor, me alegro muchísimo—y la abrazó, lo necesitaba, llevaba todo el día queriendo hacer eso, sentirla.

Bella se sentía en una nube y su estómago era un revoltijo de bichos voladores. Se acordó del beso que se habían dado en esa escalera hace unos días y los bichos aumentaron.

Ambos se separaron mirándose a los ojos y no aguantaron más, ambos se lanzaron a la vez uniendo sus labios en un beso dulce y delicado.

De la cocina salían discutiendo Rose y Scorp, el chico había conseguido de nuevo la atención de ella y como siempre la había enrabietado siguiéndole el juego por primera vez a Potter sobre el pelo encrespado de Rose.

-Si no te gusta no lo mires—le gritaba la chica mientras llegaban al pie dela escalera.

-Eso es difícil cuando ocupa toda tu cara ¿a Vernte le gusta?—le preguntó Scorp mientras comenzaban a subir la escalera.

-Pues si—le respondió enfadada—le gusto tal y como soy.

Rose se sorprendió de que no le replicará otra tontería de las suyas pero al mirar hacia delante lo entendió. Albus y Bella se enrollaban con ganas, Rose sonrió al verlos pero la cara de Scorp era un poema.

Hola!! Primero perdón por al ausencia pero me fui de vacaciones esta semana y no paré de ir de un lado para otro.

Aquí tenéis otro capítulo, espero que os guste ^^^

Un beso enorme!! :)

PD: actualizaré el miércoles/jueves (: