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Sentimientos sacados de un mar de letras. — capítulo 5

—Ya, ¿Por qué estas enojada? —le pregunté inclinándome sobre la mesa para mirarla a los ojos.

—No estoy enojada Scorpius —Me dijo Rose sonriendo forzosamente.

-Claro que si —Me senté a su lado y me acerque a ella para mirarla pero solo evitaba mi mirada.

-Umm, espacio —puso tres dedos en mi pecho y me alejo.

— ¿Desde cuándo te importa que este tan cerca de ti? —Fruncí el ceño extrañado.

—Desde ahora —Tomo sus cosas y se dispuso a irse pero la tome de la manga de la túnica, la escuché suspirar cansina.

¿A esta que le pasaba? Siempre me pedía más confianza, que me acercará más a ella y ahora me quería más lejos de lo normal.

Se giró a mí con los labios apretados en una línea recta, con su mano retiro la mía de la suya y se dispuso una vez más a irse.

Pero no la dejaría, la tome del brazo y la senté en una silla y yo en la siguiente, Rose inflo las mejillas molesta, sonreí por ese acto tan infantil que no había dejado nunca.

Mira su perfil y lo delinee con la mirada, era hermoso, su nariz era invadida por pecas que se iban dispersando hasta sus mejillas sonrosadas levemente por el frio que hacía en la biblioteca. Se giró a mí frunciendo los labios haciéndolos un piquito provocando mi sonrisa, se hizo la melena roja hacia atrás con ambas manos bufando, pestañeo varias veces y me miro con sus grandes orbes azules.

—No estoy enojada, y no sé qué parte de no, no entiendes pues me estas estresando —Dijo con una sonrisa de boca cerrada.

—Todas las chicas mienten de esa forma. Un "No estoy enojada" siempre es: estoy súper mega duper enojada, así que no me toques o te mato.

— ¿Y entonces por qué me tocas? —Recargue mi cabeza en mi puño y sonreí casi cerrando mis ojos.

—Por qué me importas, eso y que obviamente yo soy el motivo —Rose miro hacia abajo mientras sonreía débilmente.

—Estoy bien —Alcanzo a decir con la voz casi baja mientras se paraba y se iba dedicándome una sonrisa de boca cerrada una vez más.

Pero no.

Siempre hay una pequeña verdad en cada "Solo Bromeaba"

Y un poco de conocimiento detrás de un "No lo sé"

Y un poco de sentimiento en cada "No me importa"

Y un poco de miedo en cada "Estoy bien"

Esa era Rose.

Alguien con una lengua afilada y venenosa, con sonrisas de boca cerrada que más que felicidad o alegría mostraban su miedo, su tristeza que decían "Ayúdame" detrás de una "Estoy bien"

A la que (Mas tarde) el amor le dio una mala jugada.

Pero eso esa otra historia…

(…)

Caminé por los jardines buscando a Alessa, pues Albus la buscaba para seguir con la entrevista y me impresione al verla en la orilla del bosque prohibido acariciando algo inexistente. Fruncí el ceño acercándome a ella a paso rápido.

— ¿Qué estás haciendo? —Le pregunte, Alessa se giró a mí y se encogió de hombros.

—Acaricio Thestrals  ¿Y tú? —Me pregunto como si fuera lo más normal ¿Thestrals? ¿Eso que era?

—Bien… ¿Qué son Thestrals? —le pregunté, Alessa se giró a mi extrañada mientras hacia una mueca.

— ¿Has visto la muerte alguna vez? —Me preguntó y sentí un nudo en la garganta que decidí ignorar, solo asentí, Alessa sonrió de lado dando un suspiro. —. Yo igual.

— ¿Tu hermana? —Le pregunté lentamente.

—Sí, mi hermana. Ella murió en un incendio —Respondió encogiéndose de hombros —. Te diré por que no vez los Thestrals.

— ¿Son reales al menos? —Alessa dejo escapar una risilla rápida, asintió.

—Son totalmente reales.

—Y dime, señorita Veela, ¿Por qué no los veo? —Alessa no me miro, pero comenzó a hablar con una voz monótona.

—Solo los que han visto la muerte y entiende su concepto pueden verles —Dijo y esas palabras me atravesaron como lanzas en el pecho.

—Yo he visto la muerte —Dijo frunciendo el ceño.

—Sí, lo sé —Me dijo y tomo aire — Pero, ¿Comprendes lo que es la muerte? ¿Estas consiente de que nunca más en lo que vivas vas a poder ver a esa persona que murió?

Tragué saliva, y negué con la cabeza cerrándome, no podía seguir escuchándola más, baje la cabeza tratando de bloquear mis pensamientos.

—Yo hacía lo mismo, me bloqueaba y trataba de no recordar lo que paso ese día…

—No —Alcance a decir con un hilo de voz, la mano de Alessa se posó en mi espalda.

—Nadie vuelve de la muerte, nadie se salva de ella*. La muerte es una carrera que cuando crees que te da la delantera al final te alcanza y te mira burlona por haberte confiado tanto.*—Volví a negar sin mirarla.

—Te voy a contar mi historia —Dijo mirando hacia algo (aun) inexistente para mí.

Alessa Pov.

Me levante por el extraño olor a quemado que venía de abajo, mire a mi hermana que no estaba en la cama de al lado, mi corazón dio un vuelco. Salí de mi cama y corrí escaleras abajo descalza y al llegar al pie de las escaleras me invadió un calor extremo, mis pies ardieron haciéndome pegar un brinco.

Vi a Marian mirando el piso con los hombros caídos y en su forma mitad-Veela, mi corazón dio otro vuelco ¿Qué había pasado? La llamé y ella me miro con los ojos bien abiertos.

—Alessa, corre —Le dijo —. No es nada, Alessa, vete.

Permanecí ahí mirando la casa incendiada y entonces la vi, mi madre corriendo por la casa en su forma Veela, de sus manos salían bolas de fuego, corrí hacia ella y jale su hombro, mi madre se giró a mí y su rostro se suavizo, me dio una sonrisa tranquilizadora y encontré el gran parecido de Marian con ella.

Todo fue tan rápido. Un destello de luz verde le dio en el pecho y callo con un golpe seco, Marian me grito una vez más que corriera, voltee mi cabeza de donde había salido el destello y vi a mi padre.

Marian lanzo una bola de fuego hacia el quemándolo.

—He enviado una carta, vienen para acá —Le grito fuerte, con valentía, a mí ni siquiera me salía la voz, solo podía ver el cuerpo inerte de mamá en el piso.

Me arrodillé a un lado de ella y la empecé a mover con lágrimas en los ojos, Marian peleaba con mi padre a gritos que no podía comprender bien un "Crack" se escuchó y el ya no estaba.

Vi a Marian acercarse a mí y tomarme de los hombros con sus grandes ojos ámbar mirándome sus manos me quemaron un poco pero lo soporte.

—Sal de aquí —Me dijo con sus voz ronca, le faltaba aire y parecía mareada.

—No te voy a dejar aquí Marian —Dije con voz suplicante —. Ni a ti ni a mamá.

— ¡Haz por primera vez caso a lo que te digo! —Grito fuerte abriendo sus ojos de una forma horrible — ¡Sal de aquí, Alessa!

—Ven conmigo —Susurre reusándome a dejarla ahí. Marian me abrazo por los hombros, no quería que la viera llorar, esa era Marian, la chica fuerte que siempre me protegía y siempre me iba a proteger.

—Voy contigo —Me dijo y sonrió —, sigue caminando Alessa, yo te veré afuera —Susurró.

— ¿Lo prometes? —Asintió y tomo mi mano.

—Te lo prometo, nunca me voy a ir Alessa.

Caminé lentamente hacia la salida, la ceniza bajo mis pies quemados picaba y ardía mucho. Estaba a punto de salir pero, antes eche un vistazo atrás.

Marian me sonrió antes de que una viga grande aplastara su pequeño cuerpo, abrí los ojos de golpe y casi al instante estire mi brazo como si así la fuera a alcanzar pero no, no era posible estando a metros de distancia. Me caí de rodillas en el piso aun con el brazo semi-estirado puse mis manos sobre mi vestido y me aferre a él arrugándolo con las manos mientras lloraba mirando el techo… pronto todo se volvió negro, cuando el aire me falto y no pude más, me desmaye.

Cuando estas a punto de morir, cuando vez a las personas más importantes para ti morir, lo último que piensas es lo que has vivido, tu vida pasa por tu mente en un segundo.

Meses despues, de despertarme y no encontrar a Marian casi tirada en el piso por moverse mucho por la noche sobre su cama, de encontrarme en otra habitación; de bajar las escaleras y no encontrar a mi madre preparándome el desayuno y que me mire y sonría mientras me sienta sobre la repisa y me cuenta alguna anécdota de su vida. Me di cuenta, que no iba a volver, que mi madre o mi hermana nunca iba a despertarme cuando me quedara dormida, que nunca iban a volver a mi lado. No las vería al menos en esta vida.

En ese momento comprendí lo que era la muerte.

Porque despues de todo la muerte es sólo un síntoma de que hubo vida.

El poco tiempo que pase con ellas, me di cuenta de su muerte significaba que estuvieron vivas y a mi lado.

Y Marian dijo que nunca se iría de mi lado.

Scorpius Pov.

—Mi madre fue asesinada por mi padre, y en medio de la pelea iniciaron un incendio en mi casa en  el cual mi hermana mayor murió. —Dijo en un suspiro —. No hay día en que no piense en ellas, pero sé que no volverá, que no me sonreirán, no me levantaran por las mañanas y no me esperaran con el desayuno. Ellas ya no estarán a mi lado. Por eso no puedes ver los Thestrals, porque aún no aceptas o asimilas la muerte de esa persona.

Y entonces lo comprendí. Aun esperaba que mi padre me enviara cartas semanalmente como lo solía hacer, no volvería a verle esperándome en el andén al final del curso o en navidad, no me dejaría en la estación del tren y me diría que me cuidara, no me volvería a decir que me amaba. Y, sin embargo yo seguía mirando el correo todas las semanas esperando una carta de él, el día que llegue aquí, espere que el apareciera de pronto pero no lo hizo. Mi padre no iba a volver.

Levante mi cabeza por primera vez para mirar a Alessa pero me detuve al ver a un gran caballo negro frente a mí. Me hice hacia atrás sorprendido y me tropecé cayendo de espaldas.

El caballo era grande, negro, huesudo y unas enormes alas de murciélago, respiren hondo varias veces, me gire a Alessa quien me miraba con las cejas levantadas.

—Felicidades, has asimilado la muerte —Dijo, mi pecho se apretó.

—Me tengo que ir —Dije con un hilo de voz mientras me paraba y salía de ahí lo más rápido posible.

Llegue al castillo agitado, puse mis palmas sobre las rodillas mientras respiraba pesadamente, levante la mirada y comencé a caminar como si nada hubiera pasado, sentía el pecho apretado un nudo en la garganta pero era incapaz de expresarme.

Me alborote el cabello desesperado, apreté los dientes y cuando pensé que iba a explotar la escuche:

—Scorpius —Me llamo.

Me gire y la vi en un rincón del castillo abrazando sus piernas juntándolas a su pecho, su cabello rojo recogido en una coleta alta y sus ojeras bajo sus orbes azules. Su voz me tranquilizó.

—Hola —Le dije y me senté a su lado, vi a un chico pasar mirando sus piernas, lo fulmine con la mirada haciendo que pasara con paso más rápido —. Baja las piernas.

Rose me ignoro y solo suspiro. Ninguno de los dos estaba bien.

— ¿Estas bien? —Me preguntó sonriendo con la boca cerrada mirando hacia abajo. Suspire y negué.

— ¿Tu? —le pregunte de vuelta, negó igual mientras superaba. —No te obligare a decirme, pero en algún momento deberías de hacerlo.

Se recargo en mi hombro y escondió su cara en él, la rodee con el brazo, sentí un cosquilleo en mi estómago pero decidí ignorarlo.

— ¿Necesitas un abrazo? —le pregunté en un susurro. Asintió sobre mi hombro.

—Y tu igual —Murmuró alzando ambos brazos hacia mí con timidez.

La abrace fuerte, era cierto, yo necesitaba un abrazo.  Me aferre más y así duramos varios minutos… ¿Cuánto duraban los abrazos? Sinceramente no lo sé.

Nos separamos despues de dos siglos y medio. Me miro con las mejillas rojas hasta morir y no se distinguía de su cabello, abrió la boca y balbuceo varias cosas.

—Yo… tu…. Creo que… si —Se mordió el labio inferior. —Adiós.

Dijo y se fue caminando rápido, me quede en shock con una sonrisa estúpida en mis labios, me volví a alborotar el cabello y me gire para ver a la chica girar en el pasillo. Mi estómago se encogió y dragones nacieron de él, mi corazón palpitaba rápido y… no podía dejar de sonreír. 

N/A:

Antes de que me maten, solo puedo decirles que apenas y toco mi casa, eso y que se me rompió la Tablet y no pude escribir nada de ningún lugar, lo siento. Su escritora va a comenzar a trabajar  :v y pronto comenzaran las clases, así que de antemano me disculpo si tardo, pero tranquilos hare lo posible para escribir lo más pronto posible.

Preguntas del capítulo:

¿Cómo creen que murió Draco?

¿Lloraron?

¿Creen que Alessa fue cruel?

¿Hizo lo correcto?

¿Rose y Scorpius? (Soque')

¿Les gustaron los nervios de Rose) (lol)

Fraaaases:

Siempre hay una pequeña verdad en cada "Solo Bromeaba"

Y un poco de conocimiento detrás de un "No lo sé"

Y un poco de sentimiento en cada "No me importa"

Y un poco de miedo en cada "Estoy bien"

Ni idea de  donde lo saque, pero estuvo padriuris escribir esa.

Porque despues de todo la muerte es sólo un síntoma de que hubo vida. Mario Benedetti.

Espero les haya gustado el capítulo, me retiro antes de que me apedreen o como se escriba.

Bye.

Atte: Sky.

Wattpad: SkyPaperxX