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Un último suspiro. — capítulo 37

La alegría de Hermione estaba por las nubes, tenía al mejor chico de todos a su lado, ya no podía esperar más para ir y tirarse a sus brazos, sin importarle todo lo que había pasado, sin importarle nada, simplemente ya no podía esperar más. Quería comérselo a besos, y demostrarle que le amaba.

Después de una larga ducha, de arreglarse un poco más que todo los días y  de dejarse el cabello mucho más sedoso que de costumbre, salió de su cuarto con una sonrisa de oreja a oreja.

-Te veo…- Harry se paró a su lado sonriendo.- distinta.- Dijo al fin. - Me gusta.

-Gracias.- Hermione le regaló una sonrisa.

-¿Y a qué se debe?- Dijo este devolviendole la sonrisa.

-Draco.- Dijo ella con los ojos brillosos.- Me he despertado esta mañana y la habitación estaba llena de flores por todas partes, tres libros carísimos y…-Se calló y sonrió.- Ya te lo enseñaré.

Harry asintió.

-¿Como sabes que ha sido él?

-Simplemente lo sé.

-Pues dejame decirte que esta mañana, estuvo todo el día con Pansy.- Hermione miró a su amigo.- No sé en qué momento pudo haberlo hecho.

-Bueno…- Hermione lo pensó unos segundos.- Quizás lo hizo por la noche… ¡Ay, no sé Harry! -Dió un suspiro.- Pero estoy segura de que ha sido él.

-Esta bien, mione.- Susurró esté.- Una semana y salimos de aquí, observó el pasillo con nostalgia, ¿quién lo diría, eh?

Hermione pensó en ello, le daba pena en cierto modo tener que irse de la escuela, la segunda casa que todos tenían allí al volver de la vacaciones, pensó en todas la aventuras con sus amigos, en las partidas de ajedrez de Ron y Harry, en las noches que se habían quedado despierto hablando y hablando, pensó en las buenas cosas y en las no tan buenas, en la primera vez que se quedó con Harry estudiando y cuando había ido con Viktor al baile, también pensó en Ginny y en lo contenta que estaría de todo lo que habían logrado, y por último pensó en Draco, en todos aquellos años que los molestó tanto, y en el último año, el mejor de todos, a su lado. No podía pedir más.

-Lo cierto, es que -Dijo ella suspirando.- echaré de menos todo esto. Han sido tanto años. Incluso me da pena…

-Intenta que esta última sea la mejor de todas, trata de disfrutar al máximo con los que más amas y bueno… llevate un bonito recuerdo de tu última estancia aquí. Siempre podemos volver, pero ya sabes, jamás será lo mismo.- Harry sonrió y la abrazó al ver la cara de nostalgia de su amiga.

-Sí.- Susurró.- Necesito buscar a Draco, ¿me acompañas?

Caminaron durante un largo rato, hablando sobre trivialidades y cosas sin importancia, hasta que vieron a Theo y a Pansy fuera de una clase, con cara de pocos amigos. Estos se acercaron llamando la atención de Pansy, quien al instante se puso nerviosa.

-Hola chicos.- Dijo Hermione sonriendo.- ¿Sabéis dónde está Draco?

-Eh…-Titubeó con Theo.- Draco…

Rió un poco nervioso.

-¿Que pasa? - Preguntó extrañada la castaña.

-¿Te gustan mis uñas? - Preguntó en un intento estúpido por distraer a la castaña.

-¿Está ahí dentro, verdad? - Señaló la sala.

Y sin más entró encontrándose con una Daphne llena de lágrimas, con el pelo desordenado y con su chico, con la cara sin ninguna expresión, las manos en los bolsillos y apoyado en una pared a metros de la chica.

Daphne la miró con rabia, sus ojos parecían llenos de sangre.

-¿Que tiene ella que no tenga yo?- Preguntó con rabia y la voz quebrada. -¡Dimelo!

-Daphne…-Susurró este.- Basta. Nada va cambiar ahora, deja esto, ya,

-Draco… -Suplicó la rubia.- Te estas equivocando, por favor… yo..yo… te quiero.

-Pero yo no.

-¿Qu-e? - Preguntó con voz apagada.

-Lo que oyes… Yo no te quiero, jamás lo he hecho y creo que jamás lo haré. Sigue con tu vida, porque la mía ya está completa. -Observó a Hermione.

Hermione no la miró, se quedó parada a metros de Draco, quien a su vez se despegó de la pared  caminando hacia ella y ofreciéndole la mano, la castaña miró su mano y luego a Daphne quien no despegaba sus ojos de ella. Y sin decir nada, cogió la mano del chico quien la hizo caminar fuera de la sala, sin ni siquiera mirar a su amigos quienes los observaban con cara de sorpresa.

La castaña se sentía segura al lado del chico, este ni la miró, pero sí sonrió su plan estaba funcionando realmente bien, y esperaba que siguiera así.

-¿No me vas a decir porque estabas hablando con ella? - Preguntó Hermione una vez encontraron un lugar alejado de los estudiantes.

Draco la sentó en su regazo.

-Hoy te ves aún más hermosa, que todos los días.- Le dijo a centímetros de su cara.

-Draco… -Susurró ella.

Este cerró los ojos y cuando los abrió la miró con amor infinito.

-Necesitaba hablar con ella, no era por nada, pero sentía que si no lo hacía mi conciencia no iba a quedar tranquila.- Le contestó.- Y quería sellar eso, para poder centrar todo en ti.

Ella sonrió.

-¿Le has roto el corazón?

Draco rió con ganas, rodeando con una brazo su cintura y con una mano acariciando la piel descubierta que dejaba a la vista la falda.

-Algo así.

-¿Cómo sabías que iba a coger tu mano cuando me la ofreciste?

Este pensó  un rato.

-Simplemente lo sabía. ¿Demasiado tiempo separados,  no crees?

-Te he…-Su voz se quebró.- echado de menos.

El rubio besó la comisura de sus labios. La castaña cerró sus ojos, ahora mismo sí que no quería separarse de él, habían sido tantas semanas sin sentir sus labios, sin sentir sus brazos rodeándola, sin sentir su respiración acompasada cerca de sus labios, que en ese mismo instante sabía que no se iba a separar de él.

-Ya sabes que yo también.- Le sonrió con ternura.

-Me ha gustado tu sorpresa…-Susurró acariciando el cabello rubio.- ha sido magnífica.

-¿Como sabes que he sido yo? - Preguntó con cierta curiosidad.

-Simple intuición… aunque he dudado un poco.- Draco se puso alerta e incluso se asustó al pensar que ella pudiera creer que aquella sorpresa era de otra persona.- Harry me ha dicho que has pasado toda la mañana con Pansy.

Este sonrió.

-Y a así ha sido.- Miró hacia el frente.- ¿Quien pudo ser?

-Sé que fuiste tú, porque el regalo de la cajita. Demasiado Malfoy para ser de otra persona, y demasiado caro, también.

-¿Entonces? - Preguntó él con cierta curiosidad.- ¿Aceptas o no?

Ella lo pensó durante unos segundos, la respuesta la sabía desde que abrió la cajita y cogió con sus propios dedos aquel pequeño objeto, sin embargo quería desesperarlo un poco, aquello la hacía reír, y sobre todo rió cuando él comenzó a removerse al ver que no conseguía respuesta ninguna.

-Claro que acepto.

Ambos se miraron a los ojos, como si nunca antes lo hubiese hecho, como si el mundo se fuese acabar allí mismo, en aquellas miradas llenas de amor y de pasión,  donde lo único que podía existir eran ellos mismos, puros y tranquilos, donde no había chicas malas intentando arruinar su relación, donde los celos de Draco no existían, ni tampoco los de ella. Era simplemente lo que ellos deseaban.

Y hablando con sinceridad, Hermione había pensado ceder hacía par de semanas atrás, pero no supo porque se acobardó, y siendo sincera con ella misma, supo que todo aquel tiempo en el que estuvieron separados había valido la pena, en cierto modo. Y lo valió, porque ahora ella sabía y confiaba en sí misma para sentir que lo que había entre ellos era realmente verdadero, y que aunque pasara el tiempo, y hubieran peleas y demás cosas, serían lo suficientemente fuertes como para afrontarlo juntos. Como si aquello conllevase pelear contra mil Daphnes a la vez, o romper miles y miles de paredes de hierro, ambos sabían que lograrían mucho más que aquello, muchísimo más. Y eso era lo que los hacía diferentes.

Draco, comprendió que su esfuerzo había valido también la pena, todas aquellas tardes con Derek siendo observados por la señora Dooley quien se encagaría de hacérselo saber a Hermione, todas las veces que intentó persuadir a la castaña, las veces en las que se adelantaba para abrirle la puerta de clase y cerrarla en la cara de Potter (que siempre iba detrás de ella), las veces en las que habló con Pansy para que ella lo hiciera con Hermione. Aquel tiempo separados, hizo que Draco se diera cuenta de que lo que tenía a su lado era lo más bello del mundo, y que por nada del mundo, estaría dispuesto a abandonar aquello.

La había escogido a ella, entre las miles y miles de chicas que habían intentado algo con él, todas aquellas que quisieron que sus padres la comprometieran con el rubio, todas aquellas que suspiraban al verlo pasar y al oler su perfume, aquellas que le enviaban cartas de amor, cajas de chocolates, grageas de mentas, entre todas ellas, él prefirió quedarse al lado de su castaña. Al lado de la nueva Hermione, que no había cambiado mucho, pero si lo suficiente como para que cualquiera que la viera dijese que ya no era una niña. Siempre supo, que aunque aquel año, ella había sido seleccionada en la casa Slytherin, seguía siendo una leona como Dios manda, pero tenía de las dos casas y eso lo hacía todo mucho más interesante. En definitiva, ella era la chica, la chica  perfecta.

Los dos se complementaban, ambos podían estar llenos de defectos, ambos podían ser dos personas completamente distintas, dos polos opuestos. Sí, lo eran, pero eran dos polos opuestos, dispuestos a dar todo el uno por el otro, dispuestos incluso a dar la vida por el otro.

-¿Qué deseas? - Preguntó él pegando su frente a la de ella.

-Bésame.- Susurró a escasos centímetros de sus labios.

Y él no la hizo esperar más, los labios de ellas eran suaves y delicados, que al contacto con los él lo sintió lo mejor del mundo, era un beso totalmente lento, donde los dos querían guardar aquel recuerdo para siempre. Hermione abrió más sus labios para dar paso a la lengua del rubio, era una fusión tan bella, que las mariposas en su estómago revoloteaban sin cesar, como si fueran mariposas furiosas por querer salir de su cuerpo. Se pegó aún más a su cuerpo rodeando con sus brazos el cuello del chico, sintiendo como él la quería todavía más cerca, sabiendo que aquello era imposible.

-Echaba de menos tus labios delicados.- Susurró Draco intentando regular su respiración.- Creo que echaba de menos todo de ti, incluso tu perfume.

-Yo también he echado de menos todo de ti.- Le respondió ella dándole un beso casto en los labios.- Incluso creo que hasta una noche, me coloqué una camisa tuya para poder dormir sintiendo el olor a tu perfume.

Draco sonrió colocando un mechón de pelo detrás de la oreja de la chica.

-Si hubieses venido a mitad de la noche, somnolienta y con ganas de dormir a mi lado, seguro que no me hubiera negado. - Respondió él.

-¿Lo que sea para poder tenerme a tu lado, eh? - Le dijo ella.

-Lo que sea.- Volvió a besar sus labios.- Pero eso ya no volverá a ocurrir, porque pienso dormir a tu lado todos los días que me quedan de vida.

Ella soltó una pequeña carcajada.

-¿Y si nos enfadamos? -Preguntó ella levantando una ceja.

-Pues… -Lo pensó un momento.- supongo que me dará igual, me acostaré de todas formas tu lado y te abrazaré hasta que se te pase el enfado.

-¿Y si yo no quiero dormir contigo?

-¿Quien no quiere dormir conmigo? - Hermione rió negando con la cabeza, como le quería.

-Esta bien, pero ¿y si te enfadas tú conmigo y te vas a dormir a sofa?. Entonces sería una noche menos sin dormir a mi lado.

-No creo que eso ocurra.- Le dijo este frunciendo el ceño.- Además ni siquiera sabemos qué va pasar mañana, de momento disfrutemos del presente.

Ella sonrió, era una sonrisa preciosa al parecer de Draco, le dió un beso esquimal y luego pronunció unas palabras que llegaron a lo más profundo del corazón de Draco

-Eres lo mejor que me ha pasado en mi vida, ¿lo sabes, verdad?

Este besó su frente, acarició sus mejillas, besó su cuello como una pequeña caricia, y volvió a besar su labios.

-Y tú eres la luz de la mía, antes de todo esto, no existía esta luz. Después de la guerra, de la muerte de mi padre, y de todas la cosas que tuve que presenciar y ser testigo, creí que jamás volviera esta luz a mi vida.- Le explicó conectando sus ojos.- Pero me equivocaba, creo que lo supe cuando te vi caminando hacia las mazmorras, cuando acababan de seleccionarte a Sly, venias preciosa, tu cara  no expresaba mucho, pero aún así supe que eras tú, y que no sería nadie más, aunque mi subconsciente intentara negarlo.

Una lágrima cayó por su mejilla, sonrió y volvió a hacerlo, luego lo besó efusivamente, dejándose llevar por las sensaciones y los sentimientos encontrados. Simplemente eran ellos dos, y nadie más. Ya no le quedaban dudas de nada, ni si quiera de los sentimientos del rubio, ahora ya sabía que era verdadero.

-Nos deben estar buscan-do…- Susurró ella al sentir que tenían que parar allí mismo.- ¿Vamos a comer? Muero de hambre.

-Sí, será mejor que vayamos…

Draco miró sus manos cogidas.

-¿Entonces..?

Hermione frunció el ceño extrañada.

-Entonces…- Repitió ella.

-Tonta.- Le dijo él riendo.- Me refiero a esto,-Dijo señalandolos a ambos.- a ambos. ¿Todo vuelve a ser como antes?

-¿Te refieres a que si seguimos siendo novios? Nunca rompimos Draco, solo nos tomamos un poco de tiempo. Creí que lo sabías.- Al ver la cara del rubio, formuló la pregunta.- ¿Todo este tiempo habías creído que habíamos roto?

-Si...bueno eso creo.- Dijo al ver la cara de sorpresa de ella.

-Si es eso lo que te preocupa, puedes pedírmelo - Le sonrió.- ya sabes mi respuesta.

Este negó con la cabeza.

-No lo haré, eres mi novia.- Susurró. - Mi novia...

---------------------------------------¡Hola! ¡Hola!  He vuelto como podéis ver y con ganas de poder acabar la historia, no sé cuando podré subir el siguiente capítulo, pero si todo va bien, puede que incluso lo logré subir esta semana.  Bien, hablemos un poco del capítulo, Hermione ya no podía aguantar mucho más tiempo alejada de Draco y por fin se dio cuenta de que los sentimientos del chico eran completamente verdaderos, y que todo lo que había hecho él había sido para demostrarle a ella lo mucho que la amaba. Aún nos quedan cosas por saber, sobre todo que es lo que había en la pequeña cajita...  ¡Muchos besos y abrazos!  PD: Contestaré los comentarios en la noche, lo siento:/, estoy un poco ocupada...