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El porqué de su corazón oscuro [Tom riddle] — capítulo 11

Gene en cuanto llegó a su cuarto recibió una larga reprimenda por parte de su querida amiga Elizabeth, sin embargo la pobre chica estaba tan cansada y confundida que solo asintió la cabeza y cayó rendida en su cama ante la compasiva mirada de su amiga. La peliazul le quitó los zapatos a Genevieve y se dispuso a irse a dormir más tranquila gracias a la llegada de su amiga.

Al siguiente día, la pelinegra despertó sintiéndose más cansada que nunca, solo esperaba que terminará el día para volver a su cama y no salir de ahí nunca.

-Gen, deberías de quedarte aquí. Estás muy cansada, de todas maneras no vas a poner demasiada atención en clases. -Elizabeth la miró preocupada, realmente se veía muy mal su amiga.

-No Ely, no puedo seguir faltando. -bostezó la chica con pesar. -Me iré más temprano para pasar a la enfermería por una poción.

-Como digas Vieve, solo cuídate y si te sientes mal, vuelve a la cama inmediatamente. -Alzó el dedo amenazadoramente para después despedirse e ir a desayunar.

Genevieve sintió su corazón encogerse al notar la preocupación de su amiga hacia ella, nunca había tenido a nadie y el hecho de que sea siquiera un poco importante para una persona significó demasiado para ella.

Fue a desayunar caminando a paso cansado, se sentó en la mesa sin decir una palabra y continuo así hasta terminarlo, acto que le había costado demasiado a Genevieve ya que sentía que en cualquier momento ella iba caer al plato. Tom miraba burlón a lo lejos las miradas somnolientas que le dedicaba la pelinegra a su amiga cuando le hablaba y como ella solo hacia un gesto para librarse de la conversación, su cabello se encontraba más desordenado que nunca, seguramente ni se hubiera tomado la molestia en pasarse un cepillo pero aun así a Tom le pareció que se veía cautivadora.

Gene se despidió de sus compañeros, dispuesta a ir a la enfermería antes de ir a clases. Caminó en silencio hasta llegar a ella.

-¡Hola Madame Pomfrey! ¿Le he dicho que hoy se ve más encantadora que nunca? -la pelinegra la miro batiendo las pestañas y sonriendo con todos los dientes.

-¿Ahora que necesitas, Genevieve? -la mujer le sonrió cansada poniéndose las manos en la cintura.

-Bueno, he estado sintiendo demasiado fatigada. ¿Tendrás algo para remediar eso?

-Claro que sí, se llama descanso niña.

-Pero Pomfrey ¡No puedo descansar! Voy muy atrasada. -la miró frustrada.

-De verdad lo siento, linda. Pero no puedo hacer nada, intenta descansar lo antes posible y verás que pasara. -Le puso la mano en el hombro y le guiño sonriente para después meterse en su oficina.

Genevieve suspiró cansada y se dio la vuelta pero un pequeño frasco le llamó la atención, tenía una etiqueta que decía "Solución chispeante", la chica recordó ese nombre de un libro, según ella, daba energía y entusiasmo a quien la tomaba, la agarró rápidamente y salió de ahí. En cuanto puso un pie fuera de esa oficina, se fijó que no hubiera nadie en el pasillo y tomó un gran trago de aquel frasquito, pero para decepción de Gene, no se sentía diferente. Vencida, se dirigió a su clase, tocaba pociones con slytherin cuando de repente sintió su pulso acelerarse y sus ojos abrirse al máximo, ya no quedaba ni una pizca de cansancio en ella, sentía que podría jugar cinco partidos de quidditch sin agotarse si quiera un poco. Fue caminando por los pasillos saludando a cada persona que se encontraba aún sin saber su nombre, sonriendo de oreja a oreja y dando saltitos graciosos mientras todos la miraban como si estuviera completamente loca.

Cuando llegó al salón, saludó a todos asintiendo con la cabeza, incluso a los de slytherin, ganándose miradas burlonas de su parte. Se sentó con Elizabeth mientras llegaba el profesor.

-¡Hola Ely! Que linda luces el día de hoy -La chica abrazó efusivamente a su amiga

Elizabeth la miró y sonrió cansada. -¿Qué pócima le robaste a Madame Pomfrey?

-Un pequeño frasquito llamado solución chispeante, nada peligroso. -Genevieve se encogió de hombros sonriendo divertida.

-Será mejor que así sea, para la próxima ten más cuidado Vieve. -Su amiga le sonrió divertida y antes de que pudiera contestar algo, llegó el profesor por lo que se tuvo que ir a sentar con su misterioso compañero, Tom Riddle.

Al sentarse, al ir a su lugar pudo darse cuenta que Tom todavía no llegaba lo cual era muy raro ya que él siempre era el primero en llegar, sin embargo su curiosidad no duró mucho cuando vio entrar por la puerta al chico sin que el profesor se diera cuenta. Cuando llegó a su lugar al lado de ella, Genevieve le dio una mirada extrañada y el solo la ignoró y dirigió su atención al frente.

Genevieve movía su pie ansiosamente y agitaba la pluma entre sus dedos, no podía controlar la energía que sentía por todo su cuerpo y menos durante aquellas clases teóricas del profesor Slughhorn. Tom, ya hartó de su comportamiento puso su mano sobre la pierna de Genevieve y la otra sobre su mano.

-¿¡Qué te pasa Genevieve!? Ya me tienes harto, en la mañana te veías muerta del cansancio y ahora te estas comportando como lunática. -susurro Tom ya cansado de su hiperactividad.

-¿Así que me estuviste viendo en la mañana? -La pelinegra lo volteó a ver alzando una ceja y con una sonrisa traviesa que casi le robó el aliento a Tom, casi. El chico rodó los ojos y la soltó como si su tacto le quemará. "Será una clase larga." Pensó Tom apretando los puños.