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Hermione y los merodeadores, nuevas amenazas — capítulo 37
Unas horas después, Remus salía de la sala de operaciones y se acercaba a Charlus, y a la mujer de Seymour.
−Ya Seymour esta estable, aunque solo le ha mordido una vez la serpiente, tenia grandes cantidades de veneno en su cuerpo, como no sabíamos de que serpiente se trataba le hemos puesto uno especial y le hemos curado las heridas.
−¿Lo puedo ver? −Pregunto la mujer.
−Si. −Y miro a una enfermera. −Llévala con su marido.
−Ahora mismo. −Y la enfermera se la llevo.
Cuando los hombres se quedaron a solas, Charlus miro a Remus.
−¿Cuánto tiempo tendrá que estar aquí?
−De momento una semana, vamos a tenerle que poner otros antídotos para curarle del todo, ese veneno actúa rápido, cuando he terminado de ponerle el primer antídoto, los órganos ya le estaban fallando, así que no quiero que se vaya muy lejos.
−Mañana iré a buscar a Will, seguro que quiere estar con su padre.
−Si, yo ya te dejo, en cuanto amanezca volveré.
−Gracias por venir.
Remus le sonrió. −Sabes que no me importa, pero la próxima vez que sea cuando el sol haya salido, estaba durmiendo muy comodo en mi cama.
Charlus se rió. −Pasas demasiado tiempo con James y Sirius.
−Y que lo jures, buenas noches.
−Buenas noches. −Y viendo como Remus se iba, fue a ver como estaba Seymour.
Una semana después, Remus entraba en la habitación de Seymour, el auror estaba sentando en su cama y su mujer estaba a su lado.
−Ya te puedes ir, todo el veneno que la serpiente te había inyectado ha desaparecido y tus órganos ya funcionan correctamente, así que puedes volver a hacer tu vida normal.
El auror lo miro. −¿Me quedara alguna secuela?
−No, incluso te hemos quitado las marcas de la serpiente, solo te aconsejo que te tomes las cosas con calma, y si sientes algún malestar no dudes en venir.
−Te haré caso, y ahora que ya no hay señores tenebrosos por ningún lado podré relajarme.
−Seguro, yo me voy tengo que seguir con mis rondas. −Y le dio un papel. −Es tú alta medica.
−Gracias.
−De nada. −Y se fue.
Mientras en san mungo le daban el alta a Seymour, en hogwarts, Draco estaba leyendo un libro, cuando le taparon los ojos.
El chico dejando el libro en un lado cogió las manos y quitándoselas sonrió a Hermione. −Me tienes que preguntar quien soy.
La chica sentándose encima de sus piernas le dio un beso. −Si te lo digo ya sabrás quien soy.
−Esa es la gracia. −Y la beso.
Cuando se separaron, Hermione miro el libro. −¿Qué leías?
−Un libro de pociones.
La águila lo miro frunciendo el ceño. −Nadie lee esos libros tan aburridos.
−Me gustan, son interesantes.
Al escuchar eso, Hermione se rió. −Solo tú puedes decir que un libro de pociones es interesante.
Draco la miro ofendido. −Oye, que tu novio no es nada aburrido.
Hermione se rió de nuevo. −Me gusta cuando te ofendes, tus ojos brillan mas que de costumbre, ¿quieres ir a la torre de astronomía?
−Si. −Y levantándose cogió su libro y se fueron agarrados de la mano a su lugar secreto.
Mientras ellos iban a su lugar secreto, aquel a quien no llevaban a nadie mas, Cassy y Blaise volaban en escoba.
−Cassy.
−Blaise.
−Iras conmigo a Hogsmeade, ¿verdad?
La chica lo miro extrañada. −Claro que iré contigo, eres mi novio, ¿no quieres que vayamos juntos?
−He escuchado a unos de durmstrang diciendo que te invitarían, y que seguro que dirias que si.
−Que poco me conocen. −Cassy agarrándose bien sonrió a su novio. −Solo quiero ir contigo a Hogsmeade con nadie mas.
Al escuchar eso, Blaise le sonrió. −Agárrate fuerte, nuestro viaje acaba de empezar.
−Si. −Y riéndose siguieron volando.
En la biblioteca, Theo le explicaba a Luna unas cosas que no entendida.
−Gracias, por explicármelo.
−De nada.
−¿No preferirías estar en otro lado?
−No, quiero estar contigo, aquí estudiando juntos.
Luna le sonrió. −A mi también me gusta estar contigo.
Theo también le sonrió. −¿Seguimos?
−Si. −Y así volvieron a sus estudios.
En otro lado de la escuela, una chica intentaba escaparse de un chico.
−Espérame.
−No quiero, vete con tu horda de fans histéricas. −Le grito la chica.
−Daphne Greengrass o te paras, o te lanzo un petrificus.
La chica al escuchar eso, se giro y lo miro furiosa. −Seymour Astaroth me importa un rabano si todos te consideran el príncipe de la escuela, estoy hasta el moño de que tus fans no dejen de molestarme porque creen que nosotros tenemos algo, cuando no es cierto, y no me puedes lanzar ningún petrificus aunque tu padre sea el sub-comandanete de los aurores. −Y se iba a ir, cuando el chico la paro y la acerco a una pared para que no se pudiera escapar.
−Esas chicas son unas histéricas, siempre lo han sido, así que ignóralas como lo hago yo. Yo te quiero a ti, y quiero estar contigo, así que no me importa lo que me digas porque no te dejare. −Y antes de que Daphne pudiera decirle nada mas la beso.
La chica intento escaparse un momento, hasta que se dio por vencida y correspondió al beso.
En otra parte de la escuela, Harry y Lyra volaban con su escoba.
−Harry me gusta volar contigo.
El chico le sonrió. −A mi también es muy divertido, agárrate fuerte que no hemos terminado.
La chica sonriéndole, le agarro mas fuerte y siguieron volando.
Dorea estaba apoyada en un árbol con los ojos cerrados, cuando sintió que le ponían una túnica para taparla, abriendo los ojos vio a Lyall.
−Para que no te enfríes.
−Gracias. −Y vio que llevaba con el su violín. −¿Has venido a tocar?
−He venido a enseñarte mi ultima composición, es para ti.
Dorea le sonrió, Lyall no componía para nadie, ni siquiera para sus padres, así que significaba mucho para ella que le hubiera echo esa composición.
−Gracias.
Lyall le sonrió. −Aun no sabes si te gustara.
−Seguro que será hermosa como todas las que haces. −Y viendo como se preparaba para empezar a tocar, cerró de nuevo los ojos para sentirla mejor.
Mientras en hogwarts, las cosas marchaban bien, en el ministerio delante del velo, Hermione estaba sentada con las rodillas cruzadas mirándolo.
−Todo empezó aquí Sirius.
El fantasma del hombre la miro. −Si, y ya ha terminado.
La mujer lo miro. −Te echo de menos, no es lo mismo.
−Lo se, yo también lo echo de menos. −Y miro al frente. −Pero te has podido realizar, eres una medi maga exitosa, tienes una hermosa familia y no estás sola.
−Ojala tú también hubieras podido cumplir todos tus sueños.
Sirius la miro. −¿Quién te dice que no los he cumplido? Voldemort esta muerto, James y Remus tienen una hermosa familia, y mi yo de este lugar esta contigo, no podría pedirle nada mas.
Hermione le sonrió. −Nunca fuiste de pedir mucho.
Sirius se rio. −La verdad es que no. −Y vio que el otro Sirius se acercaba. −Molestas.
El hombre le gruño. −Siempre tan simpático. −Y se sentó al lado de su mujer. −¿Qué hacéis aquí?
−Aquí empezo todo.
Sirius miro el velo. −No me gusta.
−Es normal, este lugar hubiera podido ser tu tumba. −Y suspirando se levanto. −Nos tenemos que ir, tenemos que ir a buscar a Altea.
−Ahora voy, ves pasando.
−Si. −Y sonriéndole se fue.
Cuando se quedaron solos, Sirius miro al fantasma. −Gracias.
Sirius fantasma frunció el ceño. −¿Por qué me das las gracias?
−Por estar siempre con nosotros y protegerla.
−Solo estoy aquí para protegerla, no lo pude hacer en mi realidad, así que intento hacerlo aquí.
−Lo has hecho bien. −Sirius le sonrió. −Y no me importa que te quiera, mejor tu que otra persona.
−Nos quiere a los dos, somos dos personas iguales pero a la vez diferente, estoy contento de que aquí te haya encontrado.
−Yo también, me tengo que ir, Altea se enfada si la hacemos enfadar.
−Es como nosotros.
Sirius se rió. −Si. −Y despiendose se fue.
Cuando Sirius se quedo a solas, miro una ultima vez el velo y se fue al anillo donde había estado todos estos años, el anillo que colgaba del cuello de Hermione, donde estaría hasta que llegara el momento de pasar al otro lado.
En el pasillo, Hermione esperaba a su marido, cuando este se acerco. −Ya podemos irnos.
−Vamos. −Y agarrándole de la mano salieron del departamento de misterios y se iban a ir a la salida cuando se encontraron con Remus y James.
Hermione les sonrió. −Esto me recuerda cuando nos conocimos, los cuatro juntos, pensando en mil maneras para que Alex y Lily os hicieran caso.
Remus la miro. −Yo nunca tuve problemas con Alex, era James que no dejaba de llorar porque su pelirroja no le hacia caso.
−Oye. −Protesto James. −Eso no es cierto.
−Huy claro que lo es. −Sirius le sonrió. −Ahora ya nos hemos convertido en adultos, y después de mas de quince años preocupados por Voldemort, ya podemos mirar hacia delante sin preocuparnos de nada nunca más.
−Creo que nos lo merecemos, hemos luchado más que nadie para que todo terminara.
−Si. −Hermione los miro. Tenemos que ir a buscar a Altea, pero le pediré a mama que la vaya a buscar así nosotros vamos a disfrutar de un batido.
−Si, los cuatro juntos como al principio.
−Como al principio. −Y sonriendo los cuatro salieron del ministerio para empezar a vivir una vida sin preocupaciones y sin miedos.
Aquí tenéis el final, gracias a todas por haberlo leído, haberlo puesto como favorito y haber comentado nos vemos en la próxima que se llamara:
¡Hurón no puedes ser una estrella!