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Disney Descendientes: Nueva Generación — capítulo 1

Gabriel dejó caer las pesas, que impactaron estruendosamente contra el suelo. Posó frente al espejo, contrayendo sus músculos para que se volvieran marcados y voluminosos. Su cuerpo estaba cada vez más fuerte y aquello le brindaba una reconfortante sensación de auto superación que lo motivaba a seguir adelante. Desde que había nacido, su padre le había enseñado que, para conquistar a las chicas más lindas, Gabriel debía mantenerse atractivo en todo momento. De esa forma podría alardear sus cualidades para aplastar a la competencia haciéndolos sentir inferiores y terminar quedándose con la chica. Pero aquel plan no había funcionado para su padre. Por más guapo que fuera, Gastón había perdido a Bella en manos de la Bestia y había sido condenado a vivir junto a los demás villanos de Disney en la Isla de los Perdidos, despojados de todos sus poderes. Ahora, había llegado su turno. Dado que el proyecto con los demás hijos de Villanos (Mal, Evie, Jay y Carlos) había tenido éxito, el rey Ben lo había invitado junto a otros tres chicos a asistir a la preparatoria de Auradon. Gabriel no podía fallar como su padre; tenía que volverse más popular que Ben y robarle a su novia, Mal, la chica más linda de toda la preparatoria. Y, como buen villano, estaba dispuesto a arriesgarlo todo para lograr su malvado objetivo. Después de darse una ducha, se colocó la camiseta escotada y se peinó el cabello negro cuidadosamente. Este era su momento y no podía echarlo a perder.

Quinn terminó de colocarse el maquillaje y bajó las escaleras. Afuera, la esperaba su limusina para llevarla a Auradon. A la chica se le hacía difícil controlar su emoción, pero logró arreglárselas para no parecer desesperada, aunque si lo estaba. Por años había esperado este momento y cuando Mal, Evie, Jay y Carlos habían sido elegidos, ella se había sentido muy molesta. Ahora, el gran día había llegado y, como era de esperarse, Quinn tenía todo planeado. Tanto tiempo de preparación no había sido en vano: durante meses había pensado en cada detalle para convertirse en la reina de Auradon. Con Ben como el nuevo rey, debía conquistarlo y así lograr su objetivo, pero sin antes olvidarse de deshacerse de Mal, su actual novia. Después de todo, era lo que su madre le había inculcado desde pequeña: si alguien no te agrada, pues que le corten la cabeza. Obviamente no era algo fácil de lograr; sin embargo, la ambición y determinación de Quinn eran capaces de mover cielo y tierra con tal de conseguir lo que quería. La puerta de la limusina se abrió. La hija de la Reina de Corazones alisó su falda e ingresó al vehículo.

Haidee se sentía insegura de sí misma. Siendo la hija de un dios griego como Hades, no tenía razones para estarlo. Aun así, los nervios la habían atormentado a lo largo de todo el día. Tenía miedo de no ser aceptada en su nueva escuela por ser distinta. Tenía miedo de que la gente se alejara al ver su cabello de fuego color azul intenso, o su vestido color gris apagado adornado con calaveras, o su ojos amarillos de serpiente, o sus dientes afilados como los de un tiburón. Tenía miedo de que las personas huyeran ante sus repentinos cambios de humor incontrolables. En la Isla de los Perdidos, jamás se había sentido un fenómeno, dado que todos allí tenían algo de extravagante. No obstante, la preparatoria en Auradon era algo totalmente distinto, ya que todos los hijos de los héroes eran simplemente… perfectos sin siquiera intentarlo. ¿Cómo se suponía que iba a encajar? La limusina estacionó frente a la puerta de su casa. Haidee respiró hondo y salió afuera.

Uriel había repasado el mismo hechizo una y otra vez durante todo aquel día, pero aun así tenía miedo de que se le olvidara. Toda su vida los hijos de los demás villanos se habían burlado de él por su voz. Aunque su pasión era el canto, lo habían expulsado del coro por este motivo. Y es por eso que, cuando el rey Ben decidió invitarlos a Auradon, un malvado plan se le vino a la cabeza. Mientras su madre, Úrsula, no estaba, se había escabullido hasta su habitación para robarle su libro de encantamientos. Se había pasado horas leyendo cada página hasta que la encontró: la receta que contenía los ingredientes para realizar el intercambio de voces. Todos conocían a April, la hija más pequeña de Ariel y hermana menor de Melody. Era famosa en el reino por haber heredado la voz la Sirenita. Es por esto que Uriel tenía pensado robársela siguiendo los pasos de su madre para que nunca más se le burlaran por tener una voz ronca y demasiado grave. Una bocina sonó afuera. Su transporte había llegado.