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Viaje en el tiempo — capítulo 1

Capítulo I - 31 de julio de 1998 - Hogwarts

Minerva McGonagall se encontraba en el despacho del director, ya que desde finalizada la guerra este era su puesto. Junto con los demás profesores tenían el difícil labor de reconstruir el castillo tras su destrucción en la Batalla de Hogwarts.

Su meta era poder abrir el castillo para comenzar las clases, el primero de setiembre.

Lo que ella no se esperaba era la aparición de un grupo de jóvenes en los terrenos de la escuela.

31 de julio de 2027 - La Madriguera

Era un soleado día de verano, y todos los primos Weasley y sus amigos se encontraban en la madriguera decorando el jardín para el festejo del cumpleaños del tío Harry.

Era una fiesta sorpresa y Harry se encontraba de compras arrastrado por su esposa Ginny, quien junto con todos los demás adultos, sabía de la fiesta y tenía como meta alejarlo todo lo posible de la Madriguera.

Victoire se encontraba persiguiendo a sus hijos quienes corrían de acá para allá, entrando y saliendo de las habitaciones y desordenando todo lo que encontraban a su paso.

Teddy estaba intentado colgar los globos pero debido a la torpeza heredada de su madre, más que colgarlos los perdía o los explotaba.

Lucy, Lily, Molly II y Alice estaban sirviendo la comida en las mesas armadas mientras los pequeños intentaban robar comida de la cocina.

Y todos los demás estaban haciendo diferentes cosas; o charlaban, o jugaban quidditch (con reiteradas quejas de las chicas que obviamente no estaban jugando y les pedían que cooperaran con la organización) u ordenaban la casa para la fiesta.

Parecía que todo era normal, o lo que puede considerarse normal estando en la madriguera, pero de un momento a otro todo se descontroló.

—¡NIMPHADORA! ¡DAME ESO EN ESTE INSTANTE! — gritaba desesperada Victoire al darse cuenta lo que su niña tenía en las manos.

Pero la niña se escondía de su madre y no soltaba su nuevo juguete que había encontrado en una de las habitaciones.

Todas las personas que estaban en la casa se acercaron alarmados al oír los gritos de la joven, pero cuando llegaron no entendían cuál era el drama de que la pequeñita estuviera jugando con un colgante, hasta que Rose, Albus, y Teddy se percataron de lo que Nimphadora sujetaba y el último exclamó ahora también desesperado:

—¿DE DONDE SACO UN GIRATIEMPO?¿ALGUIEN SABE?.

—Es de mi madre —dijo Rose en un hilo de voz—. Hay que sacárselo ya o puede suceder algo trágico.

Pero antes de que nadie pudiera hacer algo la pequeña tropezó y dejo caer al suelo el giratiempo.

Este se rompió dejando escapar una especie de niebla que envolvió a todos los que estaban en la madriguera.

En 1998...

Todo se volvió negro y todos sintieron como si estuvieran usando un traslador o algo parecido.

Cuando la niebla se disipó y pudieron ver algo, notaron que ya no estaban en la madriguera sino que estaban en los jardines de Hogwarts.

El primero en reaccionar fue James, quien no entendía nada y preguntó donde estaban.

—La cuestión no es donde estamos, sino cuándo, además se nota que estamos en Hogwarts, cosa que no entiendo — le respondió Rose.

—No te entiendo nada primita— le dijo James.

—Tú nunca entiendes nada, lo que quiero decir es que eso era un giratiempo.

—Si eso ya lo dijo Teddy, pero que tiene que ver con esto.

—Ay, por Merlín, sí que eres lento. Si el giratiempo se rompió lo más probable es que hayamos viajado en el tiempo, pero no sabemos cuánto tiempo retrocedimos, podrían ser días, semanas, años quizás.

—Oh.

—Viajamos en el tiempo y solo dices Oh—le reprochó Lily a su hermano mayor.

—Estamos metidos en un problema gigante, si alguien nos ve podemos alterar las barreras del tiempo y no sé qué catástrofes podemos causar—les informó a todos Albus.

—Si, pero tampoco nos podemos quedar acá parados, les recuerdo que somos más de veinte personas, con ropa muggle y que venimos de otro tiempo, ¿Qué hacemos?— preguntó Frank.

— Me parece que lo mejor para nosotros ahora sería buscar al director o directora de este Hogwarts, ¿quién será?— dijo Scorpius.

—Yo lo soy— los interrumpió una voz a sus espaldas.

—¿Profesora McGonagall? ¿Es usted?—preguntó tímidamente Lily al ver a la profesora varios años más joven y con la varita apuntándoles.

—Si, ¿quiénes son ustedes y cómo entraron? Si no me dan una buena explicación tendré que llamar al cuartel de aurores.

Y de a poco le contaron lo que había sucedido con sumo detalle. Ésta al principio no les creyó pero luego de observarlos y notar sus parecidos con algunos de sus estudiantes se terminó de convencer y les pidió que la acompañaran al gran comedor que estaba vacío para poder decidir qué hacer.

Minerva llamó al nuevo ministro y lo citó en Hogwarts ya que le pareció que lo que estaba pasando era de suma importancia.

Cuando le informaron de todo llegaron a la conclusión de que necesitaban un nuevo giratiempo, pero lamentablemente todos habían sido destruidos hacía dos años.

—Mi madre me contó que un año antes de que yo naciera construyeron una nueva tanda de giratiempo como el que nos trajo aquí— contribuyó Rose— tal vez lo que necesitamos es que alguien construya uno en este tiempo. Señor ministro, ¿usted sabe de alguien que sepa hacerlo?

—Supongo que algún inefable podría hacerlo, pero llevaría algún tiempo.

Después de esto, el ministro se comunicó con el departamento de misterios y le dijeron que podrían hacer uno en un periodo de 3 meses. Era demasiado tiempo, pero era la única solución que tenían.

Ninguno sabía que podían hacer hasta ese entonces y tampoco se podrían quedar todo el tiempo en el castillo porque faltaba poco para el comienzo de clases.

Hasta que a Fred II se le ocurrió una idea, pero antes de decirla le preguntó a McGonagall:

—Profesora, ¿en qué año estamos?—a todos se les había olvidado ese detalle tan importante.

—Ah, estamos en 1998, hoy es 31 de julio.

—Eso quiere decir que hace unos meses fue la batalla de Hogwarts y que nuestros padres todavía no nos tuvieron— intervino Hugo.

—Exacto, por eso pensé que podíamos llamarlos y presentarnos, así tal vez ellos nos den un lugar para quedarnos— propuso Fred II.

—¡¿Estás loco?! ¡No se tienen que enterar!— exclamó Victoire.

—O tal vez si- la interrumpió Rose— Podríamos hacer lo que dijo Fred y antes de irnos borrarles los recuerdos de este viaje a todos lo que nos vieron, y hacerles prometer que mientras estemos aquí no revelen todo esto a nadie que no sea de confianza-

—Rose tiene razón, como siempre—intervino Scorpius— eso es lo que tenemos que hacer.

McGonagall accedió a esto y les pidió que hicieran una lista con las personas que querían que llamara.

Después de meditarlo un rato ya tenían la lista pronta y se la entregaron a McGonagall.

Acordaron que los llamarían para que vinieran a la mañana siguiente, mientras ellos dormían esa noche en la sala de los menesteres.

A la mañana siguiente...

Harry, Hermione, Neville y Luna se encontraban en la madriguera con todos los Weasley, ya que el día anterior habían celebrado el cumpleaños 18 de Harry, y debido a que había terminado muy tarde, les habían ofrecido quedarse a pasar la noche.

Cuando todos estaban desayunando les llegó una carta de Hogwarts. Molly la tomó y la leyó en voz alta:"Queridos señores Weasley: Les informo que ayer recibimos en el castillo a unas visitas muy peculiares que solicitan ver a todas las personas que se encuentran en La Madriguera. Agradecería que vinieran al castillo en el correr de esta mañana, y que no juzguen nada antes de enterarse de todos los acontecimientos. Está todo asegurado y no hay ningún peligro. Los espero. Atte. Profesora McGonagall."

Esta carta tomó a todos de sorpresa pero igualmente se encaminaron al castillo.

Cuando llegaron al gran comedor se encontraron con que había más personas.

Entre ellos se encontraban Andromeda Tonks con Teddy en brazos, Angelina Johnson, Hannah Abbott, Malfoy con su madre, Theodore Nott, y tres chicas y un chico que no pudieron reconocer, pero que les sonaban conocidos.

En lugar de las 4 mesas regulares del gran comedor, hoy allí había solamente una mesa en el centro de la sala, pero lo que más les llamó la atención fue una especie de escenario en lugar de la mesa de profesores. Las puertas de gran comedor se abrieron y la profesora McGonagall entró seguida de un grupo de personas cubiertas por unas túnicas negras que no dejaban ver sus caras.

La profesora hizo aparecer una mesa en una esquina para que los encapuchados se sentaran, y después se dirigió a todos en el comedor que se encontraban pasmados.

—Muchas gracias por venir, para mí era de suma urgencia que llegaran lo antes posible.

—Está bien profesora, ¿pero se puede saber para que nos llamaron?— preguntó Hermione.

—Por supuesto señorita Granger, los llamé por que ayer vinieron unas personas del futuro— apenas dijo esto los murmullos comenzaron en el gran comedor hasta que Hermione se dirigió a la profesora.

—¿Pero eso no es muy peligroso?, podría alterar el espacio-tiempo.

—Les voy a explicar cómo son las cosas —les dijo y comenzó a explicar absolutamente todo lo que había pasado, y la razón por la que había llamado a todas estas personas.

—Entonces, ¿Allí se encuentran nuestros hijos?— Harry señalo la mesa que estaba alejada.

—Probablemente, señor Potter.

Luego de que todos estuvieran sentados en la mesa central incluida McGonagall y algunos profesores, se paró un chico alto y caminó hasta el escenario donde se sacó la túnica y dijo:

—Hola Hogwarts del pasado, yo soy...