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El chico que no tuvo elección. — capítulo 33

Pasamos el resto de la tarde así, riendo como aquel día y rezando porque las de calcetines sucios y ese tipo no nos tocaran.

Llegó la noche y con ella, la obligación de volver a la Sala de los Menesteres, la reparación no avanzaba y no lo hizo durante el resto del mes. Lo que provocó que cada vez la dejara más de lado, aunque no debiera, aunque fuera lo último que tenía que hacer.

Todos los días tenía la sensación de tener a alguien pisándome los talones, era agobiante. Muchas de las noches al decidir que ya había acabado y tras deshacerme de Crabbe y Goyle, iba al baño del segundo piso, como había estado haciendo el semestre anterior. Ahí no molestaba a nadie y claro que sabía que a Theo y Blaise no les molestaría y que me ayudarían fueran las horas que fueran pero, a veces, necesitaba estar solo y eso sólo lo conseguía ahí. Aunque a veces no fuera solo del todo, pues Myrtle se dedicaba simplemente a estar allí, terminé acostumbrándome a su presencia, a veces la odiaba y terminaba por irme a la Torre de Astronomía pero otras, cuando me derrumbaba por completo, agradecía mucho que estuviera allí, aunque me costara reconocerlo.

Llegó el primer día de marzo, sábado, el tiempo estaba pasando demasiado deprisa. Como todos los días Theo, Blaise y yo bajamos a desayunar antes de la clase de aparición, esas clases donde no había progresado absolutamente nada… Cruzamos la puerta y nos encontramos con el maravilloso espectáculo del cumpleaños de la comadreja, Lavender Brown se estaba encargando de que se enteraran hasta las criaturas que habitaban el Lago Negro.

  • Miradla, qué ridícula es -saltó por detrás nuestra Pansy haciéndose sitio entre nosotros.

  • Para serte sincero sí, me da vergüenza ajena escucharla -dije.

De repente Brown se interpuso en nuestro camino, como había hecho con todos los que iban entrando al comedor.

  • ¡Felicitad a mi Ro-Ro! ¡Es su cumpleaños! -dijo Brown con gran entusiasmo.

Rodé los ojos.

  • Vaya, Brown, si no fuera porque nos lo has dicho en persona no me lo hubiera imaginado, porque no te hemos escuchado gritárselo a las quince personas que han entrado delante -dije sarcástico.

  • ¡Quiero que tenga un cumpleaños perfecto! -dijo con la misma energía que antes mientras cogía a Blaise del brazo como si no se diera cuenta de con quienes estaba hablando.

"Esta chica es tonta"

Abrí los ojos ante la sorpresa e intenté contener la risa al ver la cara de Blaise.

  • ¡Suéltale arpía! -dijo Pansy enfadada dándole un manotazo a la mano de Brown.

Brown puso mala cara y fue rápidamente a interceptar al siguiente grupo que entraba al comedor. Nos dispusimos a andar cuando Pansy nos detuvo.

  • Mirad -dijo riendo por lo bajo mientras apuntaba a Lavender con la varita - Densaugeo.

En el momento la chica empezó a gritar, se giró hacia nosotros con rabia dejando ver los enormes dientes que Pansy le había conjurado. Si las miradas mataran los cuatro hubiéramos muerto en medio del Gran Comedor. Sin embargo, empezamos a reír.

  • ¡Qué guapa estas, Brown! Te favorecen esos dientes -Dijo Pansy con burla.

Lavender intentaba hablar, pero lo único que conseguimos entender con esos enormes dientes fue algo que interpretamos como "Esto no quedará así Parkinson"

Entre risas, nos giramos en busca de sitio en nuestra mesa.

  • Esperad, ahí está Weasley. -dije con mala idea aprovechando que se encontraba solo. Los tres se miraron entre ellos y me siguieron hasta donde estaba sentado.- Ohh, por favor ¡Qué descuidado soy! Casi lo olvido -dije con falsedad- ¡Felicidades Ro-Ro! -alcé la voz y apoyé las manos en la mesa.

Los cuatro comenzamos a reír acompañados por la gente que pasaba por ahí e incluso de la misma mesa de Gryffindor.

  • ¡Piérdete Malfoy! -dijo Weasley haciendo ademán de abalanzarse sobre mí.

Di varios pasos hacia atrás.

  • Wow, que carácter comadreja, encima que te hemos hecho un regalo -dijo Blaise señalando hacia su novia quien estaba buscando desesperada a algún profesor.

Weasley parecía echar chispas, nos fuimos antes de que aparecieran sus amigos o explotara en algo peor que nos pudiera traer problemas.

Nos sentamos en la larga mesa de Slytherin, al momento, Dumbledore comenzó a hablar. La noticia que tanto deseábamos escuchar había llegado, las nuevas normas de seguridad se habían levantado, volvían los partidos y las salidas a Hogsmeade.

  • … así que queridos alumnos, en nombre de la señora Hooch, me complace informaros de las fechas de los siguientes partidos -dijo el director con calma- el 8 de este mes la casa Hufflepuff se las verá con Gryffindor, el 16 contra Ravenclaw y el 21 contra Slytherin. Los dos equipos que encabecen el podio se enfrentarán en la nueva final, mucha suerte a todos.

  • Estamos más que preparados -dijo Blaise asumiendo el reto de llegar de nuevo a la final.

Con esa alegría llegamos a clase de aparición que se impartió en los jardines del colegio debido al buen tiempo.

  • He de comunicaros de que ya hemos resuelto las fechas de los exámenes -habló Twycross tras saludar cortésmente.

  • Hoy es el día de las buenas noticias -susurró Theo, este cruzaba los dedos.

  • La primera convocatoria será el 21 de abril, sólo para los más preparados y, por supuesto, que hayan cumplido los 17…

  • ¡Tíos, es una señal! -Exclamó el chico- El día de mi cumpleaños -le miramos sonrientes.

  • Enhorabuena Theo -dije con sinceridad, a pesar de que algo dentro de mí se moría de envidia. Iría solo a Julio.

  • …la convocatoria de Julio se realizará el día 31, así nos aseguramos de que todos los demás tenéis la edad y que no queda ningún rezagado para el siguiente curso, y bien -juntó ambas manos haciendo sonar una hueca palmada- empecemos la clase de hoy.

Una vez más el hombre dio la primera señal y luego dio vía libre.

Me estiré del pelo ante la frustración, no sabía aparecerme. Theo y Blaise ya lo habían conseguido en la clase anterior, torpemente sí, pero conseguido al fin y al cabo y yo seguía sin saber… seguía temiendo por lo mismo.

  • Venga, relájate hermano, estás tenso. Apostaría mi vida a que no te sale por eso -dijo Theo dándome una palmada en la espalda.

  • No me pongáis más presión - dije manteniendo los nervios a raya.

"Una vez más, no lo pienses, irá todo bien"

"Destino, decisión, desenvoltura"

Respiré profundamente y cerré los ojos. Sentí la misma sensación que cuando me aparecí por primera vez. Abrí los ojos pensando en lo peor, busqué humo negro y en su lugar vi a mis amigos con una amplia sonrisa.

Media hora después terminó la clase, Wilkie Twycross me dio la enhorabuena por haberme aparecido a la perfección en la quinta clase. Según él, era cosa que pocos hacían.

  • ¡Venga! No os hagáis de rogar -decía Blaise molesto, mientras nos miraba de hito en hito.- ¿Cuál es mi regalo este año?

Nos encontrábamos en el patio de Hogwarts comiendo unas tortitas que, no quisimos preguntar cómo, Blaise había guardado desde la hora del desayuno, el hambre le podía a la grima que nos pudiera dar. Un lado de mí sabía que debía seguir arreglando el maldito armario pero el otro estaba cansado de toda esa mierda, necesitaba descansar, volvería esa noche, o quizá al día siguiente. Theo y yo estábamos sentados en el alféizar de uno de los arcos que rodeaban el patio, Blaise, de pie mirándonos con impaciencia. Quedaba poco más de una semana para su cumpleaños y como siempre, la inquietud le podía. Gracias a que Theo había podido hablar con su madre, teníamos el tema del regalo cubierto, lo enviaría en un par de días. Claro que Blaise no sabía absolutamente nada.

  • Blaise, una vez más… ¿nos has visto salir del colegio? ¿No, verdad? Saca tus propias conclusiones -dije con toda la convicción del mundo.

  • No te creo.

  • Mira que llegas a ser pesado, lo siento pero este año no hemos podido conseguir nada…

Vi cómo Theo intentaba contener la risa y le envié una mirada fulminante, más de lo que me hubiera gustado, Blaise se dio cuenta también.

  • Rubito, te estás ganando un poderoso enemigo, siempre consigo lo que me propongo y me he propuesto saber qué es -dijo empujándome con el dedo.

  • Si tú lo dices…

  • Si todo te lo tomaras tan en serio como esto serías el rey del mundo tío -dijo Theo sin intención de seguir aguantándose la risa.

  • ¡Chicos! ¡No os lo vais a creer! -Gritó Pansy por el pasillo y salió a toda velocidad por el gran arco de piedra más cercano a donde estábamos nosotros.

Se apoyó con una mano en Blaise como si fuera el tronco de un árbol e intentó recobrar la respiración. Este la sujetó y la miró con preocupación.

  • ¿Qué te pasa? ¿Te encuentras bien? -dijo Theo alarmado.

  • Yo sí -dijo la chica.

  • ¿Y quién no? -le pregunté con curiosidad.

Los tres la mirábamos con expectación.

  • Weasley… es Weasley otra vez -dijo todavía acelerada.

  • ¿Más cotilleos sobre Ro-Ro y La-La? - preguntó Theo burlándose.

  • No, no es eso, casi se muere -dijo la chica con los ojos bien abiertos- Se lo han llevado directo a la enfermería y ahora, por lo que Daphne ha escuchado por los pasillos y me ha contado, está como en coma.

  • Hogwarts es un lugar seguro decían… -se burló Blaise.

  • Resulta que se ha comido unos pasteles que llevaban un filtro de amor bastante fuerte -prosiguió Pansy.

  • Y a mí qué me importa eso -dije- Además, un filtro no deja a nadie en coma Pansy, será un rumor...

  • Va más allá Draco -dijo como si contara en primicia la noticia del año- Para su "suerte" estaba con Potter, se ve que los filtros eran para él, y la comadreja se los comió.

  • Vaya, que raro, Potter siendo el protagonista… -dije con desdén.

  • Me pregunto, Pansy, cómo te enteras con tanto detalle de estas cosas -dijo Theo.

  • Te lo he dicho antes Theo, Daphne lo ha escuchado por los pasillos, y bueno… tengo mis contactos -dijo haciéndose la interesante.- El caso es que Potter lo llevó con Slughorn y revirtieron el efecto de la poción y después el profesor les invitó a tomar algo, Hidromiel para ser concretos -le guiñó un ojo a Theo, este puso los ojos en blanco-Weasley lo probó primero… estaba envenenada. Los profesores andan por el castillo como locos buscando explicaciones.

"No puede ser" Me quedé en shock "No, no, no, no puede estar pasando otra vez"

En ese momento sentí como si una afilada espada me atravesara y me dejara sin respiración, justo como la última vez. De nuevo, sin plan. La situación iba a peor. Comencé a sentir los nervios, me volvían a controlar y yo odiaba perder el control.

  • Tengo que irme.-dije con toda la calma que me fue posible.

Me puse en pie y con paso rápido me dispuse a desaparecer de allí, lejos de todos, lejos de las miradas que me volverían a acusar.

  • Quédate con Pansy, yo voy con él -escuché a Theo decir nada más bajar del alféizar.

Crucé el patio y fui en dirección al lago, perdiendo de vista a Theo, necesitaba estar solo. Con torpeza me quité la chaqueta y la arrojé a la orilla del lago. Me llevé la mano al cuello del fino jersey de lana negro que llevaba puesto y estiré de él, sentía que me ahogaba, sin embargo, estirar de él no me devolvía el aire. Me dejé caer a mí mismo en el arenoso terreno, apoyé la espalda en un viejo tronco de árbol intentando volver a respirar con normalidad. Escuchaba los ruidos que yo mismo hacía al intentar coger aire y mientras pensaba que eso no debía ser bueno volví a romper la promesa que me hice meses atrás.

No podía controlarlo, los ataques de ansiedad eran algo que no sabía manejar.

"Voy a morir."

Iba a morir igualmente, no sabía por qué me había negado a aceptarlo desde que el primer plan falló, más aún, desde el día en el que me marcaron. Snape tenía razón, este era un plan igual de descabellado que el anterior, no funcionaría y no lo había hecho…

"- ¿Qué va mal joven Malfoy?"

Escuchaba esa voz con total nitidez, miré a ambos lados con rapidez, con los ojos inundados en lágrimas, pero no tuve la suerte de encontrarme con alguien. Era él, había vuelto, se aprovechaba del momento de debilidad.

Sentía cómo intentaba rebuscar en mis recuerdos. Traté de bloquearlo aunque me era prácticamente imposible utilizar la oclumancia en esa situación.

"-No habrán más oportunidades."

Apreté los dientes, me cogí del pelo con fuerza y escondí la cabeza entre las rodillas. Le gustaba verme sufrir, al fin y al cabo para eso había ideado esta locura, para verme fracasar, ver cómo me hundo poco a poco y sufro con mi fracaso y las consecuencias de este. Entonces empezó a dolerme la marca, esa sensación de quemazón como si tuvieras dentro fuego maldito, era particularmente intenso. Me hacía perder la noción, como desvanecerme a otro sitio.

"- ¿Qué intentas ocultarme? ¿Qué ocultas para no dejarme entrar en tus recuerdos, chico?"

La voz sonaba terriblemente cerca, podía sentir su respiración en la nuca. Tenía una sensación de vacío, como si estuviera desprotegido, solo y en cualquier momento pudiera atacar. Sentía un escalofrío correr de continuo por mi espalda. Dejé escapar un sollozo que delataba terror. Me tenía donde quería y eso era lo que más horror me causaba. "Contrólate" pensaba, pero sólo podía pensarlo… era imposible hacerlo.

"- Le has fallado chico… has fallado a tu madre ¿harás lo mismo con tu padre, también le fallarás a él?"

Mi padre me daba igual, todo esto era su culpa.

"-¿Te fallarás a ti mismo, Draco? O ¿acaso eso ya te ha pasado?"

No podía respirar, no podía parar de llorar a causa del miedo que sentía, intentaba controlarlo aunque eso sólo conseguía que mi cuerpo se sacudiera.

"-Avada Kedravra"

Entonces lo vi, cuando pensaba que la maldición me daría a mí, lo vi. No recuerdo haber entrado en la oscuridad en la que me encontraba en lugar del Lago Negro donde me había dejado caer. Pero vi lo peor que podría pasar, fue tan rápido como la luz de un rayo pero fue suficiente. Vi a mi madre caer al suelo delante de mí, en medio de una espesa oscuridad, no podía ver nada más. Me quedé congelado, sin saber cómo reaccionar, sin poder creer lo que acababa de ver.

"- Es una advertencia joven Malfoy…"