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Historia 185216 — capítulo 12

Cap 12

Frankie apretó el volante con todas sus fuerzas, sus manos temblaban y su mandíbula se encontraba tan tensa que comenzaba a doler pero no podía evitarlo. Su mente le daba vueltas al rostro de su madre, era la mujer más importante de su vida y el simple pensamiento de perderla le causaba malestar, lo aterraba hasta lo más profundo y su corazón acelerado era una muestra de ello.

Por enésima vez paso su mano por sus cabellos importándole poco que ya luciera bastante despeinado, golpeo con todas sus fuerzas el claxon buscando sorprender a los conductores que le impedían el paso aun cuando escuchaban la sirena y luces tricolores. Con un bufido vio como no había avance y en un momento de frustración se orilló apagando de inmediato el motor para saltar a la calle, su pesada arma comenzó a rebotar contra su costado cuando inicio una carrera de dos cuadras.

Solo dos cuadras lo separaban del lugar pero para él, eran kilómetros.

-Janie está ahí... Janie los sacara... no permitirá que nada les ocurra...

Pensaba una y otra vez desde el instante en que su hermana mayor le había texteado la situación. Ella era la mejor policía que conocía y sabía que no dejaría que nada malo pasara aunque también aquello le preocupaba un poco, ya una vez había demostrado que daría hasta su vida por su familia.

Con cierta pesadumbre recordó el instante en que despertó en el hospital y no la encontró a su lado, la voz de su madre contándole lo sucedido le había llegado como si se lo gritaran desde el otro lado del paso de un tren. La sensación de dolor, preocupación y culpa se cernió en su interior hasta que le dijeron que al fin se encontraba fuera de peligro, el sabor de las lágrimas que rodaron en su rostro aun podía saborearlas así como la humedad que refresco su pecho que soportaba el peso de su madre que casi se había desvanecido por el alivio. Recordaba tan vívidamente el momento en que lo llevaron a verla, en sueños muchas veces se le había repetido ese semblante agotado, decaído y pálido que dejaba a la vista lo cerca que la morena había estado de la muerte.

Por nada del mundo quería verla así de nuevo, se lo había prometido en silencio todo el tiempo que le sujeto la mano mientras ella descansaba y lo cumpliría aun acosta de su propia vida, y entonces comprendió. Entendió que todos esos sentimientos habían pasado por la italiana cuando él estaba sobre la mesa de Maura y suspiro entendiendo a su loca hermana mayor.

Para cuando dejo de darle vueltas a todo ello se encontró en el banco, hizo su saco a un lado para que el patrullero de guardia lo dejara pasar aunque realmente no lo necesitaba ya que era su amigo y este le palmeo la espalda en señal de apoyo, confundiéndolo un poco.

-¿Ya lo saben? -. Se cuestionó en un susurro mientras avanzaba pero al ver hacia el banco su corazón dio un vuelco.

Aun portando un uniforme diferente reconocería ese andar altanero, esa forma tan suya de mover los brazos y la prueba definitiva fue cuando esta giro unos instantes para ver la atención de los agentes a su espalda. Su loca hermana estaba cometiendo una estupidez pero era lo suyo.

Se detuvo un momento para ver como entraba en el banco y cuando la puerta de cristal se cerró su pulso se agito.

-¡Frankie!

La voz de Korsak lo llamo y lo vio junto al que supuso era el jefe de los equipos especiales. Se acercó casi corriendo sintiendo en el movimiento como su camisa se había humedecido un poco por la carrera dada.

-Korsak ¿qué paso? ¿Porque entro? -. Cuestiono con cierto deje de reproche en su voz.

Su compañero le palmeo el hombro y sonrió levemente aunque sin animo real en su mirar -Ya la conoces... si se le mete una idea, no la suelta hasta que lo logra.

El italiano acerco un poco más su cuerpo a Vince -¿Saben lo de mamá?

Korsak negó mirando hacia el Sto. Sanders -Piensan que es mi novia la que está dentro -. El hombre saco su arma y le quito el seguro en un ágil movimiento -Vamos, sígueme... tenemos un tirador oculto.

Frankie se sorprendió y enseguida desenfundo su arma obedeciendo al hombre que se acercó a un grupo de patrulleros a los que les dio indicaciones, solo había tres pisos donde alguien debía estar oculto junto a una ventana con la altura necesaria para el disparo. Con precaución debían entrar a los departamentos y revisar las ventanas, era tan simple y a la vez tan peligroso que ir en parejas fue forzoso.

-Vamos chico -. Korsak lo guio hasta la entrada del edificio que se encontraba justo enfrente del banco y con un gruñido miro al frente -Demonios, ¿que tiene esta ciudad con las escaleras?

El italiano sonrió levemente y lo siguió con cautela...


Jane fue hacia la parte trasera del banco encontrando al guardia tirado -¿Estas bien?

Pregunto mientras sus manos le quitaban la mordaza que le cubría la boca y un poco de la nariz, el hombre tosió y tomo aire sonoramente asintiendo mientras los amarres en brazos y piernas también desaparecían.

-La... puerta...

Dijo en un susurro ahogado señalándole con la cabeza la dirección.

La detective asintió y tomando el arma del guardia se dirigió hacia ella que se encontraba abierta, los seguros que eran dos barras de metal debían ir clavadas en el hormigón del suelo y techo, se encontraban fuera pero no en su lugar. Aquellos 10 cm de metal puro estaban asomados evitando que la puerta se cerrara, confundida se asomó fuera donde no existía nada de guardia, al menos en el interior del garaje y al volver se fijó en la bóveda que se encontraba emparejada, dio un vistazo a dentro y soltando un gruñido vio que el lugar se encontraba todo revuelto con varias cajas de seguridad vacías desperdigadas por el suelo.

-Otro equipo...

Susurro y al darse la vuelta un puño la sorprendió lanzándola al interior de la caja de metal, el guardia le sonrió con sorna antes de lanzarse sobre ella para recuperar su arma pero esta alcanzo a meterla en su espalda para recibirlo con sus manos limpias, el hombre la estrello contra la pared de cajas provocando un estruendo que se escuchó hasta el vestíbulo causando miradas confusas.

Un par de golpes a la parte baja del cuerpo dio la mujer, dos puñetazos hacia su rostro le propino el hombre para luego levantarla por el cuello lanzándola contra una de las mesitas móviles que se encontraban en el lugar para los clientes, sosteniéndola le metió la mano bajo el cuerpo tomando el arma.

Jane luchaba con todas sus fuerzas para quitárselo de encima pero al sentir como la pistola se deslizaba, asomándose por un costado sintió su corazón acelerarse y la adrenalina fluir, sin pensar jalo su rodillas hacia arriba con todas sus fuerzas golpeándole el brazo que como reflejo dejo caer el arma al suelo.

Dio varios botes causando ruidos sordos, con el primero ambos vieron el lado por donde había caído, en el segundo se miraron un instante y con el tercero la detective volvió a jalar su rodilla golpeándolo al costado de su cabeza a la vez que su brazo se estiraba hacia atrás todo lo posible para luego acelerar en dirección hacia el hombre...


Maura había dejado su escondite, se mantenía recargada en los cajones del escritorio con TJ sentado en sus piernas recostado cómodamente sobre sus pechos.

Ahora Angela podía ver a su nieto aunque se mantenía ocultándolo tras su cuerpo, la mayor le entrego la comida a la doctora y su leche preparada. Con mala cara, la cobriza olfateo la comida fría de infante y se negó a dársela prefiriendo alimentarlo con el puré de fruta fresca que su abuela le había preparado con amor antes de salir de la casa.

-¿Que hará Janie allá atrás? -. Susurro Angela.

Maura sonrió levemente al ver como el pequeño comía con voracidad cada cucharada que le daba -Creo que ver la bóveda y la puerta trasera del banco debe tener por planificación estándar.

El estruendo de un golpe las hizo saltar y como las demás personas incluyendo al chico que se había mantenido junto a su compañero volteo hacia la parte trasera del lugar con visible confusión en su mirar mientras los susurros entre los rehenes comenzaron.

Angela volteo hacia atrás -Pero ¿que...?

El estruendoso sonido de un disparo sobresalto a todos, tembloroso el chico tomo su arma. Maura y Angela se miraron a los ojos aterrorizadas y con ansiedad voltearon hacia el pasillo por donde se había ido la morena, se tomaron fuertemente las manos sintiendo como el miedo las invadía.

-Creo que tenías razón... -. Dijo Jane arrastrando el cuerpo sangrante del guardia que volvía a estar esposado -... se las jugaron, la bóveda está vacía.

El chico la miro sorprendido y torpemente se colgó el arma a un costado para ayudarla en su labor de llevar al hombre hacia los demás heridos, esposando sus amarres a uno de los escritorios que estaba fijo al suelo.

-¿Estas bien? -. Susurro el chico mirando los golpes en su rostro.

La morocha asintió y como reflejo volteo a ver a su madre y amiga que la miraban aliviadas pero llenas aun de ansiedad, les sonrió con normalidad intentando serenarlas un poco aunque eso sería imposible hasta que salieran de ahí...


Oculto entre las sombras de un departamento abandonado, un hombre se mantenía a la espera. Tenía más de una hora sentado frente a la ventana con su rifle de precisión listo, su ojo permanecía pegado a la mirilla del rifle y su respiración sumamente tranquila.

El semblante calmado de su rostro solo se había deformado en dos ocasiones, cuando la puerta del banco se abrió a los paramédicos una sonrisa amplia se había dibujado en su rostro en el instante en que jalo el gatillo y cuando aquella paramédico que sin dudar no lucia como tal, había entrado tocando la puerta como quien llevara la pizza.

Su mirada curiosa había seguido a la morena en todo el camino, su dedo tembló ansioso de jalar el gatillo pero su razón venció y no lo hizo aunque si la observo, desde el instante en el que casi se arrastró con un cadáver encima la vio. Ella lo cautivo y con una sonrisa guardo su rostro en su mente para más adelante.

-... están locos, yo no vi nada inusual...

-Son los de homicidios que están tonteando...

Los susurros cercanos lo sobresaltaron, se alejó del rifle y se escondió en el closet de abrigos junto a la puerta. Las puertas de todo ese piso no estaban atrancadas y la suya era igual, desenfundo su arma y aguardo en la oscuridad.

Los patrulleros entraron en un rápido movimiento con sus armas en alto -Te digo que aquí no hay nada.

Se quejó uno de ellos seguido por su compañero que asintió con un suspiro aburrido mientras avanzaban por el pasillo que conectaba a la sala pero no dieron muchos pasos. El hombre salió de la oscuridad disparando casi al instante hacia el ultimo uniformado, el sonido del disparo no desaparecía solo fue amortiguado por el silenciador llegando perfectamente a los oídos del otro que se giró para ver como su amigo caía y antes de que levantara su propia arma una bala le atravesó el cuello.

La sangre salto por el lugar, el hombre con una sonrisa se acercó a cada uno despojándolos de su radio y arma. Uno estaba muerto y el otro se desangraba en el mugriento suelo del departamento, y como si nada pasara el hombre volvió a su posición, volvió a esperar...


>>Rizzoli ¿debemos entrar?<<

La voz del sto. Sanders le sonaba tensa a la detective -No, se va a entregar sin problemas ¿que sabemos del colado?

Korsak y los demás lo buscan pero hasta el momento no tenemos nada claro... tal vez fue un tiro de suerte de alguno de mis chicos<<

-Puede ser... -. Suspiro Jane -Además no creo que sería tan tonto para aguardar más... la búsqueda debe estar haciendo algo de ruido, yo no me arriesgaría ¿y usted?

>>No, sino quiero ser atrapado... ¿Salen pronto?<<

-Si, tengo tres heridos de bala que requieren de pronta atención...

>>¿Cómo quieres hacerlo?<<

Jane miro a la gente, en especial a su madre que le hacía muecas a su nieto -Primero los rehenes luego el chico directo a una patrulla colocada enfrente por si tenemos un mirón y enseguida los heridos ¿le parece?

>>Esta bien, preparare todo... déjalos ir en 5...<<

-Entendido -. Jane suspiro aliviada y se acercó al chico -Es tiempo -. Este asintió casi con añoranza en su mirar -Quítate el chaleco, te pondrás el mío...

Maura se congelo al ver a su amiga despojándose de su protección al igual que Angela que sintió unas grandes ganas de gritarle a su hija pero soporto apretando la mano de la doctora que suspiro con preocupación pero miraba a la detective con orgullo, sabía que solo quería proteger al chico y por lo que había visto sin duda era necesario el cambio de chaleco aunque no por ello le gustaba la idea.

Jane dio un paso al frente -Gente por favor escúchenme -. Todos guardaron silencio y la miraron -Es tiempo de que vayan a sus hogares... -. La gente suspiro aliviada y dejo escapar algunas palabras emocionadas -... tomen sus pertenencias y con calma fórmense por aquí, en unos momentos les abriré las puertas.

Todo el mundo se apresuró a seguir las indicaciones, el chico los miro apenado y susurro un lo siento a cada persona que paso a su lado. Angela se puso de pie junto a su amiga y con una sonrisa aliviada guardo las pertenencias de su nieto mientras Maura la imito mirando a la morena que intentaba controlar a los emocionados rehenes. Sus miradas se conectaron un instante por casualidad y la cobriza le sonrió con cariño infinito sintiendo su corazón saltar por otro motivo muy diferente al miedo.

Jane se acercó a ellas, directamente hacia la forense y sin que esta lo esperada la abrazo junto a su sobrino jalando con su mano a su madre que no dudo en unirse al pequeño momento. Al alejarse, un beso simple y sincero sobre la sien de su amiga provoco que las mejillas de esta se colorearan bajo la atenta supervisión de la madre italiana que sonrió por lo bajo.

-Janie mírate ese golpe... -. Angela bufo acariciando el rostro de su hija que de inmediato dio un paso atrás -... así no podrás ser modelo.

-No habías dejado eso ya -. Susurro Jane sonriéndole a la doctora que la miraba con preocupación asegurándole que estaba bien.

-Nunca -. Afirmo su madre provocando un bufido de la detective que ya ni se molestó en replicar.

-Escúchenme bien, van a correr hacia la derecha en cuanto salgan... es el lado más cercano a la esquina y a los equipos especiales. Solo tienen que hacer eso, con cuidado y calma ¿entendido?

Maura clavo su mirada aceituna en los caoba -¿No vienes?

Jane le tomo la mano por lo bajo y la miro con cariño -No, voy a salir con el...

Angela iba a replicar al igual que la forense pero el sonar de un teléfono llamo la atención de todos. Jane se acercó a tomarlo, no sin antes besar a su sobrino en la frente y a su madre dejando al final a la cobriza a la que miro profundamente susurrando que todo estaría bien antes de besarle la mejilla con rapidez. Contesto y solo escucho unas palabras asintiendo.

-Gente llego el momento... -. Se abrió paso entre todos -... afuera la policía les dirá hacia donde deben dirigirse, no se empujen y vayan con calma. Ya todo termino -. Aseguro sonriéndoles y sin más abrió la puerta permitiendo que salieran casi en estampida, por unos instantes miro a su familia que salía con reticencia de dejarla atrás pero les sonrió de nuevo, no podía irse sin terminar su trabajo.


El hombre alejo su ojo de la mirilla estirándose un poco haciendo crujir su cuello agotado pero no le molesto, la espera era la parte más deliciosa de la caza. Esos instantes donde el silencio te rodea, la adrenalina vibra bajo las yemas de tus dedos y tu corazón se funde en el ritmo del entorno, la fascinación que tu cerebro siente es igual al instante de mayor felicidad de tu vida solo que alargado por todo el tiempo necesario hasta obtener la presa idónea.

Una leve sonrisa se formó en su rostro al ver como los rehenes eran sacados sin contratiempos, se removió ansioso en su lugar y de reojo observo su equipo de huida que estaba listo desde hace horas. Su móvil vibro provocándole molestia pero no se apartó del rifle, su cervatillo estaba a punto de asomarse por el prado...


Jane observo a los heridos, acababa de checar sus pulsos y todos se encontraban bien a excepción del guardia que intento matarla y Walter. Sus pulsos comenzaban a bajar y aunque hizo todo lo posible para que sus heridas dejaran de sangrar, sabía que sus conocimientos no alcanzaban para ello así que tenían que darse prisa.

El chico se terminó de abrochar el overol escondiendo el chaleco como la morocha le había sugerido, se agacho junto a su compañero y sonrió al ver lo irónico de la situación. Le había tenido pavor desde que lo conoció y ahora estaba a punto de entregarse para salvarle la vida a su amigo, se preguntó cómo es que ahora era su amigo pero lo dejo para después al ver como el hombretón lucia débil y agotado.

-Es hora -. Susurro la morocha llamando su atención.

-Creo que si... a todo esto ¿cuál es tu nombre? -. El chico la miro mientras caminaban a la puerta, solo debían esperar el pitido del teléfono para salir a la vez que afuera una patrulla se estacionaria de manera coordinada para no detenerse más que los segundos suficientes para que el detenido subiera.

-Jane... detective Jane Rizzoli de homicidios -. El chico abrió los ojos sorprendido pero sin molestia aunque se preguntó que hacia alguien de homicidios ahí -Entre los rehenes tenías a gente que amo... -. Fue la única respuesta que dio la mujer a la silenciosa mirada.

-Ya decía yo que no parecías médica -. Susurro el chico bajando la mirada.

-Y dale, era paramédica no médica. ¿Sabes cuantos de cualquiera de los dos equipos te golpearían por meterlos en el mismo saco? -. Ambos se miraron un instante y luego rieron -¿Cómo te llamas? Chico.

-Sinclair... Bryan Sinclair.

Jane le sonrió asintiendo y le extendió la mano -Es un gusto, Bryan.

El chico le retorno el gesto y le estrecho la mano con amabilidad -Igual, Jane... me alegro que tus personas salieran ilesas.

La morocha le sonrió y quiso decir algo más pero el pitido del teléfono los hizo saltar para luego mirarse con decisión...


A cada momento la mirilla se iba presionando más y más contra su piel, su ojo empezó a sentir su presión pero no se apartó. La ansiedad lo inundaba. Dio un salto al ver como había movilización en los cuerpos policiales y una sonrisa se formó en su rostro, era el momento.

La puerta se abrió lentamente y por ella apareció la paramédico sosteniendo medio paso atrás a su presa, lo llevaba esposado y con la mirada baja. Entregado a su destino.

Hizo los ajustes necesarios en solo unos segundos, había decidido jalar el gatillo apenas dieran un paso en la acera. Si tenía suerte talvez pudiera atravesar a ambos con la misma bala, eso lo excito hasta el éxtasis y sosteniendo el aire se preparó.

Listo y... su dedo tembló ansioso y de pronto el ruido de un motor demasiado cercano, el sonido de los neumáticos al detenerse de golpe.

-¡No!

Grito al ver la patrulla frente al banco, la paramédica abrió con presura la puerta trasera y se giró levemente para hacer entrar al ciervo pero no lo iba dejar escapar. Apunto en solo unos milisegundos y disparo, supo que le había dado por el consiguiente escándalo. Gritos de la multitud, gritos de los policías que empezaron a buscarlo, gritos por la radio de los agentes a su espalda y gritos de la paramédica que dio indicaciones pero no podía quedarse a ver el espectáculo.

Desarmo su rifle en solo unos segundos guardando las piezas con cuidado en la maleta que estaba dispuesta a su lado, miro los casquillos en el piso y sonrió colgándose la petaca a la espalda. Abrió la puerta del departamento y corrió a las escaleras, al instante en que toco el barandal vio a un hombre joven con su arma en alto seguido de otro más mayor igual de armado a un descanso de distancia.

-¡Alto, policía!

Sonrió y en un rápido movimiento desenfundo su pistola disparando varias veces contra los hombres aunque sin apuntar realmente, solo necesitaba tiempo y lo obtuvo cuando estos tuvieron que lanzarse al piso de abajo para cubrirse de las balas.

Corrió escaleras arriba, aseguro su arma a su espalda y saco unos guantes gruesos de piel que coloco sobre los quirúrgicos que había llevado todo el tiempo.

Su corazón brincaba como loco en su pecho cuando llego a la azotea, los pasos cercanos a su espalda lo hicieron girar y con una sonrisa burlona observo por la ventanilla a los policías antes de asegurar la puerta con un candado, era un fuerte seguro reforzado que el mismo había colocado. Y continuo su camino por los techos de los edificios hasta la siguiente cuadra donde la escalera de incendios le daba su pase al suelo, escucho el botar agresivo de la puerta a su espalda pero ya era tarde, sus pies se movieron con agilidad hasta llegar a un piso de distancia del suelo desde donde salto al techo de una camioneta repartidora de flores, encendió el motor y eso fue todo.

Se alejó mezclándose entre el trafico local que gracias a patrulleros tenían un ágil y contiguo movimiento.


Maura entro a su casa sumamente agotada, sus nervios alterados la hicieron encender cada una de las luces del lugar y casi grito cuando Bass apareció a darle la bienvenida. Lo acaricio con cariño susurrando una disculpa y luego le dejo un par de fresas en el suelo que él ya se ocuparía en desaparecer.

Había sido un día terrible y sin duda necesitaba una ducha caliente que la ayudada a olvidarlo, se introdujo en ella sin importarle el dejar su ropa regada por el camino, el agua tibia acaricio su cuerpo y un suspiro se escapó de entre sus labios. Había sido uno de sus peores días y con una sonrisa recordó que también había sido una de sus mejores noches al dormir entre los brazos de su amiga.

Suspiro de nuevo y solo se perdió en los recuerdos del día hasta que tanto repasarlos solo le provocaron más ansiedad a su sistema.

Salió del baño y se vistió su pijama con lentitud, volvió a la sala y encendió la televisión solo por tener ruido de fondo. Sus instintos la llevaron hasta la cocina pero el desastre de su ropa termino llamando su atención así que inicio una recolección de prendas hasta que el ruido de un disparo la hizo saltar para luego agacharse levemente intentado cubrirse, después de unos instantes inmóvil se giró asustada y vio como en la pantalla se repetía uno de los instantes más aterradores de su vida...

"Jane junto al sospechoso cayó al suelo, su corazón se aceleró y en un rápido movimiento le entrego su nieto a Angela que solo susurro un "corre hija" así lo hizo y aunque no le permitieron pasar alcanzo a ver la sangre en la camisa de la morocha..."

... se estremeció regresando a su casa cuando la pantalla mostraba la imagen de la patrulla alejándose a toda velocidad dejando atrás un manchón oscuro en el asfalto junto a uno rojizo.

Corrió a tomar el mando y le cambio, solo presiono una vez el botón sin importarle lo que sintonizada. La tarea de levantar su ropa de nuevo fue abandonada y se dirigió a la cocina en donde con urgencia tomo una copa de vino, le sirvió la mitad y se lo trago en un sorbo suspirando agitada para luego servirse un poco más pero esta vez lo bebería con calma.

Fue hasta el sofá y solo se sentó en silencio, su estómago rugió por la falta de alimento pero no quería nada. El estruendo de la pantalla la hizo alejarse de sus pensamientos y con una sonrisa vio el béisbol repetido de la semana pasada, lo sabía porque ella la había forzado a verlo juntas.

El deseo de tener a la morocha a su lado se acrecentó y solo pudo suspirar llevándose la copa a los labios pero un golpeteo en la puerta la detuvo. Sorprendida miro a todos lados y se acercó a la puerta confundida hasta que la abrió sonriendo de manera inmediata al verla frente a ella.

-Ey, Maur -. Sin esperar invitación la morocha se introdujo en la casa, cargaba un par de cajas de plástico y un visible paquete de cerveza -Pensé que querrías comer algo...

Soltó sin mirar a la cobriza que la seguía sus movimientos hasta que se paró tras ella y acaricio suavemente su brazo sintiendo el vendaje de este a la altura del bícep.

-Deberías estar descansando -. Susurro con dolor recordándola en el suelo.

-Eso hare... bueno, luego de comer que en el recinto no me dejaron entre tanto papeleo que tuve que llenar -. Jane sonrió traviesamente -Anda, aquí está tu plato.

Maura suspiro tomándolo y juntas volvieron a la sala donde se acomodaron a ver el juego de nuevo, no hubo una conversación profunda o algo así, solo disfrutaron de su compañía junto a sus alimentos y varias bebidas. Jane no permitió a la doctora moverse, se encargó de limpiar y guardar todo en la cocina para luego llevar a arrastras a la mujer que se negaba a dormir, el miedo en sus ojos aceitunas era evidente para la detective pero no lo menciono.

-Veremos un poco de tu documental de libélulas y ya verás cómo caemos enseguida -. Sonrió acomodando a su amiga en su cama, era la primera vez que encendería aquel televisor.

Se acomodó a su lado prometiéndose solo quedarse hasta que la forense durmiera y por unos minutos todo parecía estar bien, pudo escuchar como su respiración se ralentizaba y sonrió satisfecha. El televisor contaba algo con monotonía adormeciéndola poco a poco pero de pronto a su lado, la cobriza empezó a removerse cada vez con mayor intensidad.

Jane se levantó un poco mirándola en silencio y el corazón le dio un vuelco al ver a la forense llorar entre sueños, se acercó lo más que pudo y la acomodo entre sus brazos.

Maura poco a poco volvió a quedarse inmóvil aferrándose a ella con fuerza y respirando contra su cuello, obligando a la detective a no permitirse estremecer por miedo a despertarla -Jane...

La morocha sonrió levemente notando la voz patosa -¿Qué pasa? Maur.

-No te apartes de mí lado… nunca… -. Susurro la cobriza dormida.

Jane la miro y sin pensarlo realmente, bajo la cabeza girando hacia ella robándole un inocente roce en los labios con los propios y casi contra ellos, susurro -No podría aunque quisiera...


En una habitación oscura y mugrienta con la única decoración de un catre viejo, una estufa eléctrica, una televisión de los 70´s y varios casquillos por el suelo el olor a pólvora inundaba el lugar. El hombre limpiaba con tranquilidad su rifle, aun lo sentía incómodo entre sus manos pero le era útil.

La televisión repetía la noticia que había circulado todo el día, el robo de un banco al centro dela ciudad. Una sonrisa se formó en su rostro en cuanto lo vio pero el vibrar de su móvil lo interrumpió causando un gruñido de su parte, visiblemente molesto contesto.

-¿Qué quieres? Perra… creí que no querías saber nada de mí.

>>Deja los insultos para luego y dime ¿Por qué carajos te están buscando?<<

El hombre bufo -Eso es algo que no te interesa…

>>Genial, así que cuando vengan de nuevo a preguntarme por ti… entregare este móvil y listo. <<

Sin más la llamada finalizo, el hombre apretó con todas sus fuerzas el móvil escuchando el crujir leve de plástico pero el sonido de un disparo lo detuvo, lo reconocería donde fue. Ese era su tiro. Se giró a la pantalla con una sonrisa que de un momento a otro se convirtió en una mueca de furia…

"La paramédica y el sospechoso han caído al suelo, aún se desconoce de dónde vinieron esos disparos pero la policía supone que es de un cómplice borrando cabos sueltos. Por suerte la agente Jane Rizzoli, detective de homicidios que se había infiltrado al banco como asistente medico lo sospecho… en pantalla podemos ver como levanta al sospechoso y lo introduce en la patrulle protegiéndolo con su propio cuerpo de algún nuevo atentado.

De esta manera, la detective ha conseguido rescatar una gran pista que sin duda llevara a la detención de los demás implicados en este histórico robo.

La detective Rizzoli, ha sido condecorada en varias ocasiones por su valor en sus funciones y es una de las mujeres más jóvenes en llegar a su puesto. Los rumores indican que el alcalde y su oficina se plantean entregarle las llaves de la ciudad y tal vez un rango más para su carrera. Una excelente recompensa para una mujer que sin miedo cumplió su deber salvando a 29 personas; incluyendo a un paramédico caído durante el tiroteo a las afueras del banco, tres guardias y veintitrés rehenes entre los que se encontraba un bebe de solo 10 meses de vida, junto a los dos sospechosos sobrevivientes que se encuentran en custodia protegida en el hospital central de la ciudad…"

… dio un gran grito de enojo y lanzo su móvil contra la pared destruyéndolo, respiraba agitado y apretaba la mandíbula deseando sacar su enojo lo más pronto posible hasta que la fotografía de la policía apareció en la pantalla llamando su atención.

-Sabía que no eras médica… -. Susurro tomando una bala con la que apunto justo a la frente de la sonriente morocha en uniforme -… detective Rizzoli… -. Sonrió levemente hasta que otro teléfono llamo su atención con su pitido, ni siquiera miro la pantalla solo respondió -Los veré en los muelles, no tarden.

Y sin más tomo su pistola que hasta el momento se había encontrado descansando en el catre, recogió su maleta y abandono el mugriento lugar. Aferrando con sus dedos aquella bala…

Hola.

Gracias a los que leen esta historia, espero les guste y no sean tímidos y al menos saluden xD