Tituladas 15.2% · 30,268 de 199,415 descubiertas
Rescatado 25.2% · 23,780 de 94,296 páginas identificadas · 23,774/24,434 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 185216 · de

Historia 185216 — capítulo 6

Cap 6

La cobriza apenas si abrió la puerta de su casa y salió disparada hacia su habitación -¡Pasa y no pises a Bass! no quiero que lo lastimes...

Dijo el grito que se alejó mientras la anfitriona corría repicando sus tacones contra el suelo. Jane bufo pasando al lugar acomodando las bolsas de su amiga sobre la barra de la cocina y al dar la vuelta se topó con la enorme tortuga, siempre que la miraba le recordaba a las tortugas ninjas e imaginaba que Bass era un primo que no había terminado de mutar pero tal vez lo hiciera si su dueña se encontraba en peligro, era una posibilidad que deseo jamás se cumpliera que el solo pensar que algo le pasara a la forense la ponía de nervios.

-Como si yo te pudiera dañar, tortugon… es más fácil que tú hagas que me rompa una pierna al tropezar contigo -. Susurro mirándolo y sintió que este le regresaba la mirada a lo que sonrió tomando una de las fresas que su amiga siempre tenía en casa para su mascota y la deposito frente al animal deteniéndose un momento para acariciarle el caparazón aunque cuidando que nadie la viera. Mostrarle afecto a una tortuga no era algo apropiado para su imagen de detective dura.

-¿Vino? -. Grito al aire.

-Por favor...

Respondió Maura desde la habitación donde permanecía inmóvil sentada sobre la cama.

Sabía que debía cambiarse y desechar "el atuendo de la vergüenza" como Jane lo había llamado pero le era imposible, por más que se lo quisiera arrancar no quería alejar el abrigo de la morocha de su piel. Podía sentir su calidez que la resguardaba y el aroma suave de la detective que la reconfortaba, un abrazo indirecto del que no quería alejarse. Se aferró a él con todas sus fuerzas y sus manos le acercaron a su nariz la tela de la que aspiro profundamente guardando todo el tiempo posible el aroma en sus pulmones...

-¿Tienes hambre?

Grito Jane desde la cocina arrebatándola de su ensoñación y provocándole un pequeño susto que la hizo ponerse de pie con rapidez mirando alarmada hacia la puerta, rogando que no se abriera en aquel momento en que se sentía como una acosadora o pervertida. Al ver que no pasaba suspiro aliviada y sonrió.

-Un poco...

-Ok, calentare algo de pizza que tienes aquí.

De inmediato se asomó al pasillo -Jane eso es de hace dos días.

La morocha vislumbro la cabeza y levanto los hombros -¿Eso qué? Aun es comible.

Dijo con simpleza volviendo su mirar hacia la barra llevándose un trozo a la boca, masticando con felicidad en su rostro.

-¿Sabes cuantas bacterias se desarrollan en la masa fría? -. Reprendió la forense a lo que la morocha le sonrió como una niña pequeña.

-Es lo que le da el sabor además no seas derrochadora.

-Bien pero si te da una peritonitis, no esperes que te cuide...

-Sabes bien que no dejarías que otro médico me tocara o que no supervisarías su labor a cada instante -. Sentencio la morocha sacándole la lengua a lo que Maura suspiro sonriendo aceptando que era cierto.

Se volvió a meter en su habitación sin borrar la sonrisa de su rostro y negó mientras al fin se quitaba de encima el abrigo que acomodo con delicadeza sobre su cama. No podía evitar sentir "mariposas en su estómago" aunque eso era algo científicamente imposible ya que aquellos insectos lepidópteros no podrían sobrevivir en el interior de un espécimen, la temperatura y humedad los asesinarían dejando de lado el hecho de que no hay forma que entren en el sistema gástrico sin destruirse en el camino pero regresando a la sensación, simplemente adoraba cuando la detective se ponía en su plan de niña y de solo imaginarla en aquellos tiempos la embargaba una ternura que la hacía desear a una pequeña Jane entre sus brazos riendo y jugando por la casa y tal vez, llamándola mamá. Se golpeó la frente para dejar de imaginar realidades alternas o quizá con suerte su futuro pero si lo quería lo primero es que debía confesársele a la italiana y eso, eso no sería muy pronto. Aun no se sentía preparada, en especial si un rechazo es lo que obtenía...

>>¿Estas tonta? Soy tu cabeza así que sé perfectamente que no... vamos tú la viste, casi se le cae la baba cuando entraste al bar y ¿recuerdas como casi se lanza sobre Marcus o el uniformado?...<<

-Tal vez solo me protege, soy su amiga...

>>Eso no lo hace una simple amiga<<

-... quizás imagino cosas -. Susurro desanimada aceptando silenciosamente la verdad sobre su falta de iniciativa. No se sentía lo suficientemente buena para ella, por ello es que la cita le produjo tanta molestia. Tal vez ahí afuera existía el príncipe azul perfecto para la detective y solo imaginarlo le causaba temor, y una profunda tristeza porque alguien podría quitársela sin que fuera capaz de evitarlo como lo que paso con Casey.

Solo el recuerdo del soldado la desanimo aún más y con un suspiro deprimido intento bajar la cremallera de su vestido tratando de entretener a su mente en algo más pero de pronto noto que esta no cedía por más que la jalaba.

-¿Maura? -. Jane se asomó al interior de la habitación, no sin antes anunciarse pero la cobriza había estado tan ocupada discutiendo consigo misma que no la escucho -¿Qué pasa? Tienes aquí una eternidad y la pizza comienza a enfriarse...

La forense se dio la vuelta hacia ella -Oh, lo siento es que no puedo abrirlo además por las migajas en tus labios dudo que me estés aguardando o que quede algo.

Contesto sonriente acercando su mano para quitarle los restos de masa de los labios provocando un sonrojo leve en la morocha que solo sonrió.

-Claro que te he dejado y hay bastante aun, solo comí un trocito...

-Pero ¿cómo es que aun tienes hambre si fuiste a cenar?

Jane bajo la mirada malhumorada -Ma no me sirvió más que una ensalada.

Maura no pudo evitar reír -No sé cómo no estas ebria...

-Deja te ayudo -. La morocha la hizo que se girada y al ver la piel expuesta de su amiga no pudo evitar apagar su mente a la vez que sus manos temblaron acercándose para luchar con la cremallera, dio una profunda inhalación mientras trataba de que su temblor fuera ignorado por Maura que miraba al frente sintiendo como su corazón se aceleraba bajo el tacto suave en su espalda -Y-yo... no... solo bebí dos... dos cervezas y un trago de la última...

Tartamudeo la detective y quiso golpearse sintiéndose demasiado estúpida o evidente pero no lo hizo ya que batallaba con el vestido -Creo que la falta de comida te está aturdiendo...

-Ni que lo digas... -. Con un fuerte tirón el cierre fue vencido dejando por completo al descubierto la tersa piel de la espalda de la doctora y su ropa interior cuando el vestido se deslizo libre hasta el suelo, Jane deseo tocarla, quería conocer su textura atrayente y recorrerla por completo pero no se atrevió y de un salto se alejó -... ja, gane. Bueno te dejo que termines...

Salió apurada de la habitación sintiendo el atronador latir de su corazón y se miró las manos que habían tenido la oportunidad de al menos rozar esa piel que casi la había hecho perder la cabeza, suspiro y se golpeó la mejilla tratando de alejar a su cerebro del impulso de regresar a la habitación y terminar con aquel dulce sufrimiento.

Dio unos pasos alejándose y volvió a mirar sus manos -Violeta... -. Susurro recordando el color de la ropa interior y solo eso basto para que corriera al otro lado de la casa.


Suspiro luchando internamente por mantener la compostura aunque borrar la imagen de ese cuerpo precioso con curvas delineadas a la perfección y piel insinuante al abismo, no le ayudaba en lo más mínimo. Decidió que mejor se entretenía haciendo algo así que tomo la pizza y un par de platos que llevo hasta la mesa de centro, encendió la televisión en el canal deportivo y regreso a la cocina por su cerveza y el vino de la cobriza.

Se dejó caer en el sofá y sin delicadeza alguna se quitó los tacones permitiendo que sus pies fueran libres relajándose con el frescor del piso, miro la tv unos momentos y sin poder remediarlo su mente volvió a viajar a los momentos anteriores. Se deleitó silenciosamente sintiendo como su cuerpo volvía a calentarse, disfruto el temblor de sus manos y saboreo el perfume que aún mantenía en sus recuerdos pero sobre todo sonrió sintiéndose como una jovencita al sentir su corazón con solo pensar en ella, ni siquiera necesitaba imaginar nada pervertido para que pasara a la vez que su respiración se volvía irregular y sus manos comenzaban a sudar. Suspiro convencida de que estaba perdida y sin escapatoria, el problema es que eso significaba un camino lleno de tristeza.

>>Puede que no sea así<<

-Déjate de tonterías... ella es Maura Isles, la mejor forense del país y yo... yo soy solo yo... -. Susurro tomando su cerveza y llevándola a sus labios con desanimo.

>>¿Y eso que? Es tu amiga, la mejor de hecho, así que no creo que te vea como menos o algo así...<<

-Soy su amiga, eso no es gran cosa... hasta Bass es su amigo...

>>¡Ey! No ofendas al primo de Rafael. Y no rebajes sus sentimientos, ella no merece que la pongas casi en la categoría de tonta amiga de todos<<

-Tienes razón, lo siento pero vamos que es obvio que no soy ni digna de aspirar a algo más que amistad... debo aceptar y sentirme agradecida por lo mucho que le da a una... una... una poli ruda con mal gusto en la moda y pocos estudios... -. Negó con la cabeza sintiendo su corazón estrujarse.

>>No digas eso, la moda es irrelevante y eso siempre lo hemos opinado, eres una buena poli que siempre trata de ayudar y no se detiene por nada para hacerlo como cuando decidiste serlo aun contra los deseos de todos... y aun puedes estudiar por gusto o ve a la escuela nocturna como Frankie...<<

-¿La has visto? Es como una princesa de la moda... mis pantalones y blusas de rebaja no le llegan, se avergonzaría a mi lado... lo de la escuela suena bien pero ella no saldría con una torpe estudiante... todos sus novios han sido empresarios millonarios o doctores de renombre, no soy nada tengo sueldo común...

>>¡Ajaja! Así que aceptas que el dinero también es un factor y uno importante<<

-Déjame en paz, por supuesto que importa... soy la hija de un fontanero y camarera endeudada ¿qué le puedo ofrecer? Ni una cena en un lugar lindo o buen vino...

>>¿Y el amor? ¿No crees que ser completa y estúpidamente fiel e incondicional importa más que una buena botella francesa?<<

-No junto a la vida acomodada que tiene...

>>Hoy estas demasiado pesimista ¿porque?<<

Jane intento que sus ojos no dejaran que ninguna lagrima se deslizada por su rostro -Porque hoy tuve una probada de su desprecio, algo hice lo suficientemente malo para que me mirada de aquella manera tan... fría... y entonces vi lo que podía pasar si era lo suficientemente estúpida como para confesarme, y también, hoy la vi tan hermosa que me aturdió por completo y tuve que aceptar que sin poder evitarlo estoy a sus pies...

>>Wow, que profundo... hasta me sorprendes...<<

La morocha bufo y sonrió levemente al escuchar cómo hasta su cerebro la bulleaba...

>>... pero déjame hacerte sonreír…<<

... de la nada volvió a su mente el recuerdo de la cobriza en ropa interior...

>>¡¡¡Violeta!!!<<

Se aturdió un momento pero luego se dio una bofetada riendo por lo bajo -Idiota.

Una revista de ciencia llamo su atención y sin poder evitarlo la tomo esperando encontrar algo que la atrapara y que pudiera entender, al menos así podía ofrecerle una pequeña plática interesante...


Maura regreso a la sala y para su sorpresa encontró a la morocha sentada cómodamente hojeando una de sus revistas, si eso no era ya bastante raro ya que usualmente las ignoraba si lo era que en su lugar no estuviera su atención absorbida en el resumen deportivo que pasaba en la televisión, eso era algo que jamás se perdía. Se acercó silenciosamente con su mirar confundido pero no pudo evitar que una sonrisa floreciera al ver como su amiga le había preparado todo para que solo se acomodada a su lado a relajarse, su vino listo y su pizza bajo un refractario que la mantenía a una temperatura agradable pero lo mejor de todo era verla ahí, acomodada como si fuera su casa, sintiéndose lo suficientemente perteneciente al lugar como para haber lanzado sus zapatillas a un lado.

-Te causaras lecciones articulares con la baja temperatura del suelo -. Susurro llamando la atención de la detective que dio un salto de sorpresa para luego suspirar aliviada al ver que era ella.

-No puede ser peor de lo que esos tontos tacones me han hecho -. Gruño mirándolos con odio.

Maura se acomodó a su lado y sonrió levemente -¿Algo interesante?

Jane por un instante la miro sin entender hasta que recordó la revista que continuaba en sus manos y que dejo con suavidad junto al montón -Algo... leía sobre esa nueva droga que imita el ejercicio, al demonio lo de ir a trotar de ahora en adelante.

-Jane...

-Lo siento -. Agrego enseguida con una brillante sonrisa inocente por la reprimenda a su mala palabra.

-La KTHU sin duda será de gran ayuda...

-... para los flojos una mejor excusa, dirás -. Dijo la morocha acercándole su copa.

Maura la acepto con una sonrisa y le dio un leve sorbo -No es para ellos, piensa en aquellas personas que han sufrido lecciones severas que les impiden el movimiento... es para ellas que se creó, los parecimientos por el sedentarismo, más el forzoso, son graves... desde atrofias musculares o articulares hasta deficiencias orgánicas que conducen a aumentar sus problemas reduciendo su calidad de vida...

Por un momento la cobriza se quiso golpear, de nuevo ahí estaba su tonto cerebro soltando todo sin detenerse a ver que sin duda era un tema aburrido para alguien que no fuera amante de la medicina pero al ver con cierta vergüenza en su mirar a la morocha, se encontró con que ella le ponía atención sin gesto de molestia, la escuchaba.

-Creo que tienes razón además el ejercicio ayuda al estado de ánimo ¿no?

No pudo evitar sonreír con amplitud, ella realmente la escuchaba cuando hablaba aunque fuera un tema "wiki" como le apodaba -Así es...

-Y eso puede ayudarlos en su recuperación ¿cierto? -. Jane la miro con sinceridad y la cobriza estuvo a punto de lanzarse a besarla pero resistió dándole una mordida a su cena asintiendo efusivamente notando como la detective le daba una rápida mirada completa y le sonreía -Siempre luces como una modelo lista para las fotos...

-Lo siento... -. Susurro sonrojada la forense pero Jane negó.

-Está bien... luces preciosa -. Soltó lo último por lo bajo la detective antes de llevarse la cerveza a sus labios y voltear hacia la televisión obligándose a dejar de mirar a su amiga que se sonrojo de sobremanera.

Comenzaron a cenar en silencio, ambas fingiendo que su comida era lo más interesante del mundo, tratando que sus miradas no las traicionaran y se dirigieran hacia la otra aunque no siempre funcionaba regalándose miradas furtivas que por mera suerte no se toparon. Maura se sentía algo inquieta, una pregunta le había llegado hace mucho a su cabeza y la atormentaba todas las suposiciones que esta estaba formando hasta que ya no pudo resistirlo.

-¿Y qué te pareció Marcus? -. Soltó sin más obligando a la morocha a dejar de masticar unos segundos mientras la observaba -¿Te gusto?

En su interior Jane no dejaba de pensar...

>>Mierda, mierda, mierda... ¿Qué digo?... mierda, si le digo que no preguntara porque si era lindo y si digo que sí... bueno, no es como que este matando mis oportunidades ya que estas son nulas... ok, ya está...<<

... sonrió levemente -¿Si?... digo, por supuesto era... era lindo, tu sabes… y bombero, nunca he tenido un amigo bombero…

Se giró de nuevo a la pantalla mientras la cobriza palidecía y la miraba con dolor -¿L-lo veras de nuevo?

Susurro apretando su copa y Jane le sonrió torpemente -Claro, bueno ya quedamos de juntarnos para ver el partido del domingo ¿no? -. La doctora asintió forzadamente -Vas a ir ¿no? Pediremos comida chatarra y tendré tu vino... -. Agrego Jane juguetonamente obligando a la doctora a asentir -Genial, veras como le enseño a amar el béisbol.

-Si... -. Rio Maura intentando no sentir nada, intentando recordar que no había peligro ya que el chico tenia novia pero como ignorar que la morocha tenia cierto gusto.

La atmosfera se volvió algo pesada pero ninguna se atrevió a decir nada aunque ambas podían sentirlo. Cuando la comida termino Jane se puso de pie y recogió los platos aunque la cobriza quiso evitarlo en especial cuando la vio fregándolos pero su amiga no acepto dejarlo, con un mandil enjabono los platos dándole la espalda a la doctora que fantaseaba sin parar que podía acercarse y rodearla con sus brazos, que quizás podría besarla y disfrutar de aquellos labios que jamás dejaban de tentarla a cada instante que se encontraba frente a ella pero no se atrevió. Sin saber que su compañera dibujaba la misma imagen en su interior y sonreía estúpidamente.

Jane dejo el fregadero limpio y camino de regreso al sofá donde Maura la esperaba observándola en cada instante con sus ojos aceitunas, noto como caminaba con cierto dolor silencioso en su rostro y preocupada se puso de pie para acercarse a tomarla de la mano dándole un poco más de apoyo.

-¿Estas bien? Jane.

-Si, no es nada, doc… solo esos estúpidos tacones que me asesinaron mis piecitos -. Gruño la detective mirando de la peor manera a los zapatos que se mantenían alejados.

-Debes haberte dañado un poco tus huesos metatarsianos, en especial ya que no estas acostumbrada a soportar ese peso y altura -. La doctora le acomodo en el sofá acomodándole las piernas arriba -Espera un momento…

Sin que Jane pudiera decirle que no era tan importante y que tal vez mientras durmiera todo se arreglaría ella desapareció por el pasillo hacia las habitaciones. La forense entro en la habitación de invitados y abrió el closet donde usualmente había un atuendo diario de su amiga y un pijama limpia, todo preparado para que esta pudiera quedarse sin dificultades al día siguiente. Tomo la ropa de dormir de turno y paso a su habitación por un botiquín pequeño que guardaba bajo la cama para regresar corriendo con su amiga que ya se encontraba de nuevo de pie tomando otra cerveza de la nevera y una nueva copa de vino para su amiga.

-¡Jane! Te dije que no te movieras…

-Nop, de hecho solo dijiste que aguardara y eso estoy haciendo -. Sonrió la morocha regresando con lentitud hacia el sofá pasando frente a la doctora que le gruño provocándole una risa -¿Y eso?

Noto lo que la cobriza cargaba y esta la siguió hacia el sofá -Es tu pijama, te quedas esta noche ¿cierto? -. De pronto Maura se sintió un poco nerviosa sin saber realmente el porqué, no es como si fuera la primera vez que la detective se quedaba…

>>… pero lo es contigo consiente de tus sentimientos y todo el aturdimiento que ella despierta en ti… como ahora que le miras las piernas demasiado ¡deja de hacerlo, torpe o se dará cuenta!<<

… la doctora dio un brinco y desvió su mirar que realmente se había mantenido en el cuerpo perfectamente definido de la detective que lo ignoro.

-Pues no lo sé…

Maura despertó al escuchar su voz -¿Qué? Disculpa, me distraje…

Se acercó lentamente y Jane le sonrió -Lo note… dije que no sé si me quedare.

La cobriza se sentó en la mesa de centro mirándola confusa, con tristeza en lo profundo de sus ojos pero básicamente miedo. Tal vez había dicho o hecho algo.

-Pero es tarde y no traes tu auto… y-yo… creo que sería mejor que te quedaras, tu habitación esta lista para ti como siempre…

Soltó atropelladamente a lo que Jane sonrió sin poder evitar sentirse feliz al saber que al menos tenía un espacio en su vida, porque eso significaba lo de "SU habitación" ¿no?...

>>… por supuesto que sí y hasta más… pero no lo discutiremos ahora, pon atención…<<

-… ¿no crees?

Supuso que aun hablaban de lo mismo -No quiero ser una molestia…

-… nunca lo serias para mí, Jane -. Maura se atrevió a tomarle la mano y sonreírle mirándola fijamente a los ojos sintiendo su corazón acelerarse a la vez que el de la detective que se acercó y acaricio su mejilla sonriendo.

-Lo sé, Maur…

Susurro y por algunos instantes se quedaron así, en esa pequeña burbuja donde solo ellas estaban y todo era maravilloso pero por supuesto se rompió en el instante en que se percataron de su cercanía. Maura le tendió la pijama a su amiga y miro a otro lado tratando de ocultar su nerviosismo que brillaba en su rostro rojizo casi al tono de su cabello, por suerte su copa de vino le ayudo tanto para ocultarse tras ella como para relajarla un poco al beber su contenido.

Jane se puso de pie de un salto pero al instante se arrepintió sintiendo ese dolor profundo en la planta de sus pies -Mier… -. Se calló a tiempo y refunfuño caminando un poco hacia la cocina dejando a la doctora dándole la espalda, ya que no pudo llegar más lejos ahí se desabrocho el vestido y lo dejo caer permitiéndole una vista de su lencería a Maura que casi escupe el vino al verla y aunque intento alejar su mirar, no pudo guardando la imagen en lo más profundo de su mente dibujando cada delicada línea sintiendo su corazón saltar sin control -Así que aquí estaba…

-¡¿Qué?! -. Exclamo con cierto volumen la doctora sintiéndose atrapada.

Jane regreso a paso lento a su lado y la miro confusa -Digo que aquí estaba mi playera de la academia, tenía semanas buscándola en mi departamento… hasta pensé que JoFriday se la había comido…

-Eso sería algo complicado, ella estaría muerta de haberlo logrado -. Soltó sin pensar la doctora y la detective casi la golpea pero al final solo rio un poco y se acomodó de nueva cuenta en el sofá.

-Tienes una manera sutil de decirme que mi perra puede morir -. La doctora se avergonzó -Pero bueno ¿Qué es eso?

Maura miro hacia sus manos y dio un brinco entusiasta extendiéndoselo para permitirle que le echara una hojeada -Esto es mi equipo médico especial para el cansancio en piernas, los tacones aunque hermosos son bastante peligrosos para el cuerpo femenino…

-Ni que lo digas…

-… y te ayudara a eliminar todo malestar.

-Dormir hará lo mismo -. Afirmo la detective y dio un brinco de sorpresa mirando a la doctora que sin vergüenza le tomo los pies y los acomodo sobre sus piernas -Pero que…

-Te ayudare a que eliminar el dolor y a la vez me asegurare que tu Peroneo Astragalino no se vea comprometido -. La detective no entendió ni una palabra pero realmente no le importaba ya que su mente se encontraba en las manos de la doctora que se llenaron de una extraña mezcla verdosa que antes de que pudiera evitarlo ya se encontraba en la planta de su pie derecho.

-Maura esto no es necesario, enserio yo…

-Shhh, Jane déjame hacer mi trabajo…

-¿Trabajo? ¿Ahora soy un cadáver con molestias? -. Dijo torpemente la detective y la doctora la miro solo un segundo antes de seguir con su labor de llenarle el pie con esa cosa.

-Los cadáveres no pueden presentar molestias ya que la vida ya no existe en ellos pero dejando eso de lado, te recuerdo que antes de forense soy una médica cualificada para cuidar seres vivientes y por ende ayudarlos en sus malestares.

-Ok pero eso que tiene que ver con el lodo en mi pie, no era más fácil darme una pastilla y ya.

Maura la reprendió con la mirada a la vez que ejercía presión en la planta del pie de la morocha que soltó un quejido -Me niego a subministrarte fármacos para esta simplicidad que el ungüento de la tribu ai -jam bien puede solucionar y de manera natural…

Jane apretaba los ojos con dolor -Pero yo si prefiero las drogas, sin ánimos de ofender a la tribu… hay, Maura se más amable…

-En un momento dejaras de quejar y la firmeza en mis manos ayudaran a des estresar tus tendones -. Y así la doctora continuó masajeando ambos pies ignorando las contiguas quejas de la morocha que se revolcaba sin control hasta que al fin el dolor desapareció, o tal vez fuera que le dolía tanto y ya no lo notaba. No estaba muy segura.

-¿Para que las vendas? -. Susurro mirando a la cobriza que le sonrió mientras envolvía su pie.

-Para evitar que el enfriamiento te dañe y para que no ensucies mi piso, mañana tengo una autopsia a primera hora ¿recuerdas? Así que no me da tiempo de limpiar… ¿Sientes molestias?

Jane sonrió -No… agradécele de mi parte a la tribu "Aja"…

-Ai -jam…

-Tú me entendiste -. La doctora bufo sonriendo levantándose para ir a la cocina a lavarse las manos y Jane la siguió con la mirada -¿Y tú? ¿Ya no tienes molestias?

Maura detuvo su avance a medio camino y la miro sin comprender -¿Que molestia?

Jane la miro con seriedad -Esa, la que te tuvo todo el día con mala cara y que me estas ocultando.

La doctora se sentó en el sofá acomodando de nuevo las piernas de la morocha sobre las propias mientras mantenía la vista fija en el televisor tratando de conseguir alguna buena respuesta en su interior que no hallaba.

-Maur ¿qué pasa?... Sabes que me puedes contar lo que sea, yo te apoyare en todo y si el problema es conmigo... solo dilo y prometo disculparme si hice o dije algo que te molesto -. El semblante de la detective cambio a uno lleno de culpa y tristeza que lastimo a la cobriza que de inmediato le tomo la mano.

-Oh, no Jane, no fue tu culpa... yo solo... solo me entere de algo desagradable y no supe cómo lidiar con ello. Lamento mucho haberte hecho pensar que tu pudiste hacer algo... yo sé que tú nunca me lastimarías...

>>... apropósito... <<

Jane le sonrió levemente dándole un pequeño apretón en su mano con cariño -Esta bien, yo sé que a veces para ti no es fácil abrirte pero vamos Maur, soy yo... cuéntame...

Maura la miro y sonrió levemente suspirando en su interior -Lo siento, Jane... yo... yo aún no estoy lista... n-no puedo...

Susurro bajando la mirada y de inmediato sintió un leve jalón que no se detuvo hasta que se encontró acomodada sobre el pecho de la morocha que la aferro con dulzura regalándole toda la calidez de la que era capaz, susurrándole en silencio que ella estaba ahí y que siempre lo estaría.

-Está bien, Maura... solo dime si tengo que golpear a alguien...

>>¡A tu madre!<<

Grito de inmediato la mente de la cobriza pero esta solo sonrió evitando que una carcajada se escapara de sus labios -No, no tienes que golpear a nadie...

La detective asintió dejando su cabeza descansar sobre la forense que suspiro aferrándose con la misma intensidad con la que era abrazada sintiendo como su corazón latía con fuerza cerciorándose de que aquella brusca y torpe mujer era el amor de su vida...


Era temprano por la mañana cuando Angela entro sin tocar a la casa de la forense y estuvo a punto de gritar para llamarla avisándole que se encontraba ahí pero su mirada vislumbro la televisión encendida. Se acercó a buscar el mando preguntándose que es lo que había ocurrido, no era normal en la doctora dejar aparatos funcionando pero apenas y se acercó al sofá entendió lo que paso o al menos lo imagino.

Sonrió observando a las dos mujeres que dormían profundamente, abrazada la una a la otra y de alguna extraña manera acomodadas para que ambas no cayeran al suelo y fueran cubiertas perfectamente por la única manta con la que contaban. Se veían tan tiernas o al menos eso pensó la mujer que lo más silenciosamente que pudo se alejó hasta salir de la casa cuidando cerrar sin mucho ruido.

-Hay, mis niñas lentas... -. Susurro sonriendo regresando a su chalet y suspiro con esperanza -Creo que voy a ganar la apuesta -. Festejo caminando alegremente.