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Y si hubiese quedado en Slytherin? — capítulo 1
La calle de Privet Drive se podría considerar normal, todas las casas on sus jardines podados y llenos de vida, las flores del mes de Junio estaban floreciendo y en realidad eran hermosas, los autos de los residentes estacionados en su patio le daban aire al la calle que toda aaquella gente era de bien, pero, siempre hay algunas decepciones, tal es el caso de la familia Dursley.
Nuestra historia comienza en un día cualquiera para la mayoría de las personas pero no para esta familia dado que era el cumpleaños de su primogénito y la señora Petunia Dursley quería que todo fuera perfecto y cabe mencionar que todo lo que se planea cuidadosamente siempre sale algo mal.
-LEVANTATE- un grito resonó en toda la casa y despertó a un chico de 10 años.
Este chico no era otro que Harry Potter, un niño escuálido y algo desnutrido debido a los constantes castigos que recibía por parte de sus tíos sin justificación alguna, cuando abrió los ojos se pudieron observar dos orbes esmeraldas brillantes y una cicatriz en forma de rayo en la frente, producto del choque en el que murieron sus padres o eso le hicieron creer sus tíos.
-Ya me levanto- contesto con voz somnolienta.
-Eso espero, por que hoy es el cumpleaños de mi Dudley y todo tiene que salir perfecto- le dijo su tía para después dirigirse a la cocina.
Al escuchar eso Harry cerro fuertemente los ojos y comenzó a maldecir por lo bajo, los cumpleaños de Dudley no eran de sus mejores recuerdos dado que siempre un amigo de Dudley iba la casa de sus tíos y estos los llevaban de paso a algún lugar y dejaban a Harry en la casa de una vecina, la señora Figg, la cual el gusto por los gatos le daba aires de chiflada, y además que su casa olía a repollo.
Cuando Harry llego a la cocina su tía le dijo que se encargara de cuidar el beicon y así estuvo vigilando que no se quemara cuando una gran cosa rosada que no era otro que su primo Dudley entro al cocina gritando.
-¡MAMA, MAMA, DONDE ESTAN MIS REGALOS?!- gritaba al chico a una exaltada Petunia.
-Están ahí preciosura- le indico su madre a una mesa repleta de regalos que al verlos Dudley se puso a contarlos y al terminar de contarlos se giro para poder gritarle a su madre dado que los regalos eran dos menos que el año anterior y al ver esto a su madre se le borro la sonrisa y se apresuro a decir.
-Te compraremos más regalos cuando salgamos al zoológico- se apresuró a decir y Dudley se relajó y volvió a formar su estúpida sonrisa.
Harry agradeció mentalmente a su tía, ya que de lo contrario hubiera tenido que aguantar la perorata de su primo durante horas y francamente nadie los soporta.
-Muy bien Dudley, así se hace exige lo que vales- lo felicito su tío Vernon y Harry suprimió una sonrisa al escuchar aquello.
El resto del desayuno paso tranquilamente hasta que el teléfono sonó y tía Petunia se levantó a contestar y después de unos minutos regreso con cara de malas noticias a la mesa.
-Vernon, la señora Figg no puede cuidar al chico- inmediatamente Dudley comenzó a fingir un llanto mientras su madre trataba de calmarlo y su tío Vernon fulmino con la mirada al chico, pero Harry no se inmuto, de hecho hacía tiempo que no le importaba la manera en la que su tío lo miraba.
-¡Yo no quiero que venga, siempre lo arruina todo!- lloriqueaba su primo.
En eso el timbre de la casa sonó y tía Petunia se levantó a recibir al amigo de Dudley con el que irían al zoológico, en cuanto entro a la cocina Harry pudo observar a Piers, un niño flacucho con cara de rata que era el segundo jefe en la pandilla de Dudley en la escuela, y al observar la escena en la mesa de la cocina frunció el ceño al ver a Dudley lloriqueando falsamente.
-¿Qué pasa Dudley?- pregunto Piers.
-¡Harry quiere venir con nosotros al zoológico y ya sabes que siempre lo arruina todo!- al escuchar eso el chico dirigió una mirada perversa a Harry y añadió. -Es cierto señores Dursley, además siempre pasan cosas extrañas a su alrededor- al oír los Dursley se tensaron y miraron con odio a Harry como diciendo que fue su culpa.
-No se preocupen niños, el no vendrá con nosotros- dijo de una forma muy cruel tío Vernon pero Harry mantuvo su cara inexpresiva.
-Te quedaras aquí chico- le dijo su tía Petunia- Muy bien vámonos que se hace tarde- les dijo a los chicos.
En cuanto su tía Petunia y Dudley y Piers salieron de la casa su tío Vernon se le acerco peligrosamente a la cara y le dijo con odio.
-Cerrare la puerta con llave- dijotío Vernon a Harry.
-Como quieras- le contesto Harry.
-No comerás nada hasta que regresemos y cuidado con tocar el televisor- continúo tío Vernon esperando que Harry lo desafiara pero el chico solo se limitó a asentir y con una última mirada de odio hacia su sobrino salió de la casa y cerrándola por fuera.
Con unsonoro suspiro Harry se metió en su alacena bajo las escaleras y se puso a pensar sobre su vida futura.
Hacía ya tres años en los que se dio cuenta que no le importaba a sus tíos lo que a él le pasase y, aunque no lo quisiese admitir, le dolía el hecho de que nadie se preocupara por él, algunas veces pensaba en sus padres, no los conocía sin embargo se los imaginaba en su mente y en la vida que pudo haber tenido.
Rápidamente alejo esos pensamientos de su mente dado que no le hacía ningún bien deprimirse por algo que no iba a pasar y mejor se dedicó a pensar en otro tema más preocupante o extraño por así decirlo. Las cosas extrañas que sucedían a su alrededor.
Ahora que lo pensaba Piers tenía razón en una cosa, él era raro, y no por apariencia sino que podía hacer cosas que estaban fuera del entendimiento, como por ejemplo, la vez que cambio de color el cabello de su maestro solo porque no le dio la nota merecida en su ensayo, o la vez que voló literalmente al techo de la cocina en la escuela para poder escapar de la pandilla de su primo, o en la ocasión en la que su primo lo hizo enojar tanto que no supo como pero lo hizo retorcerse de dolor en el suelo y Harry se dio cuenta de lo que estaba haciendo estaba mal aunque no tenía idea de lo que hacía y cabe mencionar que su tío le dio una buena paliza y lo dejo sin comer durante dos días, o la más reciente que ocurrió en el parque cerca de la casa de sus tíos en el cual pudo jurar que una serpiente le hablo.
Sacudió su cabeza tratando de alejar ese pensamiento pero no pudo evitarlo aun tenia fresca esa memoria y sabía que no había algo para que cambiara de opinión así que decidió salir al parque y tratar de encontrar la serpiente para comprobar que solo era raro y no loco.
Estaba a punto de salir cuando se dio cuenta de algo, su tío Vernon dijo que cerraría la puerta con llave pero no supocómo y de un solo toque se escuchó un chasquido y la puerta se abrió, sorprendido pero sonriente Harry salió de la casa y fue al parque para poder buscar a la serpiente
Al llegar al parque se dirigió a los matorrales que estaban detrás de los columpios y dado el fuerte sol de verano que había proyectaban una fuerte sombra, haciendo que no se distinguiera muy bien, pero esto no le importo a Harry y se adentró para poder encontrarla, estuvo durante cerca de una hora buscando pero aún no había rastro de la serpiente y cuando estaba por darse por vencido algo le llamo la atención o más bien una voz silbante.
-*Hola de nuevo, humano-*dijo la voz para después dar paso a una hermosa serpiente de un color verde brillante combinado con el color palta que le hacía verse exótica.
-*Mm, hola no es que quisiere ser mal educado pero, en verdad estoy hablando contigo?-*dijo Harry.
-*Ja jajá, no estás loco humano, estás hablando en un idioma que no muchos pueden hablar y que además le temen, esta lengua se conoce como parsel-*le dijo la serpiente.
-Y tu como la conoces?- la curiosidad le estaba matando.
-Acaso nunca habías escuchado acerca de esta legua?- ´pregunto sorprendida la serpiente-pero si todos los de tu clase le temen al último hablante conocido del parsel- la serpiente no salía de su asombro
-*A que te refieres con los de mi clase?-*el chico ya estaba perdido.
-Acaso no eres un mago- le pregunto curiosa la serpiente.
Esa pregunta descoloco demasiado a Harry y si ya se consideraba raro al estar hablando con la serpiente ahora esta seguro que se volvió loco. MAGIA?, aquello que hacía era magia, no lo creía, es que era imposible de creer así que decidió interrogar a la serpiente.
-*Como que un mago?-*le dijo a la serpiente.
-*jaajaja, enserio niño, no sabes que eres un mago?-*se burló la serpiente-No sabes nada acerca de tu mundo?- le pregunto, aquel niño le producía mucha curiosidad.
-Mundo, que mundo?-le dijo Harry.
La serpiente suspiro y comenzó a contarle todo lo que sabía acerca del mundo mágico, desde la constitución del ministerio de magia, los asuntos de los duendes en el banco mágico, hasta la guerra que se había acabado con la caída de un señor oscuro la cual hasta la serpiente le tenia miedo.
-Y cómo es que ese mago tan poderoso fue derrotado?- le pregunto a la serpiente.
-No lo sé, tan solo se que fue derrotado por un bebe llamado Harry Potter- le dijo la serpiente.
Harry se tenso y vio a la serpiente con incredulidad.
-*Yo me llamo Harry Potter-*le dijo en un susurro.
L a serpiente no lo podía creer, estaba hablando con el que acabo con el señor oscuro, por esa razón es por la que podía sentir una poderosa aura mágica a su alrededor y lo que era aún más increíble era el hecho que ese niño no lo sabía así que se dedicó a explicarle todo lo que había escuchado acerca de la derrota del señor oscuro.
Harry no lo podía creer, él había derrotado a el más poderoso y cruel mago de artes oscuras, miles de preguntas se arremolinaban en su mente pero decidió decir la única que más le intrigaba.
-Y tu como sabes todo esto?- le pregunto a la serpiente.
El semblante de la serpiente se tornó amenazador, pero no hizo que el chico retrocediera dado que pudo ver que la serpiente no lo atacaría.
-Una de mis hermanas, Nagini, así la bautizo el, se dedicó a servirle y yo la visitaba de vez en cuando hasta que me entere de todo lo que el hacía, no podía creer lo que me contaba mi hermana, no solo la mandaba como su esclava sino que hacia cosas realmente terribles a los otros magos, y yo aun siendo serpiente eso no me gusto, yo solo mato para comer y sobrevivir pero el mataba por poder y diversión y eso no me agrado, le dije a mi hermana que lo abandonara, pero ella no me hizo caso y decidí alejarme de ese monstro, y algunos años después mi hermana vino a visitarme por última vez y me dijo de la caída de su señor y así es como lo es y acabo de decírtelo todo.
Harry escucho con mucha atención todo el relato y después de que la serpiente terminara su mente estaba trabajando rápidamente. ¿Por qué él no lo sabía?, ¿Sus tíos lo sabían?, Y si lo sabían, ¿Por qué no le habían dicho nada?. Ahora que lo pensaba sus tíos de vez en cuando le decían anormal ahora entendía el motivo y si le decían eso significaba que estaban al tanto de su poder. Esto hizo enojar mucho a Harry, ya que nunca le habían mencionado eso y si el era mago entonces sus padres también lo eran o al menos su madre lo era ya que su tía se refería a ella como anormal también. Les sacaría las respuestas a sus tíos pero el problema era ¿cómo?
*-Oye te interesaría un trato?-*le pregunto a la serpiente.
-Qué tipo de trato?- le pregunto curiosa.
-*Tú me das tu ayuda para poder investigar lo referente a mi pasado y yo te protegeré y cuidare de ti-*le dijo con amabilidad, pero después su rostro se ensombreció y le dio un aspecto terrorífico que asusto a la serpiente-*además, quiero que me ayudes a vengarme de ese señor oscuro, ya que si es tan poderoso como me dijiste no creo que haya muerto y así podrías también vengar a tu hermana, así que ¿Aceptas?-*le pregunto.
La serpiente se lo pensó un momento, este chico se veía sincero y no parecía querer tenerla como esclava sino como aliada, además de que tenía razón, quería venganza por su hermana y después de meditarlo respondió.
-*Es un trato niño-*y Harry solo sonrrio.