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Historia 186158 — capítulo 22

Después de que "Nina" se fue dejándonos con la duda, decidimos que lo mejor era descansar, dijo que teníamos hasta el atardecer, pues alrededor de esas horas se celebra al completo el funeral de manera oficial por el ministerio. Cabe mencionar que ese día no hay clases, por lo cual todos los que no tenían parientes se pusieron contentísimos, siendo sancionados por la directora.-Albus- me llamo tío Neville cuando estaba a punto de irme hacia la cabaña de Hagrid, aprovechando que él se hallaba fuera y allí por fin tendría un momento de soledad.-Mande, tío- dije de manera paciente, ¿es que ningún maestro puede dejarme en paz?-¿Si sabes que McGonnagall cambió la cita con tus padres para hoy?- yo asentí-. Pues mientras tanto la directora a pedido que ni tú, ni Rose o el señor Malfoy abandonen el lugar. No hasta la ceremonia, por lo menos- no pude evitar que mis ojos se abrieran como platos. "¿Qué haré ahora?"-. Sígueme- pidió el amablemente. Lo seguí en silencio, pues no me hallaba de ánimos para hablar.-¿Por qué vamos a Gryffindor?- pregunté al ver que nos alejábamos de Slytherin.-Porque pese a que soy subdirector, sigo siendo líder de casa Gryffindor. Rose y Scorpius ya están allí; honestamente no sé si hice bien en dejarlos solos- comentó preocupado, posiblemente recordando una de sus discusiones.-¿Cuándo será la ceremonia?- pregunté.-A las 7:00 p.m. Estarán un muy buen rato allí adentro- me advirtió antes de abrir la puerta de su oficina. Y de hecho, allí estaban Rose y Scorpius, los dos distraídos, cada uno en su mundo. Rose leía uno de los libros de tío Neville mientras que Scorpius miraba hacia la ventana. -¿En verdad nos quedaremos aquí hasta las 7?- preguntó Rose fastidiada.-Se quedaran aquí hasta que lleguen sus padres.- respondió tío Neville con suficiencia.-¿Pero creí que usted ayudaría con la ceremonia, profesor?- preguntó Scorpius despegando la vista del paisaje nublado. Estaba lloviendo mucho, como suele suceder por estas fechas, por lo cual pienso que a de ser un martirio estar afuera para la ceremonia.-Exacto, señor Malfoy, es por eso que ustedes se quedaran aquí hasta que termine con mi deber- "Podremos irnos" pensé, aprovechando que tío Neville no estaría-. Cerrare con llave y solo porque se de lo que es capaz Rose, les pidió que entreguen sus varitas- los tres bufamos, pero lo hicimos sin rechistar-. Ahora sí, por favor, compórtense, no les conviene empeorar su situación. Ahora, si me disculpan, me tengo que ir. - tío Neville se fue casi tan rápido termino de hablar.  "No hay forma de salir de aquí" pensé, mientras en mi cabeza solo pasaban imágenes de Toire siendo torturada. Debía de imaginar esas cosas, para variar...

(…) 

6:00 p.m Llevamos casi 6 malditas horas aquí adentro y podría jurar que han sido las horas más largas de mi vida. Al principio, no era tan terrible, Scorpius, Rose y yo habíamos conseguido hablar durante un rato, pero en algún momento me canse de caminar por la oficina, al igual que Scorpius de mirar por la ventana y Rose de plano se acabo una repisa de libros.  Para este punto, Rose ya estaba famélica, Scorpius cansado y yo malhumorado. Y en mi cabeza no cabía que en menos de una hora todos los que quedaban iban a morir, y sería mi culpa, mi culpa por no haber querido hablar con mis padres. Pero de haberlo hecho... ¿Me hubieran creído? "Por supuesto que no" me respondí de inmediato; me hubieran regalado por meterme en esta clase de asuntos. Con Rose hubiera sido lo mismo; y en cuanto a Scorpius, prefiero no imaginármelo. Pero aún ese momento de ansiedad, algo nos logró sacar de nuestros pensamientos. Él sueca movimiento de la perilla. ¿Será quizás...? . Cuando por fin se abrió nos topamos con nada más y nada menos que con los "idiotas" (que conste, ese nombre se los dio Rose, mi padre y el resto más bien los identifica como "merodeadores").-¿Cómo entraron?- preguntó Rose a la defensiva.-Rosie, tan linda como siempre- dijo Fred haciéndola bufar.-Tranquila, Rosie, no hay porque pelear- dijo Frank, la voz de la razón.-¿Qué hicieron para que los hayan tenido aquí todo el día? ¿Acaso es verdad que se escaparon?- preguntó James, yo asentí algo avergonzado- ¡Ese es mi hermano! ¡Es que lo aprendió de mí, obviamente!-Eres todo un ejemplo a seguir- dijo Rose con sarcasmo.-Me habías dicho que tu prima era amargada, pero no creí que tanto- dijo Alexander ganándose una mirada de odio de Rose.-¿Cómo entraron?- preguntó Scorpius confundido.-Tenemos nuestros trucos- dijo Alex maliciosamente.-Igual, creo que esto lamentablemente te pertenece- dijo James dándome el mapa del merodeador-. ¡No es justo! Papá me va escuchar... ¡Yo lo quería! Pero bueno, les servirá más a ustedes que a nosotros.-¡Nos deben una!- gritó Fred antes de que se fueran.-Ahh, se me olvidaba. También tengan esto; ¡suerte!- dijo Frank dándonos el manto d invisibilidad.-¡La necesitarán!- se escuchó el grito de Alexander desde lejos. Frank corrió a alcanzarlos y después se escucharon las risas de los cuatro. -No sé cómo pueden estarse riendo a cada rato- dijo Rose sorprendida-. Son las 6:10. Sobre improvisar, me encanta el plan, usémoslo.-¡Vámonos!- dije tomando el manto y extendiendo el mapa.-¡Esperen! - dijo Scorpius-. ¿Y las varitas que? El profesor no se las llevo,las guardo, ¿recuerdan?.-Solo se llevó la mía- dijo Rose con algo de resignación.-Abramos el cajón entonces- dije acercándome.-Podríamos golpearlo- dijo Scorpius sin saber qué hacer.-O mejor sigamos jalando- propuse sin saber muy bien de qué hablaba.-Permítanme- dijo Rose sacándose un pasador del pelo. La miramos extrañados, pero nuestras muecas se tornaron a cara de asombro al ver como con tan solo meter el pasador a la cerradura y dar unas vueltas, encajo como si fuera la llave-. Un truco muggle, no todos son inútiles.En efecto, allí se hallaba mi varita, la de Scorpius y las de muchos alumnos que había sido castigados, todas salvo la de Rose.-Usa esta- dije dándole una que por lo menos físicamente, se parecía un poco a la de ella.-Servirá- dijo más convencida de lo que probablemente estaba. Y así, agachados puesto a que a dudas panas cabíamos los tres en el manto, nos dirigimos hasta donde, según el mapa, se hallaba la entrada a la casa de los gritos.

(…) 

-Y bien, ¿cómo entramos?- dijo Scorpius una vez nos hallábamos frente a ella. Seguía lloviendo, pero ahora era tan solo una ligera llovizna comparado con con estaba hace un par de horas-. Porque amenos de que pensemos en algo, ese árbol nos matará...-Pues desde aquí veo el pasadizo- dijo Rose-. La entrada, parece un pequeño hueco en el piso. Sea quien sea quien lo creo debió ser alguien muy pequeño- comentó con curiosidad-. Podríamos hacer que uno sea atacado por el árbol y luego los otros dos entran y el tercero entra dejándose caer haciendo que los otros dos lo empujen. ¿Algún voluntario? "El nudo, pisa el nudo" dijo la misma voz siseante que me había hablado la vez que huimos de Filch en la biblioteca y si bien me dio algo de miedo, la primera vez no se había equivocado, entonces... ¿Qué podría salir mal? Me paré en el punto exacto donde me dijo la voz y como de arte de magia el sauce se tranquilizó. Rose y Scorpius estaban por preguntar un ¿cómo? Pero algo los detuvo. Después de que entraron ellos, rápido corrí a meterme antes de que el sauce se alterada otra vez. Lo logre, para encontrarme con otro estrecho corredor que supuestamente dirigía a la casa de los gritos. Rose iba enfrente, pues ella había conjurado un "Lumos" y esa débil luz era lo único que alumbraba el lugar. 

Cundo entramos por fin, nos encontramos con una casa igual de tétrica a cómo lucía por fuera. En el centro y muy para nuestra sorpresa, había un gran piano que, junto a todo en ese lugar, parecía devastado y muy sucio. A tía Fleur le hubiera dado un infarto. Pero hubo algo que me llamó la atención; una que otra cosa parecía no llevar mucho tiempo, por lo menos no tanto como lo demás . -Albus, la chimenea... No hace mucho que la apagaron- dijo Rose fijándose en la ceniza- Sea quien sea que estuvo aquí, fue hace poco...-O que sigue aquí- susurro Scorpius con algo de temor en su voz .-¡Oigan! Yo conozco a este señor- dije al ver un portarretratos que se hallaba en la mesa de café. Era un hombre de pelo azabache y largo , ojos grises como la plata y sonrisa altiva. Papá tenía una foto de ese señor, pero había algo diferente, en esta foto se veía mucho más joven, mucho más feliz. Iba tomando de la mano por una muchacha, quizás más joven que el, rubia y de apariencia delicada. Se veía feliz, a diferencia de en esa foto, que si bien sonreía, no era tan honesta como la amplia sonrisa que le dirigía a la rubia. Ese hombre era Sirius Black, sin lugar a dudas.- Es Sirius Black, mi papá tiene una foto  de él en casa.-¿Por qué tendrían una foto de Sirius Black aquí? Esa rubia, no será... Ella- dijo Rose en un chillido.-Pues no es lo único Black que hay aquí. Miren- como que todos los objetos que no parecían tan viejos tenían algún emblema o referencia a la familia Black. ¿Pero qué demonios? El  apellido Black como todo su linaje se hallaba muerto, perdido. Ya no quedaban Blacks, no por lo menos Blacks directamente, solo nietos o primos muy lejanos que carecen del apellido  (como Teddy, por poner un ejemplo). De la nada escuchamos un grito que parecía venir por debajo de nosotros. Ese grito, es el mismo grito que había escuchado hace unas noches en una de mis tantas pesadillas. Ese grito era inconfundible. Ese grito solo podía venir de Victoire...