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Hermione Black — capítulo 31

En hogwarts, Severus y Albus tenían una discusión.

−No Dumbledore, no vamos a contratar a ese incompetente de Lockhart, el puesto de pociones es para Regulus de nuevo.

−El se fue, necesitamos un nuevo profesor.

−El está de regreso me ha hecho saber que está interesado en su antiguo puesto, así que no necesitamos un nuevo profesor, el uno de septiembre Regulus estará aquí.

−No puede ser profesor, el es el hermano y tío de varios alumnos.

−Eso no te importo hace dos años, lo que te pasa a ti es que no quieres a otro profesor que no cumpla todos tus caprichos. −Y levantándose lo miro. −Regulus estará aquí, y tu no dirás nada, el consejo escolar ya me ha dado su aprobación, así que esta discusión se termina aquí y ahora, me voy aun me quedan días de vacaciones. −Y antes de que el profesor Dumbledore dijera nada se fue.

Unas horas después, Severus iba a casa de Orión.

−Buenas tardes, Severus.

−Buenas tardes, Orión, ¿puedo pasar?

−Claro que sí. −Y abriendo más la puerta le dejo pasar.

Desde algunos años, Severus llamaba a Orión por su nombre, y a él no le importaba al contrario le daba gusto saber que el mejor amigo de su hijo Regulus tuviera un amigo como él.

−¿Y bien para que has venido? Ya es muy tarde.

−A Dumbledore se le ha metido en la cabeza de que Lockhart sea el nuevo profesor de pociones, no quiere a Regulus, sabe que si el está allí no aceptara lo que diga, espero que con todo lo que le he dicho deje el tema en paz.

−Ese hombre es así, siempre se quiere salir con la suya, ¿el consejo escolar que ha dicho?

−Que Regulus tiene de nuevo su puesto.

−Entonces no hay nada más de lo que hablar. −Orión lo miro. −Va a ser un año difícil, tu y Regulus sois los únicos profesores que no obedecéis ciegamente a Dumbledore así que los demás os miraran mal.

−No me importa, llevan toda la vida mirándome mal, primero en hogwarts y luego al casarme con Christine, si he podido con todo eso, podre con unos profesores que llevan como 50 años dando clases.

−Hablando de eso, esos profesores son más viejos que yo, hogwarts está lleno de viejos.

−Sí, pero bueno no puedes cambiar el profesorado.

−Lo sé, aunque me gustaría, buenas noches Severus, gracias por venir a avisarme.

−De nada, buenas noches. −Y despidiéndose se fue.

Orión suspirando cerró la puerta.

−¿Por qué suspiras? −Le pregunto su hija que lo miraba. −¿Malas noticias?

−No cariño, solo que Dumbledore es un dolor de muelas constante.

−Bueno papi, nadie puede contigo. −Le dijo Hermione. −Yo se que tu puedes con él.

−Claro que sí. −Y le sonrió. −Ahora vamos a cenar que luego veremos esa película que tanto quieres.

−Sí. −Y así olvidándose del profesor y de todos los problemas que había en el mundo mágico se fueron a cenar.

El tiempo fue pasando y pronto los alumnos volvieron a hogwarts, con la vuelta de Regulus las cosas estuvieron un tiempo tensas, pero al pasar de los días, Dumbledore se dio por vencido aunque le costara aceptarlo sabía que ni sus amigos ni sus contactos llegarían a estar a la altura de los Black y mientras uno de ellos se opusiera a sus ideas, no podría convencerlos.

Un día Orión estaba en su casa viendo la televisión con su mujer y su hijo, ese aparato les había atrapado y a todos les gustaba, el hombre tenía que reconocer que era un buen invento, a sus hijos y sus nietos les gustaba tanto que se podían pasar horas delante de ella.

Esa noche estaba tranquilamente viéndola, cuando tocaron a la puerta, suspirando porque no les dejaran pasar una noche tranquila, se levanto y miro a Jane. −Hay problemas.

−Lo sé, eso lo he sabido al escuchar la puerta, ves con cuidado.

−Claro que sí. −Y miro a Darren. −Hijo, vete pronto a dormir.

−Si papa. −Y lo miro. −Tu atrapa a muchos malos.

−Lo hare. −Y dándoles las buenas noches se puso su túnica y al abrir la puerta vio a Charlus. −¿Qué pasa ahora?

−Han petrificado a la gata del señor Filch.

−¿El celador de hogwarts?

−Sí, ya sabes lo que significa.

−Sí, no hay que ser muy inteligente, la cámara de los secretos ha vuelto a abrirse, y ahora sabemos el monstruo que oculta en su interior.

−Sí, un basilisco, tenemos que ir.

Orión lo miro. −Te recuerdo que no soy un auror.

−Anda no te quejes tanto. −Charlus se rio y le agarro del brazo. −Se que te encanta acompañarme a buscar malvados, además esta vez tenemos más ayudantes, Cygnus y Abraxas se han apuntado.

−Solo falta que me digas que John y Lyall también vienen.

−Querían venir, pero no pueden, John mañana tiene una junta muy importante en su empresa para decidir las nuevas pociones que van a sacar a la venta y Lyall no está en el país, ha tenido que irse a Australia parece ser que una enfermedad tropical está afectando a los magos así que se ha ido a investigar y poder preparar una nueva poción.

−Mejor, ellos son más necesarios curando a la gente.

−Si por eso les he dicho que mejor se queden si sus pociones faltaran mucha gente moriría.

−Seamos sinceros, la fabrica de los Lupin es la única que se ocupa de las pociones en este país, Fudge es tan o mas incompetente que Crouch siendo ministerio. −Y lo miro. −¿Qué le pasa a este país? Solo votan por incompetentes.

Charlus suspiro. −Es que solo se presentan incompetentes al puesto del ministerio. −Y lo miro. −Ya te dije que te presentaras.

−Y yo te dije que pasaba de esto, ya tengo suficiente con todas mis cosas, mis empresas, cuidar de mi familia y ahora limpiar las porquerías que ocurren en hogwarts, espero que esto se solucione pronto, estoy harto de tanto trabajo.

−Ya verás como si. −Cuando llegaron al castillo vieron que sus amigos y los aurores ya habían llegado.

−Escuchar. −Charlus los miro a todos. −Hay un basilisco en la escuela, primero lo mataremos y luego nos ocuparemos de saber quien lo ha metido.

Los cuatro hombres se fueron al despacho del director y vieron que Dumbledore no estaba solo, los profesores se encontraban allí.

−¿Qué ha pasado exactamente? −Pregunto Charlus.

−Quien ha atacado a la señora Norris ha dejado un mensaje.

−¿Qué mensaje?

−LA CÁMARA SECRETA HA SIDO ABIERTA. ENEMIGOS DEL HEREDERO, TEMED.

−Solo hay una persona que es tan idiota como escribir eso. −Dijo Charlus que se acerco al sombrero seleccionador y metiendo la mano saco la espada de gryffindor. −Profesor Dumbledore me la llevo la necesitare. −Y miro a Orión. −Te toca usar tu encanto.

−¿Por qué yo? −Se quejo el hombre. −Cygnus también es encantador o Abraxas incluso tu.

−Oh a mi no me mires. −Le dijo Abraxas. −Yo no la conocí, os recuerdo que soy más pequeño.

−A mi me pasa lo mismo, solo quedas tu. −Le dijo Cygnus sonriéndole. −Te toca ser encantador.

−Oh está bien, pero ya os digo que me debéis una. −Y escuchando como Orión se quejaba, se fueron a buscar a la única víctima del basilisco.

−¿Qué pasa? −Pregunto Dumbledore que los seguía y se había perdido.

Charlus lo miro. −Estamos buscando un basilisco y la única que ha muerto en esta escuela en estos últimos 100 años es Myrtle, Orión la conoció más o menos así que le tocara preguntarle.

−¿Cómo sabéis que es un basilisco?

−Investigando, Dumbledore, investigando cosa que tú y tus compañeros tendríais que haber hecho en el 43 cuando Myrtle murió. −Al llegar al baño donde habitaba la chica, Charlus miro a sus aurores. −No dejéis pasar a nadie, es una orden.

−Sí señor.

−Charlus yo quiero ir. -Le dijo Albus.

−No, no eres un auror y no tienes nada que hacer aquí.

−Ellos tampoco lo son. −Dijo señalando a los otros tres.

−Lo sé, pero ellos hablan parsel y tu no. −Y sin decir nada mas entraron en el cuarto de baño cerrando la puerta tras ellos.

Unas horas después, cuando el sol salía, los alumnos se despertaban y sin imaginarse quienes los esperaban se prepararon para un nuevo día.

Cuando estuvieron listos, bajaron a desayunar, Hermione al ver a su padre sentado allí se acerco corriendo y lo abrazo.

−Papa.

−Hola hermosa. −Y le sonrió. −Quédate conmigo.

−Si papi. −Y sentándose a su lado le pregunto porque estaba allí.

−Pronto lo sabrás, ¿y tu Draco?

−Seguro que ahora baja. −Y cuando le vio le llamo. −Draco.

El chico al ver a sus abuelos, supo que estaban allí por la gata de Filch.

−¿Siempre tenéis que estar metido en todos lados? −Pregunto el chico.

Abraxas lo miro. −Que te puedo decir, nos aburrimos. −Y le sonrió. −Siéntate.

−Sí. −Y así poco a pocos todos se fueron sentando en sus mesas o en caso de los familiares con los adultos.

Cuando el comedor estuvo lleno, Charlus dio la orden de cerrar las puertas.

−Esta noche, hemos terminado con la amenaza que había en la escuela, se trataba de un basilisco, como digo está muerto, pero sabemos que ese basilisco no atacaba por voluntad propia, sino por alguien que le daba órdenes, por eso hasta que no lo encontremos no dejaremos salir a nadie. −Y miro a sus aurores. −Registrar todo, desde los despachos de los profesores hasta las habitaciones de los niños, no dejéis nada por revisar.

−Sí señor. −Y haciendo caso a su jefe, se fueron a revisar todo el castillo.

Cuando los aurores se hubieron ido, Charlus miro a todos. −Esto puede que lleve todo el día así que ir poniéndoos cómodos, ahora desayunar.

−Hacer caso al auror Potter, esto es por vuestro bien. −Les dijo el director. −Ahora desayunar.

Los chicos haciendo caso a Dumbledore se pusieron a desayunar.

−Oye papi. −Le pregunto Hermione a Orión, mientras desayunaba con él. −¿Cómo es que un basilisco se ha metido en la escuela? ¿No tendría que haberlo visto alguien? Digo es muy grande para esconderse.

El hombre la miro. −El basilisco era la mascota de Slytherin y dormía en la cámara de los secretos.

Al escuchar eso, Hermione y las niñas pusieron cara de asco.

−¿Qué no había otra mascota? Un basilisco es muy feo.

−La verdad es que si, pero bueno a Slytherin siempre le gustaron las serpientes además puede hablar parsel.

−¿Papi tú hablas parsel?

−Sí.

Hermione lo miro. −¿Y porque nunca me has enseñado?

Al escuchar eso todos la miraron, creían que Hermione siendo quien era, sabría ese idioma.

−Porque no es un buen idioma para que una chica lo aprenda, además cuando yo se lo enseñe a tus hermanos mayores tenía otras creencias.

−No pasa nada papi. −Y le cogió de la mano. −Eres el mejor papi de todos.

−Y tú la mejor hija de todas. −Y le sonrió. −Ahora desayuna.

−Sí. −Y se puso a desayunar, hasta que le tuvo un pensamiento. −¿Papa?

−¿Hermione?

−¿Tu conociste a Voldemort?