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Aves de discordia: 3G Lily vs Rose — capítulo 2

—¿Lily estás bien?  La voz de Dominique la sacó de sus pensamientos, haciéndola volver a la realidad. Se hallaban en el gran comedor desayunando junto a Molly, Lucy y los Scamander, llevaban en Hogwarts casi dos semanas y Lily llevaba casi toda la mañana muy pensativa. Se volvió a ver a su prima y sonrió ligeramente de forma fingida. —Estoy bien Dom, no te preocupes — contestó. Dominique la miró con el ceño fruncido, poco convencida. —A mi no me engañas Lily, te conozco, has estado bastante distraída desde que entramos al gran comedor, ¿algo te preocupa? —Bueno… — Lily se mordió el labio inferior y se acercó mas a Dominique de forma confidencial— ¿En serio no lo notaste? Mira a tu alrededor, hay menos alumnos de lo normal desayunando hoy, y la mayoría de los que faltan son de Slytherin, incluyendo a la serpiente y sus amigos. —Pues, lo noté pero no me parece tan importante ¿por qué? ¿crees que Rose tenga que ver con que hoy falten algunos alumnos? —No lo sé pero Rose a estado muy extraña y misteriosa últimamente, se salta clases, habla en secreto con los de su casa, y con los de otras casas, de pronto parece una persona muy sociable. —Sinceramente, creo que exageras, esa serpiente siempre a sido misteriosa, tal vez ahora sólo quiere llamar la atención. —Pero te digo Dom, hay algo muy raro en todo esto — Dominique rodó los ojos y suspirando se volvió hacia su prima Molly. —Molly, ¿tu has notado rara a Rose? —¿ A Rose?  ¿porque de pronto el interés en ella?— preguntó Molly.  —Por nada, ¿la has notado rara o no?  —Pues… A faltado a clases, pero tampoco me fijo demasiado en ella, ¿Por qué? —Lily está de paranoica por la actitud de Rose — dijo Dominique. —Lo dices como si estuviera loca, vamos Molly, no me digas que no te da curiosidad el porque Rose actúa tan misteriosa — dijo Lily. —Sí, admito que tengo algo de curiosidad, pero no me importa mucho — contestó Molly. —Lo ves Lily, no es importante, trata de olvidar el asunto ¿de acuerdo? — dijo Dominique. Lily suspiró. —De acuerdo — dijo poco convencida.

Después de desayunar, Lily se levantó de la mesa con el pensamiento de lo que Rose planeaba aun rondando en su cabeza. Se despidió de sus primas y decidió adelantarse a su primera clase. Salió del gran comedor y al doblar la esquina, vio a Alice hablando en voz baja con Rose. Esto le sorprendió en sobremanera, pues no recordaba que ellas dos hubiesen interactuado alguna vez. Los rostros de ambas eran de seriedad, hablaban como si algo les preocupara. Entonces Lily se dio cuenta de que Rose tenía una marca en el brazo, no podía distinguir mucho lo que era, pero al prestar mas atención, se dio cuenta de que se trataba de un detallado tatuaje de un ave negra con poderosas alas. En ese momento, Rose y Alice se percataron de su presencia. Rose le susurró algo a Alice por última vez y caminó hacia el gran comedor como si nada hubiese pasado. Alice agachó la cabeza como si quisiera que la tierra la tragara y con paso veloz se alejó ahí. Ahora Lily se encontraba aún mas consternada que antes, y con muchas mas preguntas. ¿Desde cuando Alice y Rose eran amigas? ¿Qué tanto hablaban en secreto? ¿Se vincularía con el resto de las inusuales actividades de Rose los últimos días? ¿Por qué Rose de pronto tenía un tatuaje? ¿En que momento se lo había hecho? ¿Que estaba planeando Rose? ¿Sería algo contra ella? Esa, era una posibilidad latente, Rose la odiaba, y el sentimiento era mutuo. No le extrañaría que tratara de hacer algo en su contra, pero, ¿por qué involucrar a Alice? ¿Sería acaso que la estaba amenazando para obtener algo? ¿Información sobre ella quizá? En cualquier caso, no se quedaría sin respuestas, hablaría con Rose, aunque no le agradara mucho la idea.  

En un solitario bar muggle se encontraban un muchacho y un anciano conversando en una esquina. El destartalado establecimiento se encontraba casi vacío, tan sólo se oía el repiqueteo de un par de copas acompañado del olor a carne quemada que salía de la cocina. El muchacho se acomodó la chaqueta y se volvió al hombre que tenía en frente, este le miraba con ojos cansados y legañosos, con el peso de los años macado en el rostro. —¿Y bien? ¿Dónde está mi dinero? — refunfuñó el viejo. —¿Trae las llaves? — dijo el joven mirándole de forma desconfiada. El anciano resopló con impaciencia y metió la mano en el bolsillo de su abrigo, para luego extraer de éste un manojo de llaves viejas e incluso algo oxidadas. Las depositó sobre la mesa y miró al muchacho extendiendo la mano para recibir su pago. Éste se agachó y saco de debajo de su silla una maleta de viajes, se la entregó al anciano y tomó las llaves, metiéndolas en el bolsillo de su chaqueta mientras el viejo ojeaba el interior de la maleta para luego sonreír de lado con satisfacción. —Bien hecho chico, el trato está hecho. Pero recuerda que hagas lo que hagas con esa propiedad,  a mi no me metas en eso. —No lo haré señor, ya tengo lo que quería, despreocúpese, será como si nunca nos hubiésemos encontrado. —Perfecto, no me dan buena espina tus asuntos chico, tan sólo el que nos encontráramos en este bar de mala muerte — dijo el anciano mirando el lugar con desaprobación. —Quería un lugar mas privado — contestó simplemente. El anciano le escrutó con la mirada, observándole de arriba a abajo. —Eres un personaje bastante interesante chico — contestó finalmente el anciano después de un incómodo silencio. —Edward, mi nombre es Edward — contestó el muchacho mirando al anciano. —Ah — dijo el anciano — bien Edward,  soy Benjamin, un gusto, supongo. —Igualmente, Benjamin, gracias por su ayuda — contestó el muchacho sonriendo un poco. —Mira, algo me dice que tus intenciones no son del todo legales, así que te daré un consejo: lo que hagas, hazlo lejos de tu casa, no involucres a tus padres en esto. —Yo no tengo padres —Pero tampoco estás solo ¿verdad? — dijo el viejo soltando amarga carcajada — no, no lo estás, yo estuve solo, y creme, Edward, tu no luces como yo — el anciano dio un trago a su bebida y lo miró — mi punto es, no involucres a la gente que te importa, si vas a tomar una decisión complicada, tómala solo. —Gracias lo el consejo, lo tomaré en cuenta — el viejo suspiró e incorporándose con la maleta en la mano, inclinó ligeramente la cabeza a modo de despedida. —Como sea, adiós muchacho, ya no tengo nada que hacer aquí — el anciano se marchó por la puerta arrastrando los pies y el joven se quedó sentado por unos minutos más bebiendo su bebida con parsimonia mientras sentía un ligero cosquilleo en su brazo, justo donde se encontraba un tatuaje de buitre. 

Perdón por tardar tanto en actualizar, pero mi computadora se descompuso y hasta ahora pudo ser reparada, de ahora en adelante trataré de actualizar más rápido. Gracias por leer y por favor comenten si les a gustado, gracias a los que ya lo hicieron y los que agregaron a favoritos  —Ursulaa