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Besos inesperados gracias a un muérdago — capítulo 1
—Vete al diablo Potter—murmuró con desgana la muchacha de cabellos pelirrojos James sólo sonrío galante mientras le lanzaba un beso. Eran las vacaciones de Navidad, después de ese suceso, James iba a la madriguera donde toda la familia estaba reunida, como siempre. El bullicio era enorme, muchos pelirrojos, rubios y morenos llenaban la gran casa mientras que los mayores estaban en la cocina Una chica le llamó la atención. Esta no hablaba con nadie y permanecía encogida entre su gran sudadera que prácticamente no dejaba ver que clase de figura tenía. Tenía la nariz roja, algo gracioso o vamos parecía Rodolfo el reno o eso pensó James realmente divertido s punto de soltar una risitaAlbus se le acercó a la muchacha ofreciéndole un poco de chocolate caliente. Sus miradas cruzaron y James sonrío amablementeCon una toalla alrededor del cuello fue avisarle a su madre que iba a tomar una ducha. No gustaba de comer sudado en la mesa, Ginny asintió con la cabeza casi sin hacerle caso y James corrió hasta el baño sin chocar con ninguno de sus primos El baño fue rápido. Salió con el cabello alborotado y las mejillas rojas, se puso ropa interior y mirándose en el espejo se secó el rostro Para su sorpresa, la amiga de Albus entró en el baño sin previo aviso. Ella hiperventilaba con nerviosismo, parecía muy asustada y tenía los cabellos sueltos —Menuda sorpresa... Los ojos color avellana de ella se cruzaron con los suyos. James temió que en cualquier momento se desmayaría del susto —Pe-perdón. Yo.... —Nunca te he visto... O La mirada de James cambió. ¡¡Ella era la amiga que Melanie siempre marginaba!! La que siempre mantenía la boca cerrada y llevaba un peso innecesario en la mochila por las muchas asignaturas en las que se inscribía —De-debo salir de aquí —¿Moore? Ella se puso tan roja como la grana. ¿Por qué tenía que estar a solas con James Sirius Potter?. La manija de la puerta estuvo a punto de ser girada por la escuálida muchacha de cabellos castaños, pero cierto mago tenía otros planes Cerró con fuerza la puerta apegándola contra esta —Jenny. —Potter—respondió con miedo Por un momento James odió ser tan alto. No le agradaba tener que bajar la vista para ver a semejante ¿Hufflepuff?, si ella era de la casa de los tejones Jenny sin saber que hacer ni a donde ver, alzó la vista al marco de la puerta. Donde colgaba un muérdago y sin pensarlo captó la curiosidad de James que sonrío de manera victoriosa —Jenny... —James, Por Merlin. A.. A mi me gusta otra persona—chilló entrando en pánico James murmuró en voz baja un hechizo para que se fuera la luz en el baño. Jenny se asustó mucho con esto mientras que el de cabellos rebeldes reía con gracia —Adivina adivinador— dijo con voz siniestra —Potter. Nu-nunca te he hecho nada —Adivina donde estoy—siguió con el juego Acorralada se encontró Jenny. Realmente no le gustaba oir sobre los chistes de los merodeadores 2.0 ni con cuantas chicas se habían acostado, solamente le gustaba pensar que podía tener amigos de verdad aunque sabía que la gente la tomaba como burla gracias a su aspecto anticuado en su forma de vestir y sus aparatos dentales Unas dedos acariciaron los suyos tomándola por sorpresa. Pegó un brinco al sentir la húmedad de las manos recorrer su brazo hasta subir a los hombros Ya resignándose a los hechos, tanteó en la oscuridad hasta tocar un abdomen bien definido, subiendo hasta unos hombros anchos donde James atrajó sus manos hasta su rostro —Me encontraste —¿Fi-finaliza el ju-juego?—tartamuedó —No. Esta a punto de comenzar—río una voz en su oído De manera sorprendente. James la alzó y es entonces cuando Jenny reconoce la fuerza que puede tener un chico si juega quididcht,Sus bocas se unieron de manera lenta y acompasada mientras que Jenny fue depositada en el mesón del baño donde él tenía mayor facilidad para besarla. Los besos fueron siempre castos y dulces como la miel, hubo momentos en los cuales Jenny no sabia que hacer y James le enseñaba pacientemente —Potter.... —suspiró en cuanto James empezaba a besarle por la oreja —¿Mmm? —Su-suficiente Potter —¿Perdón?—dijo incrédulo Jenny lo apartó suavemente —Que tuve suficiente. No quiero más James volvió todo a la normalidad aún sin poder creérselo. ¿Acaso esa marginada social le había rechazado?