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El Monstruo de Hogwarts — capítulo 2
Capitulo 2: Londres
Era casi medio día, fuera el sol se alzaba con vehemencia, y dentro del aeropuerto El Prat la temperatura era controlada. Entre el exceso de gente apurada y aburrida la pequeña familia ensamblada terminaba de despedirse de los amigos que habían decidido despedirlos en la terminal.
La joven pelirroja trataba de que las lagrimas no humedecieran su rostro cuando se despedía de las mellizas- Laura y Mariana- y Esteban, sus únicos y mejores amigos. Laura tenia su cabello oscuro atado en una trenza que caía sobre su hombro izquierdo y la piel bronceada artificialmente, su melliza Mariana tenia tenia su cuerpo libre de productos químicos y la misma trenza cayendo sobre su hombro derecho, ambas tenían la misma expresión-labios fruncidos, la nariz rojiza y sus ojos aguados- Esteban, parado entre ellas, tenia pelo castaño y su rostro guardaba la mayoría de los rasgos de la niñez, era el más joven siendo un año menor y a la vez el más alto pasando el metro setenta. Cuando Laura se echo sobre ella en un abrazo asfixiante. Mariana se vio forzada a separarlas cuando cuando su piel empezaba a tornarse morada, y rápidamente tomo su lugar. Cuando se separaron la pelinegra estaba sonrojada y empezaba a lagrimear. Esteban fue el ultimo en acercarse -se negaba a llorar mas la expresión de profunda tristeza por perder a una amiga, que había crecido siendo como una hermana, era imposible ocultar- la levanto como si no pesara y le abrazos como a su oso de peluche. Las hermanas soltaron una risita que corrió peligro de convertirse en un sollozo, Esteban la bajo y su padre la llamo cuando anunciaron su vuelo.
Las despedidas habían terminando y era hora de partir.
<"No vamos a llorar ahora">-se decía tomando profundas bocanadas de aire.
-Los veras en las vacaciones-trato de animarla La devoradora de hombres.
-Sí, a través de una computadora- replico tratando de no mandar al diablo lo que quedaba de amabilidad y apresuro el paso. Escucho el bajo suspiro de su padre y casi se sintió mal. Casi
Al subir al avión una sensación de claustrofobia la ataco y dos horas después de lo previsto la aeronave recorría el aire.
Haydee estaba sentada al lado del pasillo, a la derecha de su padre, cortando la circulación de su mano. Parecía aterrada y si Roxanne no hubiera estado retorciéndose en su riconcito deprimente, lo hubiera disfrutado. Las largas pestañas de Haydee mantenían sus espeluznantes ojos ocultos -Rojos sangre, como en esa película de vampiros que había visto- su ceño estaba fruncido, le faltaba el color y por la mueca de su padre, diría que le estaba clavando sus uñas postizas.
La adolescente mantenía su vista fija en la ventana mirando las nubes que habían aparecido, para ocultar los edificios, cuando tomaron altura. Ella solo había volado una vez, y era muy pequeña en ese momento para recordarlo-Cuando su padre había "huido" de Inglaterra y de los reclamos de su familia con una niña de unos meses en brazos, un ojo morado y una mujer detrás suyo profesándole odio eterno.- pero aun así no tenia miedo, solo muchas ganas de llorar, que casi no pudo contener cuando su padre le paso su brazo libre por los hombros en un abrazo un poco incomodo. Su padre parecía joven para tener casi medio siglo de vida, su cabello pelirrojo solo tenia un par de canas aquí y allá, las únicas arrugas que podía ver eran las de la risa alrededor de sus ojos y boca. Ella podía ver por que tantas mujeres jóvenes caían por él. No pudo evitar regalarle una sonrisa-media burlesca- al ver que en sus ojos a pesar de estar llenos de ese brillo de felicidad -que por desgracia solo Haydee le ocasionaba- también existía una chispa de miedo. La pelirroja cerro sus ojos descansando su cabeza en el pecho de su padre y se dispuso dejar de existir por el resto del vuelo.
Por su puesto su momento de inexistencia no fue mucho -no con su suerte- había dormido alrededor de cuarenta y cinco minutos, cuando experimento una de las sensación más horribles de su corta vida, y que la alejaría del aire por un largo tiempo. El avión se estremeció con tanta violencia que parecía que transitara a máxima velocidad sobre un camino de piedras, y luego vino lo peor; el vértigo. Roxanne podía jurar que por unos segundos -que parecieron horas- el avión caía en picada. Grito y no fue la única, un bebe lloro y estuvo segura que Haydee también.
...
Aterrizaron en el aeropuerto Heathrow al oeste de Londres. Cuarenta minutos más tarde Roxanne todavía esta temblando cuando tomaron un taxi que los llevo a una zona lujosa en el centro de Londres. Su nueva casa era un piso con espacio suficiente para una familia de cinco-esperaba que la idea de su padre no fuera darle un hermanito-.Pero para ser sinceros, no le importaba en lo más mínimo donde vivirían, después de todo estaría en un internado en quien-sabe-donde la mayor parte del año. Su nuevo hogar contaba con tres baños, un comedor, tres habitaciones, una sala- con una enorme biblioteca por la cual valía la pena mudarse- y un pequeño balcón. Pero lo mejor, sin dudas, era su habitación.
Su boca cayo de la impresión en cuanto la vio. No era ni muy grande ni muy pequeña, las paredes parecían un juego de blancos que iban desde el blanco hasta el gris intercalando. Tenia su propio baño. Un armario con el espacio suficiente para todos sus zapatos-es decir que era gigantesco porque su colección tenia más que días en el calendario-y su cama estaba justo debajo de la enorme ventana. Contra la pared contraria estaba una especie de estantes con forma de escalera, con un espejo rectangular en cada escalón y un escritorio.
-Creo que tu y yo seremos muy felices-murmuro con una sonrisa y suspirando se dejo caer en su cama.
...
Cuando Roxanne despertó el primero de Septiembre-cuatro días después de su llegada- sentía que el mundo que conocía había llegado a su fin. Sí, estaba siendo un poco dramática -aunque no lo admitiera en voz alta-pero tenia sus razones; el camión de la mudanza no llegaría hasta la próxima semana cuando ella ya estuviera en su nuevo colegio, por lo que en su baúl solo llevaría la ropa que había traído en su maleta y lo que había comprado en el Callejón Diagon -túnicas negras que ni muerta usaría fuera del colegio y sombreros puntiagudos que nunca tocarían su cabeza-.
-Solo me falta la escoba y la verruga en la nariz para ser una bruja completa-le dijo a su padre cuando vio los sombreros. Él sonrió con burla.
-La escoba la podemos comprar enfrente, pero no se si puedo hacerte crecer una verruga...Aunque puedo ponerte granos si lo prefieres- Roxanne retrocedió horrorizada y su padre se echo a reír.
Lo único bueno de ir ese dichoso colegio seria estar un poco alejada del aura bipolar que Haydee empezaba a expandir por la casa debido al nerviosismo de conocer a la familia Weasley. Roxanne estaría igual de nerviosa pero gracias a su ángel guardián- o a la mala planeación de su padre- solo los llegaría a conocer en navidad.
-Es hora- había mencionado su padre cuando dieron las diez para a continuación moverse a una velocidad irracionalmente rápida y meter su baúl al coche. Roxanne los miro con el ceño fruncido ¿Era su imaginación o parecían demasiado felices de deshacerse de ella?
...
Roxanne suspiro llenándose de valor para hacer una de las cosas más tontas que había echo en su vida (sin contar las que había echo intoxicada por el alcohol o la locura que le contagiaban sus amigas); correr directo hacia una enorme y dura pared. No es broma ¡Tenia que atravesarla! No sabia como podía hacer eso sin tener varios huesos rotos, pero al parecer la estúpida sonrisa en la cara de su padre le decía que estaba exagerando.
"Espero estar exagerando"- pensó mientra contra su sentido común corría hacia un doloroso golpe seguro y... No choco. "¡Increíble!"-se dijo incapaz de reprimir una risita maravillada que la hizo parecer más loca de lo que ya estaba. Carraspeo tratando de parecer una adolescente con problemas psicológicos normales y no la deschavetada que sentía que era, y subió al tren cargando su baúl.
Fue increíblemente fácil encontrar un compartimento vació, en especial considerando que el tren estaba a reventar.
Su soledad no duro mucho. No, con su suerte las cosas buenas no duraban.
La puerta fue abierta por un chico- como de su edad- pelirrojo, de ojos azules y con la cara llena de pecas, era bastante alto pero no muy atractivo. Estaba conversando con una chica mucho más bajita que Roxanne- y eso era decir mucho ya que ella con suerte alcanzaba el metro sesenta- tenia el cabello lila y la cara llena de pecas como, si le hubieran salpicado con pintura y nunca se hubiera limpiado. Ambos dejaron de hablar en cuanto la vieron, la cara del chico se volvió en un segundo más rojiza que su cabello, en cambio, la joven le sonrió como quien dice "¡Puedes apostar que seremos amigas!". Roxanne a pesar de su nerviosismo- y la parte asocial de si misma que gritaba "¡largo perra!"-le devolvió la sonrisa.
-¡Hola! Soy Lily Luna ,pero mis amigos me llaman Lilu ¡Pero estoy segura que tu y yo seremos amigas! Por lo que puedes llamarme así o si prefieres puedes usar mi primer nombre o el segundo ¡pero no los dos juntos! ¡Odio cuando la gente hace eso! ¿tu no?, Apropósito ¿Como te llamas? Lo siento es que no lo escuche- dijo todo sin respirar y sonriendo un poco avergonzada al final. Roxanne solo atino a parpadear tratando de procesar todo lo que la chica había dicho.
Wow por fin subi el segundo capitulo ¡Milagro!
Gracias a Muggle13 por tu comentario y a
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