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Una Banshee en Hogwarts — capítulo 5

  • Ha llegado el momento - anunció Dumbly, sonriendo a la todos los que lo miraban - El Torneo de los tres magos va a dar comienzo. Me gustaría pronunciar unas palabras para explicar algunas cosas antes de que traigan el cofre...

  • ¿Cofre? - susurre.

  • Cofre. - susurraron los gemelos.

  • Sólo para aclarar en qué consiste el procedimiento que vamos a seguir. - Continuo Dumbledore - Pero antes, para aquellos que no los conocen, permítanme que les presente al señor Bartemius Crouch, director del Departamento de Cooperación Mágica Internacional - hubo un asomo de aplauso cortés - y al señor Ludo Bagman, director del Departamento de Deportes y Juegos Mágico.

A este tipo sí que le aplaudieron más.

  • Es con el que apostaron - susurre a los gemelos.

  • Si. - dijeron ambos.

  • Los señores Bagman y Crouch han trabajado sin descanso durante los últimos meses en los preparativos del Torneo de los tres magos -continuó Dumbledore - y estarán conmigo, con el profesor Karkarov y con Madame Maxime en el tribunal que juzgará los esfuerzos de los campeones.

Campeones, a todos les gusto esa palabra, me apoye mi codo sobre la mesa y pegue mi cabeza en mi mano.

  • Señor Filch, si tiene usted la bondad de traer el cofre...

Y Filch, que estaba en una esquina camino con una caja, que tenia pequeña piedras incrustadas, vale, esto es más emocionante. Todos comenzaron a murmurar con interés. Un chico se paro para ver mejor, pero el pobre no podía ver nada.

  • Los señores Crouch y Bagman han examinado ya las instrucciones para las pruebas que los campeones tendrán que afrontar - dijo Dumbledore mientras Filch colocaba con cuidado el cofre en la mesa, ante él - y han dispuesto todos los preparativos necesarios para ellas. Habrá tres pruebas, espaciadas en el curso escolar, que medirán a los campeones en muchos aspectos diferentes: sus habilidades mágicas, su osadía, sus dotes de deducción y, por supuesto, su capacidad para sortear el peligro.

Peligro, esa palabra sigue mucho a Harry, lo mire, estaba perplejo mirado la caja esperando a que se abriera, esperemos y este año no se meta en problemas.

  • Como todos saben, en el Torneo compiten tres campeones - continuó Dumbledore con tranquilidad - uno por cada colegio participante. Se puntuará la perfección con que lleven a cabo cada una de las pruebas y el campeón que después de la tercera tarea haya obtenido la puntuación más alta se alzará con la Copa de los tres magos. Los campeones serán elegidos por un juez imparcial: el cáliz de fuego.

Dumbledore golpeo el cofre con su varita, y golpeo con ella tres veces en la parte superior, todos observábamos atentos. Dumbledore introdujo una mano para sacar un gran cáliz de madera toscamente tallada. No habría llamado la atención de no ser porque estaba lleno hasta el borde de unas temblorosas llamas de color blanco azulado.

Dumbledore cerró el cofre y con cuidado colocó el cáliz sobre la tapa, para que todos los presentes pudieran verlo bien.

  • Todo el que quiera proponerse para campeón tiene que escribir su nombre y el de su colegio en un trozo de pergamino con letra bien clara, y echarlo al cáliz - explicó Dumbledore - Los aspirantes a campeones disponen de veinticuatro horas para hacerlo. Mañana, festividad de Halloween, por la noche, el cáliz nos devolverá los nombres de los tres campeones a los que haya considerado más dignos de representar a sus colegios. Esta misma noche el cáliz quedará expuesto en el vestíbulo, accesible a todos aquellos que quieran competir.

»Para asegurarme de que ningún estudiante menor de edad sucumbe a la tentación - prosiguió Dumbledore - trazaré una raya de edad alrededor del cáliz de fuego una vez que lo hayamos colocado en el vestíbulo. No podrá cruzar la línea nadie que no haya cumplido los diecisiete años.

»Por último, quiero recalcar a todos los que estén pensando en competir que hay que meditar muy bien antes de entrar en el Torneo. Cuando el cáliz de fuego haya seleccionado a un campeón, él o ella estarán obligados a continuar en el Torneo hasta el final. Al echar su nombre en el cáliz de fuego estáis firmando un contrato mágico de tipo vinculante. Una vez convertido en campeón, nadie puede arrepentirse. Así que debéis estar muy seguros antes de ofrecer vuestra candidatura. Y ahora me parece que ya es hora de ir a la cama. Buenas noches a todos.

  • ¡Una raya de edad! - Dijo Fred que parecía bastante molesto - estoy seguro de que con un poco de la poción envejecedora bastara. - dijo sonriendo.

  • Es Dumbledore, Fred, no lo engañas tan fácil. - dije guiñando un ojo.

  • Pero no creo que nadie menor de diecisiete años tenga ninguna posibilidad - objetó Hermione - No hemos aprendido bastante... —

  • Habla por ti - replicó George - Tú lo vas a intentar, ¿no, Harry?

Harry se quedo pensando y lo mire, estaría demente si mete su nombre en el cáliz, muy demente. Ron se paraba de puntillas para buscar a Viktor Krum, ya los vi casados. Cuando lo vio, se emociono un poco, solo un poco ((sarcasmo))

Ese director, de Durmstrang, venia diciéndole a Krum que si no quería un ponche, digamos que otro alumno con extraño nombre dijo que el quería ponche, mire a Krum por unos segundos y luego al chico que era regañado por el director.

Harry se movió al ver que iba a pasar.

  • Gracias - dijo sin importancia.

Entonces noto, que se trataba de Harry Potter, porque ¡vamos! ¿Quién no conoce a Harry Potter? Aunque su mirada a Harry no era tan linda que digamos. También sus alumnos observaban a Harry con curiosidad. Mire a los alumnos que lo miraban con curiosidad, Harry parecía ponerse un poco tenso, así que tome su hombro dispuesta a caminar empujando a Karkabobo. El chico que se había manchado de comida la pechera le dio un codazo a la chica que estaba a su lado y señaló sin disimulo la frente de Harry.

  • Si, es Harry Potter. - dijo una voz a nuestra espalda.

Era Ojoloco Moody. Saben, creo que no le agrado a ese profesor, quizá porque mi padre es Sirius o por el simple hecho de ser un Black, ya saben, todos dementes y pertenecientes a las filas de Voldemort.

  • ¡Tú! - exclamó, mirando a Moody sin importarle su ojo raro y toda su cara.

  • Sí, yo - contestó Moody muy serio - Y, a no ser que tengas algo que decirle a Potter, Karkarov, deberías salir. Estás obstruyendo el paso.

Después de eso, el irritante director se fue con sus estudiantes y empuje a Harry del hombro.

  • Eso fue raro - dijo mirándome.

  • Lo fue - murmure.

  • ¿sabes algo de? - el me miro y negó lentamente.

  • ¿No te ha escrito? - pregunto cruzándose de brazos.

  • No - murmure mirando el pasillo.

  • Descuida, pronto te escribirá. - dijo sonriendo.

A la mañana, la loca de Angelina y Alicia nos levantaron súper temprano ¿Por qué? Porque están locas.

  • Chicas, es sábado. - dije tallando mis ojos mientras me sentaban.

  • Lo he decidido. - dijo Angie. - pondré mi nombre en el cáliz de fuego.

  • ¡Bien hecho! - Dijo Liv - ahora, si les importa, volveré a dormir - y dicho eso, se acostó de nuevo.

  • Vamos, necesito que todas estén ahí - dijo haciendo un puchero.

  • está bien, está bien - dije parándome - vamos Liv, prometo darte comida.

  • Me has convencido. - dijo la chica.

  • Muy bien, a ponernos guapas, bueno, yo ya estoy guapa, ustedes pues… - dijo Ant.

  • Oye, Ant el año pasado yo te creía más tímida. - dije riendo.

  • Eso hacen las mandrágoras. - dijo Angie y todas reímos.

  • Hay que hacer una campaña para que Ant deje las drogas - dijo Caro.

  • Se las van a ver con mi Alien. - dijo Ant cruzándose de brazos.

  • Hay que llevarla con Pomfrey, urgente. - dijo Alicia.

Al final, no sirvió de nada levantarnos temprano y bajar temprano ¿Por qué? Comenzamos a hacer experimentos… ¡QUE SALIERON FATALES! Mi cabello estaba de un color rosa, YO ODIO EL ROSA, aunque las puntas se quedaron rubias. La pobre de Caro se disculpo un millón de veces, pero no importa, solo estaría con el cabello rosa ¿Por cuánto? Una o dos semanas quizá. Al menos eso llamaría la atención de los búlgaros. En fin, según todas me veía como un lindo cup cake rosado, así que para hacer el asunto más tierno tome una blusa de flores verdes, un jeans de mezclilla, mis converse negro no faltaban nunca y en mi cabello rosado puse un par de flores, me coloque un suéter gris que era de Oliver, si, de Oliver, no me juzguen, es hermoso  y aun tiene su olor. Como lo extraño.

  • Oyes ¿estás bien?

  • me pregunto Caro al ver que miraba por la ventana.

  • Supongo. - murmure. - andando.

  • ¿Estas lista Angie? - le pregunto Liv.

  • Por su puesto. - ella ya tenía el papelito en la mano.

  • Andando chicas. - dijo Alicia.

  • Por el camino voy

  • decía mientras bajaba las escaleras - con cinco tontas a mi lado, por el camino voy, en busca de un tamal…

  • Wait, ¿Qué? Primero nos llama tontas y ahora ¿quieres un tamal?

  • ¿Qué es un tamal?

  • pregunto Caro.

  • ¿¡NO SABES QUE ES UN TAMAL!? - grite haciendo que Caro brincara y se escondiera detrás de Alicia.

  • Comida mexicana - susurro Ant a Caro - está obsesionada con los tamales.

  • Es que cuando tenía nueve años fui a México y había todo tipo de comida, y había tamales y pedí treinta y cuatro tamales para llevar. - dije sonriendo.

  • Esta loca, en pocas palabras - dijo Liv bajando las escaleras de brinquito.

  • Quizá un poco - dije levantando los hombros.

Cuando llegamos, había varias personas, nosotras empujamos a Angie y ella levanto su mana para dejar caer el papel en el cáliz, ya todos los que estaban alrededor se encontraban vitoreando a Angie.

  • ¡ESO! - grite subiéndome a la espalda de Angie moviendo mi cabello rosa.

  • ¡Ah comer! - grito Liv.

Al entrar, algunos miraban a quien vitoreaban, yo me baje de Angie y me senté al lado de Harry.

  • Lo he hecho ¡acabo de echar mi nombre en el cáliz de fuego! - dijo a los chicos.

  • ¡No puedo creerlo! - dijo Ron un tanto impresionado.

  • Pero ¿tienes 17 años? - pregunto Harry.

  • Obvio Hazza - dije riendo - si no el cáliz la hubiese mandado a freír patatas.

  • Mi cumpleaños fue la semana pasada - le explico Angie a Harry que abrió los ojos.

  • Bueno, me alegro de que entre alguien de Gryffindor - dijo Herms - ¡Espero que quedes tú, Angelina!

  • Gracias, Hermione

  • contestó Angie sonriéndole.

  • Si, mejor tu que Diggory el hermoso - dijo Seamus. Eso hizo que algunos Hufflepuff miraban raro a Seamus.

  • ¿Qué hizo qué? - pregunto Caro.

  • Si, muy temprano a decir verdad.

Todas nos miramos y yo mordí una patata, entonces todos me miraron.

  • ¿Por qué me miran?

  • Bueno, es Cedric

  • dijo Ron. - tú, Cedric… ¿te explico con peras y manzanas? 

  • Me preocuparía más por Harry, o por ti, o por Hermione, que por Cedric. - dije levantando los hombros. - tu primo es un mago extraordinario, Caro. - le dedique una sonrisa y ella suspiro.

  • Por cierto ¿Qué le paso a tu cabello? - pregunto Hermione.

  • Larga historia - murmure haciendo que las chicas rieran.

Cuando salimos del gran comedor comenzamos a caminar por todos los terrenos viendo a uno que otro francés, algunos miraban mi cabello raro, pero que bah, toda yo soy rara.  En la pasto encontré un libro que estaba en francés, lo tome y mire la cubierta.

  • Hum, disculpa - mire atrás y vi al mismo francés que me había sonreído en la ceremonia - tiegnes mi ligbro - dijo con un lindo asentó.

  • Oh, pardon - dije entregándole el libro - Dragons? Vous aimez les dragons?

El chico sonrió y asintió con una sonrisa.

  • Oui, ils sont incroyables

  • dijo sonriendo - mais ils ne me lais seront pas lu le libre, Il peut-être un secret?

  • Oui, votre secret est en sécurité avec moi

  • Merci beaucoup, belle dame - tomo mi mano con delicadeza y la beso. - Au revoir

  • Au revoir - susurre viendo como se iba.

  • Oh por dios - dijo Caro a mi lado.

  • Tienes que enseñarme a hablar francés ¡YA! - dijo Ant y todas comenzamos a reirá.

  • ¿De qué hablaron?

  • pregunto Liv.

  • Oh, el libro es de dragones, dice que son increíbles, pero no le dejan leer ese tipo de libros, me pidió que fuera un secreto y bueno… ya se los dije - reaccione y ellas comenzaron a reír

  • Ni que le fuéramos a decir.

  • Y bueno, el punto es que me dijo bella dama. Es hermoso - susurre mirando por donde se había ido.

  • Oh mi dios, ¡oh mi dios! - dijo brincando Angie.

  • ¿se encuentra bien? - pregunto a mi lado Cedric.

  • Creo - murmure.

  • ¿Por qué tu cabello es rosa? - pregunto de nuevo.

  • Pregúntaselo a tu prima. - dije riendo.

  • Sabes, me da miedo hacerlo - dijo mirando y yo comencé a reír. 

¡HOLAAAA!

Algo así se veía**Lyra:

So.... ¡espero y les haya gustado! btw, yo no se**francés así que si tu sabes francés y vez que esta mal escrito... CULPA AL TRADUCTOR DE BING!

So... eso es todo...

¡Los amo! ♥

Ciara x