← Historia 186774 · de
Historia 186774 — capítulo 11
Las semanas habían pasado junto con el viaje a Liverpool y el castigo que me había dado tío Draco por haberme ido sin su consentimiento. No sabía con exactitud cuándo volvería mi padre y así lo prefería, ya que lo menos que quería hacer era verlo sin antes haber procesado algo de todo lo que había ocurrido, por eso y otros motivos agradecía enormemente que el regreso a Hogwarts estuviera a tan solo dos semanas. Estaba ansiosa de volver para hablar con Luna sobre su verano, aunque en realidad seguíamos en contacto mediante cartas.
-¡Nina!- escuché que tía Astoria me llamaba -Tienes visita, cariño.
No sabía de quien se podría tratar, hace unas noches Maddie había estado aquí junto con Theo para contarnos sobre su viaje a Francia en el que habían visitado a sus abuelos maternos, y al que no había asistido Scorpius por las constantes visitas a la señora Narcissa por su delicado estado de salud.
-¿A quién esperas enana?- me preguntó mi primo en el marco de mi puerta -No será ese idiota de Ethan, ¿o sí?
Ethan… No lo había visto desde nuestra pelea y tampoco sabía que había sido de nosotros.
-No, no he hablado con él.
-Es mejor así, no es para ti- manifestó, caminando a mi lado.
-¿Cómo sabes tú quien es bueno o no para mí?- inquirí, levantando una ceja.
-Sólo sé que él no lo es, Nina, es un completo idiota- respondió -¿Diggith?
-Bueno, ahora que has visto que no era Ethan, puedes volver a tu cuarto Scorpis- reí, al ver la mueca que había puesto al escuchar el tedioso apodo que le habían puesto las zorras que iban detrás de él.
-¡No me digas, así!- gruñó, furioso.
-Uh, no creo que te enfades demasiado cuando las chicas de tu club de admiradoras te lo dicen, Scorpis- me carcajeé, contagiando a Dig, mientras que él rodaba los ojos y subía nuevamente las escaleras.
-Necesito hablar contigo de algo importante- me dijo Dig, luego de haber subido a la habitación.
-¿Qué sucede?
-Es que hice algo terrible- se mordió el labio -Nina tienes que ayudarme, no sé qué hacer.
-Sí bueno, pero ya dime.
-Es que no sé cómo pude, no sé cómo me pasó.
-Dig, si no me dices que hiciste, no podré ayudarte- repetí con calma, no quería alterarla más de lo que ya estaba.
-Es que ese es problema, no creo que me puedas ayudar a revertir lo que hice- tragó en seco -Creo que nadie puede hacerlo- comenzó a llorar desconsoladamente.
Comencé a asustarme, pues nunca antes había visto a Diggith tan nerviosa como para recurrir al llanto.
-Dig…
-Tengo un retraso- soltó de repente, lanzándose a mis brazos para seguir llorando.
-¡¿Qué?!- exclamé, pues no podía creer en lo que me decía, debía ser una de esas bromas pesadas que tanto le gustaba hacernos a mí y a Maddie.
-Nina, creo que estoy embarazada- respondió entre hipidos, mirándome a los ojos -Mis padres me van a matar.
¡Por todos los inferis del lago de la cueva! ¡Mi tía Bella la va a matar en cuanto se entere!
-Dig… ¿De cuánto es?- tragué en seco de tan solo imaginármelo.
-Un mes- susurró, haciendo que me tomara la cara con las manos.
Mi prima estaba perdida, esto definitivamente se nos iba de las manos.
-Por Salazar, Diggith, ¿qué vas a hacer?- pregunté, comenzando a desesperándome -El padre no lo sabe, ¿verdad?
-¡Por supuesto que no! Eres la única que lo sabe.
-¿Quién es, Dig?
-No quiero que se lo digas.
-¡Diggith es el padre de esa pobre criatura, creo que merece que sepa que va a tener un hijo en nueve meses!- exclamé completamente desesperada, haciendo llorar nuevamente a mi prima -Ya Diggith, lo siento, pero es que no sé qué hacer.
-¿Cómo crees que estoy yo?- hipó -Estábamos muy borrachos, solo recuerdo haber despertado con él en una de las habitaciones de huéspedes de la Mansión después de la fiesta de Scorpius.
-¡Por Salazar! ¿Y cómo la tía Astoria y el tío Draco no los descubrieron?
-Llegaron a medio día- levantó los hombros -Nos dieron tiempo para limpiar.
-Así que puedo suponer que el padre de esta criatura no sabe tampoco que estuvo contigo.
Negó.
-Ya dímelo Diggith, dime quién es el chico- pedí.
-No, Nina, no quiero que lo sepa, ni siquiera sé qué hacer con él- señaló su vientre todavía plano con una mueca.
-Oigan chicas, ¿van a ir?- preguntó Scorpius mientras tocaba la puerta.
-¿A dónde?- inquirí, rogando por que no hubiese escuchado nada de nuestra conversación.
-Jugaremos un partido con los chicos en el jardín, mamá los invitó a pasar la tarde.
-¿Los invitó a quienes?- preguntó Diggith, poniéndose pálida.
-Si bajan se dan cuenta, no les daré la lista- respondió, antes de sentir las pisadas lejos de nuestra puerta.
-Con quien te habrás metido, Diggith- la miré tratando de sacarle algo más de información, aunque fue en vano -Sabes, te voy a ayudar, pero debes de saber qué no podrás ocultarlo por siempre, ya que el tiempo irá pasando y esa criatura crecerá.
-Ya lo sé- suspiró -Al menos entraremos a Hogwarts y podré ocultarlo hasta que sepa que hacer.
-Como sea Dig, pero insisto en que el chico debe saberlo- dije, antes de salir de la habitación y encontrarme con Maddie.
-Chicas bajen, vamos a empezar el juego- avisó con una sonrisa en su rostro, antes de salir corriendo.
-Tú te quedas sentada con los pavos reales, no puedes jugar en tu estado- manifesté con seriedad, comenzando el recorrido hacia el jardín.
Aún no podía digerir todo lo que Diggith acaba de contarme, dije que la ayudaría y claro que lo haría pues le tenía un gran aprecio, pero el problema más grande era saber cómo hacerlo, ya que no podíamos decirles a nuestros tíos que mi prima de dieciséis años iba a ser madre… Ser madre, ¡Por Salazar! Nunca antes se me había pasado por la cabeza algo como eso.
-¿Estás bien?- escuché al salir de mis pensamientos.
-¿Eh?- pregunté torpemente, sintiéndome estúpida.
-Te pregunté si estás bien, estabas con la mirada perdida- repitió la chica amablemente con una sonrisa.
-Sí, supongo que sí estoy bien- respondí, tratando de recordar quien era la chica, había visto un montón de veces su pelirrojo cabello pero no sabía con exactitud quien era.
-Soy Lily Luna- se presentó, tendiéndome su mano -Supongo que no recordabas quien era.
-Eres Lilu, la hermanita de Potter- recordé, estrechando su mano -Ahora te recuerdo, él me había hablado sobre ti.
-¿Lo hizo?- preguntó sorprendida con una sonrisa traviesa.
-¡Por supuesto que no!- exclamó Potter con las mejillas sonrojadas, cosa que me sorprendió pues nunca lo había visto apenado.
-Le hablaste sobre mí, Al, que lindo eres- dijo, mientras pellizcaba fuertemente sus mejillas dejándolas más rojas de lo que estaban.
-Scorp y Rose te están esperando, Lilu- manifestó, soltándose de su agarre con incomodidad.
-No te salvarás tan fácil, Al- anunció antes de salir corriendo, haciéndome reír.
-Te ves linda riendo, deberías hacerlo más a menudo- mencionó, mientras me miraba -No me escribiste.
-¿Por qué debía hacerlo?- dije, comenzando a caminar con él siguiéndome.
-¿Por qué no respondiste mis cartas?
-No suelo escribirle a las personas.
-Pero lo prometiste.
-No lo hice- bufé.
-Quería saber cómo estabas.
-¿Desde cuándo te preocupas tanto por mí?- pregunté, levantando una ceja.
-Desde siempre- respondió, tomando mí brazo para detenerme -Pero que tú no quieras verlo es otro asunto.
Estaba enfadado, podía notarlo perfectamente en sus ojos y no lo culpaba, sé que le había prometido responder sus cartas pero no supe cómo responderlas, sabía que merecía unas disculpas pero tampoco sabía cómo hacerlo.
-Tú hermanita me cae bien- dije, observándola en su escoba mientras jugaban el partido -Juega bastante bien.
-Está en nuestras venas- sonrió de lado.
-Me presentaré en las audiciones de este año, aunque no tengo muchas esperanzas de quedar dentro- comenté.
-No sabía que te gustaba el Quidditch- se sorprendió.
-Ahora puedes darte cuenta que no sabes todo sobre mí como lo decías.
-Nunca dije que lo supiera todo.
-¿Por qué haces esto? ¿Por qué insistes en buscarme?- pregunté, posando mis ojos miel en los suyos.
-Porque mantengo en pie lo que dije hace años.
-¿Cómo puedes pegarte de eso? Éramos unos niños, fue hace mucho tiempo.
-Yo si cumplo mis promesas.
No sé por qué, pero sus palabras me habían dolido, mucho más de lo que yo hubiese pensado que lo harían.
-¡Está bien! lo lamento, ¿sí?- exclamé con desespero, la conciencia me estaba matando junto con Potter.
-Acepto tus disculpas- sonrió complacido -Me interesas y creo que es tiempo de que lo sepas.
-No podemos ser amigos.
-Nunca dije que me interesara tu amistad- confesó antes de irse, dejándome completamente helada.