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Historia 186816 — capítulo 1

Se encontraban en esa tienda de campaña que apestaba a orina de gato, estaban en busca de los horrocruxs, Ron los había abandonado en una de sus rabietas y ellos estaban solos, completamente solos, en la nada, con la única esperanza que les proporcionaba la compañía del otro, Harry trataba de hacer que la radio se oyese y al lograrlo, comenzó a sonar una vieja canción muggle, ambos la conocían ya que ambos habían sido criados pensando que eran simples chicos comunes y corrientes, sin magia, tenían tanto en común, la pasaban tan bien juntos, se querían tanto, estuvieron juntos desde que noquearon a un troll, y no podía pensar en cómo sería su vida sin el ojiverde, se negaba a hacerlo, cada vez que pensaba en lo poderoso que era el que no debe ser nombrado, una punzada de pánico recorría su cuerpo y hacia que su piel se pusiera de gallina, no sentía temor por ella, o por el mundo mágico o muggle, sentía temor por él, por Harry, por su ¿amigo?, eso es lo que eran ¿o no?

Harry saco a la castaña de sus pensamientos y dudas al tomar su mano, lo que hizo que el estomago de la chica creara mariposas, ella lo miro, sus castaños ojos se inundaron por el mar esmeralda de los de él.

-Harry- susurro la chica.

El azabache la levanto del brazo y tomo su cintura, comenzaron a bailar sin siquiera escuchar las notas de la canción, continuaron bailando, sin importarles que esta ya había terminado, después de unos minutos se detuvieron y como guiados por imanes sus labios se juntaron en un tierno beso que ninguno de los dos esperaba, porque, solo eran amigos ¿o no?, se separaron después de un momento ambos sorprendidos.

-Es tarde - dijo Hermione, quien logro mantener la lógica ante todo.

-Si -soltó el chico claramente en shock.

-Debemos dormir.

-Si - el chico seguía en el shock.

La castaña dio media vuelta y casi corrió a su cama dejando a un Harry totalmente petrificado detrás de ella.

Algunos días pasaron sin mencionar lo ocurrido, ambos fingían que lo que había pasado no había ocurrido, no había puesto su mundo de cabeza, no había cambiado nada...

Hermione tenía algunas raíces entre las manos y Harry alimentaba el fuego.

-Este lugar es lindo - dijo ella.

-Sí, te hace olvidarte de todo por un instante.

-Casi - sonrió ella con tristeza.

-¿En qué piensas? - pregunto el ojiverde.

-Deberíamos quedarnos aquí y envejecer.

-Sería una buena vida - sonrió el con melancolía.

Era tan difícil, no quería ponerla en peligro, sabía que esto era egoísta, ella no debería estar allí, pero, pero él la necesitaba, ella era quien le daba fuerzas y sin ella, no podría seguir, sin ella, el...

El se acerco mas a ella y tomo su rostro para que lo viera a los ojos, sus ojos de miel lo vieron con tristeza, el se acerco aun mas y la beso, la beso con amor, dulzura, desesperación y pasión...

La llevo dentro de la tienda hasta que se toparon con la cama de la chica y allí le demostró todo el amor que sentía por ella y llevaba ocultando desde hacia tanto... no pensaba dejarla ir, estaría con ella, envejecería con ella, si, era posible, todo era posible junto a ella... no contaba con que su destino estaba escrito desde esa noche del 31 de octubre.

Pero esa misma noche Ron regreso, mostró su lealtad y aunque el relicario le mostró lo que había sucedido en su ausencia se negó a creerlo porque Harry y Hermione solo eran amigos...

Esa misma noche la realidad golpeo al ojiverde tan fuerte como una patada de hipogrifo, el no podía estar con ella, el no podía estar con nadie, porque, nada le aseguraba que viviría después de la guerra, nada le aseguraba que podría hacerla feliz si tenía que luchar contra el... ¿por qué tuvo que ser él? ¿por qué su vida solo había sido tristeza y soledad? ¿por qué el destino era tan cruel con él?

Su corazón sintió tanto alivio como tristeza cuando vio la alegría disfrazada de coraje en los castaños ojos de Hermione, sabía que sentimientos por Ron existían en ella aunque había pensado que le había demostrado algo mas fuerte esa mañana, que alivio...

Después de unos días en donde todo había regresado a la "normalidad" Hermione se acerco a el aprovechando que Ron buscaba leña.

-¿Harry? ¿Podemos hablar?

-Sí, claro que sucede - dijo tratando de mostrar naturalidad.

-Quiero... hablarte sobre... el otro día.

-¿El otro día?

-Ya sabes, cuando... cuando tu y yo... - sus mejillas se tornaron tan rojas como el cabello de Ron.

-Dilo Hermione, estuvimos juntos  - no pretendía que su voz sonara tan molesta.

-Sí, fue... fue...

-Un error.

-¿Qué?

-Es lo que fue Mione.

-Pero...

-Tú y Ron... ustedes estarán juntos ¿de acuerdo? el te ama, saldrán de esta guerra ilesos, se cazaran, formaran una familia, y serán felices por siempre ¿de acuerdo?

Hermione vio en los ojos de Harry a lo que se refería y lo entendió, el no tenía idea de lo que pasaría y estaba aterrado, le aterraba luchar contra Voldemort y le aterraba lo que ella sentiría si el... si el... ella solo asintió y el la abrazo tan fuerte como pudo, las lagrimas de la chica mojaron su hombro, el sentía sus ojos arder también pero no podía demostrar su debilidad, debía ser fuerte por ella, era lo mejor, ella sería feliz, tendría un futuro con alguien que la amaba y el podría luchar, dar su vida si era necesario sabiendo que ella sería feliz sin importar que...

Los carroñeros los atraparon y su impotencia y su desesperación eran algo que el jamás pensó sentir de esa manera, su corazón quería salir de su pecho, quería atacar a ese hombre con sus propias manos cuando se atrevió a tocarla, a siquiera insinuar que... ella era suya y no podía protegerla... pero ese miedo a que la lastimaran se convirtió en terror cuando lo alejaron de ella... hubiera preferido mil veces estar en su lugar, su corazón se destrozaba a cada grito de dolor que la castaña daba, su cabeza trataba de funcionar en contra de su desesperanza, debía ayudarla, debía salvarla, debía estar con ella, sentía como su desesperanza se convertía en… odio, podría matar a Bellatrix cuando la viera pero ella era su prioridad, debían salvarla...

En el refugio, después de enterrar al elfo domestico más leal y valiente que jamás conoció y hablar con el duende y el fabricante de baritas se dirigió a la habitación en la que ella descansaba, la encontró dormida solo se sentó en la cama junto a ella y la observo, estaba pálida y lucia débil y frágil, en su antebrazo se encontraban marcadas las palabras "sangre sucia" y su pecho ardió, el odio se apodero de el de nuevo, las lagrimas comenzaron a brotar de sus mares de esmeralda mientras besaba su mano, a penas pudo darse cuenta cuando ella despertó y lo abrazo con ternura.

-Lo siento... debí llegar antes, no, no debí nombrarlo, no debí...

-Harry... todo está bien... estamos bien, estamos vivos.

-No quiero que vengas con migo, ya no.

-¿De qué hablas?

-Quiero que te quedes aquí, con Ron y la orden, quiero que estés a salvo.

-No me apartare de ti, ¿lo entiendes?, estaré con tigo y si tengo que morir a tu lado, lo are.

-No, no, quiero que vivas y que seas feliz.

-Yo quiero lo mismo para ti Harry.

-Si eso es verdad entonces... quédate...

-Estaré con tigo hasta el final...

La guerra es peor de lo que todos piensan, nadie lo sabe porque los que viven para contarla no podrían hacerlo correctamente, por que las emociones vividas son tan terribles que no pueden expresarse... el terror, la agonía y la muerte, el sufrimiento, la desesperanza y la incertidumbre, te persiguen pero no puedes explicarlo, no puedes describir tal dolor... tal miedo.

Cuando entendió que debía morir lo primero que vino a su mente fue su rostro, sus castaños ojos mirándolo con ternura no pudo despedirse, lo prefirió así, lo último que vio al recibir la maldición asesina fue su sonrisa, eso quería recordar, en su sueño eterno...

Pero no paso, no era su hora y cuando al fin todo acabo se dio cuenta de que su vida estaba marcada, por la muerte, fue marcada desde el momento en que nació, el no podría estar con ella y la vio con él, besándolo como si realmente lo amara... si, tal vez... tal vez esos momentos en el bosque de Dean solo habían sido producto de la desesperanza y soledad, del aislamiento, tal vez sus sentimientos solo, solo fueron el amor fraternal confundido...

Entonces la vio, la pelirroja corría hacia el desesperada y alegre al mismo tiempo, con lágrimas en sus ojos.

-Ginny - la abrazo tan fuerte como pudo, no se había dado cuenta de cuánto la había extrañado.

-Estas bien, estas bien - decía aliviada, ella lo amaba, más que a nada y el la quería también.

-Estoy bien, todo acabo - dijo mirando a una castaña que le devolvía la mirada con el mismo pensamiento en su cabeza. La despedida.