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Halloween en Hogwarts — capítulo 1

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Halloween en Hogwarts (escrito por AthOr)

El Gran Salón estaba lleno como de costumbre. Los alumnos de las cuatro casas almorzaban en sus respectivas mesas, pasándose bandejas con budín de carne, papas glaseadas, sopa de espárragos y los habituales manjares que se servían en las comidas. Como también era habitual, había mucho ruido: tenedores chocando con cuchillos, risas, comentarios, incluso podía escucharse algún hechizo realizado para impresionar a los demás compañeros. Sin embargo, momentos antes de que terminara el almuerzo, se escuchó el tintineo de una copa. Casi inmediatamente todas las cabezas se dirigieron hacia la mesa de los profesores, en donde se encontraba Albus Dumbledore con la copa de cristal en una mano y un tenedor de plata en la otra. Cuando consiguió que el Salón quedara en completo silencio, comenzó a hablar con su voz calma.

  • Queridos alumnos, me alegra comunicarles que el próximo 31 de Octubre los profesores y yo organizaremos la fiesta anual de Halloween. Sin embargo, me alegra aún más decirles que este año no será como todos los demás, ya que se realizará un Baile de Disfraces, al que pueden asistir todos los alumnos de todos los años. El único requisito, y les diré que en esto vamos a ser muy estrictos, será que vengan disfrazados. Al final de la fiesta se elegirán los mejores disfraces. El ganador recibirá puntos para su casa y un premio sorpresa. Bien, ¡eso es todo! – dijo finalmente Dumbledore, sentándose en su silla.

Inmediatamente el Salón se llenó otra vez de ruido, solo que ahora no se escuchaba otra cosa que no fueran comentarios entusiasmados acerca de la fiesta y los disfraces, mientras los alumnos se dirigían a los salones de clases.

Harry, Ron y Hermione tenían que ir a las mazmorras en donde se encontrarían con el Profesor Snape y los alumnos de Slytherin.

  • ¿Cuál será tu disfraz Ron? – le preguntó Harry, dando por sentado el hecho de que concurrirían a la fiesta.

  • Mmm... aún no lo sé... – dijo Ron pensativo.

  • ¿Crees que encontremos algo interesante en Madam Malkin? – le preguntó Harry.

  • No se... aunque haya algo interesante, no creo que me alcance el dinero, y en todo caso, lo necesito para comprar otra cosa – contestó Ron.

Harry estaba a punto de preguntarle que era lo que tenía que comprar cuando escucho la voz inconfundible de Draco Malfoy, quien, como siempre venía acompañado de Crabbe, Goyle y Pansy Parkinson, quien últimamente se había unido al ya de por si desagradable grupo.

  • ¿Creen que haya que disfrazarse de algo desagradable y repugnante? Porque si es así Parkinson, puedes disfrazarte de sangre sucia. Solo debes desordenarte el pelo y pedir algunos libros en la biblioteca.

Hermione alcanzó a agarrar a Harry y Ron por las túnicas, antes de que éstos le cayeran a golpes a Malfoy.

  • La venganza es dulce Malfoy– le dijo Hermione.

  • ¿Crees que te tengo miedo asquerosa sangre inmunda? – le contestó a su vez Malfoy.

Hermione se dio vuelta y siguió caminando sin mirar a nadie. Las risas de los Slytherin los acompañaron hasta que entraron al salón, en donde se encontraba el Profesor Snape, apoyado en el escritorio mientras golpeaba la varita en su mano.

Cuando todos los alumnos estuvieron sentados en sus pupitres, Snape se enderezó repentinamente y les habló con voz apenas audible.

  • No quiero oír ningún comentario sobre ninguna asquerosa fiesta de disfraces. A aquel que encuentre haciendo alguna palabra al respecto y tendrán su merecido... Ahora quiero que presten mucha atención, porque la poción que voy a explicarles es muy compleja. – con un movimiento de su varita hizo aparecer los ingredientes y las instrucciones en el pizarrón – Con esto deberían ser capaces de realizar una poción transportadora. Su preparación no lleva mucho tiempo, pero deben tener cuidado con los tiempos y temperaturas de cocción. Luego de terminada, solo deben aplicar 3 gotas sobre el objeto a transportar y 6 en el lugar en donde quieren ubicarla. Comiencen – dijo rápidamente Snape.

Dicho esto, los alumnos comenzaron a trabajar, aunque Malfoy seguía escupiendo sus despectivos comentarios.

  • Hey Crabbe ¿podrías pegarme con tu caldero en la frente? Necesito una cicatriz que vaya acorde con mi disfraz de chico estúpido que quiere llamar la atención...

  • Sigue hablando y te dejaré una en donde mas te guste – dijo Harry tratando de no levantar la voz.

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Cuando la clase de Pociones terminó, Harry, Ron y Hermione se dirigieron a los invernaderos. La Profesora Sprout los estaba esperando con varias cajas cerradas que se movían.

  • Bien alumnos, lo que hay en estas cajas son sapos. Seguramente pensaran que lo que les voy a mostrar es muy básico, pero están equivocados. Hoy veremos los diferentes cuidados que se les deben dar a estos animales según lo que necesiten. Si, señorita Brown, tendrán que agarrar los sapos con las manos. Como les iba diciendo, los sapos se usan en infinidad de pociones. Por ejemplo, los dedos se usan para pociones relacionadas con el crecimiento o decrecimiento del pelo. Antes de continuar, quiero que para la próxima clase me traigan un informe completo de los usos de las diferentes partes del sapo en la magia.

La profesora Sprout les mostró como debían manejar los sapos, y además de tener que realizarles todo tipo de cortes a los pobres animales, tuvieron que soportar los gemidos de asco de Lavender. Ron tenia problemas para mantener al sapo quieto, pero Hermione lo ayudó, y pudieron terminar lo que tenían que hacer.

  • ¡Recuerden traer el informe la próxima clase! – les dijo la Profesora Sprout al terminar la clase.

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Salieron del invernadero, entraron nuevamente al castillo y se dirigieron a la torre de Gryffindor. Sin embargo, cuando llegaron al retrato de la Dama Gorda, Harry y Ron notaron al mismo tiempo que Hermione no estaba. Ron miró a su amigo y con una sonrisa de resignación le dijo:

  • Siempre nos hace lo mismo… ¿Cuántas veces van ya? ¿Cinco? ¿Seis? ¿Dónde habrá ido esta vez?... Espero que no se meta en problemas…

Harry sonrió y dándole una palmada en la espalda le respondió:

  • Hey, Ron, hablas como si te preocupara

  • No seas idiota Harry, claro que no me preocupa, lo que sucede es que puede traernos problemas a nosotros también!

  • Si, claro. ¡Flor de Cerezo! – dijo Harry a la Dama Gorda.

Cuando entraron a la Sala Común Harry notó que habían puesto nuevos anuncios en el Pizarrón de Noticias. Ron y Harry se acercaron y vieron tres propagandas nuevas además del anuncio de la Fiesta de Halloween.

¿EN BUSCA DEL DISFRAZ PERFECTO?

¿NO TIENES IDEA DE QUE LLEVAR AL BAILE Y TE PREOCUPA NO PODER ENTRAR?

PUES MADAM MALKIN TIENE LA SOLUCIÓN PARA TI.

TODO TIPO DE DISFRACES PARA TODOS LOS BOLSILLOS, CON LA MISMA ATENCION DE SIEMPRE.

¡PUEDES MANDARNOS UNA LECHUZA CON TUS MEDIDAS Y EL DISFRAZ QUE DESEAS, Y TEDAMOS UN PRESUPUESTO SIN CARGO!

El segundo anuncio un aviso que avisaba que “Las Brujas de Macbeth” habían cancelado su recital el día de Halloween en Hogwarts por problemas de stress y cansancio y que en su lugar tocarían los “Weird Sisters”

El tercer anuncio era del negocio de los mellizos Weasley, Sortilegios Weasley, que hacia propaganda sobre sus nuevos productos, lanzados especialmente para Halloween, incluyendo bromas para asustar a tus compañeros, además de las ya archiconocidas Skiving Snackboxes (algo así como unas cajas con píldoras que tienen diferentes efectos, todos con la finalidad de permitirte dejar la clase, para ocupar ese tiempo dedicándote a la actividad de tu preferencia), que venían con nuevos sabores que podían hacerte lucir como si te hubieras quemado la mitad del cuerpo, o como si hubieras sido decapitado; también estaban las que le cambiaban el color a tu piel: blanco (“Palidez Mortal”), verde (“Encantadora Putrefacción”), azul (“Ahogamiento Glamoroso”) y violeta (“Moretones Masivos”).

  • Me gustaría saber que es lo próximo que van a inventar – dijo Ron sonriendo.

  • Hey, puedes pedirles que te den un par de píldoras para parecer un espectro o algo por el estilo – dijo Harry.

  • Ehh… preferiría que no – respondió Ron – no porque no confíe en sus productos… en realidad es que no confío en ellos, podrían darme algo para parecer una muñeca o algo así.

  • Esta bien, solo quería ayudar – dijo Harry mientras se sentaban en sus sillones favoritos

En ese momento entro Hermione por el agujero del cuadro. Tenía una sonrisa de oreja a oreja.

  • No quiero que me pregunten nada. Lo único que voy a decirles es que cuando termine lo que estoy haciendo, van a morirse de la risa.

Harry y Ron se miraron, pero prefirieron no hacer ningún comentario al respecto.

  • ¿Ya decidiste cual será tu disfraz? – le preguntó Harry a Ron, como para cambiar de tema.

  • Si, creo que si, pero como voy a hacerlo yo mismo, voy a necesitar ayuda. ¿Me ayudas Hermione?

  • Claro ¿De que te vas a disfrazar?

  • Bueno, tengo algo en mente, pero no quiero revelarlo aun…- dijo Ron, y Harry no preguntó tampoco sobre su disfraz.

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Los días pasaban y el 31 de Octubre estaba cada vez mas cerca. Sin embargo, las clases continuaban y nadie tenía demasiado tiempo para hablar ni del festival ni de los disfraces. El único momento que tenían libre era el fin de semana, siempre y cuando no les hubieran quedado deberes acumulados.

Como siempre, a Hermione le sobraba tiempo y a pesar de que lo iba a fabricar ella misma, parecía que también había terminado su disfraz (el cual no revelo ni siquiera a Ron o Harry). Incluso tenía tiempo para ayudar a Ron a coser su disfraz. Harry también lo tenía pensado, y no tenia que hacer demasiadas cosas para fabricarlo. Ron y Hermione lo veían salir a menudo del castillo, sin razón aparente.

Mientras tanto, Malfoy, Crabbe, Goyle y Parkinson seguían con sus insultos varios, aunque parecía que se habían ensañado con Hermione, quien, a pesar de la gravedad de las palabras de Malfoy se mantenía indiferente. Sin embargo, cuando llegaba a la torre de Gryffindor, subía inmediatamente al dormitorio de las chicas, murmurando cosas como

  • …la burla de todos… - o - … me van a conocer…-

Ese año, Halloween caía un jueves, así que cuando comenzó la semana, casi todos tenían su disfraz completo, excepto Harry, que decía que tenía que darle el último detalle a última hora. Hermione seguía ocupada, aunque nadie sabía en que, y Ron decía que solo le faltaba “el hechizo final”.

El día de la fiesta, Harry se despertó temprano, ansioso por la expectativa. Repaso todo con el pensamiento, se recostó sobre el lado izquierdo de la cama y metió la mano debajo. Tanteo, como enumerando lo que allí tenía y se dio vuelta mirando el dosel de su cama.

  • Todo esta listo – dijo con una sonrisa en los labios.

  • ¿Qué es lo que esta listo? – dijo la voz de Ron desde el otro lado de la habitación.

  • Ah… nada, es solo que… estoy preparando las cosas para esta noche ¿y tu, porque estas despierto?

  • Lo mismo que tú –

  • Hey Ron, de que es tu disfraz? – preguntó Harry, aunque sospechaba cual sería la respuesta.

  • Espera hasta esta noche y lo veras. Iba a preguntarte lo mismo, pero supongo que tampoco me lo vas a decir ¿no?

  • No.

Hermione se despertó sobresaltada. Tomo su varita, la prendió para darse un poco de luz y miró su mesita de noche. Abrió el cajón buscando algo, y al cabo de un rato de revolver encontró lo que estaba buscando. Era un pedazo de pergamino desgastado, al que desdobló cuidadosamente para poder leer lo que decía.

  • ¡Los mezclé al revés! ¡Lo sabía!

Del otro lado de la habitación, Parvati Patil se sobresaltó con el grito de Hermione.

  • Hermione, estoy harta de que no me dejes dormir por las noches… ¿Qué es lo que haces? – le dijo entredormida

  • Ya te lo dije, espera hasta esta noche y lo verás – exclamó mientras se levantaba y salía corriendo de la habitación de las chicas.

Draco Malfoy dormía plácidamente en su cama, cuando una lechuza lo despertó arrojándole un paquete encima. Aún medio dormido, Malfoy rasgó el papel de la envoltura, apenas dándose cuenta de lo que era. De repente, pareciendo haber perdido todo signo de sueño sacó lo que parecía ser una túnica negra.

  • Hey Crabbe, Goyle ¡Llegó mi disfraz! – gritó a sus compañeros de habitación.

Al parecer Crabbe y Goyle también habían recibido sus disfraces, porque ambos traían paquetes. Malfoy les mostró el suyo, con una risa fanfarrona.

  • Este traje perteneció a mi tatarabuelo, que como ya saben, era vampiro. Y mi padre me mando el hechizo para hacer crecer mis colmillos ¡Wow! ¡Esta capa debe tener siglos...!

Mientras tanto, Crabbe y Goyle desenvolvían sus disfraces, ambos comprados en Madam Malkin. Cuando los extendieron sobre la cama de Malfoy, este los miró detenidamente durante un rato.

  • ¡No me digan que ambos se vana disfrazar de fantasmas! – les gritó – Diablos... pensé que no podían ser mas imbéciles!

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Ese día las clases fueron un caos. Por más que los profesores se empeñaran en impartir algo de conocimientos mágico a sus alumnos, estos hablaban de lo que harían a la noche, hacían planes para verse antes de entrar, se pasaban datos sobre sus respectivos disfraces y cuchicheaban sobre a quien les gustaría invitar a bailar. A algunos profesores les pareció razonable dejar de intentar dar clases, para ayudarlos a aclarar cualquier duda con respecto a la fiesta o a los disfraces. Sin embargo, y como era de esperarse, la profesora Minerva McGonagall siguió con las lecciones como lo hacia habitualmente, aunque cuando faltaban diez minutos para el cambio de hora, los dejó hablar de lo que ellos quisieran, e incluso le dijo a Lavender que si usaba aceite de nuez en vez de esencia de menta en su poción de derretir la piel, esta quedaría mas suave cuando el efecto de la poción acabara.

Cuando todas las clases del día terminaron, todos los alumnos se dirigieron a sus respectivas Salas Comunes a prepararse. Harry, Hermione y Ron acordaron encontrarse a las 7:45 al lado de la chimenea, para ir juntos al Gran Salón.

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Una vez en la habitación, Harry y Ron decidieron correr las cortinas de sus respectivas camas hasta que terminaran de ponerse sus disfraces. Habían guardado tanto el secreto que les parecía tonto revelarlo antes de tenerlos puestos.

Cuando estuvo en su cama, Harry sacó una túnica blanca del cajón de su mesita de luz y se la puso parado en su cama. Luego sacó unas sandalias y se las puso también.

Mientras tanto, Ron se acomodó las botas, que estaban brillantes de tanto que las había lustrado, se arregló el cuello de la camisa, el chaleco y tomó un gancho de la mesita de noche.

  • ¡Madero! –

Harry escuchó del otro lado de la habitación, sin tener idea de lo que quería decir. Tomó un caldero de debajo de su cama y revolvió con una cucharita de plata.

  • Bueno, Harry, estoy listo ¿Te falta mucho? –dijo Ron al mismo tiempo que corría la cortina de su cama.

  • No, espera un momento – dijo Harry - ¿Tienes un espejo?

Ron tomo uno de su mesita de noche.

  • Si – contestó.

Ron escuchó que Harry tomaba algo metálico.

  • Listo. A la una, a las dos y a las ¡Tres! – dijo Harry en el mismo instante en que corrió la cortina de su cama. Miró a Ron y vio que tenía una pata de palo, botas, una chaqueta, un sombrero y un parche en el ojo. Luego le miró la mano y vio que sostenía un garfio plateado, y su mano estaba escondida en la manga de la camisa.

  • ¡WOW! ¡Un pirata! ¡Bien hecho Ron, quedo perfecto! –

Entusiasmado por el aspecto de Ron, Harry no notó la cara de asombro que su amigo había puesto.

  • Harry... ¿Qué le pasó a tu pelo? – dijo Ron con la boca abierta.

  • ¡Cierto! Préstame tu espejo – le dijo por toda respuesta.

Harry vio su reflejo. Estaba completamente calvo.

  • ¡Perfecto! – exclamó Harry. Ron pareció aliviado.

  • ¡Pensé que te habías equivocado de poción! – dijo Ron – Por cierto, ¿De que estas disfrazado?

  • ¿No es obvio? ¡Soy un monje shaolín!

  • ¿Un monje que? – preguntó Ron.

Harry no podía creer que Ron no supiera lo que era un monje shaolín, hasta que se dio cuenta de que quizás los magos no sabían de esas cosas.

  • Mi disfraz es un fracaso – dijo Harry desanimado.

  • No te preocupes Harry, seguramente alguien lo notará... bajemos, Hermione debe estar esperándonos.

Harry y Ron salieron de la habitación. En la escalera se encontraron con muchos chicos y chicas con los más diversos disfraces: Colin Creevey estaba disfrazado de astronauta (Harry se sintió identificado con él porque mucha gente que se le cruzaba le preguntaba de que estaba disfrazado), Parvati estaba disfrazada de hada, pero Neville corría escaleras arriba, con un paquete en los brazos.

Cuando llegaron adonde estaba Hermione se quedaron mirándola un rato, como corroborando que realmente era ella. Estaba disfrazada de arlequín: tenía la cara pintada de blanco y un rombo de color rojo alrededor de cada ojo. En la cabeza tenia un gorro con cascabeles en las puntas y un traje rojo y blanco, lleno de rombos y más cascabeles: en el cuello, en los puños y en las piernas. No se notaba demasiado, pero no había dudas: era Hermione.

  • Wow, un monje shaolín... muy original, aunque no creo que estés muy contento cuando te vuelva a crecer el pelo...

Harry le estaba por preguntar los efectos que iba a sufrir, pero Ron lo interrumpió.

  • ¿Vamos? Va a hacerse tarde... – dijo Ron - ¿Qué es ese paquete que tienes ahí? – le preguntó a Hermione, señalando un paquete marrón que llevaba en la mano.

  • Por cierto Ron, te quedó muy bien ese disfraz de pirata – dijo ella. Ron se quedó perplejo, sin saber que decir.

  • Si... gracias por ayudarme, el tuyo también quedó muy bien...

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Salieron de la torre de Gryffindor y se dirigieron al Gran Salón. Cuando entraron, luego de esperar un rato a que se descongestionara la entrada, vieron que estaba espectacularmente decorado. En lugar de las típicas velas flotantes había calabazas que proyectaban una cálida luz anaranjada. Cuando giraban causaba el mismo efecto de una bola de espejos, dejando pequeñas lucecitas girando por todo el Salón. En vez de las mesas de las casas había pequeñas mesitas cubiertas de tela de terciopelo negro con guardas naranja, distribuidas de la misma manera que en el Baile de Navidad en cuarto año. Alrededor de las calabazas volaban murciélagos y brujas en miniatura que contaban historias de terror a quien se lo pidiera, además de los fantasmas que habitaban el castillo, que deambulaban disfrazados con ropa muy vieja.

En el centro de la mesa de los profesores había una gran calabaza a modo de centro de mesa, de la que salían fuegos artificiales que se disparaban hacia el gran cielo estrellado y caían como una lluvia dorada sobre la gente que llegaba al salón.

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Harry, Ron y Hermione se sentaron en una mesa, junto a Neville, (que recién había llegado, disfrazado de La Muerte, guadaña incluida), Parvati, Lavender y Ginny que estaba muy bonita disfrazada de Elfo.

Cuando el Salón estuvo lleno Dumbledore (que estaba disfrazado de algo que parecía un espárrago) se paró y todos callaron.

  • Bienvenidos al Baile de Halloween. Recuerden que elegiremos el mejor disfraz cuando termine la fiesta. Ahora... ¡Coman!

Nadie desoyó las órdenes de Dumbledore. El mecanismo de comidas era igual al del Baile de Navidad: tenían que elegir algo del menú y gritarle lo que querían al plato. Los pasteles de calabaza tenían muy buena reputación, y ni hablar de los arrolladitos de espinaca. Pronto todos terminaron de comer, mas que nada por las ansias de que empezara el baile.

Por fin Dumbledore se paró (con un poco de dificultad a causa de su disfraz) y les habló.

  • Ahora que todos tienen los estómagos les presento a la banda que nos acompañara durante toda la velada: ¡Weird Sisters!

Hubo muchos aplausos y gritos, sobre todo de las chicas, y el centro del salón se llenó rápidamente de gente bailando al ritmo de las canciones del grupo.

Hermione miraba hacia el centro del salón, ahora convertido en pista de baile, y de repente se levantó de su silla.

  • ¡Quien quiere ir a bailar? – dijo mirando de reojo hacia donde se encontraba Draco Malfoy, con su disfraz de vampiro, bailando desganadamente con Pansy Parkinson. Ron estaba por abrir la boca para decir algo, pero Neville le ganó de mano.

  • Yo te acompaño – dijo Ginny

  • ¡Yo bailare contigo si quieres! – dijo Neville entusiasmado.

Hermione miró a Harry y a Ron, como suplicándoles que fueran con ella. Harry le dio un codazo a su amigo.

  • No... yo me quedo un rato mas... – dijo Ron. Hermione lo miró, dio media vuelta y se fue hacia la pista de baile con Neville, que llevaba su guadaña consigo todo el tiempo.

Parvati y Lavender se quedaron un rato, pero Parvati ya conocía las opiniones de Harry y a Ron con respecto a bailar, así que tomó del brazo a su amiga y la llevó a hablar con unos chicos de Hufflepuff que parecían muy simpáticos.

  • Eres un perfecto idiota. ¿Por qué no fuiste con Hermione? –le preguntó Harry.

  • ¿Y quien te dijo que yo quiero bailar con ella? – dijo Ron, mirando de reojo hacia donde estaba Hermione.

  • No hace falta que nadie me lo diga Ron, ya me di cuenta de que te gusta...

Ron se puso colorado hasta el sombrero y no se atrevió a mirar a Harry a los ojos.

  • Cambiemos de tema... ¿Por qué estabas tan entusiasmado en venir a la fiesta si ni siquiera vas a bailar?

  • Eh... no lo sé, no me había puesto a pensar en eso – dijo Harry mientras miraba a donde estaba Parvati bailando con uno de los chicos de Hufflepuff - ¿Quieres ponche?

  • Si, pero antes hagamos un trato ¿Qué te parece?

  • ... Esta bien – dijo Harry, sin estar demasiado seguro de lo que estaba a punto de hacer.

  • Yo invitaré a bailar a Hermione y tu invitarás a la chica por la que viniste ¿Prometido?- dijo Ron extendiéndole la mano a su amigo. Harry dudó, pero finalmente hizo lo mismo.

  • Prometido -

  • Vamos

  • ¿Qué?

  • Vamos con Hermione y Neville -

Ron tironeó de Harry y lo llevo casi a la rastra hacia la pista de baile, donde estaban Hermione, Neville, Ginny, Lavender y Parvati, quienes al parecer habían desechado a los chicos de Hufflepuff.

  • ¡Vinimos a acompañarlos! – gritó Ron para hacerse escuchar en medio del ruido.

  • ¡Bien! Ya no sabia que hacer con tantas chicas! Ginny ¿Te quedas conmigo? – le preguntó Neville. Ginny miró a Ron, suplicante.

  • Naaaa.... quedémonos todos juntos ¿Estas tomando ponche Neville? Me muero por tomar un poco.

Neville se largó a reír a carcajadas. Sin embargo, no se reía de la acotación de Ron. Apuntaba con su mano hacia quien estaba detrás de Hermione: Draco Malfoy.

Era un cuadro bastante raro. Cuando toda la gente que estaba en la pista de baile se dio cuenta, fue como si se hubiera formado un círculo alrededor de él, haciéndolo blanco de sus burlas. Y no era para menos: Draco Malfoy había pasado repentinamente de vampiro a ... mariposa. Tenía una malla rosada, sandalias de bailarina, un par de alitas medias blancas y un par de antenitas sobre el pelo súper peinado.

Todos en el salón lo señalaban, incluso Crabbe y Goyle, debajo de sus disfraces de fantasmas reían a carcajadas.

Malfoy tenía la cara roja de ira, no podía caminar de tan enojado que estaba. Miraba a su alrededor y todos se estaban burlando. De repente, fijo la mirada en los ojos de Hermione y se dió cuenta de que ella era la causante de todo. Hermione no hizo más que sonreír sarcásticamente.

Por fin Draco se dio vuelta y corrió hacia la salida, seguido de las risas de los demás.

  • Bueno, creo que el Sr. Malfoy debería elegir mejor sus disfraces – dijo Dumbledore tratando de callar a la multitud - ¡Sigan bailando! – dijo, y tomo el brazo a la profesora McGonagall, que estaba disfrazada de Muggle, y la llevó a la pista de baile.

Cuando Harry y Ron pudieron controlar un poco la risa, miraron a Hermione, quien, a pesar del espectáculo parecía un poco triste.

  • Tú lo hiciste ¿No? Se que lo hiciste – le dijo Ron - ¿Cómo?

  • Bueno, usé la poción transportadora que nos enseñó el profesor Snape - respondió al mismo tiempo que les señalaba disimuladamente el disfraz que había estado usando Malfoy hacia unos minutos – Mientras bailábamos le apliqué las 6 gotas de la poción en el disfraz... – se quedó un poco pensativa - ¿Creen que fue demasiado?

  • ¿Estás bromeando? Esa fue probablemente la mejor venganza que vi en mi vida – le dijo Ron – Por cierto... ¿quieres bailar? Digo... para celebrar la broma...

  • Si, claro... – dijo Hermione - ¿Y Harry?

  • Ah.... no te preocupes por el, ya tiene pareja – respondió Ron, guiñándole un ojo a Harry.

Hermione se encogió de hombros y fue a la pista con Ron. Ahora era el turno de Harry, que tenía un dilema del tamaño de un trol. No quería romper la promesa que le había hecho a su amigo, pero le daba mucha vergüenza invitar a Parvati a bailar, mas que nada porque la última vez que la había invitado, no había sido muy buen compañero, ya que ni siquiera la había sacado a bailar. Pero había hecho una promesa, aunque sabía que Ron le había hecho prometer eso más que nada para darse valor e invitar a Hermione.

  • Voy a tener que hacerlo... – se dijo a si mismo. Se armó de valor y se dirigió hacia donde estaba Parvati. De lejos recordó la vez que la vio durante los exámenes de quinto año, su larga cabellera y la manera en la que esta brillaba con la luz del sol. Luego de unos segundos que parecieron interminables, llego a donde estaba ella.

  • Ah... ¿Quieres bailar? – le dijo, y le pareció increíble que dos palabras tan simples fueran tan difíciles de pronunciar.

Parvati lo miró entretenida.

  • Si claro – dijo simplemente. Harry dio un respiro. Después de todo, lo había hecho. Parvati se disculpó con sus amigas, que la saludaron con sus típicas risitas tontas, y fue con Harry al centro del Salón.

Mientras tanto, Ron bailaba con Hermione, hecho una bola de nervios. Vio a Harry venir hacia ellos con su pareja de baile, quien para su desagrado, era Parvati Patil.

  • ¿Por qué la invito a ella? – dijo Ron en voz tan alta que las parejas de alrededor lo miraron con mala cara.

  • ¿Qué pasa Ron? – le preguntó Hermione, mirando hacia donde venía Harry.

  • Pensé que Harry iba a invitar a Ginny... – dijo Ron. Hermione lo miró y sonrió.

  • Ron, eso es muy dulce de tu parte – dijo ella. Ron se puso colorado hasta las orejas.

Justo en ese momento Harry y Parvati empezaban a bailar. De vez en cuando Harry miraba a Ron y levantaba el pulgar, pero Ron le negaba con la cabeza, aunque Harry estaba demasiado entretenido para entender lo que Ron quería decirle.

Luego de un rato, Dumbledore volvió a hablar, y esta vez todos supieron que faltaba poco para que el baile terminara.

  • Lamento comunicarles que el baile casi ha llegado a su fin, pero antes de que esto suceda, ustedes elegirán a quienes, según su propio criterio, tengan el mejor disfraz. Las personas que quieran participar pónganse en fila, y los demás aplaudirán según su preferencia. Teníamos métodos un poco mas... adecuados, pero la reciente rebelión de los elfos (que ya tenemos completamente bajo control) nos ha dejado sin nuestros utensilios medidores... agradezcan que accedieron a hacer la comida del banquete...Bien, veo que son muchos los alumnos que participarán. El primero de la fila por favor...

Terry Boot había pasado primero con un disfraz de marinero. Abucheo general.

  • Hey Ron, ¿Vamos? Nuestros disfraces no pueden estar peor que los de ellos... – le dijo Harry mientras Stewart Ackerley de Ravenclaw pasaba al frente con un disfraz de uno de los Cromos que de las ranas de chocolate, yéndose casi inmediatamente con un cálido aplauso del público.

  • No lo se... – dijo Ron.

  • Vamos Ron, si tu vas, yo voy... ¿Qué podemos perder? – dijo Hermione entusiasmada.

  • No se, pregúntale a Terry Boot.... Esta bien, vamos. – dijo Ron, después de todo, su disfraz estaba muy bien hecho.

Siguieron Graham Pritchard, (quien se había disfrazado de soldado de la Segunda Guerra Mundial) y una docena de chicos y chicas de todos los años, con disfraces de lo mas extravagantes.

Finalmente, le tocó el turno a Harry, quien quedó bastante desanimado por el frío aplauso del público, que estaba mas shockeado por la falta de pelo en su cabeza que por el disfraz que tenia puesto. Luego siguió Ron, e inmediatamente chicas de 1°, 2° y 3° año empezaron a gritar su nombre y a aplaudir con euforia. Con una sonrisa que no podía quitar de su cara, Ron cedió el paso a Hermione. A pesar de que mucha gente aplaudía con aprobación su disfraz, estos aplausos fueron apagados pronto por las mismas chicas que antes habían gritado por Ron.

  • Podían haber sido un poco menos obvias... – dijo Hermione cuando se reunió con Harry y Ron, mientras seguía pasando gente para que el público evaluara sus disfraces.

  • No me digas que estás celosa, Hermione – dijo Harry con una sonrisa sarcástica.

  • Nos seas idiota Harry, y cállate, que van a decir quien ganó.

Era más que evidente que el mas aplaudido de la noche había sido Ron, y efectivamente, el fue el ganador por el mejor disfraz.

  • Si hubiera habido un premio por el disfraz mas gracioso, seguramente lo hubiera ganado el Sr. Draco Malfoy, aunque el Sr. Malfoy no se encontraría aquí para recibir su premio – dijo Dumbledore mientras extendía un saquito de cuero en donde estaba el premio sorpresa (un vale por 100 galleons para gastar en Hogsmeade ).

Ron aún estaba perplejo cuando se reunió nuevamente con Harry y Hermione, luego de que todo el colegio lo saludara por haber ganado.

  • Hey Ron, no sabia que eras tan famoso entre las chicas de los primeros años…- dijo Harry mientras miraba de reojo a Hermione.

  • Mira Harry, te llama Parvati ¿Por qué no vas a ver que quiere? – dijo Ron señalando hacia donde estaba Parvati.

  • Harry tiene razón Ron, si no hubiera sido por esas chicas no hubieras ganado… - dijo Hermione cuando Harry se fue.

  • Bueno, date un poco de crédito, quizás les gusto el disfraz… Por cierto, gracias por haberme ayudado. – le dijo Ron, que estaba cada vez más colorado.

  • ¿Qué vas a hacer con la plata que ganaste? – le preguntó Hermione, tratando de cambiar de tema.

Ron la miró a los ojos, haciendo un increíble esfuerzo por hablar.

  • Voy a comprarle un regalo a alguien a quien… quiero mucho...

Fin