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If I Stay, Fred. — capítulo 13
tHarry, Ron, Hermione y yo, ese el orden, agachados, gateando por este túnel infernal que nos llevará a la casa de los gritos, es bastante estrecho para soportar mi claustrofobia mis pulmones gritan urgentes por oxígeno, mi frente empapada de sudor, tengo que inhalar fuerte, tratar de calmarme, siento el corazón por la boca y ya estoy debilitada por los dementores, no sé cuánto tiempo más vaya a durar "estable."Dejamos de andar y escucho voces, aprieto los puños queriendo ir y matar a estos dos imbéciles, Snape y Voldemort. No parece ser una conversación agradable, Severus suplica por su vida ¿Porque matara a uno de sus vasallos más leales?
Un ruido, siseo de serpiente y un grito, el señor de las tinieblas se ha ido y solo queda el silencio.
Cuando puedo por fin avanzar, lo hago, entramos a este lugar circular y grande, siento la bilis subir a mi garganta en un intento de potar todo lo comido en Cabeza de Puerco. Severus Snape está agonizando en una pared llena de sangre, su cuello chorrea y chorrea, liquido oscuro, brillante y viscoso, Harry se agacha a su lado, las lágrimas del Profesor son de una mezcla heterogénea, entre líquido y gaseoso. Pensamientos.
Luego de segundos interminables sus ojos oscuros dejan de mirar. No me siento feliz de que haya sucedido, Harry dice que es culpa de la varita de Saúco, merecía una muerte más digna de su persona...más terrible.
Lord Voldemort habló, tenemos una hora para sanar heridas y recolectar a los muertos, y si Harry no va al bosque a la media noche el mismo vendría y mataría a todos. Trague saliva y mire a mi hermano viendo reflejado mi miedo en sus ojos verdes esmeraldas tan profundos, las ultima palabras de Snape resuenan en mi cabeza.
Tienes los ojos de tu madre.
Hermione saca la capa de invisibilidad de su bolsa, tapándonos a los cuatro, salimos del lugar y corremos sin importar que la punta de nuestros pies se vea, sin detenerse cuando cuatro personas llevan el cadáver de Colin, mis manos tiemblan. Fue después de la muerte de Tonks, antes de la muerte de Fred. Todavía no puedo llorar. No. No.
El Gran Comedor, una familia de pelirrojos reunidos frente a un cadáver, George estaba arrodillado frente a él sin moverse, Ron salió de la capa y corrió hacía ellos, todavía no puedo llorar. Ginny a un extremo con los ojos hinchados, Hermione sale de la capa igual y se dirige lentamente hacia ella.
-Deberías ir-murmura Harry pálido. Negué con la cabeza- Ahora Tai.
- ¿Que harás? No te entregues...Harry...
-Se fuerte Tai-susurro y luego agarro la capa para sacármela, volviéndome visible, y él invisible.
-Harry. -susurre mirando a todos lados-HARRY! -grite mientras las lágrimas caían por mi rostro.
Una mano cálida tomó mi mano, era Hermione, la miré temblando en pánico, sus ojos también lloraban.
-Se va a.…- ¿A qué? No lo sé, todo se congelo, mi corazón se detuvo, caí al suelo junto a Hermione- No-susurre sin detener las mil y una lágrimas, las convulsiones de una respiración agitada, me deje abrazar por la castaña y desvíe la mirada del cuerpo inerte de Remus Lupin.
Luego de unos minutos que me mecía en los brazos de mi amiga me levante, y camine lejos del lugar, no me importaba nada, no tengo nada, quizás Harry no muera, una posibilidad, siempre se salva de todo. O que muera, se aleje mientras pueda de este infierno desgarrador. Que escape, la vida duele, la muerte es solo el fin de nuestra trágica existencia.
El castillo está destruido, doy vuelta en una esquina y trago saliva, George está sentado en escombros, la cara desencajada, pero sin lágrimas.
-Deberías llorar- susurre con la voz ronca -No todas las lágrimas son malas.
Me mira, niega con la cabeza, me siento junto a él aspirando su aroma, tan parecido, pero no es él. Él no está. Se ha ido. Se ha ido. Se ha ido.
Nos quedamos en silencio por tiempo indefinido, hasta que George se levanta y explota.
Patea los escombros y se jala el cabello, estaba horrorizada mirando la triste escena, sin saber qué hacer.
-George-susurre, mi mentón temblaba.
- ¿Porque? -murmuro él, sucumbiendo en el llanto. Me levante y con la poca fuerza de voluntad que me quedaba lo abrace fuerte. George siempre ha sido bueno conmigo, él también me ha apoyado en momentos de necesidad, debo devolverle el favor.
Ambos éramos los que más lo conocíamos y de manera diferente lo amábamos. Debemos dejar su espíritu brillar.
Fred se ha ido y sé que lo voy a extrañar tanto que duele en lo hondo del pecho y sé que recuperarlo es tan imposible como tocar la Luna de un salto, que no nos separa la distancia ni las palabras, que su alma se ha ido y la mía solo...duele. Me eche a llorar.
El tren partía y nos sentamos los cuatro en el mismo compartimento, junto a un señor. R J Lupin, llamó mi atención su capa raída y las arrugas de su rostro, con alguna que otra cicatriz, algo en el medio ternura, pero dormía, no intercambiamos palabras hasta que un dementor dejó a Harry inconsciente, se recuperó, y me miro. Sus ojos se abrieron es sorpresa y una sonrisa de oreja a oreja se asomó en sus labios.
-Taissa-dijo.
-Señor-respondí, luego le sonreí.
Era mi padrino, alguien que fue un pilar fundamental en mi vida, y todos los verbos en pasado porque ahora está muerto. Nadie me dijo que el duelo es el precio que hay que pagar por el amor.
Llegue a la sala común de manera lenta, tratando de controlar mi mirada de dolor, era la enésima vez que me encerraba toda la tarde torturándome la mano en el despacho de Umbridge.
No había rastros de mis amigos, pero si estaban George y Lee Jordan que me miraban y apuntaban, se levantaron a mi encuentro.
-Ven con nosotros-sugirió Lee-Tenemos algo que puede aliviar el dolor.
Rodé los ojos no muy segura de poder confiar en ellos, George me sonreía de manera animada, no tenía pinta de hacer alguna broma.
- ¿Y Fred? - pregunte buscándolo por la sala común con la mirada.
-Fue a hacer algo y vuelve. Ven.
Me guiaron por la escalera de la pieza de los chicos hasta la suya, me indicaron que me sentara en la cama mientras buscaban la Mimbulus Mibletonia, una planta. Bromeaban entre ellos, pero yo no tenía ánimos de reír, sonreír, o si quiera asentir, quería llorar, destrozar todo y darle su merecido a la mujer sapo.
Lee salió de la pieza y George se sentó al lado mío.
-Esta es la cama de Fred-me dijo arqueando las cejas, trate de no sonrojarme, me paso la planta y metí mi mano en ella sintiendo un gran alivio- ¿Mejor?
-Sí, gracias- murmure aliviada.
-Deberías controlarte un poquito ¿no crees?
*-George Weasley hablándome acerca del control?
- pregunte riendo.*
-Uno tiene que saber parar- aconseja con una sonrisa.
- ¿Que hacen? -era Fred entrando-Te confundiste de gemelo ¿o qué?
-No-murmure frunciendo el ceño y levantando la planta, Fred alza las cejas y se cruza de brazos en el umbral de la puerta, George se levantó guiñándome el ojo.
-No seas tan enojón Feorge-lo molesta dándole un codazo y saliendo de la pieza.
- ¿Umbridge? -asentí -Deberías callar tu bocata de vez en cuando.
George dijo lo mismo, con más amabilidad, y él no es el novio, desvié la mirada y mordí mi lengua para controlar el enojo, Fred resoplo y se sentó a mi lado, me tensé.
-Tai... No seas así.
-Tu no seas así-me queje-George solo ayudaba. ¿Dónde estabas?
-Alto ahí- rio el con cierto poder sobre mí- No me controles.
-No lo hago, tú lo haces.
Fred resoplo nuevamente y me tomo la mano buena, quería alejarme, pero una fuerza involuntaria no me dejaba.
-No me gusta que te hagan daño-susurro en mi oído, no lo mire- Ni que George se te acerque tanto- beso mi mejilla y yo puse los ojos en blanco, soltando una carcajada.