Manipulando el Destino — capítulo 2
-Granger- dijo en un susurro mientras ella dormía en el suelo, estaba visiblemente dañada, tenía algunos moretones en la cara, y otros más grandes en los brazos, en su labio tenía un poco de sangre seca como si alguien la hubiera golpeado.
Severus sentía la necesidad de saber más de ella, quizás le diera alguna pista que lo llevara a Harry Potter, pero al menos Hermione no le daría las respuestas que él necesitaba. Subió las escaleras hacia su casa y se dirigió a Bellatrix, que ahora se encontraba sentada en un sillón con los ojos cerrados.
-¿Cuándo llegó?- le preguntó de inmediato Severus
-hace unos días… sabía que te interesaría. He ordenado que se le dé de comer todos los días. Ayer estuvo despierta, hoy veo que no- dijo Bellatrix sin si quiera abrir sus ojos y con su voz tan fría.
-¿Por qué hiciste eso? Tú no eres así- era raro ver que ella se comportaba de ese modo, siempre tenía sed de matar y se le hizo raro que en esta ocasión estuviera ayudando a una sangre sucia, como ella solía llamarla.
-hay algo que nunca he comprendido… lograste engañar a Lord Voldemort, tú no le eres fiel, estás del lado de Dumbledore, creo que es mucho peso para ti solo-
-¿desde cuándo lo sabes?- Severus miró fijamente sus ojos cuando los abrió, no comprendía de qué forma se había enterado, pero sobretodo la razón por la que nunca dijo nada.
-desde que fuiste a ver a Dumbledore, suplicándole que salvara a los Potter- Bellatrix siempre se había mostrado fría ante Severus, quería que le temiera, que no la engañara, que no se fuera con otra mujer y la dejara sola.-nunca dije nada, trataba de convencer al Lord de que le eras fiel cuando él dudaba de ti, a lo largo de todos estos años he buscado cientos de excusas solo para protegerte-
Esto era muy raro para Severus, sentía que la cabeza le dolía por la confesión que ahora Bellatrix le hacía, solo le daba a entender una cosa, ella en verdad lo quería, aunque de inmediato rechazó esa idea, Bellatrix no quería a nadie más, incluso parecía estar obsesionada con Voldemort, pero sería imposible que se hablara de sentimientos.
-sigo sin entender, ¿Por qué lo hiciste?-
-solo agradécemelo y olvídalo- Bellatrix se levantó del sillón aparentemente molesta y se fue dejando al hombre con muchas dudas en la cabeza.
-¿te enojarás si…?- apenas iba a preguntarle si podía subirla y tenerla en su casa por unos días, cuando ella la interrumpió.
-haz lo que tengas que hacer Severus, no diré nada a nadie… por cierto, Weasley está en la mansión Malfoy, en los calabozos, aunque no lo maltratan- dijo por último la bruja y subió a su habitación, tenía una gran necesidad de descansar y liberar un poco su mente.
Esto para Severus era de mucha ayuda, aunque aún estaba extrañado de que Bellatrix se comportara así, por unos segundos pensó que quizás era una trampa de ella, pero luego descartó esa idea, se hubiera enterado si fuera así.
Recordando que Hermione estaba en su casa, bajó una vez más, tratando de controlar sus pensamientos, y concentrarse en lo que ahora estaba sucediendo. Cuando bajó, se dio cuenta de que ella estaba despertando.
-¿profesor?- preguntó ella muy asombrada, nunca supo dónde estaba.
-levántese- una vez que ella lo hizo ambos se dirigieron a la sala de la casa, él le dio una cobija y con un movimiento de su varita hizo que apareciera una taza de té caliente.
-¿Qué puede decirme de Harry Potter?- la voz de Severus era tan fría como la que usaba en clases, ese temor que él había causado no lo perdería en ningún lado.
-quiero suponer que está en Grimmauld Place, escondido, fue el único que no fue atrapado por mortífagos… ¿usted va a ayudarnos?-
Severus se quedó pensando por unos segundos, claro, como nunca lo pensó, que podría esconderse en la casa de su padrino, si lo hubiera pensado hace un tiempo las cosas serían más fáciles. El único problema es que no podía sacarlo de ese lugar, Voldemort se enteraría de inmediato, de momento se acordó de la pregunta que Hermione le hizo y se decidió a responderla -Granger…- las palabras en su boca se trabaron, no sabía que decir, o más bien como decirlo.
-sé que usted nos ha estado ayudando, oí a Lucius Malfoy decirle a su esposa, ellos fueron quienes me trajeron a este lugar, claro que no sabía dónde estaba- Hermione parecía recuperar sus fuerzas rápidamente, dando una buena señal a Severus de que no estaba lastimada.
-esta es mi casa Granger, aquí vivo con Bellatrix… mi esposa- se detuvo unos segundos al ver su expresión, sabía que ella no tenía idea de que estaban casados. -los ayudaré- fue todo lo que dijo cuándo se levantó y la condujo a una pequeña habitación, no parecía ser la gran cosa, tenía una cama en el centro, una pequeña ventana, y unos cuantos muebles, abrió una puerta y se dio cuenta de que detrás de ella había un baño con una tina, cuando se giró a ver a su profesor, este entendió lo que ella pensaba -tómese su tiempo… mi habitación está del otro lado, por si necesita algo- se alejó de ese lugar, dejando sola a la castaña, aunque no se veía tan mal, sabía que por la escasa luz, la mala alimentación y los lugares en los que tuvo que dormir necesitaba recuperarse.
Con aun muchas dudas dándole de vueltas en la cabeza, se dirigió a su habitación, quería descubrir cuáles eran las verdaderas intenciones de su esposa.
Ella notó la presencia de él y decidió abrir sus ojos, estaba recostada, sin dormir, solo pensando.
-¿Qué es lo que no te ha quedado claro?-
-tú no eres generosa ni compasiva, siempre has mostrado ser cruel y despiadada, ¿cómo de un momento a otro me dices que me has estado ayudando durante tantos años? ¿Esperas que crea que lo hiciste solo por qué si?- Severus caminó hasta un costado de su cama, viendo a su esposa directamente a los ojos.
-no espero que me creas y entiendas- era muy cortante, casi como siempre solía ser, no eran un típico matrimonio que hablaban los problemas que ambos tenían ni de sus vidas personales. Solo vivían juntos, estaban muy distantes, ella no estaba muy acostumbrada a estar con él bajo el mismo techo por tanto tiempo, solo los días que él no trabajaba en Hogwarts.
-quiero una buena explicación- le exigió Severus tomándola de un brazo y jalándola con mucha fuerza para que ella se sentara, estaba prácticamente retándola.
-¿Qué se suponía que tenía que hacer?- Bellatrix estaba enojada, pero no se opuso a darle la explicación que él tanto quería - que le dijera al Lord lo que tú estabas haciendo, que lo estabas traicionando, que en realidad tú eras un espía de Dumbledore, que cuidas a Harry Potter por la promesa que hiciste por el amor a Lily, que proteges y ayudas al único mago que podrá acabar con él y es su mayor enemigo. ¿eso esperabas de mí? Que equivocado estás Severus- se soltó del agarre de su esposo, pero sin quitarle la mirada de encima.
-solo quiero saber por qué lo hiciste- la voz de Severus fue en un susurro que apenas la bruja pudo escuchar, ambos se miraron por unos segundos, tratando de buscar respuestas en los ojos de su pareja.
-eres mi esposo, ¿acaso eso no tiene importancia?-
-¿has llegado a sentir algo más?- Severus se puso en cuclillas para estar a la altura de su esposa.
-no sé qué es lo que siento, solo no quiero traicionarte- Bellatrix no había soportado más la intensa mirada interrogante de Severus, y bajo su mirada, buscando algo que la distrajera.
-¿traicionarme?-
-cuando nos casamos, juramos que nos apoyaríamos, nos ayudaríamos y nos seríamos fieles… las palabras que tú dijiste por conveniencia, yo las dije con mucha seriedad. Lo que tu juraste fue en vano, pero yo, he cumplido-