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Amores perversos — capítulo 4

Su pasión por los chocolates surgió la primera vez que comió uno a la edad de 4 años hasta ese tiempo su madre la privo de tal detalle pero su padre tan despreocupado como siempre no conforme con la privación de su madre la desafío y en el parque le compro una enorme barra de chocolate rellena de almendras. Era deliciosa. Desde ese día comprendió lo delicioso que podía ser lo prohibido

Posteriormente aliviaba su depresión con los chocolates pero últimamente ni siquiera el delicioso y dulce sabor del chocolate servía para consolarla.

Empujo la caja de chocolates encima de la cama de su compañera, los termino todos y cada uno de los chocolates, fresas, arándanos, cacao, canela de todos y ninguno era adecuado.

— ¿en serio comiste los chocolates? Probablemente estaban envenenados ese admirador tuyo debe ser un demente.

En realidad no se trataba de ningún admirador secreto, conocía de quien se trataba pero hasta ahora nadie más que los involucrados, entiéndase ellos dos, conocía sobre su relación. Faltaba poco para san Valentín y los regalos comenzaron a llegar cada martes desde enero.

— Si estuvieran envenenados ya no estuviera respondiéndote— dijo usando ese típico tono que usaban los Ravenclaw cuando mostraban supremacía ante los que Hansen Turpin llamaba débiles de pensamiento.

— A veces  hablas como una Ravenclaw pero recuerda que los Hufflepuff también somos fabulosos— concluyo saliendo con una sonrisa de la habitación. Rose sonrió a solas.

La caja de chocolates traía una nota como todas las demás, que también comió enteras cabía de recalcar. Comenzaba a creer que su "admirador" la quería hacer subir de peso, aunque con una particular razón.

Rosie Posie

¿Te gustan los chocolates?

No he recibido respuesta tuya desde hace tres cajas de chocolates, si así lo prefieres puedo enviarte cualquier otra cosa. Todo con el obvio plan de hacerte feliz.

Con amor L.W.

No era una declaración de amor ni tampoco la nota que traspasaría milenios siendo recordada, pero se trataba de Louis, la persona más hosca que había conocido y eso que solía ayudar a Scorpius Malfoy en sus clases de Herbologia por lo menos tres veces a la semana.

Su primo más bien prefería demostrar las cosas a escribirlas, nunca le había dicho que la quería ni menos que la amaba pero podía verlo en sus ojos cada que sus miradas se encontraban y tenían que seguir el papel de primos cuando en realidad quería correr a través del pasillo y besarlo frente a todas las admiradoras que tenía pero eso estaba tan cerca de suceder como los Charley de ganar

— ¿Dime iras a Hogsmade?— pregunto su amiga con los ojos verdes fijos en los de ella

— Eje… no, no me apetece ir— mintió. Su amiga abrió la boca incrédula pero asintió decidida a no meterse más en el tema. — Enserio, no sé porque pones esa típica mirada que todos catalogan como de Ravenclaw.

— Bueno será porque tú no puedes vivir sin comer tu dosis diaria de chocolate pero supongo que con tu admirador en verdad no importa… Scorpius Malfoy estará ahí— señalo. Se encogió de hombros lo que menos ocupaba su cabeza era Scorpius Malfoy.

El día de ir a Hogsmade llego y tuvo que hacer un esfuerzo monumental para que su amiga no se diera cuenta de su estadía en el pueblo, como si se tratara de una demente cubrió su rostro y cuerpo con una larga y pesada capa que le llegaba hasta los pies, no podía arriesgarse. Miro sobre su hombro a la posada frente a ella y con un suspiro entro.

Encontró a su primo mayor con una muchacha, la rubia se colgaba del brazo de Louis y reían por las bromas que su primo hacía.

¿Por qué reía? Louis ni siquiera era gracioso, más bien era soso y retraído llegando a tardar tiempo para comprender uno de los chistes sucios de Fred y James

En cuanto la vio Louis aparto a la chica. Decidió seguir su camino e ir hasta la habitación que ambos compartían cuando se veían, al poco tiempo pudo sentir la mirada de Louis sobre su espalda, antes de llegar al cuarto la acorralo contra la pared y el beso en medio del pasillo

— Te extrañe tanto Rosie Posie

Los gemidos que salían de su boca llenaban toda la habitación…

Louis le sostuvo la cadera su toque siempre era fino, apoyo las manos en el pecho de su primo y comenzó a impulsarse de arriba hacia abajo sin despegar la mirada de los ojos de Louis.

— Louis— las palabras salían de su boca como si fueran miel. — No sé cómo puedo sobrevivir sin esto tanto tiempo.

La primera vez… la primera vez que se besaron, sus labios fueron demasiado torpes buscando los de Louis inmediatamente… pero su primo no se apartó y fue paciente.

— Te juro que cuanto más creces más ciento que te amo— dijo Louis con el rostro fruncido por el placer. Rose bajo la mirada y miro su vientre sobresalir. Louis le acaricio la barriga y se enderezo para atraerla y darle un beso fugaz

Termino de vestirse  volvió la mirada hacia la cama, su primo le dedico un breve sonrisa que fue lo suficientemente perfecta como para hacer su corazón latir con fuerza

— ¿Quién era la chica?

— ¿Cuánto tiempo más planeas seguir ocultándolo con esa cosa?— Pregunto Louis, no le fue indiferente el hecho de que ignoro la pregunta. Negó molesta y termino de cerrar el ultimo broche de su faja — Sé que esa cosa no daña al niño pero… sabes a lo que me refiero Rosie. Deberíamos contarle a todo el mundo Rose — enderezándose de la cama fue hasta ella y le toque el vientre que ya no sobresalía, era como si nada estuviera ahí— estas por salir de Hogwarts y yo ya tengo un trabajo estable

— Estas loco— se apartó de golpe—, todos nos repudiarían por… esto no quiero ni imaginar lo que dirán, somos primos.

— Oh vamos Rose… no somos los primeros primos en casarse, entre magos no está mal, la familia de tu admirador Malfoy se casaban entre ellos

— Nosotros no somos Malfoy sino Weasley, no es lo mismo— respondió, fue a sentarse en la cama y miro a su primo con seriedad. — Scorpius es sincero y el cariño que me tiene es de verdad… mi hijo necesita un padre y Scorpius, el podría ser el indicado nadie sospecharía si mi hijo es rubio— Louis la miro incrédulo. Rose asintió perezosamente y se mordió el labio al ver el ceño de su primo contraerse— podríamos seguir viéndonos a escondidas

— Creo que has perdido la cabeza si crees que voy a dejar que Malfoy crie a mi hijo como suyo y más que imagines que quiero que otro hombre te toque— apretó los párpados con fuerza no había manera de convencer a su primo. Louis se acercó hasta ella y se sentó a su lado—. Escucha, nos casaremos cuando salgas de Hogwarts, no quiero que ningún otro hombre te toque o mire como lo hago yo, no concibo pensar en otro hombre cerca de ti, lo mataría Rose— rodo los ojos. — Hablo en serio.

— Ni siquiera me amas Louis

Louis tomo sus manos entre las suyas e inclino el rostro para besarla, Rose lo evadió, Louis deposito el beso en su cuello y le dio un par de besos antes de atraer su barbilla y conseguir llegar a sus labios.

— Si no te amara Rose no me importaría que pasara contigo. Pero te quiero mucho, mi corazón late más rápido cuando estoy cerca de ti— dijo con los labios a centímetros de los suyos—, no puedo evitar querer arrinconarte contra una pared cuando nos vemos, ni que mis celos aparezca cuando estas cerca de cualquier hombre, te amo, en verdad lo hago debes creerme

Louis no era sentimental ni el hombre más romántico en este mundo, pero ella podía ver sus ojos y decir que eran cierta cada una de las palabras que salían de sus labios, asintió completamente segura y rompió la distancia entre ellos.

Meses después cuando estaba en el ministerio en el registro estuvo completamente segura de que había tomado la decisión correcta para ella y su hijo

— Bien señora Malfoy, firmado esto los declaro marido y mujer— le sonrió con gratitud a Scorpius. Su ahora esposo la atrajo de su ancha cintura y la beso.