← La decisión de Hermione · de
La decisión de Hermione — capítulo 13
Hermione despertó con la sensación de que alguien la observaba. Abrió los ojos lentamente, y se encontró frente a ella a un George sonriente.
- Buenos días, cuñadita. ¿Has dormido bien? ¿Los ronquidos de tu no-novio con el que te diste el lote en medio de la batalla te han dejado descansar? Ahora en serio, me alegro mucho por vosotros.
Hermione se miró a sí misma. El cuerpo de Ron seguía rodeando el suyo en un abrazo.
- *George, no es lo que parece.- Tranquila, Hermione. Los dos sabemos que eres lo mejor para mi hermano. Ahora, si pensabas que este tierno momento iba a quedar entre nosotros te equivocas... os he hecho unas cuantas fotos mientras dormíais. ¡Seguro que a mamá le encantará verlas! ¡Siempre serás su nuera favorita! Por cierto, te dejo un regalito de mi tienda, espero que te sea útil. Ábrelo cuando estés sola.*Y dicho esto se marchó. Hermione se alegraba de que George estuviese recobrando parte de su alegría, aunque no le hacia tanta gracia que bromease a su costa. Ron bostezó y abrió los ojos. Se sorprendió al ver a Hermione a su lado y al darse cuenta que habían pasado la noche abrazados.- *Buenos días, Hermione.- Buenos días, Ron.*El chico se acercó a ella y le dio un suave beso en los labios. Ambos se dieron cuenta que querían más y empezaron a profundizar el beso... ella se subió sobre él y empezó a acariciarle el pecho bajo la camiseta...- ¡Ups, perdón! - Ginny acababa de llegar a la Sala Común - *Bueno, realmente no me esperaba encontraros así en un lugar público... ¡pero no sabéis cuánto me alegro, par de cabezotas! Lo siento, Hermione, pero McGonagall me ha pedido que te diga que te está esperando en su despacho... ¡Ya casi es mediodía!*Tras darle un rápido beso a Ron bajo la sonriente mirada de su hermana, Hermione se fue a asear y se dirigió al despacho de la directora donde siguió con su tarea de extraer recuerdos para ayudar en la recuperación de la memoria de sus padres.
A mediodía McGonagall propuso hacer un descanso para comer. Hermione se dirigió al Gran Comedor y pudo ver que Ron estaba en la entrada. Se imaginó que el chico la esperaba para otra sesión de besos privados, pero se dio cuenta de su equivocación cuando vio que Harry estaba a su lado.
Al verla, Ron se acercó y tras comprobar que no hubiese nadie cerca le dio un beso rápido en los labios. Harry y Hermione se miraron y sonrieron con complicidad.
- Hermione, queríamos hablar contigo. -Dijo Harry -Estamos preocupados por tus escapadas nocturnas. Nos gustaría ayudarte. No queremos que te pase nada.- Soy perfectamente capaz de cuidarme sola, gracias.- Maldita sea, Hermione. Claro que eres capaz de cuidarte sola. Eres más capaz que Harry y yo juntos de salir airosa de cualquier situación. Sólo es que no nos gusta que lo hagas sola.- Tranquilo, estoy bien acompañada. Él vela por mi y estoy segura que sabría que hacer si algo fuera mal.**- Oh. - Los ojos de Ron se convirtieron en rendijas. Hermione se dio cuenta de inmediato que las palabras que acababa de decir le iban a acarrear un rato desagradable. Ron continuó hablando con voz malévola - Así que estás bien acompañada por él... Así que él vela por ti... ¿Y no nos vas a decir el nombre de ese hombre tan maravilloso?- No puedo, Ron, lo siento. Dejadme un poco más de tiempo y prometo que os lo diré todo.- *¿Y para qué ese tiempo? ¿Para anunciarnos tu compromiso oficial con el hombre misterioso? ¿Te besas conmigo, para luego irte a ver con él? ¿Y luego vuelves otra vez y te acurrucas bajo mi manta? ¡Las chicas cómo tu tienen un nombre, Hermione!*Hermione se había quedado blanca. ¿Ron le acababa de decir que era una cualquiera? Podía notar la furia contra Ron latiendo en sus venas.
Entonces Harry intervino:- *Ron, estoy seguro que Hermione tiene una explicación perfectamente válida para no compartir con nosotros sus escapadas. Y no tiene nada que ver con lo que estás insinuando. Hermione, nos preocupamos por ti porque te queremos. Estoy seguro que Ron no ha querido decir lo que ha dicho, los dos confiamos en ti. ¿Podemos olvidar esta conversación e ir a la mesa? Han venido los padres de Fleur a interesarse por los avances en la reconstrucción de La madriguera y se quedarán a comer con nosotros. Están todos esperándote.*Con un gruñido, Ron se giró y se dirigió hacia la mesa. Hermione se sentó lo más alejada posible de él.- ¡Hegmione! - Dijo el padre de Fleur - ¡Qué gran placeg saludagte de nuevo!- En Fgancia te has hecho gealmente famosa después de la degota de Voldemogt. - Comentó Madam Delacour tras apretar la mano de Hermione - No es que antes no lo fuegas, clago, con eso de seg novia del guapísimo Vigtor Kgrum y luego del migmísimo Haggy Potteg... Pog ciegto, te felicito pog manteneg su amistad. No eg fácil seguig como amigos despuég de una ruptura.¡Por Merlin, qué señora más entrometida! ¡Y se creía todas las chorradas de Rita Skeeter! Menos mal que, por lo visto, no había leído las últimas noticias referidas a ella y a Ron... Si antes a Hermione ya no le caía bien la madre de Fleur, ahora realmente estaba contemplando la posibilidad de lanzarle un silencius para poder comer con calma. Hermione podía ver cómo Ron se iba poniendo rojo. Su familia le miraba con miedo, como temiendo que estallase en cualquier momento.
Madam Delacour, impasible a lo que sucedía a su alrededor, continuó con su discurso:- *Molly ya me ha explicado que Haggy y su hija están en una gelación. ¡Me alegro tanto pog ellos! ¡Es amog lo que necegitamos en esta época tan triste! ¿Y bien, Hermione, tú sigues estando con Vigtor?*Hermione miró a la mujer sorprendida. ¿De verdad aquella señora se atrevía a hacerle esa pregunta?
- No, señora, no estoy con Viktor.
- ¿Y hay alguien especial en tu vida?
Cuando Madam Delacour pronunció esta pregunta, Hermione pudo sentir como todos los ojos de los presentes se dirigían hacia ella, atentos a su respuesta... ¿Qué iba a decir? ¿Qué llevaba años enamorada de su mejor amigo? ¿Que le había besado en medio de la batalla para que al día siguiente él gritase a los cuatro vientos que no eran novios? ¿Qué le había pedido que le hiciera el amor, que estuvo a punto de entregarle su virginidad sin saber siquiera sus sentimientos hacia ella o tener su relación formalizada? ¿Y qué a pesar de todo eso él acababa de decir que ella era una cualquiera movido de nuevo por sus estúpidos celos? La voz malévola, orgullosa y cabezota de Hermione se apoderó de su voz y respondió:
-No, señora, nadie especial. Soy libre como un fénix.
- Oh, fantástico. Mi sobrino gealmente quiege conocegte. Os planeagé una cita.
Ron se levantó de la mesa y se marchó sin probar bocado. Harry y George la miraron con recriminación en sus ojos. El resto de los Weasley tenían una mirada de tristeza
- Disculpadme. - Dijo Hermione, y seguidamente abandonó el Gran Comedor.
¡Mierda! ¡De nuevo se había dejado llevar por la rabia! ¡Había vuelto a actuar de forma rastrera, igual que cuando le restregó a Ron en su cara su cita con McLaggen! Se sintió fatal consigo misma, ruin y despreciable... Las peleas con Ron dolían mucho cuando eran amigos... pero ahora que eran... ¡joder, ni siquiera ella sabía lo que eran!... ahora dolían mucho más. Ella se había prometido a sí misma ser madura y se había fallado... Decidió olvidar la ofensa de Ron y pedirle perdón por haberle hecho daño.
Pero encontrar a Ron no era tan fácil como Hermione se esperaba. Parecía que el chico había desaparecido del castillo. Cuando ya era la hora de encontrarse con Dumbledore, Hermione se resignó y subió a su cuarto a buscar la capa de Harry. A pesar de ser casi medianoche, Ginny no estaba en la habitación. Hermione pensó que debía estar con Harry, quizás en su cuarto o en la Sala de Menesteres. Sintió envidia por la relación de sus amigos, estable y sin altibajos. Suspiró y bajó las escaleras de la habitación de las chicas.
En ese momento, Ron entraba a la Sala Común y se derrumbaba en un sillón. Hermione maldijo por lo bajo, con todas las cosas que tenían que decirse y ella ya llegaba tarde a su cita con el retrato de su exdirector.- Ron, ¿dónde has estado? - Hermione se esforzó para que su tono de voz sonase dulce y no recriminatorio.- He ido a Hogsmeade a tomar unas cervezas de mantequilla con Neville. ¿Sabes que él y Hannah ya son novios? Nunca le había visto tan feliz.- Me alegro mucho por ellos.- He estado hablando con él de nosotros... ya sabes... de ti y de mi... Él opina que confíe en ti, que cuando estés preparada me explicarás que es lo que está pasando... que en vez de presionarte te apoye... y que quizás lo que me dijiste en la mesa no lo sentías... sólo fue porqué te sentiste herida por mis palabras... que la comunicación es básica en una relación y que lo que debemos hacer es hablar con sinceridad... ¿Qué opinas, Hermione?**- Opino que Neville se ha hecho muy sabio en este año que hemos estado separados.
Ron se levantó y se dirigió hacia Hermione, con la clara intención de abrazarla o besarla. Los dos extrañaban muchísimo sus besos y sabían que tenían un tema pendiente.
Antes de llegar a Hermione, Ron tropezó con algo y murmuró.- *Maldición, la gente no debería dejar sus cosas tiradas por la Sala Común.- Oh, Ron, ¡cuánto lo siento! Es un regalo de George. Me olvidé completamente de él.- De George. ¿Y por qué te hace un regalo?*Hermione pensó. En realidad no tenía ni idea del motivo. Quizás George sabía que Hermione estaba planeando una misión secreta y le había preparado un surtido de productos Weasley que le fueran útiles. Eso mismo hicieron Fred y George cuando el trío se marchó en busca de los Horrocruxes. Ciertamente, a Hermione le sería útil un poco de polvo peruano de oscuridad instantánea si algo iba mal.
- Supongo que George pensó que nunca está de más ser precavida. - Respondió Hermione. - Quizás esta noche tenga que usarlo y me saqué de un apuro.
- ¿Quizás tengas que usarlo en tu aventura con el hombre misterioso?
- Sí, quizás, Ron... pero no es lo que te imaginas...
- ¿Puedo abrir la caja, Hermione?
- Claro, Ron. Te aseguro que lo que hago no es nada malo, no tienes por qué preocuparte...
Ron abrió la caja y miró su contenido con desprecio.
- Sí, Hermione, ser precavida no está de más. Espero que juntos sepáis darle un uso adecuado a esto.
Y tras estas palabras llenas de furia, Ron se marchó hacia su cuarto sin siquiera despedirse.
Hermione entendió todo cuando vio el contenido de la caja que Ron acababa de dejar sobre el sofá. Mierda. Lo que George le había regalado era poción anticonceptiva marca Sortilegios Weasley.
**Nota de la autora:**Sí, lo sé, he vuelto a complicar las cosas entre Ron y Hermione, pero es cómo me imagino su realidad, llena de pasión... ¡tranquilos que un día aclararán las cosas y realmente se dejarán de tonterías!
Se me han escapado muchas sonrisas escribiendo este capítulo, espero provocarlas también en vosotros. Gracias por vuestras lecturas y comentarios. ¿Qué es lo que más os ha gustado?