Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← La decisión de Hermione · de

La decisión de Hermione — capítulo 22

Dedico este capítulo a los lectores y lectoras de la historia, en especial a aquellos que publicáis comentarios: ferssalazar, ursulaa, agentesg005, AuLingWood, Lizy94, carpcami, Audry Paola, Hermioneeverdeenshai, ariana01, Kity_gv, Andr3a... ¡Y a todos los que habéis comentado mi historia! ¡Gracias! .. El amanecer sorprendió a Hermione en el mejor sitio posible: entre los brazos de Ron. Se sintió observada y al abrir los ojos pudo ver cómo Ron la miraba atentamente. La besó suavemente en los labios y le dijo:- Buenos días, preciosa. Hoy nos vamos a Australia.¡Era cierto! Ese era el día en que recuperaría a sus padres. Sonrió y le devolvió el beso a Ron. Durante el desayuno Hermione lucía preocupada y los Weasley trataban de animarla. Molly, en tono cariñoso, le decía que estuviera tranquila, que aunque les costara asimilarlo, sus padres seguro que acabarían entendiendo los motivos que la llevaron a borrarles la memoria. Hermione y Ron, acompañados de Kingsley, se desplazarían a Australia a través de red flu, concretamente partirían de la chimenea del despacho de la directora y aparecerían en el Ministerio de Magia Australiano. Al despedirse de Harry y separarse de su abrazo, Hermione dijo:

  • Harry, dale recuerdos a Teddy de mi parte.
  • ¿Qué?
  • Pensaba que hoy tú y Ginny visitaríais a Teddy.
  • Hermione, ¿Quién es Teddy? Y Ron intervino, con mal humor:
  • ¿Se llama Teddy el chico con el que quedas por la noche? ¿Se lo has contado a Harry y a mi no? Hermione sintió como algo en su interior se derrumbaba. No podía ser...pero era evidente. Congelando a Tomks embarazada, había afectado al nacimiento de Teddy.  Pero aún así Hermione, quiso insistir. Apenas en un susurro dijo:
  • Teddy... Lupin.
  • Hermione, ¿qué te pasa? - Dijo Ginny - Sabes tan bien como yo que Remus no tenía familia. Andrómeda se tuvo que encargar de los tres funerales y ahora vive sola en ese gran mansión ... Hermione se tapó los ojos con las manos y empezó a sollozar. Ron iba a abrazarla, pero Molly Weasley llegó primero.
  • Oh, cariño. Teddy Lupin murió antes de nacer. A los pocos días de saber que estaba embarazada, Tonks se sintió extraña. Cuando fue a San Mungo le dijeron que el corazón del bebé había parado de latir. No le supieron dar un motivo. Y Hermione se aferró más a Molly. Por su estupidez, por no controlar todas las variantes de su jueguecito, había perdido una vida. La voz que oía cuando llevaba puesto el relicario resonó en su cabeza con fuerza "Inútil. Te crees la más lista, pero sólo eres una inútil que pone en peligro a los demás por creerse mejor". Pero otra voz, la del retrato de Dumbledore, interrumpió sus pensamientos y su llanto:
  • Señorita Granger, usted conoce la importancia de aprender de los errores. Y sabe que el tiempo, todo lo cura. El mensaje de Dumbledore era claro, la situación era reversible. Hermione respiró hondo, se secó las lágrimas y se obligó a concentrarse en sus padres. Más adelante se ocuparía de Teddy. Se separó de Molly, sonrió a una preocupada Ginny y entró en la chimenea, seguida por Ron. Llegaron directamente al despacho de la ministra de magia australiana. A Hermione le pareció una mujer capaz y agradable, quien se llevaba muy bien con Kingsley. Los dos ministros les contaron cómo los aurores, mediante los pequeños recuerdos que les proporcionó Hermione, habían instaurado en los Granger el deseo de mudarse a Londres. Ya tenían todo empacado y se habían despedido de sus conocidos. El último trámite era rellenar unos documentos antes de dirigirse al aeropuerto. Así que los padres de Hermione, sin recordar aún que tenían una hija, se encontraban esperando a un supuesto funcionario en un despacho a sólo unos metros de distancia. Hermione intentaba mantenerse firme. Aunque el día había empezado muy bien al despertarse entre los brazos de Ron, había empeorado bastante al darse cuenta del error sobre Teddy (error que aunque podía arreglar, de momento había costado una vida). Y ahora debía enfrentarse a sus padres. Explicarles porqué les había enviado lejos y les había negado la oportunidad de protegerla. Y luego estaba Ron... sabía que era un pensamiento estúpido, pero le dio miedo que sus padres adivinasen lo que había pasado entre ellos, le daba miedo decepcionarlos... No es que sus padres tuvieran muchos prejuicios respecto al sexo antes del matrimonio, pero sí que le pedían que compartiese con ellos las cosas importantes de su vida... Haber tenido su primera cita y su primera vez con Ron era algo importante... pero no se veía capaz de, en una sola noche, explicarles a sus padres que les había borrado la memoria, había salvado el mundo y de paso había perdido la virginidad con su amigo maleducado y cabezota. No. Estaba claro que aquel último dato debía esperar. Hermione suspiró nerviosa y en aquel momento Ron le cogió de la mano para ayudarla a seguir adelante. Ella suspiró de nuevo y se dispuso a abrir la puerta que les separaba de sus padres. Y allí estaban ellos. Vivos. Y a salvo. Y la miraban con curiosidad, cómo intentando recordar quién era esa chica que les resultaba tan familiar. Y en ese momento Hermione levantó la varita y realizó el contrahechizo que les devolvería la memoria a sus padres. Tras un par de pestañeos, la señora Granger habló:
  • Hermione, cariño, ¿Dónde estamos?

Y Hermione se derrumbó. Sus padres rápidamente fueron a abrazarla y ella se dejo mimar y acariciar por ellos. Pero no decía nada, sólo lloraba.  Ron se había quedado apartado, contemplando la escena. Se sorprendió cuando el padre de Hermione se dirigió a él:

  • Eres Ron, ¿verdad? ¿Puedes contarnos que le ha pasado a nuestra hija? Y el hecho de que el padre de Hermione se dirigiera a él de esa manera le hizo darse cuenta de la diferencia de trato entre las dos familias. Hermione era prácticamente una Weasley y Ron, aunque estaba seguro que Hermione les habría contado muchas cosas sobre él a sus padres - y no todas buenas - apenas había intercambiado un par de saludos en King Cross con los señores Granger. Ron se levantó, cogió el rostro de Hermione entre sus manos y acarició las lágrimas con sus dedos. Ambos se sonrieron. Tras esto, Hermione pareció volver a la realidad y empezó a explicarles a sus padres lo que había pasado. Todo sin soltar la mano de Ron, hecho que no pasó desapercibido a los padres de la chica. Les explicó todo lo que les había escondido por temor a que no la dejaran volver al colegio. Les habló de Harry, de la profecía, de la muerte de Sirius y de la de Dumbledore, la dura búsqueda de los horrocruxes... les contó todo... todo menos el hecho de que Ron les abandonó... esa parte ni ella ni Harry, ni tampoco Fleur o Bill, se la habían mencionado nunca a nadie... ¿Qué más da que se marchase si regresó? Aquello estaba olvidado... La madre de Hermione abrazó a Ron cuando su hija relató la muerte de Fred. Él se dejó abrazar, pero apartó su cara para que no vieran las lágrimas que estaban a punto de salir. Y el relato de sus aventuras acabó y Ron y Hermione seguían cogidos de la mano.  La señora Granger lanzó una sugerente mirada a sus manos entrelazadas y preguntó: 
  • Hermione, ¿Ron y tú sois novios? Y ambos se sintieron estúpidos, pues  entre tantas mariposas y besos y caricias no se habían dado cuenta de que en ningún momento habían formalizado su relación. Así que Hermione sólo pudo responder con la verdad:
  • Bueno... en realidad... no. La madre de Hermione le lanzó una mirada sugerente, una que sin palabras transmitía un claro mensaje "tú y yo hemos de hablar, jovencita". Era la misma mirada que le dirigía cuando le explicaba las normas a la hora de tratar con los chicos, la primera de las cuales siempre era la misma: jamás de los jamases te encierres en una habitación con un chico a solas. Hermione se preguntó qué tipo de mirada asesina le lanzaría su madre si se enteraba que había hecho el amor con Ron sin ni siquiera ser novios.  Por la cara que puso al oír la respuesta de su hija, estaba claro que esa no era la respuesta que la señora Granger esperaba escuchar.
  • Oh. Pues en ese caso, gracias por ser tan buen amigo, Ron. Y Ron le dirigió a la madre de su "amiga" una sonrisa triste.
  • Y Hermione, aunque nos ha disgustado que nos mantuvieras al margen, no podríamos estar más orgullosos de nuestra niña. Siempre formaremos parte del mismo equipo, eres nuestro gran amor y nunca podrás cambiar eso. Y de nuevo Hermione se echó a llorar a los brazos de sus padres, pero ahora con un gran alivio en el pecho. McGonagall había dispuesto todo para que los Granger se hospedasen unos días en el castillo, alegando que ahora más que nunca muggles y magos debían confraternizar. Hermione se sentía dividida: por un lado se sentía halagada de que sus padres fueran los primeros muggles que pudieran vivir en el castillo y tenía muchas ganas de estar con ellos. Por otro lado, le daba miedo que la presencia de sus padres interfiriese de alguna manera en su misión. Los señores Granger superaron la prueba de viajar en Red Flu por primera vez de manera satisfactoria. Y es que ambos estaban encantados de poder visitar el castillo del que tantas maravillas les había contado su hija. Pero la realidad era mucho más maravillosa que cualquier cosa que pudieron haberse imaginado. Cada rincón del castillo escondía mil historias. El recibimiento fue espectacular, especialmente por parte de los Weasley, quienes dieron a los padres de Hermione una cálida bienvenida. Molly había pedido a todos que se vistieran de manera elegante y que mostraran sus mejores modales en la mesa. Ron lucía nervioso, pues de verdad deseaba causar una buena imagen en los padres de Hermione. Harry se alegraba mucho por sus amigos, pero realmente deseaba que su destino hubiera sido diferente y hubiese permitido que sus padres asistieran a esa gran reunión familiar. Al despedirse para dirigirse a las habitaciones que McGonagall había pedido que preparasen para alojar a los padres de Hermione, la señora Granger le dirigió unas amables palabras de despedida a Molly. 
  • De verdad que deberíais estar orgullosos de Ron, realmente es el mejor amigo que Hermione pudiese tener. Cuando la madre de Hermione desapareció, Molly dirigió una severa mirada a su hijo:
  • ¿Te ha llamado "amigo"? Ron, explícame porque la madre de Hermione no sabe que sois novios. Ron enrojeció y George aprovechó para burlarse de él:
  • Es evidente, mamá, Hermione se avergüenza de nuestro Ronnie - Dijo con la mano en el corazón, aparentando que este se le rompía ante la pena de sus palabras.
  • Creo que es más sencillo que eso, George. - Interrumpió Ginny - Si la madre de Hermione no sabe que Ron y Hermione son novios, es porque no son novios. Ron, pedazo de trol, ¿acaso se lo has pedido? El chico bajó la mirada al suelo, por lo que toda la familia entendió que, efectivamente, no se lo había pedido.
  • Que con Lavender todo empezase con un beso de pulpo y acabase con una gran pelea en la Sala Común no significa que todas las chicas funcionen igual, Ron. - Continuó hablando Ginny indignada - Hermione se merece que hagas las cosas bien. ¿Tengo razón? Y ante la enfadada mirada de todas las mujeres Weasley (pues Fleur, en esta discusión, se había decidido unir a su suegra y a su cuñada) Ron admitió que sí, que tenían razón. Hermione se merecía que empezara a hacer las cosas bien, y eso significaba no dejar pasar más tiempo para pedirle que fueran novios... y Ron Weasley, el héroe de guerra que se había enfrentado al mismísimo Voldemort, sintió un miedo terrible, pues no tenía ni idea de cómo se le pedía salir a una chica con la cual ya lo compartía todo.

¿Qué os ha parecido el reencuentro? ¿Y la actitud de Ron? ¡Un abrazo y gracias por comentar!