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La decisión de Hermione — capítulo 4

Al cabo de pocas horas de haberse dormido, Harry despertó. En un primer momento, no recordó dónde estaba. Entonces miró hacia arriba y vio el dosel de su cama de Hogwarts. Mil imágenes le vinieron a su mente... la batalla, su supuesta muerte, Fred, Lupin, Tonks... bien, estaba claro que no podría volver a dormir. En ese momento, oyó un fuerte ronquido proveniente de la cama de Ron... ¡Ron y Hermione! Se alegraba tanto por ellos. Al menos sus amigos cabezotas habían sacado algo bueno de aquella horrible noche. Tantos años de peleas, tantos años de confesiones no realizadas... Obviamente, él sabía que sus amigos se amaban. De hecho, lo sabía todo Hogwarts y media Inglaterra. Recordó que en verano de cuarto año Fred y George habían abierto las apuestas sobre cuando esos dos se declararían su amor. Ginny fue la única que imaginó que la parejita tardaría más de un año en dar el paso. Finalmente, contra todo pronóstico, ella había resultado la ganadora. Quizás en el fondo era la que mejor comprendía a Ron, la que mejor conocía sus deseos pero también sus puntos débiles. Obviamente, sabía cómo herirle, cosa que demostró cuando en plena discusión le confesó que Hermione había besado a Krum. A Harry le dolía que Ron no le hubiese hablado abiertamente de sus sentimientos hacia Hermione, aunque después de lo que vio mientras su amigo destruía el relicario pudo entender que el pelirrojo se sentía muy inseguro. ¡Pedazo de idiota! ¿Cómo podía pensar que Hermione tenía algún interés en Harry cuando se comía a Ron con los ojos? Y aunque el pelirrojo nunca admitió sus sentimientos hacia Hermione delante de Harry, ella sí lo hizo. Ella lloró en su hombro cuando Ron y Lavender se hicieron novios.  La situación entre Ron y Hermione era un tema de conversación frecuente en La madriguera. La señora Weasley tenía mucha ilusión en que Hermione entrase en la familia de manera oficial. Los hermanos de Ron decían que, con lo valiente que éĺ era, en cuestión de amor era un verdadero cobarde. Sólo Bill le defendía, opinando que los sentimientos de Ron eran muy profundos y que él necesitaba tiempo para entenderlos y saber cómo actuar. Charlie, en su línea, decía que actuar era fácil, que sólo era cuestión de hacer un poco de gimnasia con los labios. Entonces, Fred y George recordaban entre carcajadas aquella vez que pillaron a Ron soñando y besando su almohada con mucha energía mientras decía el nombre de Hermione. Todos reían juntos, hasta que Molly les recordaba que ese tema estaba prohibido de pronunciar ante Ron, pues la primera y única vez que lo hicieron, el muchacho, por vergüenza, se quedó dos días encerrado en su cuarto, sólo bajando a comer cuando todos estaban dormidos. Harry sonrió ante estos recuerdos y se preguntó si ahora, con la pérdida de Fred, escenas tan divertidas se repetirían en La madriguera. Recordando lo importante que era para sus amigos la privacidad, decidió marcharse de la habitación sin mirar donde ellos dormían. Así, Harry no se dio cuenta que Ron estaba sólo, pues Hermione se encontraba en ese momento en el despacho del director. Harry llegó a la Sala Común y se derrumbó en un sofá. A pesar de intentar encontrar recuerdos felices, su mente viajó de Fred a Lupin, de Lupin a Tonks y de ellos al bebé Teddy. De nuevo, las lágrimas empezaron a caer. Al oír un ruido, se sobresaltó y pudo ver como Ginny bajaba de las escaleras del cuarto de las chicas.

  • "Lamento haberte asustado, Harry". Él pensó en limpiarse las lágrimas y aparentar que estaba bien, pero Ginny le conocía demasiado y él ya no quería tener más secretos con ella. - Ginny, ¿has podido dormir?- He podido dormir un ratito, antes que las pesadillas regresaran.- Lo siento, Ginny.- No es culpa tuya, tu nos has salvado a todos.- A todos menos a Fred. Lo siento.- Harry, cuéntame algo que me haga reír.- Mmm... Has ganado la apuesta.- ¿Qué?- Los cabezotas se besaron ayer en medio de la batalla.- ¿QUÉ?- Y, de hecho, ahora están durmiendo juntos en la cama de Ron... En ese momento, Ginny soltó una estruendosa carcajada.- ¡Harry, me alegro tanto por ellos! Sólo espero que no les pille mamá...- ¿Quieres decir que no se alegraría?- Sí, se alegraría muchísimo, la que más... pero les daría una charla sobre Educación Sexual que haría que ellos no se podrían mirar a los ojos durante semanas...- Ginny, ¿tu madre sabe qué tu y yo...? ya sabes...- No, Harry, no lo sabe. Aunque cuando se enteró que éramos novios me envió una lechuza con un pergamino lleno de consejos... la verdad es que agradezco no haber estado en casa y que me lo tuviera que explicar por escrito y no en directo... qué vergüenza... pero todo lo que me dijo me fue muy útil aquella noche en que nosotros, ya sabes...*Y en ese momento, los dos recordaron una de las mejores noches de sus vidas. Harry no podía dormir. Al día siguiente sería la boda de Bill y Fleur y el trió se marcharía en la búsqueda de los malditos Horrocruxes. No entendía como había gente que aún decía envidiarle. Y encima Ron le había fastidiado la despedida de Ginny... ¡Claro que él no quería dejarla! ¡Le hubiera gustado llevársela al fin del mundo! Pero Ron a veces era tan tonto... sus padres muertos, Sirius muerto, Dumbledore muerto... todos a quién amaba morían. No podía poner en peligro a Ginny, por supuesto que no, y lo más seguro para ella era tener la mínima relación con él... ¡Vaya mierda de vida!  Sumido en esos pensamientos estaba cuando oyó unas piedrecitas que rebotaban en la ventana del cuarto de Ron. En asomarse, vio a Ginny subida a un árbol y haciéndole señas para que fuera con ella.  Haciendo el mínimo ruido posible, salió del cuarto, bajó las escaleras, atravesó la cocina y se dirigió al jardín. - *Ginny, ¿qué pasa?- Nada, no pasa nada. Sólo que el burro de mi hermanito nos ha interrumpido esta mañana. No nos pongamos tristes, sé que mañana marcharéis, pero quiero pedirte que me regales esta noche.- Tu hermano me mata.- Bueno, si has podido con Voldemort y sus mortífagos el bobo de mi hermano no es gran amenaza, ¿no? Entonces, ¿vienes conmigo?- Claro, ¿dónde?- Ahora lo verás. Ginny cogió la mano de Harry y se alejaron andando por un bosque cercano a La madriguera. Llegaron a una gran roca, Ginny la tocó en un punto con su varita y apareció una puerta mágica. Entraron en lo que parecía una cómoda salita, con grandes sofás. Había otras dos puertas cerradas. - Ginny, ¿dónde estamos? - En el picadero de Charlie. Dejó muchos corazones rotos por aquí antes de marcharse tras sus dragones. Siempre me preguntaba a donde llevaba a las chicas cuando decía salir a pasear con ellas... así que un día le seguí... sé que Bill también ha venido frecuentemente con Fleur... y, la verdad, me gustaría que algún día el bobo de mi hermanito se anime a traer a Hermione... Tranquilo, Harry, no voy a ultrajar tu honor si tu no quieres, sólo quería estar contigo en un sitio tranquilo. Bien, ¿dónde estábamos esta mañana? Ginny y Harry se besaron duranteun rato, hasta que ella, ante la sorpresa del muchacho, se quitó la camiseta.*- Bien, Harry, lo siento. Puedes decirme que no, si quieres, pero yo no estoy segura que sobrevivamos a lo que viene. Y no quiero morir sin haber estado contigo... ya me entiendes. Siempre he querido que mi primera vez sea contigo. ¿Te parece bien?- Ginny, yo también quiero que mi primera vez sea contigo, pero no estoy seguro que estemos preparados.- ¿Me estás diciendo que tú, el gran Harry Potter, nunca has estado con una chica?- Bueno... toda mi experiencia con las chicas que tu desconozcas se limita a un húmedo y corto beso con Cho.... húmedo, porque ella estaba llorando.Ginny sonrió y le besó de nuevo. Poco a poco se fueron desvistiendo. Cuando estaban en ropa interior, Ginny le cogió de la mano y le llevó a la habitación que había más allá de la primera puerta cerrada.Había una gran camaque parecía muy cómoda.- Ginny, no tengo ni idea de lo que debo hacer ahora. Se supone que nosotros deberíamos... no sé... ¿cuidarnos?... pero yo no pensaba ni remotamente que esto fuera a pasar y no vengo preparado...- Tranquilo, Harry, me he tomado una pócima que me recomendó mi madre una vez que me envió un pergamino sobre el tema... sólo por si acaso... sólo deja de pensar y bésame...Cuando acabaron de hacer el amor, Harry le dijo a Ginny por primera vez que la amaba. Por respuesta, ella le cogió de la mano y le llevó hacia el cuarto de baño que había más allá de la otra puerta.- Harry, yo también te amo. Sé que no puedo pedirte un futuro ahora mismo... pero, ¿puedo pedirte que no desperdiciemos la noche ni este fantástico jacuzzi?**Y Harry, en el agua, la hizo suya por segunda vez antes de volver a sus cuartos de La madriguera y despedirse con un corto beso lleno de esperanza.*Harry y Ginny estaban tan sumergidos en sus recuerdos que no se dieron cuenta que Hermione entró en la Sala Común, les sonrió y subió sin hacer ruido al dormitorio de los chicos, en el cual Ron seguía roncando.