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La decisión de Hermione — capítulo 9
Hermione no deseaba ver a nadie esa noche. La declaración pública de Ron sobre su no-relación le había dolido de verdad. Algo en su interior se había hecho pedazos. Cuando Ron estaba con Lavender, ella sufría mucho, pero seguía soñando con un futuro juntos. El futuro había llegado, ella le había besado, él la había correspondido... ella había creído recibir pistas sobre los sentimientos de Ron... y, de pronto, cuando ella (¡de nuevo!) estaba dispuesta a dar el primer paso y declararse... él a voz en grito le dijo a toda su familia que no eran novios. A pesar de todo, Hermione se había jurado a sí misma años atrás que si no podía tener a Ron como pareja, no lo iba a perder como amigo. No podía esconderse para siempre, así que bien entrada la noche respiró y entró a la Sala Común, deseando encontrar la mínima cantidad posible de personas. De hecho, sólo había dos. Sus dos compañeros de aventuras, sus dos mejores amigos. Ron parecía destrozado, triste, desde la distancia ella juraría que estaba llorando. Mientras tanto, Harry, trataba de consolarlo.
- ¿Podemos hablar un momento a solas? - Dijo, Hermione mientras se acercaba.- Claro - contestó Ron. Una sombra de esperanza pareció cruzar su cara.- Disculpa, Ronald, no te hablaba a ti. Se lo decía a mi otro mejor amigo que resulta que tampoco es mi novio. - Ese había sido un golpe bajo, y Hermione lo sabía. El chico hizo una mueca de tristeza y ella se prometió a sí misma intentar no dañar a Ron, pues a pesar de todo (es decir, a pesar de ser un rematado idiota), ahora mismo acababa de perder a un hermano. Harry y Hermione se alejaron de Ron, ubicándose en un rincón de la Sala Común. Harry realmente se pensaba que su amiga quería hablar de lo que había pasado con Ron esa tarde, y él estaba dispuesto a contarle la verdad, que todo había sido un malentendido y que aunque su amigo era un bocazas, merecía una oportunidad. Por eso Harry se sorprendió cuando oyó lo que Hermione le pedía. - Harry, por favor, necesito que me dejes tu capa por algunas noches.**- Claro, Hermione, sin problemas. Sólo quiero pedirte dos cosas a cambio. La primera, por favor, no le hagas daño a Ron mientras duerme- Ante estas palabras, Hermione frunció el ceño con mal humor-. Y la segunda, que me cuentes para qué la quieres.- Lo siento, Harry, como te dije es algo que debo hacer por mi misma. Lo voy a hacer igualmente, con o sin capa, sólo que con capa será mucho más seguro. Tú decides.- ¿Estás loca? ¿Me estás diciendo que vas a hacer algo peligroso? No puedes hacernos eso a Ron y a mi, no puedes dejarnos al margen. Vosotros nunca me dejasteis y yo no lo voy a hacer ahora.- Lo siento, Harry. De verdad. -La convicción de la chica brillaba en sus ojos y Harry decidió, por el momento, ceder a su petición.- Cógela, pero me duele que no confíes en mí, Hermione. Sabes que eres como mi hermana.- Gracias, te lo contaré todo cuando llegue el momento. Te lo prometo. - Y dio un beso en la mejilla a Harry, bajo la triste mirada de Ron, quien no les quitaba ojo de encima desde la distancia.
Hermione subió al cuarto de los chicos, cogió la capa del baúl de Harry y se dirigió al despacho del director. El retrato de Dumbledore ya estaba esperándola.- *Buenas noches, señorita Granger. ¿Ha decidido por dónde empezar?- Sí, empezaré visitando los momentos más antiguos. Así, cuando vuelva al presente entre visita y visita, podré asegurarme que todo está en orden y sabré exactamente en qué momento volver si necesito revertir los hechos.- ¿Y el momento más antiguo es?- La noche en que murieron Fabian y Gideon Prewett , ya sabe, los hermanos de Molly. De verdad que desearía salvar también a Lily y James, pero la reaparición de parte de su alma tras la muerte de Cedric y cuando Harry se entregó a Voldemort en la Batalla Final fueron cruciales para su supervivencia. Quizás sin esas intervenciones Voldemort seguiría vivo... No puedo salvar a Lily ni James, ¿verdad?- No, no puede.- Entonces, centremos las energías en aquello que sí que pueda hacer. Sé que la última noche antes de ser asesinados por Dolohov y otros cuatro mortífagos los hermanos Prewett cenaron junto con Molly en la madriguera. Quisiera usar el giratiempos para situarme en ese momento.- Me parece una sabia elección, señorita Granger.- Antes de marchar, me gustaría esperar cinco minutos. Si algo va mal, regresaré a este momento para detenerme a mi misma.- Sabia opción. Ser precavido no está de más. Presiento que le gustaría aprovechar estos minutos para tener un poco de charla intrascendental. Usted quiere preguntarme algo, ¿me equivoco?- Profesor, ¿usted le legó el desiluminador a Ron porqué sabia que nos abandonaría?- No, se lo di porque pasase lo que pasase estaba seguro que él siempre querría regresar. El señor Weasley es impetuoso, me permitiría decir que en algunos momentos es un gran bocazas, pero siempre actúa bien al final. Aunque a veces necesita más tiempo del habitual para encontrar el buen camino. Estoy seguro que esta vez también lo hará.- ¿Perdón?- Señorita Granger, hoy la rodea un aura de tristeza que sólo aparece a su alrededor cuando el señor Weasley está de por medio. Nadie es capaz de herirla cómo él, y ambos sabemos lo que eso significa, ¿verdad? -*Hermione enrojeció y asintió ante este comentario. Decidió cambiar de tema, pues que para todos fuesen tan evidentes sus sentimientos hacia Ron le hacia aún más difícil asumir que él no quería formalizar su situación. *- Profesor, creo que ya han pasado los cinco minutos.- Ya sabe usted como funciona el giratiempos, señorita Granger. Coja dos trasladores. He comprobado que los hechizos que les aplicó funcionan a la perfección. Transfórmelos en una cadena y aplique sobre ellos un hechizo desvanecedor y otro de no detección. Póngalos sobre el cuello de los destinatarios sin que estos se perciban. A partir de ese momento, la persona real quedará aturdida y trasladada a un lugar seguro hasta la fecha que ha programado. Una copia de la persona, con sus recuerdos y personalidad, quedará en su lugar y nadie se dará cuenta de la situación. Buena suerte.- Gracias, profesor. - Y con estas palabras, Hermione cogió los trasladores, el giratiempos, se cubrió con la capa y desapareció.*La madriguera estaba muy cambiada. Era más pequeña y le faltaban algunas de las habitaciones anexas que se habían agregado ante la llegada de los hijos de Molly y Arthur. Aún así, el edificio era inconfundible y transpiraba magia en su totalidad. El olor también era el mismo, los guisos de Molly. La puerta estaba abierta y, con cuidado, Hermione la atravesó. En la cocina estaba Molly, luciendo una gran barriga de embarazada. En el suelo, rodeados de cojines que se desplazaban mágicamente alrededor de ellos, había dos niños, pequeños y pelirrojos. "Bill y Charlie",pensó Hermione, "y el que está en la tripa, será Percy". Sentados en la mesa junto con Molly había dos jóvenes pelirrojos que Hermione no conocía. El parecido de los tres adultos era notable, por lo que Hermione creyó que había conseguido acertar a la primera, pues aquellos dos chicos era Fabian y Gideon Prewett, los hermanos de Molly. Mantenían una conversación amena y agradable:- Así, ¿cómo se llamará nuestro nuevo sobrinito, Molly?- Se llamará Ginevra, Gideon. ¡Estoy segura que está vez será niña! ¡A la tercera va la vencida! Y con este bebé ya tengo la familia completa que siempre había querido.- Pues yo creo que será niño. ¿Tú qué opinas, Fabian?- Niño, seguro. Y podrías llamarlo Albus, así tendrá la fuerza de Dumbledore. O mejor, su segundo nombre... ¡Percival! Ese nombre sí que tiene presencia. Es un nombre poderoso, ¿no te parece, Gideon?- A mi me gusta. Percival Weasley, Percy para abreviar.- ¿Queréis que le ponga Percival a mi hijo? Antes me bebería una ampolla de moco de troll. Pobre Ginevra mía, aún no ha nacido y ya está escuchando tonterías. En ese momento, Arthur Weasley apareció en la chimenea.- Buenas noches a todos.- ¿Cómo ha ido la guardia, querido?- Ha sido muy calmada. Gideon, Fabian, todo está tranquilo está noche, no creo que tengas problemas. Alastor os espera, él marchará cuando lleguéis.- Molly, gracias por la cena. Por cierto, Arthur, a ti que te gusta arreglar cacharros, en la última pelea se me abolló la parte inferior de mi reloj. Aunque algunas personas digan que soy poco cuidadoso con mis cosas, le tengo mucho cariño pues este reloj es el que me regalaron cuando cumplí la mayoría de edad. ¿Crees que podrías buscar un hechizo para arreglarlo?- Claro, Fabian, después de cenar veré que puedo hacer.**- Chicos - dijo, Molly- ¿Os importaría desapareceros en el jardín? Ya sabéis que Charlie se asusta cuando ve desaparecer a alguien. ¡Qué niño más pacífico, cómo les gusta la tranquilidad! Seguro que de mayor escoge una profesión calmada como creador de pociones o quizás herborista. Tras dar un beso a su hermana y sobrinos y un leve abrazo a su cuñado, los hermanos Prewett se dirigieron al jardín de la madriguera, con la intención de desaparecerse. Con la oscuridad como aliado, Hermione petrificó a los dos hermanos y usando un Wingardum Leviosa (que no leviosá), colocó los trasladores en sus cuellos. Los cuerpos se tiñeron de una tenue luz violeta y Hermione supo que todo había ido bien. Tras regresar al despacho de Dumbledore, Hermione estaba eufórica. En ese momento no recordaba su pelea con Ron, ni lo lejos que se encontraban sus padres... todos sus pensamientos se dirigían al éxito que acababa de lograr. Le explicó al retrato lo sucedido y, recordando sus responsabilidades, decidió irse a la cama. Lo que no esperaba era encontrarse con Ron haciendo guardia frente a la puerta de su dormitorio. "Por Merlín", pensó Hermione, "debería haberme dejado la capa puesta". Pero era tarde, pues Ron ya la había visto y se dirigía a ella hecho una furia. - Hermione, me vas a decir ahora mismo para qué estás usando la capa. ¿En serio esas eran las primeras palabras que Ron le dirigía después de afirmar a los cuatro vientos que no eran novios justo después de que ella declarase sus sentimientos ante la madre y hermana del chico? ¿*De verdad Ron se atrevía a desafiarla en ese momento?*Haciendo un esfuerzo máximo de autocontrol, Hermione decidió contestarle con frialdad y no con gritos. - Ronald, tu no eres nadie para pedirme explicaciones. - ¿Qué no soy nadie? ¿Harry me dice que le pides su capa para hacer algo peligroso y yo no soy nadie para pedirte explicaciones? Soy el que ha estado estos siete años a tu lado, soy el mismo al que después de tu tortura le juraste que se acabarían las tonterías entre nosotros. - Ronald, ayer dejaste claro que no hay un nosotros...**- Pero, Hermione, yo... - Nada, Ronald. Búscate una rubia tonta que sí que sea tu novia y explícale a ella tus problemas entre beso y beso. A mi déjame en paz. - *Ah, sí. Pues he de decir, señorita perfecta prefecta, que tú empezaste todo este jueguecito. Si no hubieras besado a ese estúpido pelón, podríamos haber compartido el primer beso como yo siempre había querido.*En ese momento los dos se quedaron congelados. ¿Ron sabía de su beso con Krum?¿Y le acaba de confesar que hubiese deseado - ¡desde siempre! - que su primer beso hubiese sido juntos?**¿Había dicho "empezar este jueguecito"? - ¿Ronald, me estás diciendo que para ti todo esto siempre fue un juego? ¿Qué te liaste con Lavender para vengarte de mi? ¿Qué un mísero beso que interrumpí al momento porque no podía estar con alguien a quién no quería me costó meses de sufrimiento al verte con ella?- ¡PUES PARA NO QUERER A KRUM SE TE VEÍA MUY FELIZ PEGADA A ÉL EN EL BAILE DE NAVIDAD!- ¡PUES PARA QUE LAVENDER FUESE UN JUEGO LE METISTE LA LENGUA DEMASIADO PROFUNDA!- ¡AL MENOS NO LE DI EL PRIMER BESO A UNA GARGOLA UNICEJA!- ¡AL MENOS NO LE ENTREGUÉ MI VIRGINIDAD A UN FLORERO SIN CEREBRO!Y ahí Ron para de gritar... Realmente, ¿hasta dónde se pensaba Hermione que había llegado él con Lavender? Y en ese momento, Ginny apareció somnolienta y malhumorada, abriendo la puerta del cuarto de las chicas: *- Chicos, aunque aprecio vuestro esfuerzo por ser sinceros y me alegra que las cosas estén cambiando entre vosotros, despertar a todo el castillo no es la solución.*- Ginny, te equivocas, aquí nada está cambiando. Tu hermano sigue siendo el mismo idiota de siempre. Y tras estas palabras, Hermione cerró de un portazo la puerta de la habitación de las chicas y desapareció.