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Memorias de Idhún:One-shot de cotillas — capítulo 1

Este es un pequeño one-shot sobre después de que Jack, Victoria, ERik y Eva volvieran a la Tierra. Se trata sobre un grupo del colegio de damas al que iba Victoria, que se encuentran en el centro comercial con la pareja y sus hijos. Lamentablemente para nuestra pareja...las chicas son bastante cotillas.

Eva tiene 2 años, Erik 3, Vic 21 y Jack 22.

Un día, María, Sara y Amanda, tres compañeras que habían ido juntas y gracias a eso se habían hecho amigas, a un colegio solo de damas, el mismo en el que algo menos de diez años atrás fue un hervidero de rumores sobre la desaparición de una alumna y su abuela. Victoria D´Ascoli, y su abuela, Allegra D´Ascoli.

Las tres iban hablando tranquilamente, cuando Julia, otra compañera del colegio, se les acercó corriendo:

-¿La habéis visto?-preguntó.

-Gracias por saludar, Julia-dijo María-. Y no se a quien te refieres, acabamos de llegar.

-Íbamos a visitar tiendas para el matrimonio de Amanda-replicó Sara por nada.

La respuesta de Julia las dejó desconcertadas.

-He visto a Victoria.

-¿Qué victoria?-preguntaron.

-La rara del colegio. Amanda, tu y yo y Rebecca hicimos un trabajo con ella, el día del accidente con el coche. ¿Ahora os acordáis?

-Si-afirmó Sara-. La morena adoptada de ojos grandes.

-¿La has visto?-preguntó Amanda.

-Eso he dicho, tonta. Iba agarrada de la mano de un niño rubio y otra niña pequeña y castaña.

-Vamos a ver-animó María, la más cotilla.

Todos las veían con cara rara cuando miraban en todas las tiendas. Al final, la encontraron en una de muñecas. Sonreía mientras pagaba un puzzle a la dependienta, quien parecía encantada con los dos pequeños.

-Es ella de verdad de la buena-se asombró Sara.

-Y fijaos en el hombre de la puerta...¿no se parece a aquel guapo rubio que la esperó un día en el colegio?-preguntó Amanda.

-Si...será su novio. Los dos pequeños pueden ser sus hijos.

-La niña tiene ojos azules, me suenan a alguien famoso pero no se a quien-susurró María.

-A Chris Tara-dijo Sofía, una que se había sumado a la búsqueda, al igual que Rebecca y Tiana-. Lo vi en un concierto. Se parecen un montón.

-¿Me estás diciendo que la rara de Victoria se lió con un cantante famoso?-preguntó Amanda.

-Chris Tara también desapareció, unos meses antes que Victoria-recordó Sara-Y ella parecía encantada con su música.

-Ya me cansé de esperar...¡mirad!-dijo María.

Victoria había salido de la tienda y saludado con un beso suave en los labios al rubio.

-Yo voy a preguntar-dijo Sofía. Y salió.

-¡Sofía, no!-le cuchichearon las otras, pero ya era demasiado tarde.

-¿Victoria?-se hizo la tonta Sofía.

-¿Si?-preguntó de respuesta Victoria, sin recordar.

-¿No te acuerdas de mi, Victoria?-preguntó Sofía, pareciendo ofendida-Del colegio, solo para chicas. Soy Sofi, Sofía Obrador.

-¡Sofía!-se sorprendió Victoria. Luego sonrió- No te recordaba. Hace mucho tiempo.

-De 14 a 21 o así.-respondió.

-Mama, mama-llamó la pequeña.-Te espiaban. Hay tres rubias rubias y varias de pelo negro y una pelirroja en aquella tienda-dijo señalando-. Hace rato que nos ven.

-Eva, cariño, no señales con el dedo-regañó dulcemente la morena. Se giró hacia Sofía- ¿Es eso cierto?¿Nos espiabais?-preguntó divertida.

-¿Son tu familia?-cambió de tema, muy rápido.

-Si-pareció que la cara de Victoria se iluminaba-. Este es Jack-él solo sonrió, pero las escondidas pensaron que había cambiado para bien-. Y mis hijos Erik y Eva.

-¿Tus?¿No son vuestros?

-Si que lo son-respondió Jack, enfadado.

Victoria lo miró y le sonrió. Le encantaba que hablase de Eva como si fuera su padre biológico, a pesar de que ambos sabían que eso no era cierto.

-Hola Victoria-saludó una pelirroja. En realidad su cabello era anaranjado. Una rubia la seguía.

-Amanda, ¿María?

-Si-respondieron.

-Ha pasado mucho tiempo, Victoria-dijo María, directa al grano-. ¿Dónde has estado?

-Lejos-respondió escuetamente-. Muy lejos.

-Y tanto...-aceptó Amanda-. No sabes lo que se lió después de tu desaparición. ¿Qué pasó con tu abuela?

-Me lo imagino-sonrió. Pero luego pareció entristecerse.- Mi abuela...murió. Un par de meses después del viaje.

-¿Dónde estabas?-preguntó Sofía.

-En muchos sitios.-se sinceró Victoria.

Y otras chicas más se acercaron:

-¡Hola Victoria!¿Te acuerdas de nosotras?-preguntó Julia.-Ella es Sara y yo Julia.

-Yo soy Rebecca, del trabajo, que salimos a comprar cartulinas,. Y ella Tiana-dijo señalando a una mestiza de color.

-Hola-dijo directamente Sara-¿Son tus hijos?-añadió mirando a Eva y Erik, quienes se quejaban a Jack porque tenían hambre.-¿No eres un poco joven?-se burló. No era ni siquiera de las que pasaban de Victoria, sino que se burlaban de ella a sus espaldas.

-Sara...-suspiró Victoria-¿Hay edad para el amor?-preguntó.

Las chicas no supieron contestar a aquella extraña pregunta. Un silencio que Eva rompió:

-Tito Jack,¿nos vamos a casa?

-Si Eva-dijo él-. Espérate a que mama termine de hablar¿vale?

La niña solo asintió, mirando con los ojos azules heredados de su padre a las jóvenes que parecían algo asustadas. Pero Sara, como siempre, no perdió la oportunidad.

-¿No me dijiste que eran vuestros hijos?-se burló con dureza. Y luego añadió-. Esos ojos me suenan...creo que fui a un concierto de Chris Tara. Creo que es su hija-dijo mirando a Jack, para saber como se lo tomaba. Todas conocían la fama de novia de Sara. En un mes tuvo de novios a:José, Tomás y Marcos.

Pero para sorpresa y asombro de las presentes, Jack no respondió a la provocación como esperaban:

-Que Eva no sea mi hija biológica no significa que no lo sea de corazón. Además, tu preguntaste a mi mujer por ella, no por nosotros. De todas formas, sigue siendo mi hija, por muchos ojos azules que tenga.-le espetó, levantándose de golpe del suelo donde jugaba con Erik, y mirando a Victoria, quien entendió sin necesidad de palabras.

Ella también se giró y cogió a Eva en brazos. Les dirigió una sonrisa amistosa, que no llegaba a sus ojos.

-Bueno-se despidió-. Hasta pronto.

Ellas se quedaron mirando en la lejanía a la familia, que pedía un taxi. María habló:

-¿No estaba un poco gorda?

-¿Eh?-dijeron las demás.

-Ah, si-dijo Sara-. Un poco rellenita, pero con dos embarazos...

-No se, no se-murmuró María de nuevo-. Demasiado. Quizás...

-Anda ya-espetó Julia-. Ya la hemos liado otra vez.¿No podíais manteneros calladas? Sara por favor, para la próxima cuida tus palabras.