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Mi dulce Ángelito — capítulo 1
Despierto con un muy fuerte dolor de cintura y cabeza, veo mi cama manchada de sangre, al sentarme me duele como si... me suelto a llorar mientras abrazo mis piernas. Me llevo una mano a la cabeza y me está sangrando. Mi ropa tirada en el suelo desgarrada, pero ¿cómo? No había nadie más en la casa que... mi hermanastro...
Entro rápido al baño, abro la llave y entro al frió chorro, los recuerdos me inundan, Gerard me dio un vaso de agua, me empezó a doler la cabeza, intento propasarse conmigo, lo empuje, me tiro contra la barra, me pegue en la cabeza y... quede inconsciente. El agua empieza a calentarse y con ella mi sangre, maldito cobarde, las lagrimas caen, al igual que gotas de sangre disueltas en el agua que corre entre mis piernas. Me toco la cabeza que también sangra un poco y el dolor es insoportable.
Salgo, me pongo ropa, cierro con seguro. Quito todo lo que está en mi cama pues todo está lleno de sangre. Saco un enorme cobertor y lo hecho a la cama, pongo una almohada y me acurruco, no dejo de llorar. Escucho que tocan la puerta.
-Dianna... linda tenemos que hablar
-¡Lárgate! Te odio! Espero que te mueras maldito bastardo
-¡Dianna! No me hables así! Soy tu hermano y me tienes que obedecer
-¡Eres un cerdo! ¡Eso es lo que eres! ¡Lárgate!
-Si le dices algo a mis papás ¡te juro que vas a sufrir mucho! Todos creerán que eres una golfa y que te ofreciste a mi-tape mis oídos mientras lágrimas seguían cayendo de mis mejillas hasta quedarme dormida una vez más. Mamá y papá entraron, me acariciaban la cabeza hasta que mamá grito horrorizada
-¡Dianna! ¿¡Que te paso!?
-¡Alexandra! La niña está ardiendo en fiebre-papá me tomo en brazos, me llevo al carro y me acostó en el asiento de atrás, solo escuchaba ligeros susurros de mi mamá diciendo que no me durmiera, pero mis parpados pesaban, hasta que no pude mas y los cerré.
Desperté con el sonido de la maquina que marcaba mi pulso, seguía viva, pero al mismo tiempo estaba muerta por dentro, aquello mas especial me había sido arrebatado. Una doctora entro a revisarme.
-¿Cómo te sientes linda?
-Con dolor, ¿qué me paso?
-Eso quisiera preguntarte yo, llegaste sangrando por una herida en la cabeza, fiebre y una enorme mancha de sangre entre tus piernas-empecé a llorar
-M... mi... mi hermanastro...
-¿Te hizo eso?-asentí -¿abuso de ti?-volví a asentir- ¿recuerdas como paso?
-Solo recuerdo que baje a la cocina, trato de pasarse de listo pero no me deje así que me empujo y me golpee, desde ahí todo es confuso...
-Tranquila ¿sí? Yo hablare con tus padres, solo trata de calmarte... realmente estas muy afectada, te recomiendo que lo denuncies
-Mis papás no me dejaran, se preocupan más por lo que dirá la sociedad que por mi salud...
-Entiendo...- salió de mi habitación, escuche los gritos de mamá, papá entro furioso conmigo
-¿Es verdad lo que me acaba de decir la doctora?-asentí, baje la mirada mientras lagrimas resbalaban por mis mejillas- lo voy a... mi vida, tranquila no llores, lo mandare a una escuela militar en Rusia-yo me di la vuelta, no quería verlo, ni hablar con él, así lo mandaran a la luna, no estaría lo suficientemente lejos de mi. Yo solo tenía 18 años, mi mamá, o más bien la madre de Gerard, no estaría de acuerdo con lo que haría mi papá. Se escuchaban gritos entre ellos, ella gritaba que su bebé no sería capaz, pero todas las pruebas demostraban lo contrario.
Esperaba que se fueran pronto, no tenia ánimos de ver a nadie, ese inútil había terminado con mi vida, mi carrera y mis ganas de vivir. Me sentí una estúpida por quedarme sola, ¿Que había hecho yo para merecer esto? No lo sé, solo sé que el buscara venganza ya que por mi culpa él será enviado lejos.