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Tú y yo, y Harry. — capítulo 3
Era un domingo común en La Madriguera, día de reunión Weasley. Harry se encontraba sentado en un mullido sofá de la acogedora sala tratando de dormir al pequeño James de apenas unos meses de nacido en sus brazos cuando Hermione llegó y se sentó a su lado.
-¿Quieres ir a cenar mañana?- preguntó.
- ¿Mañana?- dijo Harry levantando la vista- Hermione, es lunes.
-Exactamente, el sábado me caso y es mi último día libre- explicó la chica tomando a James en brazos.
-Está bien- dijo al cabo de unos segundos de pensarlo.
Se quedaron unos minutos en silencio, mirando cómo el bebé se iba quedando dormido poco a poco.
-¿Por qué me invitan a cenar?- preguntó Harry.
- Hace tiempo que no salimos con todo esto de la boda- contestó Hermione arrullando al niño- y los tres estamos estresados, necesitamos tiempo para relajarnos ¿no crees?
Harry asintió, aún mirando a James dormir.
Caminó junto a Ron hablando sobre el caso de un mortífago que aún estaba prófugo y cometiendo asesinatos que tenían que atrapar hasta llegar al departamento de Hermione, donde ella salía caminando firmemente deshaciéndose el peinado. Saludó a ambos y caminaron hasta las chimeneas, donde se metieron en una y salieron por la chimenea del departamento de Ron y Hermione, donde quedaban unos cuantos muebles.
-¿Cómo les va cambiándose de casa?- preguntó Harry sacudiéndose el hollín.
-Bien, justo mañana compraremos una sala y un comedor nuevo- respondió Ron tomando a Hermione por la cintura.
Ron y Hermione había decidido que venderían el departamento donde vivían para comprar una casa donde poder formar una familia.
Harry les miró y sonrió. Estaba realmente feliz por cómo la relación de sus amigos iba avanzando, pero últimamente un miedo lo invadía desde un tiempo atrás, justo cuando Hermione le dijo el sí a Ron, un miedo de que sus amigos cuando se casaran lo dejaran al margen de la vida que construían juntos. La pareja se dio cuenta de la ausencia de Harry, Hermione se acercó a él y le sacudió suavemente el hombro, el hombre reaccionó y la miró confundido cuando habló.
-Sabemos cómo te sientes, nos sentimos igual cuando le pediste matrimonio a Ginny. Teníamos miedo que nos abandonaras, que te olvidaras de nosotros y que estuvieras demasiado ocupado formando tu familia mientras nosotros sólo tratábamos ser una pareja estable, pero no fue así. Por más ocupado que estuvieras nos reuníamos y siempre tenías un espacio para nosotros, y esto va a ser igual, nada va a cambiar entre los tres, seguiremos siendo esos amigos inseparables de siempre.
-Harry...- habló Ron- si no pudo separarnos una guerra menos los va a hacer una boda, así sea Hermione la que se va a casar- la mujer lo miró y le dio un codazo-. Nada va a cambiar, vamos a seguir juntos.
Harry se levantó, se dieron un abrazo grupal y sí, tenían razón, ni una boda ni otra guerra los podría separar.