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¿Una bruja en el Campamento Mestizo o una semidiosa en Hogwarts? — capítulo 5
Cuando aparecio la noticia de las clases de vuelo, Gryffindor con Slytherin y Ravenclaw con Hufflepuff, no pude evitar ponerme nerviosa y no pare de pedirle a Zeus que no hiciera nada aquel dia o que ayudara un poquito. Aunque no era la que mas nerviosa parecia, no mirando a Hermione y Neville. La tarde del jueves baje con Parvati y Lavender a la primera clase de vuelo, pero me puse al lado de una escoba junto a Fay, que estaba demasiado emocionada. Mire al cielo. Entonces llegó la profesora, la señora Hooch.
-Bueno ¿qué estáis esperando?-bramó-Cada uno al lado de una escoba. Vamos, rápido. Extended la mano derecha sobre la escoba y decid «arriba».
-¡ARRIBA!-gritamos todos.
Pero mi escoba no subio, a diferencia de la de Harry, Ron, Fay y pocas mas.
-¡Arriba!-volvi a intentarlo
La escoba se elevo unos centimetros y volvio a caer al suelo.
-¡Arriba!-dije una tercera vez
La escoba por fin subio a mi mano. La señora Hooch nos enseño como montarnos en la escoba.
-Ahora, cuando haga sonar mi silbato, dais una fuerte patada-dijo la señora Hooch-Mantened las escobas firmes, elevaos un metro o dos y luego bajad inclinándoos suavemente. Preparados... tres... dos...
Pero Neville dio la patada antes de que sonara el silbato.
-¡Vuelve, muchacho!-gritó, pero Neville subía en línea recta, como el corcho de una botella...
Cuatro metros... seis metros... Un ruido horrible y Neville quedó tirado en la hierba. Su escoba seguía subiendo, cada vez más alto, hasta que comenzó a torcer hacia el bosque prohibido y desapareció de la vista. La señora Hooch se inclinó sobre Neville, con el rostro tan blanco como el del chico.
-La muñeca fracturada-murmuro Hooch-Vamos, muchacho... Está bien... A levantarse.
Se volvió hacia el resto de la clase.
-No debéis moveros mientras llevo a este chico a la enfermería. Dejad las escobas donde están o estaréis fuera de Hogwarts más rápido de lo que tardéis en decirquidditch. Vamos, hijo.
Neville cojeaba al lado de la señora Hooch, que lo sostenía. Casi antes de que pudieran marcharse, Malfoy ya se estaba riendo a carcajadas.
-¿Habéis visto la cara de ese gran zoquete?
"Idiota" pense
-¡Cierra la boca, Malfoy!-dijo Parvati en tono cortante.
-Oh, ¿estás enamorada de Longbottom?-dijo Pansy Parkinson-Nunca pensé que te podían gustar los gorditos llorones, Parvati.
-¡Mirad!-dijo Malfoy, agachándose y recogiendo algo de la hierba-Es esa cosa estúpida que le mandó la abuela a Longbottom.
La Recordadora brillaba al sol cuando la cogió.
-Trae eso aquí, Malfoy-dijo Harry.
-Creo que voy a dejarla en algún sitio para que Longbottom la busque... ¿Qué os parece... en la copa de un árbol?
-¡Tráela aquí!-rugió Harry, pero Malfoy había subido a su escoba y se alejaba. Desde las ramas más altas de un roble lo llamó:
-¡Ven a buscarla, Potter!
Harry cogió su escoba.
-¡No!-gritó Hermione-La señora Hooch dijo que no nos moviéramos. Nos vas a meter en un lío.
Yo no sabia con quien estar de acuerdo, con Harry que pretendia recuperar lo que era de Neville aunque incumpliera la norma de Hooch o con Hermione. Harry no le hizo caso. Se montó en su escoba, pegó una fuerte patada y subió. Dirigió su escoba para enfrentarse a Malfoy en el aire.
-¡Déjala-gritó Harry-o te bajaré de esa escoba!
-Ah, ¿sí?-dijo Malfoy.
Harry se inclinó hacia delante, cogió la escoba con las dos manos y se lanzó sobre Malfoy como una jabalina. Malfoy pudo apartarse justo a tiempo, Harry dio la vuelta y mantuvo firme la escoba.
-Aquí no están Crabbe y Goyle para salvarte, Malfoy-exclamó Harry
-¡Atrápala si puedes, entonces!-gritó. Giró la bola de cristal hacia arriba y bajó a tierra con su escoba.
Pense que la pequeña Recordadora caeria al suelo y se romperia, pero Harry me sorprendio cogiendola y luego descendio.
-¡HARRY POTTER!
El grito de la profesora McGonagall me sobresalto. Pudimos ver como se llevaba a Harry. Cuando la señora Hooch volvio, enseguida se dio cuenta de la ausencia de uno de los alumnos y hubo que explicarle lo sucedido. Hooch regaño a Malfoy y seguimos con la clase. Volar resulto no estar tan mal. A la hora de la cena, estaba sentada entre Hermione y Fay, y enfrente de nosotras Parvati y Lavender, mientras que Harry y Ron estaban al lado de estas ultimas y enfrente de Hermione. Aunque hablaba con las chicas, no podia evitar coger trozos de la conversacion de los chicos sobre Harry de buscador en el equipo de Quidditch. Me fije cuando Malfoy paso junto a Harry y Ron y antes de irse oi no se que sobre un duelo
-Disculpad-dijo Hermione mirando a los dos chicos
-¿No se puede comer en paz en este lugar?-dijo Ron.
Me dieron ganas de tirarle algo a Ron.
-No pude dejar de oír lo que tú y Malfoy estabais diciendo y no debes andar por el colegio de noche. Piensa en los puntos que perderás para Gryffindor si te atrapan, y lo harán. La verdad es que es muy egoísta de tu parte.
-Y la verdad es que no es asunto tuyo-respondió Harry.
-Adiós-añadió Ron.
-Hermione, dejalos, que hagan lo que quieran-le dije yo
-Perderan puntos-dijo Hermione
-Alla ellos-dije yo-dejalos, en serio
Pero aquella noche, con la sala comun vacia, exceptuando Hermione y yo, ella intentaba parar a los dos chicos, yo intentaba que ella los ignorase y que fueramos a dormir
-Hermione, no te van a hacer caso-dije-ellos son... son... son asi
-Pero no quiero que Gryffindor pierda puntos por culpa de ellos, Hope-dijo Hermione
-¡Vosotras!-dijo Ron furioso cuando de pronto el y Harry bajaron a la sala comun-¡Volved a la cama!
-Estuve a punto de decírselo a tu hermano-contestó Hermione-Percy es el prefecto y puede deteneros.
-Vamos-dijo a Ron. Empujó el retrato de la Dama Gorda y se metió por el agujero.
Hermione siguió a Ron a través del agujero.
-Agh... maldita sea-murmure apresurandome a seguirles
-No os importa Gryffindor; ¿verdad?-decia Hermione-Sólo os importa lo vuestro. Yo no quiero que Slytherin gane la copa de las casas y vosotros vais a perder todos los puntos que yo conseguí de la profesora McGonagall por conocer los encantamientos para cambios.
-Iros.
-Muy bien, pero os he avisado. Recordad todo lo que os he dicho cuando estéis en el tren volviendo a casa mañana. Sois tan...
Pero Hermione y yo habíamos retrocedido hasta el retrato de la Dama Gorda, para volver; y descubrimos que la tela estaba vacía. La Dama Gorda se había ido a una visita nocturna y estabamos encerradas fuera de la torre de Gryffindor.
-Vamos con vosotros-dijo Hermione.
-No lo hareis.
-¿No creeréis que nos vamos a quedar aquí, esperando a que Filch nos atrape?-dije yo
-Si nos encuentra, yo le diré la verdad, que estabamos tratando de deteneros, y vosotros nos apoyaréis-dijo Hermione
-Eres una caradura-dijo Ron.
-Callaos-dijo Harry-He oído algo.
Era una especie de respiración.
-¿La Señora Norris?-resopló Ron.
Era Neville.
-¡Gracias a Dios que me habéis encontrado! Hace horas que estoy aquí. No podía recordar el nuevo santo y seña para irme a la cama.
-No hables tan alto, Neville. El santo y seña es «hocico de cerdo», pero ahora no te servirá, porque la Dama Gorda se ha ido no sé dónde-dije
-Bueno, mira, Neville, tenemos que ir a otro sitio-dijo Ron-Nos veremos más tarde...
-¡No me dejéis!-dijo Neville-No quiero quedarme aquí solo. El Barón Sanguinario ya ha pasado dos veces.
Ron miró su reloj y luego nos echó una mirada furiosa a Hermione, Neville y a mi.
-Si nos atrapan por vuestra culpa, no descansaré hasta aprender esa Maldición de los Demonios, de la que nos habló Quirrell, y la utilizaré contra vosotros.
Nos deslizamos por pasillos iluminados por el claro de luna, que entraba por los altos ventanales. Subimos rápidamente por una escalera hasta el tercer piso y entramos de puntillas en el salón de los trofeos. Los minutos pasaban.
-Se está retrasando, tal vez se ha acobardado-susurró Ron.
Entonces un ruido en la habitación de al lado los hizo saltar. No era Malfoy.
-Olfatea por ahí, mi tesoro. Pueden estar escondidos en un rincón.
Era Filch, hablando con la Señora Norris. Aterrorizado, Harry gesticuló para que lo siguieramos.
-Tienen que estar en algún lado-lo oyeron murmurar-Probablemente se han escondido.
-¡Por aquí!-señaló Harry
Corrimos por una larga galeria. Podiamos oir los pasos de Filch acercandose. Corrimos mas y llegamos al aula de Encantamientos
-Deberiamos volver-dije
Pero no seria tan facil, no habiamos andado mucho cuando Peeves aparecio ante nosotros y dejo escapar un grito de alegria.
-Cállate, Peeves, por favor... Nos vas a delatar.
-¿Vagabundeando a medianoche, novatos? No, no, no. Malitos, malitos, os agarrarán del cuellecito.
-No, si no nos delatas, Peeves, por favor.
-Debo decírselo a Filch, debo hacerlo-dijo Peeves-Es por vuestro bien, ya lo sabéis.
-Quítate de en medio-ordenó Ron, y, aunque intente deternerlo, le dio un golpe a Peeves.
-¡ALUMNOS FUERA DE LA CAMA!-gritó Peeves-¡ALUMNOS FUERA DE LA CAMA, EN EL PASILLO DE LOS ENCANTAMIENTOS!
Pasamos debajo de Peeves y corrimos recto hasta el final del pasillo, donde chocamos contra una puerta... que estaba cerrada.
-¡Estamos listos!-gimió Ron-¡Esto es el final!
-Oh, muévete-ordenó Hermione. Cogió la varita de Harry, golpeó la cerradura y susurró-¡Alohomora!
La puerta se abrió. Pasamos, la cerramos rápidamente y se quedaron escuchando.
-¿Adónde han ido, Peeves?-decía Filch-Rápido, dímelo.
-Di «por favor».
-No me fastidies, Peeves. Dime adónde fueron.
-No diré nada si me lo pides por favor-dijo Peeves.
-Muy bien... por favor.
-¡NADA! Ja, ja. Te dije que no te diría nada si me lo pedías por favor. ¡Ja, ja!-Y oyeron a Peeves alejándose y a Filch maldiciendo enfurecido.
-Él cree que esta puerta está cerrada-susurro Harry-Creo que nos vamos a escapar. ¡Suéltame, Neville! ¿Qué pasa?
Nos dimos la vuelta y vimos lo que pasaba. Claramente debiamos estar en el pasillo prohibido del tercer piso ante un enorme perro de tres cabezas. Yo solo podia preguntarme que diablos hacia Cerbero alli en Hogwarts ¿no deberia estar en el Inframundo? Enseguida lamente no tener mis armas alli, mi espada estaba bien escondida en mi baul. Harry abrió la puerta, retrocedimos y cerró la puerta. Corrimos hasta que alcanzamos el retrato de la Dama Gorda.
-¿Dónde os habíais metido?-nos pregunto.
-No importa... Hocico de cerdo, hocico de cerdo-jadeó Harry
Entramos rapidamente.
-¿Qué pretenden, teniendo una cosa así encerrada en el colegio?-dijo Ron-Si algún perro necesita ejercicio, es ése.
-¿Es que no tenéis ojos en la cara?-dijo Hermione-¿No visteis lo que había debajo de él?
-¿El suelo?-dijo Harry-No miré sus patas, estaba demasiado ocupado observando sus cabezas.
-No, el suelo no. Estaba encima de una trampilla. Es evidente que está vigilando algo.
Se puso de pie.
-Espero que estéis satisfechos. Nos podía haber matado. O peor, expulsado-Me contuve de decirle algo ante eso al ver como estaba-Ahora, si no os importa, me voy a la cama.
Me apresure a seguir a Hermione al dormitorio
-¿Como lo habra conseguido?-me pregunte en voz alta mientras me ponia el pijama y me metia en la cama
-¿Que dices?-dijo Hermione
-¿Como habra conseguido Dumbledore a Cerbero? No me imagino a Hades dejandoselo-dije
-¿Cerbero? ¿Hades? ¿El dios griego?-dijo Hermione
Asenti.
-¿Crees en los dioses griegos, Hope?-dijo Hermione
-Mmm... Si-conteste
-Hope, todos ellos son mitos-dijo Hermione
-¿Sigues creyendo que son mitos despues de ver a Cerbero?-dije
-He leido sobre un monton de criaturas magicas y se que hay muchas mas-dijo Hermione-seguro que los perros de tres cabezas estan entre ellas, esa cosa no es el perro de un dios griego
No le creia, pero no dije nada mas, solamente me dormi.