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Historia 187517 — capítulo 3

Martes 2 de Diciembre de 2003 Este mes me vuele a Navidad, mi celebración favorita. Bill se ha ido con Fleur y las niñas a la casa de los Delacour, donde pasaran las Navidades. Pasaremos la Noche buena acá en casa, pero la mañana de Navidad iremos a la Madriguera, junto con los regalos que compraremos, quizá, la semana que viene. Somos unos... 16 en total, contándonos a mi y a Harry, así que sin duda gastaremos cientos de galeones para comprar regalos para todos. Por poco me olvido, también tengo que comprar un regalo para el niño que hay en mi vientre, ¿no? Y también el de Angelina y tal vez el de Luna y a ella misma. Ahí ya tenemos 20 personas para el regalo. Oh, espera, ¿y qué hay de Neville, Hannah y Rolf? Ok, este año nos vamos de bancarrota. ¡Y a Kreacher también! Vamos a tener que sacar todo el dinero de la cámara en Gringotts. Estoy a un par de días de cumplir los tres meses y mi vientre a empezado a crecer, también he dejado de vomitar con frecuencia y hace mucho que no me desmayo. Harry esta abajo, terminando de ordenar la mesa, acabamos de cenar, y yo estoy en el dormitorio que va a hacer para nuestro bebé; todavía esta decorada como la tenía antes Sirius, todavía no arreglamos nada, lo vamos a hacer apenas sepamos que sexo es este crío. Este mes, como me lo dijo el doctor muggle, es importante, porque ya que estoy a punto de llegar a los tres meses, ya podemos saber cómo anda este bebé. Dijo que ya se iba a formar mejor, listo para que el siguiente mes empiece a crecer y a desarrollarse. También este mes el de más cambio de humor muy seguido, a ver como me va  tolerar Harry. Por lo que sé, voy a sentir grande dolores en mi estomago, porque el bebé necesita más espacio dentro de mi, o eso entendí. Ademas, me tienen que hacer una ecoga... no, ecogra... ecografía, así ver cómo esta. Estoy tan emocionada por eso. Últimamente pasó mucho tiempo en la cama, por ejemplo el día de ayer desayune, almorcé, meriende y cene en la cama, sólo me levanté para ir al baño un par de veces, pero después estuve recostada todo el día. Harry también estuvo un rato conmigo, hablando del bebé mientras terminaba su trabajo. Creo que lo envidio, él puede ir y venir sin problema alguno, hacer ejercicio, comer lo que sea sin vomitar y más cosas que yo dejé de hacer por embarazarme, pero ojo, no me arrepiento para nada; muero de ganas de ver a un nenito o nenita correr por toda la casa. G.P.

Jueves 11 de Diciembre de 2003 Los dolores estomagares si son ben fuerte. Siempre cuando pasa, por suerte estoy en la cama, me acuesto en ella  me agarró el viente, cerrando los ojos con fuerza; Harry siempre esta a mi lado, por suerte. Esa es una de las razones por la que no escribí en un tiempo. Hemos ido al doctor y nos dijo que nuestro bebé va perfecto, vimos la ecografía y me largué a llorar ahí mismo, realmente me puse sentimental este mes. Estuve llorando mucho los últimos días; vino el llanto y se fueron las nauseas. Un gran trato, no? También estuve todo el tiempo tirada en el sofá mirando la televisión. Necesitamos una si o si en nuestra habitación. Ahora entiendo la fascinación de papá por los objetos muggles, ¡son fantásticos! Me encanta ver mi vientre en el espejo de cuerpo entero que Harry compró, me fascina ver que mi vientre vaya creciendo; no veo la hora de que empiece a dar patadas. Sería una sensación linda sentirlo, para saber que esta acá, en mi vientre. No veo la hora de que nazca, ya quiero estar con él todo el día, hacerle mimos o tan solo contemplarlo mientras duerme. Yo no entendía cuando mi madre hablaba de nuestra infancia, cuando eramos bebés; no entendía porqué tenía esa sonrisa iluminada en su cara, o brillos en los ojos al hablar. Pero ahora así, aunque todavía no nazca, ya lo amo, lo amo más que nada. Puede salir como sea, pero lo voy a amar de la misma forma que amo a mis hermanos, a mis sobrinos, a mis padres, a Harry, incluso más. Daría la vida por este niño o niña que esta adentró mio, ni una sola vez lo dejaré solo, él o ella siempre podrá contar conmigo, pase lo que pase. Espero que Harry piense lo mismo que yo con esto. Él no me deja ni una duda de que ama a este crío, todos los días se acerca a mi y se queda acariciando el vientre, a veces cuando se va a acostar, pone su cabeza sobre mi estomago, sin hacer presión, sonriendo felizmente. A pesar de que este fue un embarazo no planeado, aún así muestra que esta contento de saber que formaremos una familia. Me he levantado muy sentimental, ¿no? Pero no puedo evitarlo, a mis 22 años ya estoy entendiendo varias cosas de la vida, una de ella es que los niños son la mejor bendición que Dios nos ha mandado. Ellos pueden lograr que alguien sienta gran amor hacia ellos sin decir una palabra, pueden hacer que todos se sientan felices de ellos, orgullosos. De adolescentes pensaba que los niños eran lindo, si, pero no quería tener uno, pues me parecía demasiado trabajo. Ahora me doy cuenta de mi error, vale, dan mucho trabajo, eso no voy a negar, pero a pesar de eso, te hacen vivir los mejores momentos de tu vida; sólo al imaginármelo sonreír por ganar algo, que este contento por hacer algo divertido o que empiece a bailar por cualquier motivo, esos pequeños detalles que llenan tu corazón rápidamente son lo que te hacen feliz por el resto de tu vida. Unas pocas lagrimas están manchando la hoja, pero no importa. No sé de dónde salieron estos sentimientos que se transmitieron en un papel y una pluma, pero de lo que estoy segura es que son verdadera, seguramente más de una mujer piensa lo mismo que yo. O quizá no, pero esto es lo que siento yo. Y estoy segura que aumentara cuando nazca el bebé. ¿Sabes qué, Diario? Mejor paro de escribir por hoy, estoy demasiado conmocionada y las gotas de las lagrimas están arruinando toda la hoja. Así que nos vemos cuando me acuerdo que tengo que escribir. G.P.

Sábado 13 de Diciembre de 2003 A mi madre le compramos un libro de cocina, a papá un electrodoméstico muggle, a Bill —que a pesar de que este en Francia, se lo mandaré con Pig— una replica exacta de la espada de Gryffindor, a Charlie el nuevo equipo de dragones que ha salido en la venta en el Callejón Diagon, a Percy un libro sobre las leyes muggle que estuvo mencionando hace tiempo, a George productos de bromas del mundo muggle —realmente no sé que pensé al darle eso, mira si hace cualquier locura con eso— y a Ron unas entradas para ver el partido de los Chudley Cannons. A Fleur le compramos un kit de maquillaje muggle, a Audrey un juego de té de porcelana, a Angelina un vestido para embarazadas y a Hermione el libro actualizado de Historia de Magia. A Victoire un oso de peluche gigante, a Dominique también un peluche, pero de conejo, a Molly otro peluche, pero de gatito, a Teddy un equipo de mantenimiento para escobas y a Andrómeda también un libro de cocina. Y a Harry le regalaré, aparte de una foto nuestra que nos sacamos cuando eramos adolescentes, el nombre de nuestro hijo. Si, lo sé, no lo entiendes, pero yo sé que a él le encantará el nombre que pensé este mes. Y creo que así lo podremos llamar si es un niño. Compramos más cosas de muggle que mágicas, porque pensamos que aburría esto, había que hacer algo diferente, más al estilo muggle. O eso es como una excusa cuando pregunten porqué compramos eso. Y la mejor parte: ¡conocí más cobre el mundo de donde vivió su infancia mi marido! Bueno, si a eso se le puede llamar infancia. Estamos a once días de Navidad y no puedo esperar a que sea para abrir los regalos. Harry me había dejado en la casa, una vez acabamos de comprar los regalos para la familia, luego él se había ido a comprar el regalo para mi. Sólo espero que no gaste tanto por mi, suficiente con todo lo que gastamos para los demas. Tan solo imagínate cuando mis hermanos tengan a sus críos, ahí si nos venimos en bancarrota. Hermione vino antes de ayer a casa, pasó por un momento, ya que tenía una junta con los empleados del Departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas, sobre los elfos domésticos, al parecer quiere retomar lo que inicio en su cuarto año de Hogwarts y esta decidida a conseguirlo, y por lo que me comentó Harry, ya tiene al 80 % de los integrantes a su favor. Realmente estoy muy feliz por ella, siempre la admire y estoy más que segura que Ron hizo una buena elección al quedarse con ella y no con Lav-Lav, George a veces lo carga con eso. Harry se fue hace una hora al Ministerio y yo me he quedado, como los últimos tres meses, en casa. Ahora estoy otra vez en la cama de la habitación de mi hijo. Entre Harry y Kreacher lograron quitar el polvo y las telarañas de la pieza, también sacaron cosas mágicas peligrosas que había. La cama la dejemos donde estaba, pero igual compraremos una cuna, aunque por un tiempo, el que calculo unos dos o tres años, dormirá en nuestra habitación, luego se mudará para acá. Antes que Harry se fuera, estuvimos hablando un rato, esto fue básicamente lo que dijimos: —Entonces estaba pensando en poner de un lado la cuna y en la repisa, si es una niña, cientos de muñecas. —Me parece perfecto, pero si es un niño, podríamos poner cosas relacionadas con el Quidditch, escobas en miniatura, muñecos de acción de jugadores famosos... —Exacto. Si es niña, pintamos la pared de rosa y si es niño... —La dejamos como esta —le dije, él asintió, conforme—. También podemos decorar la habitación con imágenes. —Excelente. No veo la hora de que nazca. Y yo tampoco veo la hora de que nazca, muero de curiosidad por ver como será. Harry me había dado un beso en la frente y había ido a la habitación para cambiarse e ir al Ministerio. Hoy no pasó nada interesante que contante, por eso terminó por hoy. Hasta pronto, Diario. G.P.

Lunes 22 de Diciembre de 2003 Te hago un repaso de la última semana: el lunes pasado fuimos a la casa de Luna, ella el siguiente mes cumple los tres meses de embarazo y yo me estoy encargando de contarle todo lo que estoy pasando, sobre todo los malestares en el estomago. Estaba un poco asustada, tal vez exageré, pero bueno. El martes salimos con Harry por el mundo muggle, ya que no aguantaba estar más tiempo encerrada. Para mi sorpresa, fuimos a la casa del primo de Harry, sé que se mandaban cartas de vez en cuando, pero no esperaba que alguna vez fuéramos a su casa. Tiene dos mellizas de un año y medio y me divertí mucho con las ocurrencias de su mujer. Nos felicitaron por el embarazó y hablamos de cosas triviales, descontando la magia, pues aquella mujer es una muggle. El miércoles asistimos a un fiesta que hizo el Ministerio, tuve que rogarle a Harry que vayamos, porque él no quería que nada nos pasé. Las personas de allí nos felicitaron por el bebé que viene en camino y vimos un fotógrafo de El Profeta El jueves salimos en la revista, como predije, Skeeter escribió sobre nosotros, al menos nada malo, quizá no mucho, pero que recibimos cientos de lechuzas que nos mandaban felicitaciones te puedo asegurar que si. Había algunas de mujeres de nuestra edad que, luego de felicitarnos, se le insinuaban a Harry, menos mal que él estaba ahí, porque yo ya estaba empezando a escribir algunas cuantas cosas en una carta de respuesta a aquella chicas. El viernes, como Harry no tenía trabajo, nos quedamos todo el día en la cama, Kreacher sólo venía a la habitación para traer comida cuando a mi me agarraba un antojo. Y el sábado pasó los mismo. ayer fuimos a saludar a mis padres y nos encontramos con Ron y Hermione, que estaban comentando lo último de la campaña de Hermione. Mamá cocinaba mientras que papá hacía la mesa, por eso nosotros cuatro estuvimos charlando hasta que nos llamaron para comer. Mamá estaba muy feliz por saber que nuestro bebé iba muy bien, como todos, hasta dijo que buscaría cosas que usábamos nosotros cuando eramos niños, tampoco perdió la oportunidad de hablar sobre ello, haciendo que Harry y Hermione se rieran por como eramos. ¡Hasta mostró fotos de cuando teníamos cinco años! Harry me lo recordó toda la noche y parte de hoy. Y esto es lo último que te escribió porque, ahora que Harry fue por un momento al Ministerio, puedo ayudar a Kreacher con la decoración de Navidad. ¡Yupi! G.P.

Martes 30 de Diciembre de 2003 A unos pocas horas de Año Nuevo, por eso escribo rápido. Primero: ¡Feliz Navidad atrasada, Diario! Segundo: ¡Feliz Año Nuevo adelantado, Diario! Estoy cien por ciento segura que tardaré es escribir, por eso te dejó eso. En Navidad me regalaron bastantes cosas, pero lo que me importa contarte es como reacciono Harry cuando le di su regalo. Esto fue lo que pasó: —Gracias, Ginny, la foto realmente me gusto —me había dicho, mirando la foto en la que salimos abrazados y besándonos. —Y ese no es el único regalo. —¿Ah, no? —No. Mira, creo que te gustara, hasta quizá des saltos de emoción —rió contagiándome—. He decidido el nombre para nuestro bebé, si es un niño. Quiero que se llamé James Sirius Potter. Su cara decía todo, se había quedado por un momento aturdido o emocionado, no sé, pero lo que si sé que a continuación se levantó y me abrazó fuertemente, pero no tanto como para lastimar al bebé. Me levantó y empezó a dar vueltas conmigo, riendo y también sollozando. Cuando me bajó, me di cuenta que estaba llorando y también me di cuenta que yo también. —Te amo. Te amo tanto, Ginny. Definitivamente le gustó su regalo. Adiós, Diario. G.P.