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Lily regresa de la muerte — capítulo 1
El hombre se acercó silenciosamente hasta la tumba. Con un hechizo, la abrió y sacó el cuerpo que buscaba. Apenas se distinguía una fina capa de cuero pegada a los huesos de un vestido blanco. Apuntó con su varita y apareció a su lado un enorme caldero. El contenido empezó a hervir, necesitaba revitalizar aquel cuerpo para obtener su sangre. Y a partir de ello, conseguiría regresar a su amo.
Roció el cuerpo con el contenido del caldero. Pasados unos minutos, el cuerpo comenzó a cambiar. Los pedazos de cuero comenzaron a adquirir la textura de la piel, la carne comenzó a formar los músculos. El rostro fue, lentamente, tomando un color pálido. Habían pasado varias horas y el amanecer se acercaba. Tenía que apresurarse.
Realizó un corte en el brazo, pero fue demasiado pronto. Aún no sangraba la mujer. Debía ser paciente y esperar un poco más.
Una mancha anaranjada en el horizonte anunciaba el nuevo día. Esa sería una soleada y calurosa mañana de verano en el Valle de Godric. El hombre volvió a observar el cuerpo un rato más tarde, lo que vio lo sorprendió. El movimiento del pecho indicaba respiración, eso no entraba en sus planes ni remotamente. Ya había amanecido y los primeros muggles llegaban a ofrendar a sus parientes. Era ahora o nunca.
Volvió a realizar un corte. Una fina capa de sangre cubrió el brazo, pero antes de que pudiera recogerla, la mujer movió su miembro.
-¡Ay! -Susurró con voz ronca.
El hombre, asustado, comenzó a correr.
-¡Mátala y toma su sangre! -Le ordenó su amo, pero lo ignoró. Siguió corriendo, despavorido, ante la imagen de aquella resucitada.
Lily tosió. Estaba recostada en el suelo y le dolía todo el cuerpo como si la hubieran apaleado. Se sentó con dificultad y miró a su alrededor. Estaba mareada y las imágenes bailoteaban frente a ella. Lentamente, el mundo se fue quedando quieto y distinguió algunas figuras a su alrededor. Se asustó al notar lo que eran... ¡Lápidas! Intentó ponerse de pie, lentamente lo logró. Miró a donde estaba tirada. Un viejo ataúd estaba partido y una tumba estaba abierta. La sorprendió leer su propio nombre. Retrocedió un par de pasos. El corazón se le encogió de dolor al ver a su lado la inscripción "James Potter". Entonces, los recuerdos de lo sucedido llegaron a su mente.
"¡Harry!" Fue lo primero que pudo pensar. No había sido capaz de hacer nada para ocultar a su bebé de Voldemort. Harry no podría haber tenido oportunidad... A no ser que milagrosamente alguien hubiera llegado en su ayuda. Esa era la única posibilidad de salvación de su pequeño. Empezó a caminar rumbo a su casa, con lágrimas de angustia y tristeza cayéndole por su rostro. Estaba descalza y le dolían los pies al caminar, pero no le importaba. Quería encontrar a Harry. Y a alguien que pudiera explicarle qué demonios había sucedido y cómo era posible que estuviera viva. Recordaba perfectamente haber visto a Voldemort lanzarle el Avada Kedavra. Y al parecer, se había levantado de su propia tumba. Estaba horrorizada de sí misma.
Atravesó las pocas cuadras que la separaban de su casa. La vivienda estaba prácticamente en ruinas. Levantó la vista hacia el dormitorio de Harry, estaba todo destruido. Abrió la verja. Un letrero apareció en el suelo, entre las hierbas y la maraña.
*En este lugar, en la noche del 31 de octubre de 1981, Lily y James Potter perdieron sus vidas.**Su hijo Harry es el único mago que alguna vez haya sobrevivido a la maldición Avada Kedavra.*Esta casa, invisible para los muggles, se ha dejado en su estado ruinoso como monumento a los Potter y como recordatorio de la violencia que destrozó a su familia.
Lily se llevó las manos a la boca espantada. ¿Le habían hecho un monumento? No daba crédito a lo que leía. Ni tampoco al hecho de que estuviera viva. Pero tenía que entrar cuanto antes o algún mortífago o el mismo Voldemort la encontraría.
Entonces comprendió. Ya los habían encontrado. Esa casa ya no era segura. Y al parecer, por el estado de los yuyos del jardín, había pasado mucho tiempo desde sus últimos recuerdos. Volvió a ver junto al cartel una cantidad de nombres manuscritos. Gente que al parecer había ido a visitar el monumento a los Potter y había firmado. Un mensaje la hizo sonreír: "Larga vida a Harry Potter".
La sala estaba destrozada, los ojos de Lily se posaron en la entrada. Recordaba a James jugando en ese mismo sillón con Harry, pasarle el bebé a su esposa y decirle que corriera.Se dejó caer en el sucio suelo y comenzó a llorar desconsoladamente. James estaba muerto. Había otras cosas que no comprendía, pero no tenía dudas de que él había muerto. Se había interpuesto en el camino entre Voldemort y su familia con tal de darle tiempo a ella de escapar. Pero ella no había sido capaz de hacerlo, no pudo.
Sin embargo, allí estaba. Y en algún lugar estaba Harry, su hijo, vivo. Se enjugó las lágrimas y notó la herida en su brazo derecho. Un corte de unos diez centímetros de largo, aunque poco profundo. Se miró a sí misma en el espejo de la sala. ¿Por qué llevaba puesto su vestido de novia? Todo indicaba que había sido dada por muerta. Y la habrían enterrado con ese vestido. Tenía el cabello despeinado, enredado y sucio. Su rostro estaba más pálido que de costumbre.
Fue hacia la cocina. Su varita estaba en el mismo lugar en el que la había dejado por última vez. La tomó, apuntó a su brazo.
-¡Episkey! - Murmuró. La herida sanó al instante.
Ahora, quería salir de allí cuanto antes. Todo estaba cubierto de polvo, telarañas y recuerdos de la trágica noche de Halloween. Tomó del sillón la varita de James y salió a la calle. Con un encantamiento, modificó su vestido. Ahora era un sencillo vestido blanco de algodón hasta la rodilla."¿A dónde voy?" Se preguntó mientras comenzaba a caminar por el centro del Valle de Godric. En un negocio muggle, vio la tapa del The Sun. "La huelga general de Nelson Mandela triunfa en Sudáfrica" era el titular del diario. Miró la fecha y el corazón le dio un vuelco.
¡¿Cómo podía ser 4 de agosto de 1992?! ¡Habían pasado once años casi! Su bebé acababa de cumplir doce años unos días atrás. Ya había ido a su primer año de Hogwarts. Tenía que ir a verlo. Se preguntó si Sirius seguiría viviendo en el mismo departamento. Entonces, ¿qué haría? ¿Iría y le diría a Sirius y a su hijo que la habían creído muerta durante once años pero que no era así?
No tenía más remedio, era la verdad. Aunque tendría que encontrar el modo de hablar con su amigo antes de con su hijo, no quería impresionar a su niño. Se desapareció rumbo a la casa de Sirius. El complejo de departamentos en donde vivía su amigo estaba intacto. Tocó timbre en el número 15.
-¿Hola? -Respondió una voz de mujer por un portero eléctrico. Sirius jamás había aprendido a utilizarlo, simplemente salía y se fijaba quién era.
-Buenos días, ¿vive allí Sirius Black? -Preguntó.
-¡¿Quién?! No, me temo que se ha equivocado, señora.
Lo sospechaba, pero no tenía nada que perder con probarlo. Entonces, debería ir a lo de Remus, si es que mantenía su dirección. Remus vivía en la antigua casa de sus padres, así que era poco probable que se hubiera mudado. Desapareció rumbo a esa dirección. Allí estaba la casa. Adentro se escuchaba el sonido de un televisor, llamó a la puerta.
-¿Quién es? -Preguntó una voz conocida. Lily dudó un momento. No había pensado qué respondería. Si le decía que era ella, posiblemente no le creería. -¿Quién es? -Volvió a preguntar Remus, esta vez en un tono más alto.
-Soy Lily. -Contestó finalmente.
Remus abrió la puerta pensando que había entendido mal, pero se sorprendió al verla allí. No era posible. Observó la delgada muchacha de cabello pelirrojo, ojos verdes y los mismos rasgos que Lily Potter. Era idéntica, pero no podía ser ella.
-Eso no es posible. -Murmuró luego de un momento de silencio.
-Tampoco yo sé qué ha pasado. -Dijo Lily. - Sólo sé que Voldemort entró a casa, mató a James y me lanzó un maleficio asesino. Quería matar a Harry, en la casa decía que está vivo. He despertado once años después al lado de un ataúd y no entiendo nada. -Relató hasta que las lágrimas le ganaron la partida y se le hizo imposible seguir hablando.
Remus permaneció helado. Era muy posible que eso fuera un trampa, que alguien se estuviera haciendo pasar por ella. Pero la historia era tan rebuscada, tan complicado que incluso era raro que se tratara de un invento. Y la mujer frente a ella era idéntica a Lily, hablaba con su voz, usaba sus expresiones.
-Calma, tranquila. -Le dijo palmeándole levemente la espalda. -Lo siento. Todo esto es muy confuso.
-¿Harry está bien? -Eso era todo lo que Lily Potter necesitaba saber en ese momento, que alguien le confirme que su hijo estaba bien.
-Está perfectamente. -Le aseguró Remus. -Pero, ¿cómo puedo saber que realmente eres tú?