Albus, Rose y Scorpius — capítulo 19
Al salir del tren, se diriguieron a los carruajes, puesto que el viaje en las balsas era solo para los de primero. Eso significaba que sus primas Lucy y Molly se irían por el Lago Negro. Scorpius le platicó a Albus que su prima Daphne, la hermana de Theo, también ingresaría a Hogwarts ese año, lo que significaba que también estaría en las balsas. Rose iba acompañada de sus amigas de Gryffindor y Ravenclaw, mientras se subieron a un carruaje. Y ellos se fueron con sus demás compañeros de habitación, que eran otros cuatro chicos. Andre Weather, Connor Pucey, Nate Bletchley y Donovan Higgs.
Albus sabía, por su padre, que los carruajes eran jalados por algo llamado Thestrals, pero solo las personas que habían visto a alguien morir podían ver a esos animales. Se alegraba de no poder verlos.
Su viaje tardó un poco en terminar, tal vez más de lo normal, pues había problemas con un carruaje, que no avanzaba. Los que iban en ese carruaje se tuvieron que bajar y subirse a otro. Resultó que quien estaba en el carruaje eran James, Fred, Roxanne y Theo. Albus los invitó a subir con ellos, pero el único que aceptó fue Theo, su hermano y primos se fueron en otro carruaje, en uno donde iban puros Gryffindor.
— Hace frío— se quejó Donovan, abrazandose así mismo para conservar el calor. Si hacía frio. Por alguna extraña razón, la temperatura del ambiente bajó rápidamente. El carruaje, a causa del atraso, empezó a ir más rápido, zangoloteando a Albus, Scorpius, Theo y los compañeros de los primeros dos.
Pero fue para bien, porque llegaron en un dos por tres a la entrada del castillo, y apartir de ahí se diriguieron al Gran Comedor. Como de costumbre, el techo imitaba al cielo real, así que estaba despejado, sin ninguna estrella o incluso la luna. Todo el grupo se diriguió a la mesa de Slytherin.
En Ravenclaw, estaba Rose, acompañada de Elizabeth y Alice, que había decidido sentarse con ellas, apesar de no ser de esa casa. Al cabo de un minuto, entró el profesor Longbottom/ tio Neville guiando a los alumnos de primero. Detrás de ellos, llegó Hagrid, que los saludó discretamente antes de irse a su lugar en la mesa de profesores. Después del ataque, no tuvieron mucho tiempo para visitar al guardabosques, pero aun así continuaban siendo amigos de él.
McGonagall dio el típico discurso de bienvenida a todos los alumnos, nuevos o no, a la escuela de Magia y Hechicería más reconocida del mundo. Luego, apareció el taburete donde sentaban a los nuevos, junto con el Sombrero Seleccionador. Pasaron varios niños, de los cuales la mayoría fueron enviados a Gryffindor, y la casa aplaudía con impetú a sus nuevos integrantes.
— ¡Nott, Daphne!— exclamó el profesor Longbottom. Una chica rubia y de ojos marrones, exactamente igual a su madre, pasó enfrente del Gran Comedor. Tenía las mejillas sonrojadas, y se le tapó la vista cuando le pusieron el sombrero en la cabeza. Scorpius y Theo, primo y hermano de la chica, se inclinaron sobre sus asientos, esperando el resultado. Nadie aplaudió más fuerte que ellos cuando el sombrero la puso en Slytherin.
La niña se fue corriendo hacía la mesa de su nueva casa, y saludó a todos los que tenía cerca. Se sonrojó fuertemente al tener enfrente a Albus, pues su primo le había hablado mucho de él en las vacaciones.
Pasaron otras personas más, que fueron mayoritariamente a Slytherin ó Hufflepuff.
— ¡Scamander, Lorcan!— anunció Neville, y uno de los gemelos se acercó al taburete. A juzgar por Scorpius, el niño parecía un cretino, pues su sonrisa no delataba el miedo como en la del resto de los niños que ya habían pasado. Creía que no le iba a caer bien.
— ¡¡GRYFFINDOR!!— exclamó el sombrero, casi de inmediato. La casa aplaudió con fuerza, mientras el chico se diriguía a la mesa, como si fuera una modelo.
— ¡Scamander, Lyssander!— volvió a exclamar Neville. El niño, a diferencia de su gemelo, parecía estar apunto de hacerse encima del miedo. Cerró los ojos mientras caminaba al taburete. Y daba la impresión que dio gracias a que el sombrero cubriera su mirada.
— ¡Ravenclaw!— dijo, tras un poco de silencio. Rose, junto con todos las aguilas, se puso de pie, mientras el chico rubio se acercaba a su nueva casa. Casi en automático, se sentó cerca de Rose, con quien se llevaba muy bien. La pelirroja le revolvió el pelo de forma cariñosa.
Y así se fueron pasando todos los chicos, hasta que solo quedaron dos niñas pelirrojas. Lucy y Molly. Cuando llamaron a Lucy, la niña bajó la mirada, apenada por algo que nadie más que ella podía saber. Se sentó en el taburete, y su tio Neville le puso el sombrero, como a todos los niños.
— ¡¡RAVENCLAW!!— exclamó el sombrero, apenas rozó su cabeza. La chica se pusó roja, y practicamente salió corriendo a la mesa de Ravenclaw. Rose ya la esperaba, y le dio un fuerte abrazo de "bienvenida a casa". Mientras, en Gryffindor, los Weasley y Potter se lamentaban haber perdido a otra prima en Ravenclaw. Durante el curso anterior, habían aprendido que no todos los Weasley iban a quedar en la casa de los leones. Pero, vamos, hubiera sido genial que todos los Weasley y Potter hubieran quedado en Gryffindor. Hubieran sido un fuerte dolor de cabeza para Neville.
Molly tragó fuerte, cuando vio a su melliza, porque eso eran (aunque la gente pensara en gemelas), diriguirse a Ravenclaw. Había tenido, por un momento, la esperanza de quedar juntas en la misma casa. Pero era obvio, incluso para ella, que Lucy debía de estar con las águilas.
— ¡Weasley, Molly!— dijo el profesor Longbottom, anunciando a la última de los chicos de primer año.
La chica se diriguió hasta ahí. Se sentó en el taburete, mientras Neville le daba un sonrisa para difundirle confianza. El sombrero enseguida se puso a discrepar acerca de donde enviarla, pero no alcanzó a distinguir nada más que murmullos.
— ¡¡Hufflepuff!!— exclamó, pasado poco tiempo. Molly se diriguió a donde ya esperaba un prefecto. No era tan malo quedar en donde no estaba toda su familia.
— ¿Y qué tanto voy a aprender?— les preguntó Daphne a su hermano, su primo y al mejor amigo de su primo. Se supone que debería de haberse ido con los demás de su grupo, pero ella esperó a poder irse con su familia.
— Vamos, como si no hubieras preguntado eso ya— dijo Theo, fingiendo fastidio.
— ¡Dime!— dijo, encaprichada, cosa que hizo reír a Albus.
— Me recuerdas a mi hermana menor— le dijo el azabache a la rubia.
— ¿Tulip?— preguntó Scorpius, que no recordaba el nombre de la chica.
— Lily— le corrigió—. ¿De dónde has sacado eso de Tulip?
— Es el nombre de una flor, se me quedó eso— el rubio se encongió de hombros.
— Menos mal que no has dicho Rose— dijo Theo, burlón.
— No se me olvida el nombre de mi amiga— le dijo a su primo.
Rose iba detrás de los prefectos, que guiaban a los de primer año, para poder hablar con Lucy y Lyssander.
— ¿Se han puesto muy nerviosos?— preguntó Rose con una sonrisita.
— Podía creer que me hubieran puesto aquí, en vez de Gryffindor como Lorcan— dijo Lys, meneando la cabeza, preocupado.
— Espero que papá se ponga feliz con esto— dijo a su vez Lucy.
— Oh, Lu, nadie entiende como es que tu padre no fue puesto para Ravenclaw. Apuesto que estará más que feliz.
— Tu papá también se pusó feliz— recordó Lucy—. Se puso al saltar de alegría cuando le llegó tu carta. Estaba hablando con mi papá, en el Ministerio. No paró de hablar sobre lo orgulloso que estaba de su hija.
Rose apretó los labios. Unos meses después, no estuvo tan feliz ni orgulloso de cuando se enteró de que su hija era amiga de un Malfoy. Pero no dijo nada, solo sonrió, había pasado unas buenas vacaciones con su familia.
Lorcan iba jugando con un nuevo amigo que había hecho en los últimos cinco minutos, Chase Morgan. Ambos iba hablando de quidditch, y que no podían esperar a que les enseñaran a volar, ya que ninguno de los dos sabía cómo.
— ¿Crees llegar a ser un gran mago?— le preguntó Chase, de camino a la Torre de Gryffindor.
— Oh… eso cre…
Se habían topado con los de Ravenclaw. Le daba un poco de pena ver a su hermano gemelo en otra casa, porque tendrían que ser "rivales", pero en realidad no era por eso que se había callado. Cerca de su hermano y Lucy, estaba Rose Weasley. Sus familias eran muy amigas, y se había llevado con ella desde que tenía memoria. Rose llevaba su pelo un poco despeinado, como de costumbre, con todas esas pecas en la cara y una sonrisa, mientras hablaba a su gemelo y la prima de ella.
Siempre le había parecido muy bonita.
— Ey, compañero… ¿todo bien? ¿es por lo de tu hermano gemelo?
— ¿Eh?— reaccionó después de que ellos hubieran pasado, rumbo a su torre—. Ah, no. No es él.
— Entonces.
— Nada, solo tengo un poco de sueño.
Molly entró en su sala común. Casi no puso atención a lo que el prefecto dijo, solo se dedicaba a observar todo a su alrededor. Algo en la sala común de Hufflepuff le recordaba a la Madriguera, y ella amaba la Madriguera. Era redonda, y con un ambiente tan cálido que estaba segura de que no pasaría frío en invierno. Puede que no haya quedado con su familia, pero no creía que pasaría mucho antes de llamar a esa sala hogar.
Bueno, lo prometido es deuda. Siento si no es algo que esperaban, pero se ha ido un poco la onda de la historia :D Espero que les haya gustado (porque sienta las bases para ciertas cosas sobre lo que pasará en próximos años jijiji) No olviden comentar que les pareció