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Historia 187902 — capítulo 3

Cuando Jesse y Harry pudieron volver a salir de la alacena, las vacaciones de verano ya habian empezado. Se alegraban de que el colegio hubiera terminado. Como la banda de Dudley visitaba la casa cada dia, Jesse y Harry pasaban el mayor tiempo fuera de la casa con los dos amigos de Jesse. Y mientras Jesse, Ben y George planeaban nuevas bromas, Harry se quedaba pensando en el fin de las vacaciones, cuando por fin se librarian de Dudley, pues mientras su primo iria a Smelting para la secundaria, Harry y Jesse irian a Stonewall. Un dia de julio, Petunia se fue con Dudley a Londres por su uniforme y Jesse y Harry se quedaron con la señora Figg, que no resulto tan malo como de normal. Por la tarde, Dudley desfilo por el salon con su nuevo uniforme. Jesse y Harry tuvieron que hacer muchos esfuerzos para no reirse.

A la mañana siguiente, al entrar en la cocina, habia un cubo de metal lleno de ropa en agua gris que olia muy mal.

¿Que es eso? - pregunto Harry

Vuestro nuevo uniforme del colegio - dijo Petunia

¿Tiene que estar mojado? - dijo Jesse

No seas estupido - dijo Petunia - Estoy tiñendo de gris algunas cosas viejas de Dudley. Cuando termine quedara igual que los de los demas

Uy, si, seguro - dijo ironico Jesse. Por suerte, su tia no le oyo

Dudley y tío Vernon entraron. Tío Vernon abrió, como siempre, su periódico y Dudley golpeó la mesa con su bastón del colegio, que llevaba a todas partes. Todos oyeron el ruido en el buzón y las cartas que caían sobre el felpudo.

Trae el correo, Dudley - dijo tio Vernon

Que vaya Harry

Trae las cartas, Harry

Que lo haga Dudley

Pegale con tu baston, Dudley.

Harry esquivo el golpe y fue a buscar la correspondencia, mientras en la cabeza de Jesse se desarrollaban nuevas bromas para Dudley y tio Vernon, aunque imposibles de llevar a cabo con los medios de los que disponia. Cuando Harry volvio a la cocina, le entrego dos cartas a Vernon y a Jesse le sorprendio que le entregara una a el y la otra se la quedara el mismo. Jesse miro la carta

Señor J. Potter

Alacena Debajo de la Escalera

Privet Drive, 4

Little Whinging

Surrey

El sobre era grueso y pesado, hecho de pergamino amarillento, y la dirección estaba escrita con tinta verde esmeralda. No tenía sello. Jesse le dio la vuelta al sobre y vio un sello de lacre púrpura con un escudo de armas: un león, un águila, un tejón y una serpiente, que rodeaban una gran letra H.

Marge esta enferma - oyo a tio Vernon

¡Papa! -exclamo Dudley de repente - ¡Harry y Jesse han recibido algo!

Harry estaba a punto de desdoblar su carta, que estaba escrita en el mismo pergamino que el sobre, cuando tío Vernon se la arrancó de la mano, asi como a Jesse.

Son nuestras - exclamo Harry

¿Quien os iba a escribir a vosotros? - dijo Vernon y entonces vio las cartas - ¡Pe... Pe... Petunia! - bufo

¡Vernon! ¡Oh, Dios mio... Vernon! - dijo Petunia cuando ella tambien vio las cartas

Jesse no dejaba de preguntarse que pasaba. Sus tios estaban mas raros que de costumbre. Dudley golpeo a su padre con su baston

Quiero leer esas cartas - dijo a gritos

Nosotros somos quienes queremos leerlas - dijo Harry

Fuera de aqui, los tres - exlcamo Vernon

¡QUIERO NUESTRAS CARTAS! - exclamo Harry

¡Dejame verla! - exigio Dudley

¡FUERA!

Tio Vernon los echo a los tres al recibidor. Mientras Harry y Dudley se peleaban por ver por el ojo de la cerradura, Jesse se agacho a escuchar por la rendija que habia entre la puerta y el suelo. Poco despues, Harry se le unio. Pero no pudieron quedar mas confusos despues de esa conversacion entre sus tios ¿de quien era esa carta? ¿Que les querian ocultar sus tios? Aquella noche, tío Vernon hizo algo que no había hecho nunca: visitó a Harry y Jesse en su alacena.

¿Y nuestras cartas? - dijo Harry - ¿Quien nos escribio?

Nadie. Estaban dirigidas a vosotros por error - dijo su tio - Las queme

No era un error, nuestra alacena estaba en el sobre - dijo Jesse

¡SILENCIO! - exclamo Vernon. Luego parecio calmarse - Ah si, chicos, respecto a vuestra alacena... Vuestra tia y yo lo pensamos...

"¡Ah! ¿Que pensais?" penso Jesse, pero no se atrevio a decirlo en voz alta.

Pensamos que estaria bien que os mudeis al segundo dormitorio de Dudley - dijo Vernon

¿En serio? - dijo Jesse sorprendido y confundido

¿Por que? - dijo Harry a la vez

¡Sin preguntas! - exclamo - Llevad vuestras cosas arriba ahora mismo.

En un solo viaje, Harry y Jesse trasladaron sus cosas al dormitorio. Jesse penso que estaria bien tener mas sitio para moverse y aunque seguian teniendo una unica cama, por lo menos era mas grande que la de la alacena y estarian mas comodos. Observo un monton de cosas rotas de Dudley y muchos libros sin tocar. Al dia siguiente, Vernon hizo que Dudley fuera a por el correo, pero habia mas cartas y tuvo que forcejear con su hijo para quitarselas.

¡Tengo un plan! - dijo Harry cuando el y Jesse estuvieron de vuelta en su habitacion - Mañana tendremos las cartas

Ay no, un plan tuyo - dijo Jesse - No tendremos las cartas nunca

¡Eh! - exclamo Harry dandole un suave empujon mientras Jesse solo reia

Al dia siguiente, Jesse se dio cuenta de que el plan de su hermano no habia funcionado y no se sorprendio. Vernon no fue a trabajar y tapo el buzon. Aun asi el viernes llegaron como 12 cartas por debajo de la puerta, por entre las rendijas, y unas pocas por la ventanita del cuarto de baño de abajo. Tío Vernon se quedó en casa otra vez. Después de quemar todas las cartas, salió con el martillo y los clavos para asegurar la puerta de atrás y la de delante, para que nadie pudiera salir.

¿Por que no podiamos tener unos tios normales? - dijo Jesse

El sabado las cosas se descontrolaron. 24 cartas llegaron entre dos docenas de huevos que un desconcertado lechero entrego a Petunia por la ventana.

¿Se puede saber quién tiene tanto interés en comunicarse con vosotros? - preguntaba Dudley a sus primos

El domingo, tio Vernon estaba cansado pero feliz por la sencilla razon de que en teoria no habia correo los domingos. Pero entonces treinta o cuarenta cartas cayeron de la chimenea como balas. Los Dursley se agacharon, pero Harry y Jesse saltaron en el aire, tratando de atrapar una. Cuando Jesse se dio cuenta de que podia coger una del suelo, Vernon los agarro a los dos sin darle tiempo de hacerlo y los saco al recibidor con Petunia y Dudley

¡Ya esta! - dijo tio Vernon - Quiero que esteis aqui dentro de cinco minutos, listos para irnos. Nos vamos. Coged alguna ropa. ¡Sin discutir!

Nadie quiso contradecirlo. 10 minutos despues estaban en el coche. Condujeron. Y siguieron avanzando. Tio Vernon se detuvo finalmente ante un lugubre hotel. Dudley, Harry y Jesse compartieron una habitacion de dos camas, estaba claro quienes compartirian cama. Dudley y Jesse se durmieron enseguida, pero Harry estuvo despierto sentado en el borde de la ventana contemplanto lo de fuera y deseando saber... Al dia siguiente en el desayuno la dueña del hotel se les acerco con una carta en la mano

Perdonen ¿alguno de ustedes es el señor H. Potter o J. Potter? Tengo como cien de estas en el mostrador de entrada

Harry fue a coger la carta, pero tío Vernon le pegó en la mano. La mujer los miró asombrada. Vernon fue a recoger las cartas. Luego volvieron al coche.

Papa se ha vuelto loco ¿verdad? - dijo Dudley despues de que Vernon hubiera aparcado en la costa, los habia encerrado y habia desaparecido

Comenzo a llover.

Es lunes - dijo Dudley - Mi programa favorito es esta noche. Quiero ir a algun lugar donde haya television

Harry y Jesse se miraron al oirle. Si era lunes, entonces, obviamente, al dia siguiente era martes, era el cumpleaños numero 11 de los gemelos. Tio Vernon regreso sonriente y con un paquete largo y delgado

¡He encontrado el lugar perfecto! - dijo - ¡Vamos! ¡Todos fuera!

Hacia mucho frio fuera. Tio Vernon señalaba lo que parecia una gran roca en el mar con una choca sobre ella.

¡Han anunciado tormenta para esta noche! - dijo Vernon - ¡Y este caballero acepto gentilmente alquilarnos su bote!

Un viejo se acerco a ellos señalando un viejo bote en el agua. Jesse estuvo a punto de decir que no se subia a eso

Ya he conseguido algo de comida - dijo tio Vernon - ¡Asi que todos a bordo!

Tras lo que pareció una eternidad, llegaron a la casa. El interior era horrible. Sólo había dos habitaciones. La comida de tío Vernon resultó ser cinco plátanos y un paquete de patatas fritas para cada uno. Trató de encender el fuego con las bolsas vacías, pero sólo salió humo, asi que utilizo las cartas. Estaba de muy buen humor, convencido de que nadie se iba a atrever a buscarlos alli. Por la noche, Vernon y Petunia fueron a dormir al dormitorio, Petunia preparo una cama en el sofa para Dudley y Harry y Jesse se contentaron con un trozo de suelo y las mantas mas delgadas. Jesse, a pesar de la incomodidad, consiguio dormirse enseguida, pero Harry no pocia y esperaba acostado a que llegara la hora de su cumpleaños.

Un minuto y tendría once años. Treinta segundos... veinte... diez... nueve... tal vez despertara a Dudley, sólo para molestarlo... tres... dos... uno...

BUM.

Toda la cabaña se estremeció y Harry se enderezó, mirando fijamente a la puerta. Jesse desperto de golpe y Harry y el se miraron. Alguien estaba fuera, llamando.